Disidencias de FARC atacan caravana con cuerpo de lideresa indígena asesinada en Colombia

Carmelina Yule Paví, lideresa indígena de 52 años, fue asesinada por disidencias de las FARC; dos personas más resultaron heridas en el mismo ataque.
Las balas apagaron la vida de esta gran mujer
Manuel Méndez, autoridad ancestral, sobre Carmelina Yule Paví durante su velatorio en Toribío.
Mark

¿Por qué el ataque a la caravana fúnebre fue tan significativo? ¿No era ya suficiente con el asesinato inicial?

Mimi

El ataque a la caravana fue un mensaje. No solo mataron a una lideresa; atacaron el acto mismo de honrar su muerte. Fue una humillación deliberada, una forma de decir que ni siquiera en el duelo hay tregua.

Mark

¿Qué hacía Carmelina Yule Paví que la hacía tan importante para su comunidad?

Mimi

Trabajaba con los jóvenes, intentaba anclarlos en sus raíces, en los valores indígenas. En una región donde los grupos armados reclutan menores por la fuerza, eso es un acto de resistencia constante. Ella se interponía entre los niños y las armas.

Mark

El Gobierno suspendió el cese al fuego. ¿Eso significa que las negociaciones terminaron?

Mimi

No necesariamente. Suspendieron el cese en tres departamentos específicos, pero las negociaciones continúan. Es una respuesta política, una forma de decir que hay límites. Pero los límites no detienen a quienes ya han decidido que la violencia es su lenguaje.

Mark

¿Qué esperaba la comunidad indígena de esa agencia especial que creó la Procuraduría?

Mimi

Justicia, principalmente. Pero también una señal de que el Estado las ve, que sus líderes no son desechables. En el Cauca, donde los indígenas han sido olvidados tantas veces, esa señal importa tanto como la investigación misma.

Mark

¿Cómo se negocia la paz con un grupo que sigue atacando civiles?

Mimi

Esa es la pregunta que nadie quiere responder. El Estado Mayor Central negocia mientras sus combatientes matan. Es una contradicción que revela algo incómodo: tal vez no todos en ese grupo quieren la paz, o tal vez la paz que negocian no incluye a los indígenas.

  • Carmelina Yule Paví, lideresa indígena de 52 años, asesinada el sábado por Estado Mayor Central
  • Murió defendiendo a un menor de edad que intentaban reclutar grupos armados
  • Caravana fúnebre atacada por Frente Dagoberto Ramos en sector de La Despensa, Cauca
  • Gobierno suspendió cese al fuego bilateral en Nariño, Cauca y Valle del Cauca
  • Procuraduría abrió agencia especial para investigar el asesinato

Lideresa indígena asesinada por Estado Mayor Central mientras defendía a menor de edad de ser reclutado por grupo armado. Disidencias atacaron caravana fúnebre en Cauca; Procuraduría abrió investigación especial y exigió justicia para responsables.

Carmelina Yule Paví, lideresa indígena de 52 años, fue asesinada por disidencias de las FARC en el Cauca. La caravana que transportaba su cuerpo fue atacada nuevamente, lo que llevó al Gobierno a suspender negociaciones de paz.

En el parque principal de Toribío, en el departamento del Cauca, indígenas del suroeste colombiano se reunieron el lunes alrededor del cuerpo de Carmelina Yule Paví, una lideresa de 52 años cuya vida terminó no por vejez sino por las heridas que le infligió un grupo armado disidente. Los lamentos llenaban el aire mientras su comunidad procesaba una pérdida que sentían como un golpe directo a su futuro. Yule Paví había sido atacada el sábado por miembros del Estado Mayor Central, la principal disidencia de las antiguas FARC en la región, y sucumbió a sus heridas al día siguiente.

Lo que la mató fue un acto de resistencia. Cuando combatientes de la columna Dagoberto Ramos intentaban llevarse a un menor de edad indígena, Yule Paví se interpuso. Intentaba proteger a ese niño de ser reclutado por la fuerza en las filas armadas. En ese enfrentamiento, además de ella, otras dos personas resultaron heridas. Pero su muerte no fue el final de la violencia. Cuando la caravana que transportaba su cuerpo se dirigía hacia Toribío para el velatorio, el mismo grupo armado atacó nuevamente. El Frente Dagoberto Ramos disparó ráfagas de fusil contra la comitiva en el sector de La Despensa, según denunció la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca en redes sociales. Los indígenas llegaban con su muerta, y recibieron más fuego.

En el velatorio, Manuel Méndez, una autoridad ancestral del resguardo de Toribío, habló sobre lo que su comunidad había perdido. Describió a Yule Paví como una mujer de profunda sabiduría y conocimiento, alguien cuya trayectoria había sido dedicada al bienestar de su pueblo. Su trabajo se había enfocado en guiar a los jóvenes de la comunidad hacia los valores ancestrales, hacia una identidad que la modernidad y la violencia amenazaban constantemente. "Las balas apagaron la vida de esta gran mujer", dijo Méndez, pero agregó que ella permanecería eterna en el conocimiento que dejó atrás. Toda una vida entregada al proceso, resumió, se había ido en un instante.

El asesinato de Yule Paví no ocurrió en un vacío político. El Gobierno colombiano y el Estado Mayor Central llevan negociaciones de paz desde hace más de un año. El 17 de octubre del año anterior habían acordado un cese al fuego bilateral y temporal, que fue prorrogado en enero por seis meses adicionales, con vencimiento previsto para el 15 de julio. Esas negociaciones, sin embargo, no han detenido la violencia contra las comunidades indígenas que viven en territorios donde operan estos grupos. El ataque a Yule Paví y el posterior ataque a su caravana fúnebre llevaron al Gobierno a tomar una decisión: suspender el cese al fuego bilateral con el Estado Mayor Central en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca.

Las autoridades colombianas respondieron con medidas institucionales. La Procuraduría anunció la creación de una agencia especial para intervenir en la investigación penal del asesinato de Yule Paví. La procuradora Margarita Cabello Blanco hizo un llamado explícito para que se investiguen los hechos, se lleve a los responsables ante la justicia y se redoblen los esfuerzos para garantizar la seguridad de las comunidades indígenas, a las que reconoció como sujetos de especial protección. Pero en Toribío, en el parque donde velaban a su lideresa, los indígenas pedían algo más directo: que el asesinato no quedara impune.

Lo que quedó claro en esos días es que las negociaciones de paz en Colombia ocurren en un territorio donde la violencia sigue siendo la moneda de cambio. Un grupo armado negocia con el Gobierno mientras sus combatientes atacan a civiles indígenas. Una lideresa muere defendiendo a un niño. Su comunidad llora, y mientras la llevan a enterrar, reciben disparos. Las palabras sobre ceses al fuego y procesos de paz suenan cada vez más distantes cuando las balas siguen sonando en el Cauca.

Hemos perdido una mayora con mucha sabiduría, con mucho conocimiento, con mucha trayectoria en el proceso, con mucho aporte para cambiar la juventud
— Manuel Méndez, autoridad ancestral del resguardo de Toribío
Se nos llevaron toda una vida entregada al proceso
— Manuel Méndez, en referencia a la muerte de Yule Paví
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