Aliança Catalana ha capturado votantes independentistas que abrazan también políticas de derechas: bajadas de impuestos, freno a inmigración y liberalismo en vivienda. El miedo catalán a un gobierno de PP y Vox ha disminuido significativamente desde 2023, debilitando el voto útil que sostenía a Sánchez en la Moncloa.
Aliança Catalana reordena el tablero político español con su giro hacia la derecha
El enemigo común podría no ser España, sino la izquierda
¿Por qué es tan importante que Aliança Catalana no se presente a las elecciones generales si su influencia será la más relevante?
Porque Orriols ha reconfigurado el electorado sin necesidad de estar en el Congreso. Ha demostrado que existe un voto independentista de derechas, y eso ha fragmentado a Junts. Ahora Vox está cazando ese voto antiinmigración que ella dejó sin representación.
Pero espera, ¿tenemos datos de cuántos votantes de Junts se han pasado a Aliança Catalana? El artículo dice que se ha "desangrado demoscópicamente", pero ¿cuáles son los números reales?
Buena pregunta. Y si Vox está suavizando sus posturas sobre el nacionalismo, ¿eso significa que podría llegar a pactar con independentistas?
Es posible. La lógica ha cambiado. En 2023, Vox veía el independentismo como un enemigo. Ahora ven que hay independentistas que comparten sus prioridades: freno a la inmigración, políticas liberales. El enemigo común podría ser otro.
Pero eso es especulación. Lo que sabemos es que Vox va a hacer campaña en catalán y que hay una facción joven que ve la catalanidad como compatible con la españolidad. Eso es un cambio real, pero no sabemos si se traducirá en pactos.
¿Qué ha pasado con el voto útil que mantenía a Sánchez en el poder?
Se ha evaporado. El miedo a que PP y Vox gobernaran era lo que movilizaba a los catalanes en 2023. Pero ese miedo ha disminuido porque muchos independentistas ya no ven a la ultraderecha como una amenaza existencial.
O al menos, no la ven como una amenaza mayor que la de seguir apoyando a Sánchez. Eso es importante: no es que hayan dejado de tener miedo, es que sus prioridades han cambiado.
¿Qué consiguió Cataluña de Sánchez en estos tres años?
Indultos y amnistía. Eso fue lo que ERC y Junts obtuvieron del PSOE. El resto de las promesas —mejorar las Rodalies, nueva financiación, más competencias— se quedaron en nada.
Y eso es verificable. El president Illa no puede decir que Cataluña se beneficie de que su partido gobierne España. Eso es un fracaso del posibilismo pactista.
Le Pouls
- Aliança Catalana capturó votantes independentistas que abrazan políticas de derechas: bajadas de impuestos, freno a inmigración, liberalismo en vivienda
- El miedo catalán a un gobierno de PP y Vox ha disminuido significativamente desde julio de 2023
- Vox planea hacer campaña en catalán en las elecciones generales del 29 de noviembre bajo el lema 'Cataluña siga siendo Cataluña'
- ERC y Junts solo obtuvieron del PSOE indultos y amnistía en tres años de apoyo parlamentario
Aliança Catalana ha capturado votantes independentistas que abrazan también políticas de derechas: bajadas de impuestos, freno a inmigración y liberalismo en vivienda. El miedo catalán a un gobierno de PP y Vox ha disminuido significativamente desde 2023, debilitando el voto útil que sostenía a Sánchez en la Moncloa.
El ascenso de Aliança Catalana precipita elecciones generales al fragmentar el voto independentista catalán, reordenando las alianzas políticas españolas y erosionando el apoyo que mantenía a Sánchez en el poder.
España se encamina hacia elecciones generales el 29 de noviembre, pero no es el escándalo político conocido como el caso Maricarmen lo que ha forzado esta ruptura. Es, en cambio, el ascenso meteórico de Aliança Catalana y su capacidad para reconfigurar el mapa electoral catalán. Sílvia Orriols ha logrado algo que parecía impensable hace apenas tres años: fracturar el voto independentista y, con él, la coalición que mantenía a Pedro Sánchez en la Moncloa.
