Autoridades blindan hotel de Inglaterra en Santa Fe ante posibles serenatas

La ciudad estaba blindada, lista para una noche que podría traer tensión
Las autoridades desplegaron más de cien elementos para evitar que aficionados interrumpieran el descanso de la selección inglesa.

En las vísperas de un encuentro deportivo que moviliza pasiones nacionales, la Ciudad de México desplegó su aparato de seguridad no en el estadio, sino en los pasillos silenciosos de un hotel en Santa Fe. La tradición de la serenata —ese gesto festivo convertido en táctica de desgaste— obligó a más de cien elementos de distintas corporaciones a custodiar el descanso de once jugadores ingleses, recordándonos que el fútbol, mucho antes del pitazo inicial, ya se juega en las calles.

  • Una convocatoria viral en redes sociales amenazaba con repetir la serenata nocturna que semanas antes había perturbado el sueño del equipo ecuatoriano en el mismo corredor hotelero de Santa Fe.
  • Más de cien elementos de la SSC, la Guardia Nacional y la Defensa tomaron posiciones desde el sábado por la tarde, con cincuenta patrullas bloqueando avenidas clave alrededor del hotel inglés.
  • Un pequeño grupo de aficionados que se acercó al mediodía se retiró en minutos sin incidentes, pero las autoridades no bajaron la guardia ante lo que podría llegar con la oscuridad.
  • El perímetro de vigilancia abarcó desde Vasco de Quiroga hasta la Glorieta de Santa Fe, con agentes de Tránsito, Gamma y la Policía Metropolitana cubriendo cada acceso, incluso frente a la Iberoamericana.
  • El dispositivo permanecerá activo hasta que la selección inglesa abandone el hotel rumbo al Estadio Ciudad de México el domingo por la mañana, convirtiendo una noche de fútbol en una operación de Estado.

Antes de que México e Inglaterra se enfrentaran en octavos de final, la ciudad ya libraba su propia batalla en las calles de Santa Fe. En la alcaldía Cuajimalpa, donde descansaba la selección inglesa, las autoridades capitalinas desplegaron un operativo preventivo de gran escala para evitar que aficionados mexicanos replicaran una táctica que ya había funcionado contra Ecuador: la serenata nocturna, ese ruido organizado pensado para robarle el sueño al rival.

La semana anterior, seguidores del Tri habían acudido al hotel ecuatoriano en la misma zona y habían generado alboroto en plena madrugada. Con una nueva convocatoria circulando en redes sociales, los mandos de seguridad no esperaron. El sábado por la tarde, cuando un pequeño grupo de aficionados se asomó por las inmediaciones, se retiró en minutos sin que ocurriera nada. Pero la noche aún estaba por llegar.

Más de cien elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Guardia Nacional y la Defensa se distribuyeron por las avenidas principales y secundarias de la zona: Vasco de Quiroga, Santa Fe, Carlos Lazo, Barros Sierra y Antonio Dovali, entre otras. Más de cincuenta patrullas reforzaban el perímetro. Agentes de la Policía Metropolitana, del Sector 07, de la agrupación Gamma y de Tránsito cubrían cada acceso, incluso frente a la Universidad Iberoamericana.

Las autoridades consultadas por Excélsior confirmaron que la vigilancia se intensificaría durante las horas nocturnas. El dispositivo se mantendría hasta que la delegación inglesa partiera hacia el Estadio Ciudad de México el domingo por la mañana. La ciudad estaba blindada, en espera de una noche que podría transcurrir en calma o convertirse en el primer tiempo de un partido que aún no había comenzado.

La madrugada del domingo traería consigo el partido de octavos de final entre México e Inglaterra, pero antes de que los equipos pisaran el terreno de juego, las autoridades capitalinas ya estaban moviendo piezas en la ciudad. En la zona hotelera de Santa Fe, en la alcaldía Cuajimalpa, donde descansaba la selección inglesa, se desplegó un operativo de seguridad de considerables proporciones. El motivo era directo: evitar que aficionados mexicanos llegaran durante la noche a hacer una serenata al equipo visitante, una táctica de hostigamiento diseñada para interrumpir el descanso previo al encuentro.

