Zafra se quedó sin el premio, pero Dulce Chacón no se quedó sin su premio
En la ciudad donde nació Dulce Chacón, una decisión unilateral de su alcalde borró de un plumazo los valores que dieron sentido a veinte años de un premio literario: dignidad, justicia y solidaridad. Lo que comenzó como una irritación política ante un discurso incómodo terminó por expulsar a la propia escritora del homenaje que llevaba su nombre. La historia, sin embargo, no terminó en Zafra: los valores que un alcalde quiso silenciar encontraron nueva casa, y el premio siguió su camino por la tierra que la vio nacer.
- El alcalde Juan Carlos Fernández (PP) modificó en secreto las bases del premio, eliminando los tres principios que definían la obra de Dulce Chacón, sin consultar a su familia ni a los organizadores.
- La familia de la escritora, respaldada por figuras como Rosa Montero, Fernando Aramburu y Luis Landero, exigió públicamente la restitución de los valores originales en un manifiesto que sacudió el mundo cultural.
- El alcalde se atrincheró en su decisión, acusó a sus críticos de orquestar una campaña en su contra y anunció la creación de un premio alternativo para obras inéditas.
- Ante la negativa municipal, la familia retiró el permiso para usar el nombre de Dulce Chacón, dejando a Zafra sin el galardón que durante dos décadas había sido su emblema cultural.
- El premio renació bajo la gestión de la Diputación de Badajoz, con un jurado reforzado, rotación entre municipios extremeños y los valores de dignidad, justicia y solidaridad restaurados en su corazón.
Dulce Chacón nació en Zafra el 3 de junio de 1954, en una casa blanca junto a la Plaza Grande que hoy es un hotel. Murió en 2003, a los 49 años, dejando una obra marcada por el compromiso: contra la violencia machista, contra la guerra, por los desaparecidos de la Guerra Civil. Al año siguiente, su ciudad natal instituyó un premio de narrativa en su honor, con una dotación de 9.000 euros, una escultura llamada El Abrazo y tres principios inscritos en sus bases: dignidad, justicia y solidaridad.
Durante veinte años, el galardón funcionó como el buque insignia de la villa. Pero en diciembre de 2023, el escritor José Ovejero recibió el premio y pronunció un discurso en el que criticó la influencia de Vox en la cultura y nombró lo que llamó ayusismo. El alcalde Juan Carlos Fernández, del PP, no lo olvidó. Cuando llegó el momento de convocar la decimonovena edición, en abril de 2024, las bases habían cambiado sin aviso: los tres valores habían desaparecido, el jurado popular se eliminaba, la escultura dejaba de entregarse y el ganador debía costearse su propio viaje a Zafra.
Inma Chacón, hermana y albacea de la escritora, se enteró en mayo durante la feria del libro de la ciudad. Pidió que se restituyeran los principios originales, argumentando que no eran ideológicos sino universales. El alcalde respondió que esos valores condicionaban al jurado y atentaban contra el pluralismo. La familia publicó un manifiesto que firmaron decenas de escritores y ganadores anteriores del premio. Los intentos de mediación fracasaron. El 1 de julio, la familia retiró el permiso para usar el nombre de Dulce Chacón. Una semana después, el alcalde desconvocó el galardón y anunció que crearía otro premio propio.
Zafra perdió el premio, pero Dulce Chacón no perdió el suyo. El 19 de julio, en Mérida, la familia anunció que el galardón continuaría bajo la gestión de la Diputación de Badajoz, gobernada por el PSOE. Cada año lo entregaría un municipio extremeño distinto: Mérida en 2024, Almendralejo en 2025. Un jurado de expertos, críticos y lectores populares elegiría al ganador. La ceremonia se celebraría siempre cerca del 3 de diciembre, fecha de la muerte de la escritora. Y en el corazón del premio, intactos, los valores de dignidad, justicia y solidaridad.
En la planta baja de una casa blanca junto a la Plaza Grande de Zafra nació, el 3 de junio de 1954, Dulce Chacón. Hoy ese edificio es un hotel, pero dos placas en su fachada recuerdan el lugar donde vinieron al mundo las hermanas gemelas Dulce e Inmaculada. La ciudad pacense, con apenas 17.000 habitantes, se enorgullecía de haber dado a la literatura una voz singular: la de una mujer que escribió con compromiso, que se rebeló contra lo injusto, que levantó su pluma contra la violencia machista, la guerra de Irak, y por los desaparecidos de la Guerra Civil. Dulce murió el 3 de diciembre de 2003, a los 49 años, cuando su novela La voz dormida ya le había traído el reconocimiento que merecía.
En 2004, Zafra instituyó un premio de narrativa en su honor. Las bases eran claras: se buscaban obras de calidad literaria que encarnaran tres principios esenciales en la vida y obra de la escritora: dignidad, justicia y solidaridad. Durante veinte años, el galardón funcionó así. Tenía una dotación de 9.000 euros, una escultura del artista Iñaki Martínez llamada El Abrazo que representaba el amor de Dulce por su ciudad, y un sistema de jurado que incluía a lectores de Zafra, expertos y un jurado final. Era, en palabras del alcalde de entonces, el buque insignia de la villa.
En diciembre de 2023, el escritor José Ovejero recibió el premio. Su discurso de aceptación duró veinticinco minutos. En uno de ellos mencionó que cuando el Partido Popular deja en manos de Vox la cultura, se producen censuras. Habló de una deriva mundial con el trumpismo, el bolsonarismo y lo que llamó ayusismo. El alcalde Juan Carlos Fernández Calderón, del PP, se sintió irritado. Tanto que cuando llegó el momento de convocar la decimonovena edición, el 11 de abril de 2024, las bases habían cambiado. Las tres palabras desaparecieron. Ahora solo importaría la calidad literaria. El jurado popular se esfumaría. La escultura de El Abrazo ya no sería parte del premio. Y el ganador tendría que costearse su propio desplazamiento a Zafra y su alojamiento.
Inma Chacón, hermana de Dulce y albacea de su obra, se enteró en mayo, durante la feria del libro de la ciudad. El alcalde no les había comunicado nada. Lo había hecho unilateralmente. Ella pidió que se restituyeran los principios originales, argumentando que no eran excluyentes sino universales. Fernández respondió que esos valores condicionaban al jurado, que atentaban contra el pluralismo, que otros autores con otros principios no podrían optar al premio. Defendió su potestad para decidir las bases. Dijo que quería darle un nuevo aire al certamen, más centrado en Extremadura.
La familia no estuvo de acuerdo. Publicó un manifiesto exigiendo la vuelta a las antiguas bases. Lo firmaron decenas de personalidades de la cultura: Rosa Montero, Javier Sierra, Clara Sánchez, Julio Llamazares, y ganadores anteriores del premio como Fernando Aramburu, Luis Landero, Cristina Fernández Cubas. El alcalde escribió un artículo defendiendo su decisión. La consejera de Cultura de la Junta de Extremadura, gobernada también por el PP, se lavó las manos: era decisión del alcalde. Tras intentos de mediación que fracasaron, la familia envió una carta el 1 de julio retirando el permiso para que el nombre de Dulce Chacón siguiera en el premio. Una semana después, Fernández desconvocó el galardón en una rueda de prensa en la que habló de una campaña orquestada en su contra y anunció que crearía otro premio para obras no publicadas.
Zafra se quedó sin el premio Dulce Chacón. Pero Dulce Chacón no se quedó sin su premio. El viernes 19 de julio, en Mérida, la familia anunció que el galardón continuaría, ahora bajo la gestión de la Diputación de Badajoz, gobernada por el PSOE. Cada año lo entregaría un municipio extremeño distinto. En 2024 sería Mérida; en 2025, Almendralejo, donde nacieron los padres de Dulce e Inmaculada. Habría un jurado de quince expertos, entre ellos dos catedráticos y seis críticos literarios. Después, un jurado final y dos populares decidirían el ganador. La ceremonia se celebraría el fin de semana más cercano al 3 de diciembre, fecha de la muerte de la escritora. Los valores de dignidad, justicia y solidaridad volverían a estar en el corazón del premio. En el hotel que fue su casa de nacimiento, en una esquina del comedor, hay una balda con sus libros y una placa que dice: Rincón dedicado a Dulce Chacón.
Notable Quotes
El alcalde lo cambió unilateralmente, no nos comunicó nada. Solo queríamos que se restituyesen.— Inma Chacón, hermana de Dulce y albacea de su obra
Si me hubiera callado, habría sido un hipócrita. Ser alcalde no te habilita para decidir quién puede hablar ni qué puede decir.— José Ovejero, ganador del premio en 2023
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo se llega a eliminar los valores fundamentales de un premio dedicado a una escritora?
Generalmente, por una confrontación personal. En este caso, el alcalde se sintió irritado por un discurso que consideró político. Pero lo que hizo fue confundir la incomodidad con la autoridad para reescribir la historia.
¿Eran realmente excluyentes esos valores? ¿Dignidad, justicia y solidaridad?
No. Eso es lo que la familia intentó explicar. Eran principios universales que caracterizaban la obra de Dulce. No impedían que otras obras compitieran; simplemente orientaban la búsqueda hacia cierto tipo de literatura.
¿Por qué el alcalde insistió en que atentaban contra el pluralismo?
Porque probablemente interpretó que defender esos valores era tomar partido. Pero un premio puede honrar a una persona sin negar que existan otras perspectivas válidas. Lo que pasó aquí fue que confundió la especificidad con la exclusión.
¿Qué perdió Zafra exactamente?
La ciudad perdió la conexión entre su patrimonio literario y su identidad cívica. Dulce Chacón nació allí, escribió sobre sus gentes, y el premio era una forma de mantener viva esa relación. Ahora el premio existe, pero en otros pueblos.
¿Fue una victoria para la familia?
Sí, pero amarga. Recuperaron el premio y sus valores, pero tuvieron que sacarlo de la ciudad donde nació la escritora. Es como ganar un juicio pero perder la casa.