Ocho apagones totales en 2026, el último con 32 horas de restablecimiento, revelan la magnitud de la crisis energética cubana que persiste pese a cifras oficiales de avance. Vecinos de Zaza del Medio reunieron USD 10.000 para paneles solares; panaderías usan marabú en lugar de diésel; estadios y radiobases instalan sistemas fotovoltaicos como respuesta.
Cuba acumula ocho apagones totales en 2026 mientras comunidades improvisan soluciones con paneles solares y hornos de leña
Vecinos reunieron diez mil dólares de sus propios ahorros para comprar paneles solares
¿Por qué ocho colapsos totales en un solo año? ¿Qué está roto en el sistema?
La isla enfrenta un déficit de más de 2.000 megavatios. Eso significa que la capacidad de generación no alcanza para satisfacer la demanda. Los apagones no son accidentes; son síntomas de un problema estructural.
Pero espera. El Gobierno dice que instaló 4.292 sistemas fotovoltaicos. ¿Eso no debería ayudar?
Ayuda, pero no lo suficiente. La energía renovable pasó de 3% a 10% en dos años, lo cual es un avance real. Pero 10% de una capacidad insuficiente sigue siendo insuficiente.
Entonces las comunidades están resolviendo esto por su cuenta. ¿Qué tan generalizado es?
Lo que vemos documentado son casos específicos: vecinos que juntaron diez mil dólares, panaderías que usan marabú, un estadio con paneles solares. Pero estos son ejemplos, no un panorama completo.
Exacto. No sabemos cuántas comunidades pueden hacer lo que hizo Zaza del Medio. Diez mil dólares es una fortuna para la mayoría de los cubanos. ¿Cuántas otras comunidades simplemente no tienen esa capacidad?
Ese es el punto. Las soluciones improvisadas funcionan para algunos, pero revelan la desigualdad. Quien tiene recursos improvisa. Quien no los tiene, espera.
¿Y el Gobierno? ¿Reconoce que esto es insuficiente?
Reconoce dificultades para obtener financiamiento. Pero el discurso oficial sigue siendo que están en una "transición energética". La meta es 30% de energía renovable para 2030.
Pero con ocho colapsos en 2026 y un déficit de 2.000 megavatios, ¿es realista llegar a 30% en cuatro años? No vemos números sobre cuánta capacidad adicional se necesita instalar.
No. Y mientras tanto, la gente cocina con marabú y los estadios juegan partidos a la tarde.
O Pulso
- Ocho colapsos totales del sistema eléctrico en 2026; el último duró 32 horas en restablecerse
- Déficit de generación superior a 2.000 megavatios en numerosos días
- Energía renovable alcanza 10% de la generación (3% en 2024); meta oficial: 30% para 2030
- Vecinos de Zaza del Medio reunieron USD 10.000 para paneles solares de radiobase
- 4.292 sistemas fotovoltaicos instalados según cifras oficiales de julio de 2026
Ocho apagones totales en 2026, el último con 32 horas de restablecimiento, revelan la magnitud de la crisis energética cubana que persiste pese a cifras oficiales de avance. Vecinos de Zaza del Medio reunieron USD 10.000 para paneles solares; panaderías usan marabú en lugar de diésel; estadios y radiobases instalan sistemas fotovoltaicos como respuesta.
Cuba acumula ocho colapsos totales del sistema eléctrico en 2026 con un déficit que supera 2.000 megavatios. Comunidades y empresas estatales implementan soluciones improvisadas como paneles solares financiados por vecinos, hornos a leña y tiendas especializadas de fogones.
Cuba ha experimentado ocho colapsos totales de su sistema eléctrico durante 2026, cada uno dejando a la isla sin electricidad durante horas o días. El más reciente ocurrió el 18 de septiembre y tardó aproximadamente 32 horas en restablecerse. Detrás de estas cifras oficiales se esconde una realidad más compleja: mientras el Gobierno celebra la instalación de miles de paneles solares en instalaciones estatales, comunidades y empresas en todo el país han tenido que improvisar soluciones propias para sobrevivir a una crisis que muestra pocas señales de resolverse.
