Dos gigantes corporativos estadounidenses tienen poder de veto sobre cualquier comprador de Sherritt gracias a reclamaciones históricas por propiedades confiscadas durante la revolución cubana de 1959. La Ley Helms-Burton ha creado un campo minado legal con casi 6.000 reclamaciones pendientes valuadas en más de US$9.000 millones, haciendo prácticamente imposible invertir en Cuba sin resolver estos derechos.
Citi y Office Depot ejercen veto sobre posibles compradores de Sherritt en Cuba
Si Citi dice 'no', nadie se queda con la mina
¿Cómo es posible que dos empresas estadounidenses que perdieron sus propiedades hace más de sesenta años tengan poder de veto sobre una venta que ocurre hoy?
Porque la Ley Helms-Burton, aprobada en 1996, les dio derechos certificados sobre esas propiedades confiscadas. Esos certificados se transfieren cuando las empresas se fusionan o son compradas. Así es como una reclamación sobre Cuban Electric terminó en manos de Office Depot después de pasar por Boise Cascade, Ebasco y OfficeMax.
Pero espera. ¿Esos certificados tienen valor legal real o son principalmente simbólicos? ¿Pueden realmente bloquear una venta?
Según Davy Karkason, el abogado especializado en sanciones, son un veto real. Si Citi dice no, la venta no ocurre. Pero lo que está sucediendo ahora es que los compradores potenciales están tratando de negociar con ellos.
¿Y cuánto dinero estamos hablando aquí?
Las dos reclamaciones principales —la de Citi sobre la mina de níquel y la de Office Depot sobre las instalaciones eléctricas— suman más de 350 millones de dólares. Pero eso es solo la punta del iceberg. Las casi 6.000 reclamaciones pendientes bajo la Ley Helms-Burton alcanzan más de 9.000 millones de dólares en total.
Eso es un número enorme. ¿Quién lo verificó? ¿Es una estimación del gobierno estadounidense o de los reclamantes?
El Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba realiza el seguimiento y estima que con intereses alcanzan esa cifra. Es la cifra más citada, pero tienes razón en cuestionarla.
¿Qué pasa si Ray Washburne logra resolver la reclamación de Citi pero no la de Office Depot?
Entonces podría quedarse con la mina de níquel, que es lo que realmente le importa. Dijo explícitamente que no le interesa el negocio de generación eléctrica donde está la reclamación de Office Depot.
Pero ¿puede hacer eso legalmente? ¿Puede comprar parte de Sherritt pero no toda?
Esa es la pregunta que los abogados están tratando de responder ahora. Técnicamente, Sherritt tiene dos negocios principales: la mina y la generación eléctrica. Podrían separarse.
¿Y si nadie logra resolver estas reclamaciones?
Entonces Sherritt probablemente desaparece. Ya suspendió operaciones en la mina en febrero por la crisis energética causada por las sanciones. Sin un comprador estadounidense que resuelva estos obstáculos legales, no hay futuro.
Un último punto: ¿hay alguna indicación de que Citi o Office Depot realmente quieren resolver esto, o simplemente están esperando a que alguien les pague?
Citi no ha comentado. Office Depot, ahora bajo Atlas Holdings, demandó por 803 millones de dólares en julio. Eso sugiere que al menos Atlas está siendo agresivo en perseguir sus derechos. Pero si alguien les ofrece dinero o una participación en el negocio, probablemente negociarían.
Le Pouls
- Citigroup reclama US$88 millones sobre la mina de Moa, confiscada en 1960
- Office Depot heredó una reclamación de US$268 millones sobre Cuban Electric a través de fusiones corporativas
- Las casi 6.000 reclamaciones pendientes bajo la Ley Helms-Burton alcanzan más de US$9.000 millones con intereses
- Ray Washburne está negociando para resolver al menos una reclamación como parte de su intento de comprar Sherritt
- Sherritt suspendió operaciones en su mina en febrero debido a la crisis energética causada por sanciones
Dos gigantes corporativos estadounidenses tienen poder de veto sobre cualquier comprador de Sherritt gracias a reclamaciones históricas por propiedades confiscadas durante la revolución cubana de 1959. La Ley Helms-Burton ha creado un campo minado legal con casi 6.000 reclamaciones pendientes valuadas en más de US$9.000 millones, haciendo prácticamente imposible invertir en Cuba sin resolver estos derechos.
Citigroup y Office Depot poseen derechos sobre propiedades confiscadas en Cuba que ahora obstaculizan la venta de Sherritt International, valuadas en más de US$350 millones, mientras la minera busca respaldo estadounidense para evadir sanciones de Trump.
Sherritt International, la minera canadiense que extrae níquel y cobalto en Cuba, enfrenta un obstáculo inesperado en su búsqueda de un comprador estadounidense que le permita sobrevivir a las nuevas sanciones de Trump: dos corporaciones gigantes que reclaman derechos sobre propiedades que fueron confiscadas hace más de sesenta años.
