Por segundo día consecutivo, los mercados asiáticos cedieron terreno bajo el peso de una pregunta que ya no puede ignorarse: ¿justifica la inteligencia artificial las fortunas que se han apostado en su nombre? El Nikkei 225 cayó casi un 4% y Kioxia Holdings perdió la mitad de su valor en apenas un mes, mientras Netflix y los grandes fabricantes de chips enviaban señales de que el entusiasmo tecnológico podría estar adelantándose a la realidad. En el fondo, lo que los mercados están procesando no es solo una corrección de precios, sino una crisis de fe en la promesa más cara de nuestra era.
Bolsas asiáticas caen por segunda jornada; sector de chips se desploma ante dudas sobre IA
Las grietas están apareciendo, y si no se cierran pronto, las alarmas sonarán.
¿Por qué Kioxia perdió 16% en un solo día? ¿Qué hizo mal?
No hizo nada malo en particular ese día. Lo que pasó es que los inversores comenzaron a preguntarse si habían pagado demasiado por la promesa de la IA. Kioxia fabrica chips, y los chips son fundamentales para la IA, pero cuando la gente empieza a dudar de si esa inversión de 725 mil millones de dólares realmente generará ganancias, venden primero y hacen preguntas después.
Pero Netflix no fabrica chips. ¿Por qué cayó 9%?
Porque Netflix es una ventana hacia la salud de la economía de consumo y la tecnología en general. Cuando una empresa grande como esa dice que el crecimiento se está desacelerando, los inversores ven eso como una señal de que quizás todo el optimismo sobre la tecnología fue demasiado rápido.
¿Entonces esto es pánico?
No exactamente pánico. Es más bien una corrección. Los precios subieron muy rápido, y ahora la gente está siendo más cuidadosa. Quieren ver pruebas de que toda esa inversión en IA realmente funciona antes de seguir comprando.
¿Y el petróleo? ¿Qué tiene que ver con los chips?
El petróleo sube porque hay tensión en Medio Oriente, lo que hace que los inversores se preocupen por la inflación. Cuando la inflación sube, la Reserva Federal podría mantener las tasas de interés altas, lo que hace que el dinero sea más caro para las empresas. Eso afecta a todos, incluyendo a los fabricantes de chips.
¿Entonces todo está conectado?
Sí. Los mercados no son compartimentos estancos. Un retraso en Google, una caída en Netflix, tensiones en Medio Oriente, preocupaciones sobre la inflación, todo se filtra a través del sistema. Y en el centro de todo está la pregunta: ¿vale realmente la pena esta apuesta masiva en IA?
El Pulso
- El índice MSCI Asia Pacífico retrocedió 0,8%, pero el golpe real lo absorbió Japón: el Nikkei 225 se desplomó 3,9% y Kioxia Holdings se hundió 16%, acumulando más del 50% de pérdidas desde su máximo histórico de hace apenas un mes.
- Netflix agravó el pesimismo al anunciar una desaceleración en sus ingresos, arrastrando los futuros del Nasdaq 100 un 0,6% y recordando a los inversores que ningún gigante tecnológico es inmune al escrutinio de rentabilidad.
- Los cuatro principales operadores de IA en Estados Unidos planean invertir más de 725 mil millones de dólares solo en 2026, y el mercado exige saber cuándo —y si— ese dinero regresará convertido en ganancias reales.
- Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente dispararon el petróleo Brent casi un 12% en la semana, reavivando el fantasma de la inflación justo cuando la Reserva Federal buscaba estabilidad en las tasas de interés.
- Estrategas como Matt Maley advierten que si las acciones de semiconductores no se recuperan de forma sólida y sostenida, las alarmas en el mercado en general se volverán imposibles de ignorar.
Por segundo día consecutivo, los mercados asiáticos cedieron terreno bajo el peso de una pregunta que ya no puede ignorarse: ¿justifica la inteligencia artificial las fortunas que se han apostado en su nombre? El Nikkei 225 cayó casi un 4% y Kioxia Holdings perdió la mitad de su valor en apenas un mes, mientras Netflix y los grandes fabricantes de chips enviaban señales de que el entusiasmo tecnológico podría estar adelantándose a la realidad. En el fondo, lo que los mercados están procesando no es solo una corrección de precios, sino una crisis de fe en la promesa más cara de nuestra era.
Los mercados asiáticos cerraron a la baja por segundo día consecutivo, con inversores descargando acciones de fabricantes de chips ante una preocupación creciente: que los miles de millones volcados en inteligencia artificial no justifiquen las valoraciones astronómicas que han alcanzado estas empresas. El Nikkei 225 se desplomó 3,9% y Kioxia Holdings perdió 16% en una sola sesión, extendiendo sus pérdidas a más del 50% desde el máximo histórico que había tocado apenas un mes atrás.
Netflix sumó presión al anunciar una desaceleración en el crecimiento de sus ingresos, lo que hundió sus acciones más del 9% y sacudió los futuros del Nasdaq 100. Taiwan Semiconductor, a pesar de reportar perspectivas sólidas, también cayó más del 2% tras revelar planes de mayores gastos de capital, una señal de que incluso los ganadores de la ola de IA enfrentan presiones crecientes. Un índice de gigantes estadounidenses de semiconductores se desplomó más del 4%, y Alphabet perdió 4,4% ante reportes de retrasos en su modelo de IA más potente.
La pregunta que obsesiona a los mercados es tan simple como fundamental: ¿realmente funcionará? Se estima que los cuatro principales operadores de IA en Estados Unidos invertirán más de 725 mil millones de dólares solo en 2026, y el mercado comienza a exigir pruebas de que esa apuesta colosal algún día rendirá frutos. Matt Maley, de Miller Tabak, fue directo: si los semiconductores no se recuperan pronto de manera sostenida, se encenderán alarmas serias.