Para entender por qué esto importa, hay que recordar cómo llegó Sánchez al poder en 2023. Santiago Abascol, entonces candidato de Vox, advirtió durante la campaña que si su partido gobernaba, las calles de Cataluña volverían a arder. Esa amenaza movilizó a los catalanes en torno al PSC como voto útil, como defensa del autogobierno frente a lo que percibían como un peligro existencial. El resultado fue que Sánchez se mantuvo en la Moncloa gracias al conflicto territorial. Cataluña votó para frenar a la ultraderecha.
Pero el tablero ha cambiado de manera radical. Aliança Catalana ha demostrado que existe un electorado independentista que no teme a un gobierno de derechas, porque ese electorado es él mismo de derechas. Estos votantes abrazan bajadas de impuestos, freno a la inmigración y políticas liberales en vivienda. No son nacionalistas españoles; son independentistas que rechazan la izquierda. Junts, el partido de Carles Puigdemont, se ha desangrado demoscópicamente en favor de Orriols, perdiendo su capacidad de negociación. Cuando Puigdemont intentó tumbar los decretos sobre vivienda de Sánchez esta semana, no fue un acto de independencia política sino de desesperación: necesitaba demostrar que seguía siendo relevante. Sus diputados, Jordi Turull y Miriam Nogueras, salieron corriendo a aclarar que no volverían a investir a Sánchez tras las elecciones, como si quisieran borrar tres años de apoyo.
Lo que Orriols ha roto es más profundo aún. Ha fragmentado la lógica del independentismo catalán tal como se entendía desde 2017. Algunos han empezado a llamar a Aliança Catalana "Alianza Española" por su capacidad de aglutinar a votantes proruptura pero también antiinmigración, desviando el foco de la confrontación clásica con el Estado. El número dos del partido, Jordi Aragonés, lo expresó sin ambigüedad: "No tenemos que enfrentarnos catalanes y castellanos, el enemigo común es el califato". Para muchos independentistas históricos, eso fue una herejía. Su enemigo siempre fue España, no el islam.
Lo más sorprendente es que Vox está adaptándose a esta nueva realidad. El partido de Abascol ha comenzado a suavizar sus posturas sobre el nacionalismo catalán. Se espera que concurra a las elecciones en Cataluña haciendo campaña en catalán, bajo el lema de que "Cataluña siga siendo Cataluña". Una facción joven de la ultraderecha española ha llegado a la conclusión de que la catalanidad es compatible con la españolidad, y que un independentista es preferible a un inmigrante. Vox va ahora por el voto antiinmigración que Aliança Catalana no puede capturar porque no se presenta a los comicios generales. Orriols no estará en el próximo Congreso, pero su influencia sobre el ciclo político que viene será la más decisiva.
Esta reconfiguración llega en un momento de crisis de confianza en Cataluña. El posibilismo pactista, la idea de que tener a Sánchez en la Moncloa permitiría mejorar las Rodalies, conseguir una nueva financiación autonómica o transferir más competencias, se ha erosionado. Ni siquiera el president Salvador Illa puede afirmar que la Comunidad Autónoma se beneficie de gobernar el mismo partido que España. ERC y Junts solo han obtenido del PSOE lo que necesitaban para sobrevivir: indultos y amnistía. Nada más.
Lo que queda abierto es una pregunta incómoda: ¿cuánto falta para que la ultraderecha española reconsidere sus alianzas? Si después del 29-N necesitaran votos de Junts para gobernar, ¿qué cesiones estarían dispuestos a ofrecer al independentismo? La lengua catalana se ha convertido en el centro del debate político. Y muchos votantes repudian hoy a Puigdemont por haber apoyado a Sánchez. En ningún lugar está escrito que las derechas no puedan reencontrarse bajo un enemigo común: la izquierda, o quienes alteran su idea de nación.
Citations marquantes
No tenemos que enfrentarnos catalanes y castellanos, el enemigo común es el califato— Jordi Aragonés, número dos de Aliança Catalana
Cataluña siga siendo Cataluña— Lema de campaña de Vox para las elecciones generales en Cataluña