La preocupación de las autoridades no era infundada. Una semana antes, seguidores de la Selección Mexicana habían acudido al hotel donde se hospedaba Ecuador, también ubicado en Santa Fe, y habían generado ruido durante las primeras horas de la madrugada. Ahora, con la convocatoria circulando en redes sociales para repetir la estrategia contra Inglaterra, los mandos de seguridad decidieron tomar medidas preventivas. El sábado por la tarde, cuando un pequeño grupo de aficionados se presentó en las inmediaciones del hotel alrededor de las dos de la tarde, permanecieron apenas unos minutos antes de retirarse sin que ocurriera incidente alguno.

El despliegue fue extenso. Más de cien elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, junto con efectivos de la Guardia Nacional y de la Defensa, se distribuyeron a lo largo de las avenidas principales y secundarias de la zona. Más de cincuenta patrullas reforzaban la presencia. El perímetro de vigilancia se extendía desde Avenida Vasco de Quiroga y el Circuito Vasco de Quiroga hasta la Glorieta de Santa Fe, pasando por Avenida Santa Fe, Carlos Lazo, Barros Sierra y Antonio Dovali. La Policía Metropolitana, agentes del Sector 07, integrantes de la agrupación Gamma y elementos de Tránsito se repartían entre los accesos principales y las vialidades aledañas, incluso frente a las instalaciones de la Universidad Iberoamericana.

El objetivo era claro: garantizar que la selección inglesa pudiera partir sin contratiempos hacia el Estadio Ciudad de México a la mañana siguiente. Los mandos consultados por Excélsior explicaron que la vigilancia se intensificaría durante las horas nocturnas, cuando la convocatoria en redes sociales sugería que llegarían los aficionados. No se trataba de una medida extraordinaria, sino de una respuesta aprendida de lo que había sucedido días antes con el equipo ecuatoriano. La ciudad estaba blindada, lista para una noche que podría traer tensión o que podría transcurrir sin mayores sobresaltos.

Se mantenía especial atención ante la convocatoria que circulaba en redes sociales para acudir durante la noche a las inmediaciones del hotel y realizar una serenata al conjunto inglés
— Mandos consultados por Excélsior
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué las autoridades decidieron desplegar un operativo tan grande si apenas había llegado un pequeño grupo de aficionados el sábado por la tarde?

Model

Porque sabían que la verdadera amenaza vendría durante la noche. La convocatoria en redes sociales era explícita: la serenata estaba planeada para las madrugadas, cuando el equipo necesitaba descansar. Lo que vieron el sábado fue apenas un reconocimiento.

Inventor

¿Esto es una práctica común en México, intentar sabotear el descanso de equipos rivales?

Model

No es común, pero tampoco es nueva. Lo que pasó con Ecuador la semana anterior mostró que algunos aficionados ven esto como una estrategia válida. Las autoridades aprendieron la lección rápido.

Inventor

¿Cómo se coordina un operativo de esa magnitud en tan poco tiempo?

Model

Participaban múltiples instituciones: la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Guardia Nacional, la Defensa, la Policía Metropolitana. Cada una tenía su sector asignado. No era improvisación, era protocolo.

Inventor

¿Qué hubiera pasado si los aficionados hubieran llegado en masa durante la noche?

Model

El operativo estaba diseñado para contenerlos. Cien elementos y cincuenta patrullas no permiten que un grupo llegue hasta el hotel sin ser detenido o dispersado. La idea era prevenir, no permitir que llegara a ese punto.

Inventor

¿El equipo inglés sabía que estaban siendo protegidos de esta manera?

Model

Probablemente sí. Los equipos internacionales están acostumbrados a estos operativos. Lo importante es que pudieran descansar sin interrupciones, que es lo que finalmente importa antes de un partido de octavos de final.

Quer a matéria completa? Leia o original em Excélsior ↗
Fale Conosco FAQ