Caída de Nvidia arrastra a Wall Street a la baja pese a ganancias récord

Resultados brillantes se han vuelto tan habituales que pierden su impacto
Los analistas explican por qué Nvidia cayó a pesar de superar expectativas de ganancias.
Mark

¿Cómo es posible que Nvidia reporte ganancias récord y sus acciones caigan de todas formas?

Mimi

Porque el mercado ya esperaba esos resultados. Cuando una empresa supera expectativas trimestre tras trimestre, eso deja de ser una sorpresa. Se convierte en lo normal.

Luke

Pero espera, ¿cuánto cayeron exactamente las acciones? 5.5%. ¿Y eso fue realmente el peor día desde abril, o solo desde que comenzó este año?

Mimi

Fue el peor día desde abril del año anterior. Así que estamos hablando de casi un año sin una caída tan pronunciada.

Mark

¿Qué tan importante es Nvidia para el mercado en general?

Mimi

Enormemente. Representa más de cuatro quintas partes de las pérdidas del S&P 500 ese día. Es la acción más grande del mercado por capitalización.

Luke

Entonces, ¿el S&P 500 realmente cayó 0.5%, pero sin Nvidia habría subido?

Mimi

Exactamente. Siete acciones subieron por cada tres que cayeron. El mercado estaba bien. Nvidia lo arrastró todo hacia abajo.

Mark

¿Qué preocupa realmente a los inversores entonces?

Mimi

Que los clientes de Nvidia —los gigantes de la nube— están gastando más de lo que ganan. Si no pueden recuperar esa inversión en productividad, van a reducir el gasto.

Luke

¿Pero eso es especulación o hay evidencia de que el gasto ya está bajando?

Mimi

Es preocupación sobre lo que podría venir. No hay confirmación de que esté sucediendo ahora.

Mark

¿Hubo otras buenas noticias ese día?

Mimi

Salesforce subió 4% con resultados también superiores a expectativas. Y anunció 50 mil millones en recompra de acciones.

Luke

¿Pero Salesforce sigue abajo 25% en lo que va del año?

Mimi

Sí. Eso muestra que incluso las buenas noticias no borran los miedos más profundos sobre la IA.

  • Nvidia batió todas las previsiones de analistas y aun así sufrió su peor caída bursátil desde abril, un 5.5% que arrastró al S&P 500 y al Nasdaq a pérdidas significativas.
  • La empresa más valiosa del mercado estadounidense por capitalización ejerció una influencia tan desproporcionada que sola representó más de cuatro quintas partes de las pérdidas del S&P 500 en la jornada.
  • Los inversores ya no se entusiasman con los triunfos de Nvidia: los resultados brillantes se han vuelto tan habituales que han perdido su poder de sorpresa, señalando un cambio de fondo en la confianza del mercado.
  • Crece la inquietud de que los gigantes de la nube —que gastan decenas de miles de millones en infraestructura de IA— no logren recuperar esa inversión, lo que podría frenar el gasto y golpear a toda la cadena de suministro.
  • En contraste, Salesforce subió 4% tras superar expectativas y anunciar devoluciones masivas a accionistas, mientras el mercado en general mostró más fortaleza de la que los titulares sugieren.

En un día cargado de paradojas, Nvidia presentó resultados que superaron todas las expectativas y, sin embargo, sus acciones cayeron 5.5%, arrastrando consigo a los principales índices de Wall Street. Lo que este momento revela no es un fracaso empresarial, sino un cambio más profundo en la psicología del mercado: cuando la excelencia se vuelve rutina, deja de asombrar. Detrás de los números late una pregunta más antigua sobre la fe en el progreso tecnológico y si las promesas de la inteligencia artificial podrán, algún día, traducirse en ganancias reales.

El jueves fue un día de contradicciones en Wall Street. Nvidia reportó ganancias que superaron todas las expectativas y proyectó ingresos futuros que volvieron a dejar atrás las estimaciones de los analistas. Debería haber sido un triunfo. En cambio, sus acciones se desplomaron 5.5%, su peor desempeño desde abril, arrastrando al S&P 500 a una pérdida de 0.5% y al Nasdaq Composite a una caída de 1.2%. El Dow Jones fue la excepción, ganando apenas 17 puntos.

La magnitud del impacto de Nvidia fue reveladora: por sí sola representó más de cuatro quintas partes de las pérdidas del S&P 500, reflejo de su peso descomunal como la acción de mayor capitalización del mercado estadounidense. Pero más allá de los números, lo que el día dejó al descubierto fue un cambio en la percepción de los inversores. Como señaló Dan Coatsworth de AJ Bell, es extraordinariamente significativo que una empresa que supera las previsiones por miles de millones ya no logre una reacción positiva. Los resultados brillantes se han vuelto tan habituales que han perdido su capacidad de sorprender.

Debajo de esa frialdad hay una preocupación más profunda: los grandes clientes de Nvidia —los hiperescaladores que invierten decenas de miles de millones en infraestructura de inteligencia artificial— están gastando mucho más de lo que ingresan. Jack Ablin de Cresset Capital Management advirtió que si ese gasto se desacelera, toda la cadena de suministro lo sentirá, y Nvidia es uno de sus mayores beneficiarios.