Citigroup y Office Depot poseen certificados de reclamación valuados en más de 350 millones de dólares sobre instalaciones que sus empresas predecesoras perdieron cuando Fidel Castro llegó al poder en 1959. Gracias a una maraña de fusiones y adquisiciones que se extiende casi un siglo, ambas compañías tienen ahora poder de veto sobre quién puede comprar a Sherritt. Como lo expresó Davy Karkason, abogado especializado en sanciones estadounidenses, estas no son molestias legales menores sino obstáculos fundamentales: "Si Citi dice 'no', nadie se queda con la mina y Sherritt vuelve al punto de partida".
La crisis comenzó en mayo cuando el presidente Trump emitió una orden ejecutiva para expulsar empresas extranjeras de Cuba. Sherritt anunció inicialmente que disolvería sus operaciones en la isla, que incluyen una mina de níquel y una planta de generación eléctrica. Pero cuando Ray Washburne, un magnate inmobiliario y antiguo asesor de Trump, emergió como potencial comprador a través de su family office Gillon Capital LLC, la empresa canadiense reconsideró. Washburne confirmó que está trabajando para resolver al menos una de las dos reclamaciones principales. "Lo que me preocupa es la mina", dijo en Dallas esta semana, y cuando se le preguntó si liquidaría la reclamación sobre esa instalación, respondió directamente: "Así es".
La historia de Citigroup y Sherritt se remonta a Moa Bay Mining Co., confiscada por Castro en 1960 después de derrocar al dictador Fulgencio Batista. Desde 1994, la mina fue operada como empresa conjunta entre Sherritt y la estatal cubana General Nickel Co. SA. La Comisión de Liquidación de Reclamaciones Extranjeras valoró esta reclamación en 88 millones de dólares, convirtiéndola en el tercer caso más importante entre todos los certificados. Con intereses, representa una fracción de los más de 9.000 millones de dólares que las casi 6.000 reclamaciones pendientes alcanzan en total.
La conexión de Office Depot es aún más antigua y compleja. En 1927 se constituyó Cuban Electric Co. en Florida, que comenzó a adquirir centrales eléctricas en Cuba. Para los años cincuenta, suministraba más del 90 por ciento de toda la electricidad de la isla. Cuando Castro expropió la empresa, su accionista mayoritario era American & Foreign Power Co. Inc. A través de una serie de transformaciones corporativas —fusiones con Ebasco Industries en 1967, compra por Boise Cascade en 1969, adquisición de OfficeMax en 2003, fusión con Office Depot en 2013— la reclamación terminó en manos de Atlas Holdings LLC, la firma de capital privado que compró ODP Corp. en 2025. Valorada inicialmente en 268 millones de dólares, la reclamación de Cuban Electric ha crecido al 6 por ciento anual y es ahora la más grande de todas, casi tres veces superior a la siguiente.
En julio, Atlas demandó a la empresa estatal cubana de electricidad y a Energas S.A., la empresa de generación eléctrica donde Sherritt tiene participación, por 803 millones de dólares bajo la Ley Helms-Burton. Washburne indicó que su intención es resolver la reclamación de Citi sobre la mina pero no necesariamente la de Office Depot sobre las instalaciones energéticas. "En realidad no me importa eso", dijo sobre el negocio de generación eléctrica.
Mientras tanto, Sherritt también recibe el interés de un consorcio rival que incluye a Glencore Plc, el gigante mundial de materias primas, y a Albert Huddleston, un magnate petrolero texano. Kyma Capital Ltd., el principal acreedor de Sherritt y parte del consorcio Glencore, declaró que el grupo está consciente de las reclamaciones y "buscará resolverlas dentro del marco legal y normativo estadounidense aplicable", sin especificar cómo.
Pedro Freyre, presidente del departamento de práctica internacional de Akerman LLC en Miami, ve en este caso un potencial punto de quiebre. Si el comprador exitoso logra una fórmula que satisfaga a Citi y Office Depot —ya sea incorporándolos como socios, pagándoles algún tipo de arrendamiento, o comprando sus derechos— podría establecer un modelo para resolver varios de los casos más grandes registrados bajo la Ley Helms-Burton. "Resolver las reclamaciones estadounidenses constituye el nudo gordiano en lo que respecta a la inversión en Cuba", señaló. John Kavulich, presidente del consejo comercial Estados Unidos-Cuba, fue más directo: ningún postor recibirá aprobación de la administración Trump "a menos que cuente con el respaldo de los reclamantes certificados". Es, en sus palabras, "una especie de carrera para que estas partes lleguen a un acuerdo".
Citations marquantes
Estas demandas constituyen un veto, no una molestia. Si Citi dice 'no', nadie se queda con la mina y Sherritt vuelve al punto de partida.— Davy Karkason, abogado especializado en sanciones estadounidenses
Resolver las reclamaciones estadounidenses en el marco de la Ley Helms-Burton constituye el nudo gordiano en lo que respecta a la inversión en Cuba.— Pedro Freyre, presidente del departamento de práctica internacional de Akerman LLC