CDU y SPD se aferran a su coalición mientras sus líderes tambalean ante las elecciones de septiembre

El Gobierno federal les hará pagar un precio, sin duda pagarán por ello
Merz advierte sobre ataques híbridos tras el fallido ataque con drones en Leipzig, aunque evita mencionar explícitamente a Rusia.
Mark

¿Por qué esta reunión en Neuhardenberg es tan importante si el Gobierno ya sabe que las elecciones de septiembre van a ser desastrosas?

Mimi

Porque es el último momento para demostrar que la coalición sigue funcionando. Si se desmorona ahora, antes de que los votantes voten, el mensaje es que ni siquiera ellos creen en lo que están haciendo.

Mark

Pero las encuestas son brutales. El SPD en Sajonia-Anhalt con un siete por ciento. ¿Cómo se recupera de eso?

Mimi

No se recupera. Lo que importa es quién lidera después. Schwesig gana en Mecklemburgo, Klingbeil y Bas caen, y hay congreso extraordinario en otoño. Es un cambio de guardia que ya está escrito.

Mark

¿Y Merz? Solo el veintitrés por ciento cree que llegará a 2029.

Mimi

Merz está en una posición más frágil aún. Güllner, el demoscopista, prácticamente le pidió que se fuera. Eso no pasa en Alemania. Es un aviso de que incluso dentro de su propio partido hay gente pensando en sucesores.

Mark

La AfD crece mientras ellos hablan de vivienda y burocracia. ¿No es demasiado tarde?

Mimi

Probablemente. Pero mira dónde crece la AfD: en pueblos como Neuhardenberg, donde sacó el cincuenta por ciento. Son lugares donde la gente siente que los gobiernos no los escuchan. La reforma de pensiones que pactaron confirma esa sensación.

Mark

¿Entonces por qué la pactaron?

Mimi

Porque ambos partidos necesitaban mostrar que gobiernan, que hacen cosas. Pero eligieron una reforma que hiere más a la gente del este, donde ya están perdiendo. Es un error táctico que les va a costar votos a la AfD.

Mark

¿Qué pasa si la AfD gana mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt?

Mimi

Entonces Alemania entra en territorio desconocido. Nadie sabe cómo gobernar con la AfD. Todos los demás partidos se niegan a pactar con ellos. Podría haber bloqueos, gobiernos débiles, o presión para que la CDU rompa el cordón sanitario. Es el verdadero riesgo de septiembre.

  • Tres elecciones regionales en septiembre: Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo Pomerania Occidental
  • AfD obtuvo el 50,6% en Neuhardenberg en 2025, cinco veces más que el segundo clasificado
  • Solo el 23% de los alemanes cree que Merz terminará la legislatura como canciller en 2029
  • SPD con 7% en Sajonia-Anhalt y 12% en Berlín según encuestas

Las encuestas predicen derrotas para CDU y SPD en Sajonia-Anhalt y Berlín, con la extrema derecha AfD ganando terreno especialmente en Alemania Oriental. El canciller Merz enfrenta dudas sobre su continuidad hasta 2029, mientras que los copresidentes del SPD podrían ser reemplazados si se confirman los descalabros electorales.

La coalición de Gobierno alemana entre CDU y SPD se reúne en Neuhardenberg mientras sus líderes enfrentan amenazas electorales. Tres elecciones regionales en septiembre podrían provocar cambios en la cúpula de ambos partidos.

El castillo de Neuhardenberg, en el corazón de un pueblo de tres mil habitantes en Brandeburgo, acogía esta semana la clausura estival del Gobierno alemán. Las calles permanecían vacías salvo por patrullas policiales, y los vecinos evitaban pasear pese al primer día soleado en dos semanas. Dentro, los ministros se reunían para trazar el curso político del otoño. Fuera, la atmósfera era de incertidumbre. En apenas un mes, tres elecciones regionales amenazaban con reconfigurar el poder en Alemania, y los líderes de la coalición gobernante sabían que sus posiciones pendían de un hilo.

Las encuestas pintaban un panorama desolador para los dos pilares del Gobierno: la CDU democristiana y el SPD socialdemócrata. En Sajonia-Anhalt, los sondeos daban por perdida la región para los democristianos, con la extrema derecha AfD acechando la mayoría absoluta. En Berlín, la CDU también perdería el poder. Para el SPD, los números eran aún más catastróficos: apenas un siete por ciento en Sajonia-Anhalt, reducido a quinta fuerza en Berlín con el doce por ciento. Solo Mecklemburgo Pomerania Occidental ofrecía esperanza, donde la popularidad de Manuela Schwesig, la líder regional socialdemócrata, permitía vislumbrar una revalidación del Gobierno. Esa misma popularidad hacía que su nombre circulara entre analistas y militantes como posible sucesora de los copresidentes del SPD, Lars Klingbeil y Bärbel Bas, si los descalabros se confirmaban.

