El estudio LatAm-Fingers evaluó actividad física, alimentación, control cardiovascular, entrenamiento cognitivo y socialización en 1.065 personas durante dos años. Los participantes que siguieron el programa estructurado mostraron mejoras significativas en memoria episódica, atención y funciones ejecutivas comparado con grupo control.
Cinco hábitos simultáneos mejoran cognición en adultos mayores y reducen riesgo de demencia
Intervenir sobre factores modificables realmente funciona y tiene un impacto concreto
¿Por qué es importante que este estudio se haya hecho en América Latina y no solo replicar lo que ya sabemos de Finlandia o Estados Unidos?
Porque nuestras poblaciones no son iguales. En Colombia, por ejemplo, el 19 por ciento de los adultos mayores ya tiene deterioro cognitivo. Pero además, los factores de riesgo se presentan de formas diferentes: hay más aislamiento social en zonas rurales, menos acceso a especialistas, niveles de educación más bajos. Un programa que funciona en Helsinki podría no funcionar aquí sin adaptación.
Entonces el programa no fue el mismo en todos los países.
Exacto. El núcleo fue el mismo: actividad física, alimentación, control cardiovascular, entrenamiento cognitivo, socialización. Pero cómo se implementó cada componente se ajustó a las realidades locales. Eso es lo que permitió que el 82 por ciento de la gente completara dos años de seguimiento.
¿Qué significa que las mejoras fueron un 55 por ciento superiores?
Significa que el grupo que recibió la intervención estructurada mejoró su cognición significativamente más que el grupo que solo recibió consejos generales. No es que uno mejorara y otro no. Es que uno mejoró mucho más. Y esas mejoras fueron en cosas concretas: memoria, atención, capacidad de decisión.
¿Esto significa que la demencia se puede prevenir?
No. Los investigadores fueron claros en eso. No es una garantía individual. Lo que demuestra es que si actúas sobre múltiples factores al mismo tiempo, y lo haces de forma sostenida, reduces significativamente el riesgo. Es diferente a decir que se previene por completo.
¿Cuál es el siguiente paso?
Cuatro años más de seguimiento sin el acompañamiento estructurado. Quieren saber si los cambios que la gente logró durante el programa se mantienen cuando vuelven a su vida normal. Si se mantienen, entonces tenemos evidencia de que esto realmente funciona a largo plazo y puede convertirse en política pública.
El Pulso
- LatAm-Fingers evaluó 1.065 personas en 11 países durante dos años
- Mejoras cognitivas 55% superiores en grupo de intervención estructurada
- 82,3% de participantes completó el protocolo de dos años
- En Colombia, 19% de adultos mayores de 60 años presenta deterioro cognitivo
El estudio LatAm-Fingers evaluó actividad física, alimentación, control cardiovascular, entrenamiento cognitivo y socialización en 1.065 personas durante dos años. Los participantes que siguieron el programa estructurado mostraron mejoras significativas en memoria episódica, atención y funciones ejecutivas comparado con grupo control.
Investigación multicéntrica en 11 países latinoamericanos comprueba que intervención integral sobre cinco factores del estilo de vida mejora cognición en adultos mayores un 55% más que recomendaciones generales.
Hace dos años, más de mil adultos mayores en once países latinoamericanos se inscribieron en un experimento que prometía algo que la medicina ha buscado durante décadas: una forma de frenar el deterioro de la mente. No era un medicamento. Era un programa estructurado que tocaba cinco aspectos simultáneamente de la vida cotidiana: cómo se movían, qué comían, cómo cuidaban su corazón, cómo ejercitaban su memoria, y con quién pasaban el tiempo.
El estudio, llamado LatAm-Fingers, reclutó a 1.065 personas entre 60 y 77 años de centros de investigación en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay. Durante veinticuatro meses, un grupo recibió una intervención integral y estructurada adaptada a las realidades culturales, económicas y sanitarias de cada país. El otro grupo recibió solo recomendaciones generales sobre hábitos saludables. Los resultados, que serán publicados en The Lancet y presentados en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en 2026, muestran que quienes participaron en el programa estructurado experimentaron mejoras cognitivas un 55 por ciento superiores a las del grupo de control. Esas mejoras no fueron abstractas: se tradujeron en funciones específicas como memoria episódica, atención y capacidad para tomar decisiones complejas.
