Arqueólogos descubren misterio de pipas francesas en pulpería histórica de la pampa bonaerense

Casi cuarenta pipas en cinco metros cuadrados, el hallazgo más rico del país
Los arqueólogos encontraron una concentración sin precedentes de pipas francesas en la pulpería de la Loma Partida.
Mark

¿Por qué encontraron tantas pipas francesas en un solo lugar, cuando en otros yacimientos apenas hay dos o tres?

Mimi

Eso es lo que intriga al equipo. La pulpería de la Loma Partida estaba en una ruta comercial crucial, entre Buenos Aires y Tandil. Los vascos que la manejaban probablemente importaban estas pipas directamente de Francia, y como eran muy baratas, la gente las compraba y las rompía con facilidad. En cinco metros cuadrados encontramos casi cuarenta.

Mark

¿Qué nos dice esto sobre quién vivía en la pampa en esa época?

Mimi

Que no era un lugar tan aislado como creemos. Había comercio, circulación de bienes europeos, gente que viajaba. Las pipas francesas llegaban hasta ahí, hasta el medio de la nada, porque había demanda. Los vascos y gallegos que administraban estas pulperías eran empresarios, no solo tenderos.

Mark

¿Por qué los vascos fumaban en pipa y no en cigarro como los criollos?

Mimi

Es una diferencia cultural que se ve reflejada en los objetos. Los vascos traían sus costumbres de Europa. Las pipas eran parte de su identidad. En las pulperías convivían dos mundos: el de los criollos y el de los inmigrantes europeos.

Mark

¿Qué es esa sustancia desconocida que aún no identifican en las cazoletas?

Mimi

No sabemos. Encontramos tabaco, eso está claro. Pero hay otro residuo que no coincide con nada que hayamos visto. Podría ser una mezcla, algo que fumaban junto con el tabaco. Es uno de los misterios que aún nos quedan.

Mark

¿Qué hubiera pasado con estas pipas si no las excavaban?

Mimi

Habrían desaparecido. El tiempo, la lluvia, el arado. Nadie sabría que estuvieron ahí. La comunidad de Rauch pidió que excaváramos porque querían conocer su historia. Sin eso, este sitio habría sido solo pasto.

  • 305 fragmentos de pipas francesas hallados en cinco metros cuadrados
  • Pulpería de la Loma Partida funcionó desde la época de Rosas hasta 1891
  • Pipas fabricadas por L. Fiolet en Saint Omer, Francia, entre 1761 y 1920
  • Excavaciones realizadas entre primavera de 2023 y otoño de 2024

En solo cinco metros cuadrados se encontraron casi cuarenta pipas francesas de la fábrica L. Fiolet, un hallazgo sin precedentes en yacimientos rurales bonaerenses. La pulpería de la Loma Partida fue un punto comercial estratégico entre Buenos Aires y Tandil, administrada por familias vascas y gallegas que abastecían a soldados y viajeros.

Un equipo de arqueólogos halló 305 fragmentos de pipas de arcilla francesa en una pulpería del siglo XIX en Rauch, Buenos Aires, revelando nuevos datos sobre la vida cotidiana en la frontera rural durante la época de Rosas.

A treinta kilómetros de Rauch, donde el arroyo Langueyú parte una loma en dos, quedaban apenas algunos ladrillos dispersos en el pasto. Allí había funcionado la pulpería de la Loma Partida, un comercio que durante décadas fue punto de encuentro obligado en la ruta que unía Buenos Aires con Tandil, en tiempos en que esas ciudades aún no existían en los mapas de la provincia. Un equipo de arqueólogos dirigido por Facundo Gómez Romero comenzó a excavar en primavera de 2023, convocado por la comunidad local que quería conocer más sobre su pasado. Lo que encontraron en apenas cinco metros cuadrados de terreno cambió lo que se sabía sobre la vida cotidiana en la frontera rural del siglo XIX.