La situación del canciller Friedrich Merz no era más tranquilizadora. Una encuesta de YouGov del veintitrés de agosto revelaba que apenas el veintitrés por ciento de los alemanes creía que terminaría la legislatura en el cargo hasta 2029. El sábado anterior, Merz había sido recibido con abucheos en Eifel, al oeste del país, donde uno de los peores incendios de los últimos años había devastado la región. Manfred Güllner, director de Forsa, una de las principales empresas demoscópicas alemanas, había provocado una sacudida en la CDU al recomendar públicamente que los democristianos buscaran un candidato para suceder a Merz. Según sus análisis, la popularidad del canciller caía sin freno mientras la AfD crecía de forma inversamente proporcional.

La AfD era el fantasma que recorría Neuhardenberg. En el municipio mismo, la formación antisistema había obtenido el cincuenta punto seis por ciento de los votos en las elecciones federales de 2025, cinco veces más que su segundo clasificado. El crecimiento era especialmente virulento en la Alemania Oriental, donde décadas de transformación económica y social habían dejado cicatrices profundas. La reforma de pensiones que el Gobierno había pactado ese verano entre CDU y SPD agravaba la situación: eliminaba la posibilidad de jubilarse a los sesenta y tres años para quienes hubieran cotizado cuarenta y cinco años, una medida que afectaba desproporcionadamente a la población del este, que había entrado antes al mercado laboral durante la era comunista. Klingbeil enfrentaba una fuerte oposición interna en su propio partido por haber aceptado el acuerdo.

Pese a la tormenta que se avecinaba, los ministros insistían en la unidad. Verena Hubertz, ministra socialdemócrata de Vivienda, afirmó que el Gobierno trabajaba unido y continuaría así. Dorothee Bär, ministra de la CSU bávara para el Desarrollo, añadió con humor que Bas había estado tomando apuntes con un bolígrafo de la CDU-CSU durante las reuniones, señal de que estaban más unidos que nunca. El mensaje oficial era que la coalición no estaba dañada, que había que aplicar reformas rápido en otoño para demostrar impulso.

Hubertz y Klingbeil anunciaron una nueva promotora pública de viviendas para contrarrestar el encarecimiento de los alquileres, una medida que los socialdemócratas esperaban que mitigara el daño electoral causado por la reforma de pensiones. El ministro para la Digitalización y la Reforma del Estado, Karsten Wildeberger, admitió que había que reducir rápido la burocracia porque estaba afectando a la competitividad alemana. Hubertz añadió que el objetivo era lograr cambios en ese ámbito antes de fin de año. Merz, en su breve comparecencia ante los medios, insistió en que estaba convencido de que podían trabajar juntos para que Alemania volviera a ser más fuerte y competitiva.

La reunión también abordó amenazas externas. Presidentes de empresas tecnológicas participaron en las sesiones para discutir cómo convertir a Alemania en una potencia en inteligencia artificial. El Gobierno consideraba la dependencia tecnológica con China una amenaza para la seguridad nacional y europea, y buscaba lograr la soberanía tecnológica. Estados Unidos era visto como competidor, pero no como riesgo de seguridad, a pesar de la fractura europea con la Casa Blanca de Donald Trump.

Merz aprovechó para lanzar uno de sus mensajes más duros sobre seguridad. Afirmó que tenían indicios sobre quién estaba detrás del ataque fallido del cuatro de agosto con drones bomba contra aviones ucranianos de carga en el aeropuerto de Leipzig. La policía había revelado ese martes que hallaron un tercer dron que no llegó a su objetivo. El canciller advirtió que los autores de esos ataques híbridos mostraban cada vez más que podían ser crueles y sin escrúpulos, y que el Gobierno federal les haría pagar un precio. Anunció que pronto aportarían pruebas señalando a los presuntos autores, aunque no mencionó explícitamente a Rusia. El primer día del encuentro terminó con una demostración de prototipos de drones de defensa antiaérea. El hecho de que los drones de Leipzig no hubieran sido detectados había provocado un alud de críticas sobre las medidas de seguridad.

Estoy convencido de que podemos y debemos trabajar juntos para que Alemania vuelva a ser más fuerte, más competitiva y esté preparada para el futuro
— Canciller Friedrich Merz
El Gobierno trabaja unido y continuará unido
— Ministra Verena Hubertz (SPD)
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