Lo que distingue a LatAm-Fingers de investigaciones anteriores es que no se limitó a ofrecer consejos genéricos. El programa fue científico, sostenido en el tiempo, y deliberadamente diseñado para funcionar en contextos donde la educación es desigual, el acceso a especialistas es limitado fuera de las grandes ciudades, y factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y el aislamiento social son comunes. El 82,3 por ciento de los participantes completó los dos años del protocolo, una tasa de retención que subraya la viabilidad de este tipo de intervención en la región.
En Colombia, donde la encuesta SABE de 2015 estimó que el 19 por ciento de los adultos mayores de 60 años presenta algún grado de deterioro cognitivo, los hallazgos tienen peso particular. David Aguillón, investigador principal del estudio en Colombia y miembro del Grupo de Neurociencias de Antioquia de la Universidad de Antioquia, subraya que durante años se ha hablado de factores de riesgo modificables sin tener evidencia regional sólida de que intervenir sobre ellos realmente funciona. Ahora existe esa evidencia. Una intervención no farmacológica mostró un impacto superior al de los medicamentos disponibles actualmente, algo que Aguillón describe como altamente significativo para poblaciones como la colombiana.
Lucía Crivelli, investigadora principal de LatAm-Fingers y jefa de Neuropsicología de FLENI, enfatiza que la prevención del deterioro cognitivo no puede pensarse como una recomendación aislada. "Lo relevante es la combinación de actividad física, alimentación saludable, control cardiovascular, entrenamiento cognitivo y socialización, implementada de manera adaptada a nuestras comunidades", señala. El estudio no afirma que la demencia pueda prevenirse por completo ni que exista una garantía individual de protección. Lo que demuestra es que actuar de manera simultánea y sostenida sobre factores modificables puede contribuir significativamente a disminuir el riesgo.
Este trabajo representa un quiebre importante en la investigación internacional sobre demencia. Históricamente, América Latina ha estado subrepresentada en los grandes ensayos clínicos. Estudios como FINGER en Finlandia y US POINTER en Estados Unidos demostraron beneficios de intervenciones multidominio, pero LatAm-Fingers es el primero de gran escala desarrollado específicamente en poblaciones latinoamericanas, con sus propias características sociodemográficas, culturales y epidemiológicas. Demuestra que una intervención sistemática y armonizada puede funcionar en países con realidades muy diferentes desde el punto de vista educativo, económico y sanitario.
El contexto en el que llega este hallazgo es urgente. América Latina envejece acelerada y consistentemente. Los casos de demencia aumentarán durante las próximas décadas. Los investigadores consideran que la evidencia de LatAm-Fingers respalda el desarrollo de estrategias de prevención no farmacológicas, adaptadas culturalmente y sostenidas en el tiempo, con potencial para incorporarse en programas comunitarios, en la atención primaria en salud, y en políticas públicas orientadas al envejecimiento saludable.
El trabajo no termina aquí. Durante cuatro años adicionales, los participantes serán monitoreados sin el acompañamiento estructurado del equipo interdisciplinario para evaluar si los cambios en el estilo de vida y los beneficios cognitivos logran mantenerse en la vida cotidiana. Esa continuidad permitirá establecer el impacto de largo plazo y consolidar una base de conocimiento regional que fortalezca futuras estrategias de prevención.
Citas Notables
La prevención no puede pensarse como una recomendación aislada, sino como una intervención integral, estructurada y sostenida en el tiempo— Dra. Lucía Crivelli, investigadora principal de LatAm-Fingers
Ahora tenemos evidencia latinoamericana de que intervenir sobre factores modificables realmente funciona y tiene un impacto concreto— Dr. David Aguillón, investigador principal en Colombia