El resto del mercado, sin embargo, mostró más fortaleza de la que los titulares sugieren. Siete acciones subieron por cada tres que cayeron en el S&P 500. Salesforce avanzó 4% tras superar expectativas y anunciar hasta 50 mil millones de dólares en recompras de acciones y dividendos, demostrando que su apuesta por la inteligencia artificial agencial está dando frutos. En los mercados de materias primas, el petróleo vivió una jornada volátil marcada por las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní, cerrando finalmente con una leve ganancia. Los rendimientos del Tesoro a 10 años bajaron ligeramente, y las solicitudes de desempleo aumentaron dentro de lo esperado, sin alarmar a los economistas.

El jueves fue un día de contradicciones en Wall Street. Nvidia, la empresa que ha liderado el auge de la inteligencia artificial con sus chips de procesamiento, reportó ganancias que nuevamente superaron todas las expectativas de los analistas. La compañía no solo entregó un trimestre espectacular, sino que también proyectó ingresos para el período actual que volvieron a dejar atrás las estimaciones de Wall Street. Debería haber sido un triunfo. En cambio, sus acciones se desplomaron 5.5%, su peor desempeño desde abril.

Esta caída de Nvidia arrastró consigo al mercado más amplio. El S&P 500 cerró con una pérdida de 0.5%, mientras que el Nasdaq Composite se hundió 1.2%. El Dow Jones Industrial Average fue la excepción, ganando 17 puntos. Pero la magnitud del impacto de Nvidia fue tal que, por sí sola, representó más de cuatro quintas partes de las pérdidas del S&P 500. Esto no es accidental: Nvidia es la acción más grande del mercado estadounidense por capitalización, lo que le otorga una influencia desproporcionada sobre los índices principales.

Lo que sucedió refleja un cambio fundamental en cómo los inversores perciben a la empresa. Dan Coatsworth, director de mercados de AJ Bell, lo expresó con claridad: es extraordinariamente significativo que una compañía que supera las previsiones de ingresos por miles de millones de dólares ya no logre una reacción positiva en el precio de sus acciones. Los resultados brillantes se han vuelto tan habituales para Nvidia que han perdido su capacidad de sorprender y entusiasmar al mercado. El ánimo está cambiando, señaló Coatsworth, lo que representa una modificación significativa en la confianza de los inversores.

Debajo de esta frialdad hay una preocupación más profunda. Los analistas comienzan a cuestionar si los clientes masivos de Nvidia —los gigantes de la computación en la nube que están invirtiendo decenas de miles de millones en infraestructura de IA— podrán realmente recuperar esa inversión a través de ganancias futuras en productividad. Jack Ablin, de Cresset Capital Management, señaló que aunque los resultados de Nvidia fueron buenos, los hiperescaladores están gastando mucho más de lo que ingresan. La preocupación es que si ese gasto se desacelera, afectará a todos en la cadena de suministro, y Nvidia es obviamente uno de los grandes beneficiarios de todo ese desembolso.

A pesar de los problemas de Nvidia, el mercado en general mostró fortaleza. Siete acciones subieron en el S&P 500 por cada tres que cayeron. Salesforce, que también reportó ganancias superiores a las expectativas, subió 4% después de anunciar que enviará hasta 50 mil millones de dólares a los accionistas mediante recompra de acciones e incremento de dividendos. La compañía, que ha caído casi 25% en lo que va del año debido a preocupaciones sobre competidores impulsados por IA, mostró que su propia integración de inteligencia artificial en sus productos de gestión de relaciones con clientes está funcionando. Su director ejecutivo, Marc Benioff, afirmó que la IA agencial es un impulso para el negocio.

En otros sectores, Warner Bros. Discovery reportó pérdidas de 252 millones de dólares en el cuarto trimestre, pero sus acciones apenas cayeron 0.3%. Los inversores parecen más enfocados en qué oferta de adquisición —Netflix o Paramount Skydance— aceptará finalmente la empresa. Un fondo cotizado que replica el sector de software subió 2.1% el jueves, reduciendo sus pérdidas en lo que va del año a menos de 22%.

En los mercados de materias primas, el petróleo experimentó volatilidad considerable mientras Estados Unidos e Irán mantenían conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní. La posibilidad de una solución pacífica eliminaría la amenaza de guerra, que preocupa a los inversores porque podría bloquear el flujo mundial de petróleo. El ejército estadounidense ha reunido la mayor fuerza de buques de guerra y aviones en Oriente Medio en décadas. El barril de crudo de referencia estadounidense cayó brevemente a 63.60 dólares pero se recuperó, cerrando en 65.21 dólares con una ganancia de 0.3%. El crudo Brent cerró en 70.75 dólares por barril, con una caída de 0.1%. En el mercado de bonos, los rendimientos del Tesoro a 10 años bajaron a 4.01% desde 4.05% el miércoles por la noche. Un informe mostró que el número de trabajadores estadounidenses que solicitaron prestaciones por desempleo aumentó la semana pasada, pero dentro de lo esperado por los economistas y manteniéndose relativamente bajo en términos históricos.

Es muy significativo que una empresa muy cotizada en bolsa, que supera en miles de millones de dólares las previsiones de ingresos, ya no consiga una reacción positiva en el precio de sus acciones
— Dan Coatsworth, director de mercados de AJ Bell
Los hiperescaladores están gastando mucho más de lo que ingresan
— Jack Ablin, Cresset Capital Management
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