Las pulperías eran comercios diseminados por la inmensidad de la pampa, refugios donde los trabajadores del campo podían pasar horas o días sin estar solos. El pulpero, generalmente gallego o vasco, vendía vino carlón, la bebida más barata, junto con caña, ginebra, grapa y aguardiente. También despachaba tabaco, yerba, azúcar, sal, galletas, ropas y telas. Si el cliente era habitual, el pulpero anotaba la compra en una libreta y cobraba al final del mes. La pulpería de la Loma Partida fue construida en ladrillo casi encima del paso de toscas del arroyo, donde circulaban las grandes carretas. Funcionaba también como posta, y las tierras pertenecían a los hermanos Felipe y Pedro Vela, oriundos de la Banda Oriental que habían llegado al país después de 1816. Amigos personales de Rosas, los Vela vieron una oportunidad en la política de expansión militar del general Martín Rodríguez. Se integraron a la expedición hacia el sur de Buenos Aires sabiendo que donde se levantasen fortines, se necesitarían pulperías para abastecer a los soldados. Cuando en 1823 se fundó Fuerte Independencia, que después sería Tandil, los Vela levantaron una pulpería frente al fuerte. Como conocían el negocio del transporte, establecieron otros comercios en lugares estratégicos del camino. La pulpería de la Loma Partida tuvo varios dueños: después de los Vela, desde 1857 hasta 1869 la manejó Pedro Englis y su familia, y en la década de 1870 estuvo a cargo del vasco Rafael Arrieta. Su fin llegó en 1891, cuando se inauguró el ramal Las Flores-Tandil del Ferrocarril del Sud, que pasaba por Rauch. El ferrocarril hizo innecesarias estas postas.

Lo sorprendente del hallazgo fue la cantidad de pipas de arcilla francesa encontradas. En cinco metros cuadrados, los arqueólogos recolectaron 305 fragmentos, entre ellos varias cazoletas enteras y otras solo partes. Todas provenían de la misma fábrica del norte de Francia. Hasta entonces se creía que este tipo de pipas se usaban solo en grandes centros urbanos como Buenos Aires y Rosario. Las piezas llevaban grabadas la marca "L. Fiolet" y debajo "St. Omer", refiriéndose a una fábrica que funcionó en la ciudad de Saint Omer, en el Paso de Calais, entre 1761 y la década de 1920. Era un establecimiento importante: por 1860 producía diez millones de pipas al año. Eran muy económicas, sin decoración, usadas por las clases populares, los esclavos y los marineros. Medían unos veinte centímetros, eran rectas y largas, y llevaban la marca de fábrica en el tubo. Gómez Romero contó que el equipo supone que este tipo de pipas eran usadas más por los vascos que por los criollos, más afectos al cigarro.

El contraste con otros yacimientos rurales bonaerenses y de La Pampa es notable. En excavaciones donde se estudiaron entre 60 y 70 metros cuadrados, se encontraron dos o tres pipas de este tipo. En Rauch, en cambio, casi cuarenta en solo cinco metros cuadrados. Es el sitio arqueológico más rico del país en este tipo de materiales. También se encontraron restos de botellas y de loza de origen inglés, de fabricación burda, que denota que era para uso diario en este tipo de establecimientos. Las excavaciones fueron financiadas por entidades locales: la Sociedad Rural, la Cooperativa Agraria y la Cámara Comercial. El equipo estuvo integrado por arqueólogos Emanuel Montanari, Carlos Landa, Alejandra Raies, Gorka Martín Etxebarría y José Salvador Castilleja Pérez, el historiador Sebastián Avila, y estudiantes de arqueología que realizaban sus tesis con estos hallazgos.

Aún queda trabajo por hacer. Los arqueólogos están analizando los restos que aún contenían las cazoletas de las pipas. Determinaron la existencia de dos elementos: uno de ellos es tabaco, pero el otro aún no han podido identificarlo. Con los hallazgos más significativos, piensan armar un museo. Lo que emerge de estas excavaciones es una imagen más clara de la vida en la frontera rural durante la época de Rosas, cuando los gauchos fumaban en pipa y las pulperías eran los únicos espacios de encuentro en medio de la inmensidad de la pampa.

En yacimientos rurales bonaerenses y de La Pampa donde se excavaron entre 60 y 70 metros cuadrados, se encontraron dos o tres pipas de este tipo. En Rauch, en cambio, en solo cinco metros cuadrados, casi cuarenta.
— Dr. Facundo Gómez Romero, director del equipo arqueológico
El equipo supone que este tipo de pipas eran usadas más por los vascos que por los criollos, más afectos al cigarro.
— Dr. Facundo Gómez Romero
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