Cuatro amenazas acechan a la Bolsa: IA, crudo, inflación y tipos al alza

Parece como si nada hubiera pasado este año
La paradoja de los mercados: suben mientras guerras, inflación y tensiones geopolíticas acechan.
Mark

¿Por qué suben los mercados si hay tantas amenazas?

Mimi

Porque los beneficios empresariales siguen siendo sólidos. La IA está impulsando ganancias en sectores clave, especialmente en tecnología. Es como si el mercado estuviera apostando a que la innovación puede compensar todo lo demás.

Luke

Pero eso es una apuesta, no un hecho. ¿Cuánto de esa ganancia empresarial viene realmente de la IA versus de otras fuentes? El artículo no lo desglosa.

Mark

¿Cuál es la amenaza más inmediata?

Mimi

La energía. El petróleo y el gas están subiendo porque hay conflictos reales cerrando rutas estratégicas. Ormuz está bloqueado, las refinerías en Ucrania están siendo atacadas. Eso no es especulación.

Luke

Cierto, pero el artículo dice que Ormuz está "inhabilitado para el tránsito de petroleros" sin especificar si está completamente cerrado o parcialmente restringido. Hay una diferencia importante.

Mark

¿Qué hacen los inversores para protegerse?

Mimi

Algunos apuestan a materias primas y minería de cobre. Otros buscan exposición a energía. Es una forma de cubrirse contra la inflación que ven venir.

Luke

Pero eso es lo que hace una gestora específica. El artículo no dice si esa es una estrategia generalizada o solo la de Muza Gestión. No sabemos qué está haciendo el resto del mercado.

Mark

¿Puede pincharse la burbuja de la IA?

Mimi

Sí, según los expertos. Todas las revoluciones tecnológicas tienen ganadores y perdedores. El mercado no sabe predecir quién será quién.

Luke

Exacto. Y eso es lo honesto del análisis. Pero también significa que nadie sabe realmente si Nvidia está sobrevalorada o si está en el precio justo. Es incertidumbre pura.

  • Inflación en EE.UU. al 3,4%, en eurozona al 3,3%, impulsada por precios de energía
  • Bolsa estadounidense y Ibex 35 han ganado 12% en el año pese a las amenazas
  • Estrecho de Ormuz inhabilitado para tránsito de petroleros tras bombardeos entre EE.UU. e Irán
  • Bancos centrales suben tipos de interés para contener inflación

Conflictos en Oriente Próximo y Ucrania cierran rutas estratégicas de petróleo y gas, disparando inflación a 3,4% en EE.UU. y 3,3% en eurozona. Bancos centrales suben tipos de interés para contener inflación, dificultando el desempeño de mercados bursátiles que han crecido 12% pese a las amenazas.

Los inversores enfrentan presiones simultáneas: tensiones geopolíticas elevan precios de energía, bancos centrales suben tipos de interés y crece preocupación sobre sobrevaloración de la inteligencia artificial.

Los inversores están viviendo un momento de tensión contenida. Los mercados bursátiles suben —la Bolsa estadounidense ha ganado un 12% en lo que va de año, el Ibex 35 ha hecho lo mismo— pero debajo de esa calma hay cuatro presiones que crecen simultáneamente y que nadie sabe cuándo pueden converger en una corrección.

La primera es la energía. El petróleo y el gas natural se encaminan hacia máximos históricos, impulsados por una geopolítica que se ha vuelto peligrosamente frágil. En Oriente Próximo, un memorando de paz fracasó y Estados Unidos e Irán han vuelto a los bombardeos. El estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte crítica del petróleo mundial, está inhabilitado para el tránsito de petroleros. Arabia Saudí sufrió un ataque a un oleoducto clave. Los hutíes en Yemen han ampliado su influencia y amenazan con cerrar otro paso estratégico hacia el Mar Rojo, el de Bab el Mandeb. Mientras tanto, en Ucrania, las refinerías siguen siendo atacadas semana tras semana. Luis Urquijo, jefe de la gestora Muza Gestión, subraya que aunque los dos conflictos terminaran mañana, recuperar la capacidad de refino tomaría bastante tiempo. Óscar del Diego, director de análisis de Ibercaja Gestión, identifica el gas natural como la variable que más inquietud genera. El gas de Qatar está bloqueado por el cierre del Ormuz, y los países de la Unión Europea tienen la obligación legal de mantener sus depósitos de gas al 90% antes del invierno, lo que ejerce una presión inflexible sobre los precios.

