Del bulo conspiranoico al PP: cómo la teoría del fraude electoral se vuelve mainstream

Lo que era marginal se ha vuelto mainstream
Cómo teorías conspiranoicas sobre fraude electoral han pasado de canales digitales oscuros a narrativa central de partidos de derecha.
Mark

¿Cómo es posible que una teoría que vivía en canales de Telegram dedicados al esoterismo se haya convertido en narrativa central de partidos como el PP y Vox?

Mimi

Porque la política tiene memoria corta y los líderes descubren que ciertos mensajes funcionan con sus bases. Ayuso y Abascal no inventaron estas sospechas; simplemente las amplificaron cuando les resultó útil para marcar agenda.

Luke

Pero hay que ser precisos: ¿cuánta gente realmente cree en esto? El artículo nos dice que Rafapal tiene 116.000 seguidores y Alvise 600.000, pero no sabemos cuántos de esos son votantes del PP o Vox, ni cuántos de los votantes del PP o Vox realmente creen en el fraude electoral.

Mark

Los expertos mencionan que Trump inauguró esta retórica en Estados Unidos. ¿Es una importación directa o simplemente una coincidencia?

Mimi

No es coincidencia. Mulhern es muy claro: España ha importado dos fenómenos específicos de la política estadounidense. Pero lo interesante es que en EE UU tiene una lógica racial explícita que aquí no existe.

Luke

Exacto. Cavanilles lo dice bien: en Estados Unidos, obstaculizar el voto negro tiene un objetivo político claro. Aquí, según él, los líderes del PP ni siquiera están tratando de beneficiarse de restricciones al voto. Entonces ¿cuál es el objetivo real? ¿Simplemente agenda política y conexión con públicos conspiranoicos?

Mark

¿Feijóo, que fue presidente de Correos, realmente cree que hay fraude en Correos?

Mimi

Eso es lo que dice. Declaró que no confía en los directivos de Correos. Pero su historial sugiere que ha estado alimentando estas dudas desde hace años, incluso antes de que fueran mainstream.

Luke

Aquí hay un problema de fuentes. El artículo no incluye una respuesta de Feijóo explicando por qué cambió de posición o si realmente cree en el fraude. Tenemos sus declaraciones públicas, pero no sabemos qué piensa realmente o si está calculando políticamente.

Mark

¿Qué tan efectiva es esta estrategia? ¿Está funcionando?

Mimi

Funciona para conectar con sectores específicos del electorado que ya desconfían del sistema. Juste lo llama "estrategia de desinformación" que aprovecha las cámaras de eco de las redes sociales.

Luke

Pero el artículo no nos dice si ha cambiado el comportamiento electoral. ¿Más gente está votando presencialmente en lugar de por correo? ¿Ha afectado a la participación? Eso es lo que realmente importaría para medir el impacto.

  • Rafapal y Alvise difundieron teorías de fraude electoral en Telegram desde 2019, sin pruebas
  • Isabel Díaz Ayuso pidió públicamente no votar por correo el 7 de octubre de 2026
  • Alberto Núñez Feijóo, expreidente de Correos, declaró no confiar en los directivos de la empresa
  • Tres expertos identifican influencia directa de la retórica trumpista estadounidense
  • El PP ha alimentado sospechas sobre fraude electoral desde al menos 2022

Líderes como Ayuso y Abascal amplifican sospechas de pucherazo en Correos sin evidencia, adoptando retórica que hace años era marginal en el submundo digital. Expertos identifican influencia directa de políticas estadounidenses trumpistas y el uso de conspiracionismo como estrategia para conectar con electorados en cámaras de eco digitales.

Acusaciones sin pruebas sobre manipulación del voto por correo, originadas en canales conspiranoicos, se han convertido en narrativa central del PP y Vox, importando estrategias retóricas de la era Trump estadounidense.

Hace siete años, en los márgenes de internet donde prospera la especulación sin fundamento, dos personajes comenzaron a sembrar una idea: que el voto por correo en España era un mecanismo de fraude electoral. Rafael Palacios, conocido como Rafapal, difundía en Telegram la tesis de que el Gobierno de Pedro Sánchez manipulaba las votaciones a través de Correos. Luis Pérez, alias Alvise, repetía el mensaje años después. Ambos operaban en canales dedicados al esoterismo y la teoría conspiranoica, espacios donde sus afirmaciones no requerían prueba alguna. Rafapal, que cuenta con más de 116.000 seguidores en Telegram, es conocido por defender que los reptilianos existen y que Joe Biden es un clon. Alvise, con 600.000 seguidores y ahora eurodiputado, construyó su carrera política sobre el sensacionalismo y los bulos, como aquel que aseguraba que Manuela Carmena había recibido un respirador en su casa durante la pandemia de covid.