En Zaza del Medio, una comunidad rural en Sancti Spíritus, los vecinos reunieron diez mil dólares de sus propios ahorros para comprar paneles solares destinados a la radiobase de Etecsa que proporciona cobertura telefónica a la zona. Nadie les ofreció financiamiento estatal. Fue un acto de necesidad colectiva: sin esos paneles, la comunidad habría perdido conectividad durante los apagones. En Villa Clara, el estadio de béisbol Augusto César Sandino, hogar de los Leopardos, comenzó a instalar su propio sistema de energía solar para garantizar que los partidos pudieran jugarse. El encuentro entre los Leopardos y los Cocodrilos de Matanzas estaba programado para la tarde del 14 de octubre, no para la noche, una decisión que algunos usuarios cuestionaron en redes sociales. Esos comentarios reflejaban una frustración más profunda: ¿por qué se destinaban recursos al deporte cuando la salud y los servicios básicos se deterioraban? La pregunta no era nueva en ese estadio. Meses antes, en marzo, el entrenador Fernando Carvajal Iglesias fue destituido después de criticar públicamente a funcionarios del Gobierno por el deterioro de las instalaciones deportivas de la provincia. Un funcionario del Instituto Nacional de Deportes respondió que Carvajal había violado el código de ética que los entrenadores firman al asumir sus cargos.
En San Cristóbal, Artemisa, la panadería estatal de la comunidad José Martí encontró una salida diferente. Sus trabajadores desmontaron el quemador original del horno y construyeron una fragua que genera vapor fuera del equipo y lo conduce hacia el interior mediante un ventilador. El sistema funciona con marabú, una maleza invasora, en lugar de diésel. Damarys Trujillo Hernández, administradora de la panadería, explicó que el diseño surgió tras múltiples intentos. La idea era mantener la estructura original del horno para poder retomar su funcionamiento normal cuando mejorara la disponibilidad de combustible. Pero la falta de harina y azúcar también limitaba la producción. Para aumentar la capacidad, la panadería se alió con un trabajador por cuenta propia y evaluaba sumar una pequeña y mediana empresa a la operación.
En Santa Clara, la Empresa Agroforestal de Villa Clara abrió La Casa del Forestal, descrita por las autoridades como la primera tienda de su tipo en Cuba. El local vende fogones que utilizan aserrín y raíces de pino para facilitar el encendido del carbón, diseñados específicamente para cocinar durante los apagones. Estas iniciativas se presentan como parte de una "transición energética" más amplia que el Gobierno está promoviendo.
Las cifras oficiales pintan un cuadro de progreso. El primer ministro Manuel Marrero informó en julio que se habían instalado 4.292 sistemas fotovoltaicos en todo el país. El presidente Miguel Díaz-Canel añadió el 24 de septiembre que el 25% de las radiobases de Etecsa ya contaba con paneles solares. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que la Unión Eléctrica gestiona 144 parques solares fotovoltaicos y avanza hacia unos 300 puntos de generación, aunque admitió dificultades para obtener financiamiento. Díaz-Canel insistió en que "todavía no nos hemos dado cuenta de la transición energética que estamos protagonizando".
Pero estas cifras chocan contra la realidad del déficit energético. La energía renovable representa hoy el 10% de la electricidad generada en la isla, un aumento respecto al 3% de 2024, con apoyo de China y una meta oficial de alcanzar el 30% para 2030. Sin embargo, el déficit de generación supera los 2.000 megavatios en numerosos días. Esa brecha, la que deja a millones sin luz durante horas, es la que los parques solares aún no logran cerrar. Mientras las autoridades celebran los avances en estadios, radiobases y tiendas especializadas, panaderías como la de San Cristóbal siguen resolviendo con leña y alianzas improvisadas la falta de combustible que persiste en el día a día.
Citações Notáveis
La idea era crear una fragua que pudiéramos trabajar con ella usando la leña, pero mantener la estructura original del horno, para retomar su uso cuando las condiciones mejoren respecto al combustible— Damarys Trujillo Hernández, administradora de la panadería estatal de San Cristóbal
Todavía no nos hemos dado cuenta de la transición energética que estamos protagonizando— Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba