Accem asegura que los campamentos de Ceuta no presentan riesgos sanitarios

Migrantes en campamentos enfrentan condiciones de acogida temporal que requieren atención a su bienestar físico y psicológico.
La salud no es solo lo que se ve en un análisis de sangre
Accem subraya que el bienestar psicosocial de los migrantes es tan importante como los estándares sanitarios físicos.
Mark

¿Por qué Accem siente la necesidad de salir a defender la seguridad sanitaria de estos campamentos justo ahora?

Mimi

Porque la percepción pública es a menudo más peligrosa que la realidad. Cuando la gente imagina campamentos, imagina hacinamiento y enfermedad. Accem quiere romper esa narrativa antes de que se solidifique.

Mark

Pero ¿es suficiente decir que no hay riesgos? ¿Qué pasa con las condiciones reales que viven las personas?

Mimi

Eso es lo interesante. Accem no está negando que las condiciones sean difíciles. Lo que está diciendo es que difícil no es lo mismo que insalubre. Y que además, la salud no es solo física.

Mark

¿Qué quiere decir con que los migrantes se sientan escuchados?

Mimi

Que una persona estresada, asustada, que no confía en las autoridades, es una persona que no va a cuidar su propia salud. La escucha es parte del protocolo sanitario, aunque nadie lo diga así.

Mark

¿Entonces Accem está admitiendo que hay un problema psicológico?

Mimi

No está admitiendo un problema. Está reconociendo una realidad: que los campamentos son espacios de incertidumbre, y esa incertidumbre tiene consecuencias. Ignorarla sería negligencia.

Mark

¿Crees que esto cambiará algo en cómo se gestionan estos espacios?

Mimi

Depende de si alguien está escuchando. Accem está diciendo lo correcto, pero el cambio real requiere que las instituciones políticas lo tomen en serio. Y eso es más difícil que cualquier protocolo sanitario.

  • Los campamentos de Loma Margarita en Ceuta concentran una tensión permanente entre la urgencia humanitaria y la presión política sobre la frontera sur española.
  • Las preocupaciones públicas sobre riesgos sanitarios en estos espacios han obligado a Accem a salir al paso con declaraciones que rechazan la narrativa de crisis.
  • Más allá de los protocolos de higiene, la organización advierte que ignorar el bienestar psicosocial de los migrantes puede comprometer incluso la salud colectiva del campamento.
  • Los residentes esperan resoluciones sobre su estatus migratorio en condiciones de incertidumbre prolongada, lo que convierte la escucha activa en una herramienta de gestión tanto como en un imperativo ético.
  • La situación apunta a que estos dispositivos, lejos de ser temporales, requieren modelos de gestión cada vez más consolidados que reconozcan la humanidad de quienes los habitan.

En la frontera sur española, donde los campamentos de acogida han dejado de ser excepcionales para volverse cotidianos, Accem —la organización que gestiona el dispositivo de Loma Margarita en Ceuta— ha salido a responder las inquietudes públicas con una doble afirmación: que las condiciones sanitarias son seguras, y que la verdadera acogida exige también escuchar a quienes llegan. En un momento en que la migración es frecuentemente reducida a cifras y debates políticos, esta postura recuerda que detrás de cada flujo migratorio hay personas cuyo bienestar emocional es tan urgente como su salud física.

En Ceuta, los campamentos de acogida han dejado de ser una respuesta de emergencia para convertirse en una realidad estructural de la frontera sur. Accem, la organización responsable del dispositivo de Loma Margarita, ha respondido a las preocupaciones públicas asegurando que no existe riesgo sanitario ni para los migrantes ni para el personal que trabaja en el lugar, rechazando así la narrativa de crisis que con frecuencia rodea estos espacios.

Sin embargo, el mensaje de Accem va más allá de los datos de higiene. La organización ha subrayado que la acogida verdadera no se agota en tiendas, agua y alimentos: requiere que las personas se sientan escuchadas. Esta dimensión psicosocial, según la entidad, no es secundaria. El estrés, la incertidumbre y la sensación de abandono pueden erosionar la capacidad de los migrantes para seguir protocolos de salud y cooperar con las autoridades, con consecuencias tan reales como cualquier riesgo biológico.