Mientras tanto, las tensiones en Medio Oriente escalaron y el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz se contrajo, empujando el petróleo Brent cerca de los 85 dólares por barril tras subir casi 12% en la semana. Ese repunte reaviva las preocupaciones inflacionarias justo cuando la Reserva Federal buscaba estabilidad. Funcionarios de la Fed como Jeff Schmid y Lorie Logan dejaron claro que la inflación sigue siendo su mayor preocupación. En contraste, los datos de empleo y ventas minoristas en Estados Unidos mostraron cierta resiliencia, aunque esos destellos de fortaleza económica parecen secundarios frente a la pregunta más grande que ahora domina los mercados: si la IA realmente vale lo que hemos pagado por ella.
Los mercados asiáticos cerraron a la baja por segundo día consecutivo el jueves, con inversores descargando acciones de fabricantes de chips en medio de una preocupación cada vez más profunda: que los miles de millones invertidos en inteligencia artificial no justifiquen los precios astronómicos que han alcanzado estas empresas. El índice MSCI Asia Pacífico retrocedió 0,8%, pero la verdadera caída se concentró en Japón, donde el Nikkei 225 se desplomó 3,9%. Kioxia Holdings, uno de los principales fabricantes de semiconductores, fue el más golpeado, perdiendo 16% en una sola sesión y extendiendo sus pérdidas totales a más del 50% desde el máximo histórico que había alcanzado hace apenas un mes.
La venta masiva de chips no fue el único factor que presionó los mercados. Netflix también contribuyó al pesimismo cuando sus acciones cayeron más del 9% después del cierre de Wall Street, tras anunciar que esperaba una desaceleración en el crecimiento de sus ingresos durante el segundo trimestre. Ese revés en una de las grandes historias de éxito tecnológico envió ondas de choque a través de los futuros del Nasdaq 100, que cayeron 0,6%. Con los mercados surcoreanos cerrados por festividad, la atención se dirigió hacia Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, cuyos recibos de depósito estadounidenses bajaron más del 2%, a pesar de que la empresa había reportado perspectivas de ganancias sólidas. Lo que asustó a los inversores fue su pronóstico de gastos de capital más elevados, una señal de que incluso los ganadores de la ola de IA enfrentan presiones crecientes.
La pregunta que obsesiona a los mercados es simple pero fundamental: ¿realmente funcionará? Las acciones tecnológicas han subido vertiginosamente este año impulsadas por el entusiasmo sobre la inteligencia artificial, pero ahora los inversores exigen pruebas de que esa rentabilidad llegará. Se estima que los cuatro principales operadores de IA en Estados Unidos invertirán más de 725 mil millones de dólares solo en 2026. Esa es una cantidad casi incomprensible de dinero, y el mercado está comenzando a preguntarse en voz alta si alguna vez verá retornos que justifiquen esa apuesta colosal. Matt Maley, estratega jefe de mercado en Miller Tabak, fue directo: el desempeño de las acciones de semiconductores sigue siendo el factor más importante para el mercado bursátil en general, y están mostrando grietas importantes. Si no se recuperan pronto de manera sólida y sostenida, advirtió, se encenderán alarmas serias.
La volatilidad se extendió más allá de los chips. Un índice estadounidense de gigantes de semiconductores se desplomó más del 4%, mientras que Alphabet cayó 4,4% después de que circularan reportes de que Google llevaba meses de retraso en la entrega de su modelo de IA más potente. Estos no son números pequeños ni movimientos menores; son señales de que la confianza en el sector tecnológico está siendo cuestionada de manera fundamental.
Mientras los mercados de acciones se tambalean, otros factores están amplificando la incertidumbre. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente continuaron escalando, lo que provocó que el tráfico marítimo se desplomara en el estrecho de Ormuz. El petróleo Brent recuperó la mayor parte de sus pérdidas del jueves y se situó ligeramente por debajo de 85 dólares por barril, habiendo subido casi 12% durante la semana, su mayor incremento semanal desde abril. Ese aumento en los precios del petróleo reaviva las preocupaciones sobre la inflación justo cuando la Reserva Federal estaba considerando mantener las tasas de interés estables. Jeff Schmid, presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, dejó claro que la inflación sigue siendo su mayor preocupación, dado el riesgo de una aceleración adicional en los próximos meses. Su colega de Dallas, Lorie Logan, fue más agresiva, argumentando que la inflación no parece encaminarse de manera sostenible hacia el objetivo de la Fed.
En medio de toda esta turbulencia, hay algunos signos de que la economía estadounidense sigue resistiendo. Las solicitudes de subsidio por desempleo disminuyeron la semana anterior, y las ventas minoristas aumentaron modestamente en junio, aunque fueron lastradas por una caída en los ingresos de las gasolineras. Ellen Zentner de Morgan Stanley Wealth Management observó que a pesar de las dificultades, los consumidores siguen gastando y el mercado laboral no muestra signos de debilitamiento. Pero esos datos de resiliencia económica parecen casi secundarios en comparación con la pregunta más grande que ahora domina los mercados: si la IA realmente vale lo que hemos pagado por ella.
Citas Notables
Las acciones de fabricantes de semiconductores están mostrando grietas importantes y tendrán que experimentar una recuperación sólida y sostenida pronto, o se encenderán serias alarmas.— Matt Maley, estratega jefe de mercado de Miller Tabak
A pesar de las dificultades, los consumidores siguen gastando y el mercado laboral no muestra signos de debilitamiento.— Ellen Zentner, Morgan Stanley Wealth Management