Lo que hace años permanecía confinado en rincones digitales oscuros ha experimentado una transformación radical. Cuando Pedro Sánchez anunció el 7 de octubre de 2026 la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre, la teoría del fraude electoral saltó del submundo conspiranoico a la arena política central. Isabel Díaz Ayuso fue la primera en disparar. En un desayuno informativo, pidió a "todo el mundo" que no votara por correo, acusando al presidente de ser un "trilero". Al día siguiente, insistió en que había que ir "a la urna" porque Sánchez cometería "trampas". Santiago Abascal, presidente de Vox, amplificó el mensaje, animando a depositar el voto presencialmente para garantizar su "seguridad". Lo notable no era que dos políticos de la derecha expresaran sospechas, sino que estas sospechas carecían de cualquier evidencia y provenían directamente del repertorio conspiranoico que ambos líderes habían rechazado públicamente años atrás.

La expansión fue rápida. En el PP, aunque el portavoz nacional Borja Sémper intentó marcar distancia al afirmar que el voto por correo es "garantista", la sospecha se impuso como narrativa dominante. La portavoz parlamentaria Ester Muñoz y el presidente de Aragón Jorge Azcón se sumaron a las dudas. Luego llegó Alberto Núñez Feijóo, líder del partido y quien fuera presidente de Correos, quien declaró solemnemente: "No confío en los directivos de Correos". Feijóo anunció que pedirá "medidas adicionales para incrementar la garantía del voto por correo", legitimando así la teoría que hace poco era marginal. En Vox, la aceptación de la tesis del pucherazo es unánime.

Esta no es una ruptura repentina. El PP ha estado sembrando estas dudas durante años. En 2022, dirigentes como Cuca Gamarra y Esteban González Pons difundieron el bulo de que el Ejecutivo, a través de su participación en Indra, pretendía manipular las elecciones, pese a que la empresa no participa en el recuento de votos. En 2023, nueve días antes de las generales, Feijóo pidió a los carteros que repartieran "todo el voto" independientemente de sus jefes, alimentando la idea de que el Gobierno quería obstaculizar el voto por correo. Ese mismo año, el partido centró su campaña municipal y autonómica en denunciar una supuesta "trama de compra de votos por correo". El año pasado, Feijóo calificó de "francamente buena" la reflexión de José María Aznar sobre unos audios del caso Koldo en los que se escuchaba hablar de meter "dos papeletas" en urnas de primarias del PSOE en 2014, preguntándose por qué el Gobierno no haría lo mismo en generales.

Tres investigadores especializados en teorías de la conspiración y extrema derecha coinciden en una explicación: la influencia de la política estadounidense en la era Trump. Connor Mulhern, investigador del proyecto Internacional Reaccionaria, observa que España ha importado dos fenómenos consolidados en países con culturas políticas más determinadas por la extrema derecha: el cuestionamiento del censo y la retórica trumpista sobre el fraude electoral. Javier Cavanilles, autor de "El golpe. El fin de la democracia en EE UU", señala que en Estados Unidos estas acusaciones tienen más tradición y una lógica política perversa: la población negra apoya mayoritariamente al Partido Demócrata, por lo que las estrategias para obstaculizar el voto tienen un componente racial explícito. "En España es distinto", explica. "Los políticos que hacen estas acusaciones ni siquiera están tratando de beneficiarse ellos mismos de poner restricciones. Los únicos objetivos lógicos son determinar la agenda política y llegar a un público que se informa por canales conspiranoicos".

Adrián Juste, investigador del laboratorio de ideas Al Descubierto, identifica tres factores que facilitan la expansión de estas narrativas. Primero, la influencia de Trump desde Estados Unidos, quien inauguró la retórica del fraude electoral. Segundo, que la tesis del pucherazo encaja bien con el "revestimiento rebelde" de la extrema derecha, que simultáneamente vive del sistema mientras se presenta como antisistema. Tercero, que el conspiracionismo funciona como estrategia de desinformación que facilita la conexión cognitiva con sectores del electorado que han desarrollado un pensamiento sectario dentro de las cámaras de eco de las redes sociales. Rafapal, en una respuesta escrita a El País, celebra lo que considera un "triunfo": hace siete años, cuando comenzó a cuestionar la fiabilidad del voto por correo, "muchos" dijeron que era imposible que la sociedad asumiera que las votaciones se pueden manipular. Ese tabú, afirma, ha caído. Lo que era marginal se ha vuelto mainstream, y la precampaña electoral de 2026 lo demuestra.

No confío en los directivos de Correos
— Alberto Núñez Feijóo, líder del PP
En España es distinto. Los políticos que hacen estas acusaciones ni siquiera están tratando de beneficiarse ellos mismos de poner restricciones. Los únicos objetivos lógicos son determinar la agenda política y llegar a un público que se informa por canales conspiranoicos
— Javier Cavanilles, periodista especializado en teorías de la conspiración
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