Los campamentos albergan a personas en tránsito que esperan resoluciones sobre su situación migratoria, muchas con la vista puesta en otros destinos europeos. Accem lleva años trabajando en contextos similares y su insistencia en la escucha activa refleja una comprensión práctica: los dispositivos funcionan mejor cuando sus residentes confían en quienes los gestionan, y esa confianza solo se construye cuando las personas sienten que no son un número en una estadística.

Lo que subyace en el mensaje de la organización es también un reconocimiento implícito de la permanencia de estos espacios. Dado que los migrantes permanecen en Ceuta durante períodos prolongados, la calidad de su experiencia importa por razones humanitarias y también prácticas. La gestión de la frontera sur española seguirá siendo un desafío complejo que, según Accem, no se resuelve solo con protocolos, sino con una atención deliberada a la dignidad de quienes llegan.

En Ceuta, donde los campamentos de acogida se han convertido en una realidad permanente de la frontera sur, una organización de gestión humanitaria ha salido al paso de las preocupaciones públicas sobre las condiciones sanitarias. Accem, la entidad responsable del dispositivo ubicado en Loma Margarita, asegura que no existe riesgo alguno para la salud pública ni para quienes trabajan en el lugar. El portavoz de la organización ha insistido en que los estándares de seguridad se mantienen dentro de los parámetros requeridos, rechazando implícitamente la narrativa de crisis sanitaria que a menudo rodea estos espacios.

Pero más allá de las métricas de higiene y prevención de enfermedades, Accem ha puesto el acento en algo que trasciende lo meramente físico: la necesidad de que los migrantes alojados en estos campamentos se sientan verdaderamente escuchados. El portavoz ha subrayado la importancia de esta dimensión psicosocial, reconociendo que la acogida no es solo una cuestión de proporcionar tiendas, agua y alimentos, sino de atender al bienestar emocional de personas que han atravesado travesías peligrosas y se encuentran en una situación de incertidumbre.

Esta declaración llega en un momento en que Ceuta sigue siendo un punto de tensión en la política migratoria española. Los campamentos de Loma Margarita albergan a personas en tránsito, muchas de las cuales esperan resoluciones sobre su estatus migratorio o buscan continuar hacia otras partes de Europa. La gestión de estos espacios requiere equilibrar múltiples desafíos: garantizar condiciones dignas, mantener la seguridad, y al mismo tiempo reconocer la humanidad de quienes llegan.

Accem, como organización especializada en la atención a migrantes, ha trabajado en contextos similares durante años. Su insistencia en que los migrantes se sientan atendidos sugiere una comprensión de que los riesgos para la salud no son solo biológicos. El estrés, la incertidumbre y la sensación de abandono pueden tener consecuencias tan reales como cualquier brote de enfermedad. Cuando una persona se siente ignorada o invisibilizada, su capacidad para mantener la higiene personal, seguir protocolos de salud o cooperar con las autoridades sanitarias se ve comprometida.

La afirmación de Accem también refleja una realidad más amplia: los campamentos de Ceuta no son espacios temporales en el sentido que muchos políticos quisieran que fueran. Han adquirido cierta permanencia, con estructuras cada vez más consolidadas y sistemas de gestión que evolucionan constantemente. La organización parece estar señalando que, dado que estas personas van a permanecer en Ceuta durante períodos prolongados, la calidad de su experiencia importa no solo por razones humanitarias, sino también por razones prácticas de salud pública.

Lo que Accem no dice explícitamente, pero que subyace en su mensaje, es que los campamentos funcionan mejor cuando los residentes confían en quienes los gestionan. Esa confianza se construye cuando las personas sienten que sus preocupaciones son tomadas en serio, que sus voces importan, que no son simplemente números en una estadística de flujos migratorios. En un contexto donde la migración es frecuentemente politizada y donde los migrantes son a menudo retratados como amenazas, esta insistencia en la escucha activa representa una postura diferente.

La gestión de los dispositivos de acogida en la frontera sur española seguirá siendo un desafío complejo. Accem ha dejado claro que, desde su perspectiva, ese desafío no se resuelve únicamente con protocolos sanitarios, aunque estos sean necesarios. Requiere, también, una atención deliberada al bienestar psicológico y social de las personas que llegan a Ceuta buscando una oportunidad.

Los migrantes necesitan sentirse escuchados como parte integral de su bienestar
— Portavoz de Accem
Quer a matéria completa? Leia o original em El País ↗
Fale Conosco FAQ