Ataque con dron y explosivos hiere a mineros en Segovia, Antioquia

Al menos dos personas resultaron lesionadas en el ataque con explosivos desde dron en la mina de Segovia.
Un mensaje muy claro lanzado desde el cielo
Cómo funciona la extorsión armada en zonas mineras del Nordeste antioqueño.
Mark

¿Por qué un grupo armado atacaría una mina con un dron? ¿Qué ganan con eso?

Mimi

La extorsión funciona así: los grupos armados declaran que controlan el territorio y exigen dinero a cambio de "protección". Si no pagas, demuestran que pueden llegar a ti en cualquier momento. Un dron con explosivos es un mensaje muy claro.

Mark

¿Y la mina había rechazado pagar?

Mimi

Eso es lo que investigan. Pero sí, el patrón típico es que cuando no hay pago, vienen los ataques. Es una forma de cobrar intereses.

Mark

¿Cuánto tiempo lleva esta mina operando?

Mimi

Más de cincuenta años. Es una operación establecida, con trabajadores que dependen de ella. Lo que hace esto más grave es que no es una empresa nueva o vulnerable—es un negocio consolidado siendo extorsionado.

Mark

¿Qué significa que sea el Cuarto Frente de las Farc?

Mimi

Significa que es un grupo disidente, no la estructura original. Después de los acuerdos de paz, algunos frentes se fragmentaron. Este opera en el Nordeste antioqueño y compite con otros grupos por el control de rentas ilegales.

Mark

¿Hay más ataques como este?

Mimi

Sí. Es parte de una disputa más amplia por el territorio y el dinero que fluye de la minería y otras actividades. La violencia es el lenguaje que usan para negociar.

  • Un dron armado sobrevoló una mina activa en plena jornada laboral y detonó cinco artefactos, convirtiendo un sitio de trabajo en escenario de guerra.
  • Al menos dos trabajadores resultaron heridos y varios vehículos quedaron destruidos, sembrando pánico entre los mineros de la vereda El Aporreado.
  • Policía y Ejército desplegaron operativos en la zona rural de Segovia para identificar a los responsables y contener cualquier amenaza adicional.
  • Las autoridades apuntan al Cuarto Frente de las Farc como probable autor, vinculando el ataque a cobros de extorsión no pagados por la operación minera.
  • La mina El Cogote, con más de cincuenta años de historia, queda atrapada en el patrón de intimidación que grupos armados ejercen sobre la economía del Nordeste antioqueño.

En las laderas rurales del Nordeste antioqueño, donde la tierra guarda oro y los grupos armados disputan su sombra, un dron descargó cinco explosivos sobre la mina El Cogote en Segovia, hiriendo a al menos dos trabajadores. El ataque, atribuido provisionalmente al Cuarto Frente de las Farc, revela una vez más la fragilidad de quienes extraen riqueza en territorios donde el Estado comparte espacio con la violencia. Tras más de cinco décadas de operaciones continuas, la mina enfrenta ahora la amenaza más moderna de una guerra que no ha cesado.

Una tarde reciente, un dron cargado con explosivos sobrevoló la mina El Cogote, ubicada en la vereda El Aporreado a unos veinte minutos del casco urbano de Segovia, Antioquia, y lanzó cinco artefactos que detonaron en el área de trabajo. Al menos dos personas resultaron heridas y varios vehículos quedaron dañados o destruidos en el ataque.

El coronel Luis Muñoz, comandante de operaciones policiales en el departamento, confirmó el hecho y señaló que una de las víctimas fue trasladada al hospital de Segovia. Tanto la Policía como el Ejército desplegaron unidades en la zona rural para investigar las circunstancias y determinar la autoría. Las primeras hipótesis apuntan a miembros del Cuarto Frente de las Farc, posiblemente en respuesta a pagos de extorsión no cancelados.

Rubén Darío Gómez, secretario de Conalminercol, destacó que la mina —operada por la Asociación Mutual de Mineros El Cogote— lleva más de cinco décadas en funcionamiento en la región. Aunque calificó los daños como principalmente materiales, reconoció que el ataque forma parte de un patrón más amplio de intimidación con el que organizaciones criminales buscan imponer su control sobre las actividades económicas del Nordeste antioqueño, extrayendo rentas ilegales mediante la amenaza y la fuerza en territorios donde la autoridad del Estado sigue siendo disputada.

A unmanned aircraft carrying explosives descended on a mining operation in rural Antioquia on a recent afternoon, releasing five devices that detonated across the work site. The attack struck the El Cogote mine, located in the El Aporreado settlement roughly twenty minutes by road from Segovia's town center, leaving at least two workers injured and scattering damage across parked vehicles and equipment scattered across the grounds.

The incident represents the latest eruption of violence in Antioquia's northeastern region, where armed groups have long competed for control of illegal revenue streams. Colonel Luis Muñoz, who commands police operations in the department, confirmed the drone strike and noted that one victim had already been transported to Segovia's hospital. He described an active investigation underway with both military and police personnel deployed to the rural area, working to establish the circumstances and identify those responsible.

Muñoz indicated that authorities were examining whether the attack stemmed from extortion demands. Preliminary assessments pointed toward members of the Fourth Front of the Farc as likely perpetrators, with the strike potentially connected to unpaid protection payments. The colonel emphasized that investigators were still working to confirm these details and understand the full scope of what had occurred.

The El Cogote operation, managed by the Mutual Association of Miners El Cogote, has maintained continuous operations across more than five decades in the region. Rubén Darío Gómez, secretary of Conalminercol, described the facility as a longstanding presence in the area and characterized the damage as primarily material in nature—vehicles destroyed, infrastructure compromised—though the human toll extended to at least one worker injured in the blast.

Gómez framed the attack within a broader pattern of intimidation and chaos that armed groups have worked to establish across the northeastern mining zone. He described it as part of a larger struggle over illegal revenue sources, with criminal organizations using violence to enforce their claims on mining operations and other economic activity. The incident underscores the precarious position of mining enterprises in regions where state authority remains contested and armed groups extract payment through threat and force.

Hay una persona lesionada que ya fue remitida al hospital de Segovia. Se está verificando e investigando el porqué o si sería un tema de extorsión.
— Coronel Luis Muñoz, comandante de Policía Antioquia
Los daños hacen parte de toda esa situación de violencia y caos que se ha querido sembrar en el Nordeste antioqueño, en medio de esa disputa por las rentas ilegales.
— Rubén Darío Gómez, secretario de Conalminercol
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