Esta presión energética se traduce directamente en inflación. En Estados Unidos ya está en el 3,4%, en la eurozona en el 3,3%. Con el petróleo y el gas subiendo, la electricidad se encarece también. El paquete energético completo dispara la inflación hacia arriba. Los bancos centrales no tienen opción: deben subir los tipos de interés para enfriar la economía y reducir la demanda. El Banco Central Europeo ya lo ha hecho en dos ocasiones. Se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos lo haga el miércoles. Poner más caro el precio del dinero es un arma contra la inflación, pero es un arma que hiere a los hipotecados y complica la vida de los mercados bursátiles, que siempre encuentran más difícil prosperar cuando los tipos de interés son altos.

Para Urquijo, la inflación es una obsesión. Su firma asume que en los próximos años los precios subirán entre el 2,5% y el 3%, y su compromiso es no solo batir esa inflación sino lograr buenos retornos reales para sus clientes. Una de sus estrategias es invertir en minería de cobre a través de Atalaya Mining, que explota las históricas minas de Río Tinto en Huelva. También tienen exposición a compañías petroleras como Repsol y la canadiense International Petroleum.

Pero hay una cuarta amenaza que complica todo el cuadro: la inteligencia artificial. Durante los últimos dos años, la explosión de esta tecnología ha sido el gran catalizador de los mercados, especialmente en Estados Unidos, donde el fabricante de chips Nvidia se ha disparado y hay una carrera alocada por obtener el dominio de la IA. Corea del Sur también se ha revalorizado muchísimo gracias a esta temática. Sin embargo, para muchos analistas, la revalorización de algunas compañías está absolutamente inflada. La burbuja de la IA podría pincharse. Urquijo reflexiona que en todas las grandes revoluciones tecnológicas —internet, energía solar— siempre hay ganadores y perdedores, y el mercado tiene muy difícil prever quién caerá de cada lado.

Lo paradójico es que, mientras estos cuatro jinetes del apocalipsis se aproximan amenazantes, los mercados siguen subiendo. Los datos macroeconómicos y empresariales están siendo muy sólidos. Del Diego reconoce que parece como si nada hubiera pasado este año, como si no hubiera habido guerras, inflación ni nada. En los últimos meses ha habido revisiones al alza de las previsiones de beneficios empresariales y los resultados del segundo trimestre han sido bastante buenos. Para muchos, la IA es la principal explicación, el gran soporte de la situación actual. Mark Haefele, director de inversiones de UBS Wealth Management, mantiene una perspectiva positiva respecto a la Bolsa y recomienda a los inversores combinar una asignación básica de renta variable diversificada con una exposición específica a la innovación transformadora. Desde el banco suizo siguen apostando por la inteligencia artificial, la energía, las materias primas y las compañías vinculadas a la longevidad. La pregunta que flota en el aire es cuánto tiempo puede durar esta desconexión entre las amenazas reales y el optimismo de los mercados.

Aunque mañana acabaran de golpe los dos conflictos, se tardará bastante tiempo en recuperar la capacidad de refino
— Luis Urquijo, jefe de Muza Gestión
El gas natural es la variable que más intranquilidad produce, especialmente porque la UE debe mantener depósitos al 90% antes del invierno
— Óscar del Diego, director de análisis de Ibercaja Gestión
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