Andeg advierte alto riesgo de apagón durante El Niño por deudas de Air-e

Potencial afectación a millones de ciudadanos y empresas por posibles apagones durante El Niño si no se resuelven problemas financieros y de capacidad energética.
El sistema eléctrico llega vulnerable a su momento más crítico
Castañeda advierte que deudas, déficits y crecimiento de demanda debilitan la capacidad de respuesta durante El Niño.
Mark

¿Por qué Air-e es tan importante en este momento específico?

Mimi

Porque cuando llueve poco, las represas no generan. Air-e tiene plantas térmicas que son el respaldo. Si Air-e no puede operar por deudas, ese respaldo desaparece justo cuando más se necesita.

Mark

¿Cuánto tiempo lleva este problema de deuda?

Mimi

El artículo no especifica cuándo comenzó, pero es claro que es lo suficientemente grave como para comprometer la operación actual. No es algo nuevo que acaba de surgir.

Mark

¿Qué significa "energía en firme"?

Mimi

Es la energía que puedes garantizar que tendrás disponible sin importar las condiciones. No es lo que esperas generar en un buen día; es lo que puedes prometer que habrá.

Mark

¿El Niño llega en una fecha fija?

Mimi

No. Ocurre cada varios años, pero cuando llega, reduce las lluvias durante meses. Es predecible en sus efectos, aunque no en su timing exacto.

Mark

¿Quién paga si hay apagones?

Mimi

Los ciudadanos y las empresas. Sin electricidad, los hospitales tienen problemas, las fábricas cierran, los negocios pierden dinero. Es un costo que se distribuye en toda la sociedad.

  • El Niño reduce las lluvias que alimentan las hidroeléctricas colombianas, forzando al sistema a depender de plantas térmicas que hoy operan con recursos comprometidos.
  • Air-e arrastra deudas millonarias que limitan su capacidad de mantenimiento y operación, creando un punto de quiebre en el momento de mayor exigencia al sistema.
  • El país acumula un déficit de energía en firme porque los nuevos proyectos de generación se han retrasado mientras la demanda eléctrica crece a un ritmo que el sistema no puede seguir.
  • Millones de ciudadanos y empresas quedan expuestos a posibles racionamientos si el gobierno y el sector no actúan antes de que el fenómeno climático alcance su pico.
  • Castañeda lanza una advertencia concreta desde Andeg: el riesgo de apagones no es especulación, sino una ecuación de deudas reales, déficits medibles y un fenómeno climático que llegará sin importar la preparación del país.

Cada cierto número de años, El Niño regresa a Colombia con su sequía y su silencio sobre las represas, recordándole al país que la luz eléctrica no es una conquista permanente sino una negociación constante con la naturaleza. Hoy, esa negociación se complica: las deudas millonarias de Air-e debilitan la capacidad térmica justo cuando más se necesita, mientras los nuevos proyectos de generación llegan tarde y la demanda no espera. Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, lo dice con números en la mano: sin soluciones urgentes de financiamiento y expansión, Colombia podría enfrentar apagones que no son fatalidad climática, sino consecuencia de decisiones aplazadas.

Cuando El Niño aparece en el horizonte climático de Colombia, las represas bajan su nivel y el sistema eléctrico vuelve los ojos hacia las plantas térmicas. Pero en este ciclo, ese giro obligado encuentra un obstáculo financiero de fondo: Air-e, una de las empresas generadoras clave, carga con deudas millonarias que comprometen su capacidad de responder cuando más se le exige.

Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de Andeg, fue claro en su diagnóstico: el problema no se agota en Air-e. Colombia enfrenta además un déficit estructural de energía en firme, provocado por el retraso en nuevos proyectos de generación y por una demanda que crece más rápido de lo que la oferta puede acompañar. La combinación de estos factores convierte a El Niño en algo más que un fenómeno climático: lo convierte en una prueba de estrés para un sistema que llega debilitado.

Lo que está en juego es concreto: apagones y racionamientos que afectarían a millones de personas y a empresas que dependen de electricidad confiable. El Niño no puede evitarse, pero la preparación para enfrentarlo sí puede gestionarse. Y en este momento, esa preparación está comprometida por decisiones financieras del pasado y por proyectos que no avanzan al ritmo necesario.

La advertencia de Castañeda no es retórica: está respaldada por números verificables. Lo que ocurra en los próximos meses dependerá de si esa señal de alerta se convierte en acción urgente o si Colombia llega al próximo El Niño sin haber cerrado las grietas que hoy amenazan su sistema eléctrico.

Cuando llega El Niño, Colombia enfrenta un dilema que no puede ignorar. El fenómeno climático reduce las lluvias que alimentan las represas hidroeléctricas del país, obligando al sistema a depender más de las plantas térmicas para mantener la luz encendida. Pero justo en ese momento crítico, el sistema eléctrico nacional enfrenta un problema financiero que lo debilita: Air-e, una de las empresas generadoras, carga con deudas millonarias que comprometen su capacidad de producción.

Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), fue directo en su diagnóstico durante una entrevista reciente. El panorama es complicado. No se trata solo de las deudas de Air-e, aunque esas son graves. El país también enfrenta un déficit de energía en firme, es decir, de capacidad garantizada para generar electricidad cuando se necesita. Nuevos proyectos de generación se han retrasado, dejando un vacío que no se llena. Mientras tanto, la demanda de energía sigue creciendo, presionando un sistema que ya está tenso.

La combinación es peligrosa. Durante El Niño, cuando las represas producen menos, el país necesita que sus plantas térmicas funcionen a plena capacidad. Pero si Air-e no puede invertir en mantenimiento y operación por sus problemas de deuda, esa capacidad se reduce justo cuando más se necesita. El riesgo que Castañeda advierte no es teórico: es el riesgo de apagones, de racionamientos de energía que afectarían a millones de ciudadanos y a empresas que dependen de electricidad confiable para funcionar.

Lo que está en juego es la estabilidad del sistema eléctrico colombiano en uno de sus momentos más vulnerables. El Niño no es un evento que pueda evitarse; es un fenómeno climático que ocurre cada varios años. Lo que sí puede controlarse es la preparación del país para enfrentarlo. Y en este momento, esa preparación está comprometida por decisiones financieras del pasado, por proyectos que no avanzan al ritmo necesario, y por una demanda que crece más rápido de lo que la oferta puede seguir.

Castañeda, hablando desde la perspectiva de las empresas generadoras, está señalando que sin soluciones urgentes en financiamiento y sin acelerar la entrada de nuevos proyectos de generación, el país enfrenta un escenario de riesgo real. No es un llamado de alarma sin fundamento; es una advertencia basada en números concretos: deudas que existen, déficits que se pueden medir, y un fenómeno climático que llegará. Lo que suceda en los próximos meses dependerá de si esa advertencia genera acciones rápidas o si el sistema llega a El Niño sin estar listo.

Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, advierte que el fenómeno de El Niño será difícil de enfrentar dado el estado actual del sistema
— Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de Andeg
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