El Boeing 737 despegó con flaps incorrectamente configurados; una alarma advirtió el problema pero la tripulación continuó, ignorando el protocolo de cabina estéril. El comandante tenía licencia vencida, antecedentes de indisciplina operacional y ambos pilotos conversaban sobre asuntos personales durante fase crítica del vuelo.
A 27 años del desastre de LAPA: las múltiples fallas que llevaron a la tragedia
Una alarma avisó que algo no estaba bien. La tripulación continuó.
¿Por qué un piloto con licencia vencida seguía volando? ¿No había controles?
Esa es exactamente la pregunta que la investigación se hizo. Weigel tenía antecedentes documentados de indisciplina operacional, pero continuaba operando. Sugiere que los mecanismos de supervisión tanto dentro de LAPA como en los organismos de fiscalización no funcionaban como deberían.
Pero hay que ser preciso aquí: la investigación identificó esas fallas, pero la Justicia absolvió a la mayoría de los acusados. Solo dos directivos fueron condenados. Eso significa que la responsabilidad legal no quedó clara para todos los niveles de la cadena.
¿Y las listas de comprobación? ¿No estaban diseñadas para evitar exactamente esto?
Las listas de comprobación son herramientas fundamentales de seguridad, pero solo funcionan si se usan correctamente. El copiloto tendía a recitarlas de memoria en lugar de verificar cada elemento. Saber no es lo mismo que verificar.
Cierto, pero la caja negra también muestra que la alarma sonó. El sistema detectó el problema. Entonces la pregunta es: ¿por qué el comandante decidió continuar ignorando esa advertencia? Eso ya no es un fallo de procedimiento, es una decisión deliberada.
¿Qué pasaba en la cabina justo antes del despegue?
Los pilotos estaban conversando sobre asuntos personales. El comandante fumaba. Una auxiliar le pidió un cigarrillo. Weigel mencionó estar pasando un mal momento. Etcheverry dijo que él también estaba teniendo un mal día. Esto ocurría durante una fase crítica en la que debería haber regido la "cabina estéril".
Eso es documentado por la caja negra, así que es verificable. Pero también es importante notar que esto no fue una sorpresa para la investigación. Había antecedentes de que Weigel tendía a omitir procedimientos en ambientes faltos de disciplina. Entonces, ¿por qué se permitió que llegara a esa situación?
¿Quién fue responsabilizado al final?
Solo dos directivos fueron condenados: Valerio Francisco Diehl y Gabriel María Borsani, ambos con tres años de prisión. Pero la mayoría de los acusados, incluyendo el dueño de la aerolínea, fueron absueltos.
Y luego, en 2014, los que habían sido absueltos fueron sobreseídos por prescripción. Entonces la responsabilidad legal quedó muy limitada. La investigación técnica fue exhaustiva, pero la traducción de eso en justicia penal fue mucho más restringida.
Il Polso
- 31 de agosto de 1999, 20:54: hora y fecha del accidente del vuelo LAPA 3142
- 65 muertos y 34 heridos entre 100 personas a bordo (95 pasajeros, 5 tripulantes)
- Boeing 737-200 despegó con flaps incorrectamente configurados; alarma sonó pero tripulación continuó
- Comandante Gustavo Weigel tenía licencia vencida, 72 días de vacaciones pendientes, antecedentes de indisciplina operacional
- Solo dos directivos condenados en 2010; mayoría de acusados absueltos; prescripción en 2014
El Boeing 737 despegó con flaps incorrectamente configurados; una alarma advirtió el problema pero la tripulación continuó, ignorando el protocolo de cabina estéril. El comandante tenía licencia vencida, antecedentes de indisciplina operacional y ambos pilotos conversaban sobre asuntos personales durante fase crítica del vuelo.
A 27 años del vuelo LAPA 3142 de 1999, que causó 65 muertes, se analiza cómo fallos en la configuración de flaps, distracción de pilotos y deficiencias en supervisión empresarial y estatal convergieron en la tragedia.
El 31 de agosto de 1999, a las 20:54, un Boeing 737-200 de la aerolínea LAPA inició su carrera de despegue desde el Aeroparque Jorge Newbery con destino a Córdoba. A bordo viajaban 95 pasajeros y 5 tripulantes. El avión nunca levantó vuelo. Sesenta y cinco personas murieron en lo que se convertiría en el accidente aéreo más grave de la historia argentina, dejando además 34 heridos.
La investigación que siguió reveló que la tragedia no fue el resultado de una única falla catastrófica, sino de una acumulación de errores que se extendía mucho más allá de los últimos segundos antes del impacto. El Boeing inició la carrera con los flaps sin desplegar correctamente, una configuración que impedía que la aeronave pudiera despegar de manera segura. El sistema de a bordo detectó el problema y emitió tanto una alarma visual como sonora. Sin embargo, la tripulación decidió continuar.
Lo que la caja negra reveló sobre esos momentos críticos fue perturbador. En la cabina, el comandante Gustavo Weigel y el copiloto Luis Etcheverry no estaban concentrados en las tareas de vuelo. Conversaban sobre asuntos personales. En un momento, una auxiliar de cabina entró y pidió un cigarrillo al comandante. Las conversaciones continuaron con temas ajenos a la operación. Weigel mencionó estar pasando "un mal momento", y Etcheverry respondió que él también estaba teniendo un mal día. Esto ocurría durante una fase crítica del vuelo en la que debería haber regido lo que se conoce como "cabina estéril": un procedimiento de seguridad que establece que los pilotos deben concentrarse exclusivamente en las tareas vinculadas con la operación de la aeronave. Esa regla no se respetó.
La secuencia final quedó grabada en los registros de la caja negra. Después de las conversaciones previas, los pilotos comenzaron las comprobaciones para el despegue. "En condiciones", respondieron ambos. La tripulación de cabina recibió la orden de ocupar sus puestos. La torre de control autorizó la maniobra. El avión comenzó a acelerar. Entonces apareció la alarma. El copiloto exclamó una expresión de sorpresa. El comandante decidió continuar: "No, no, no... Nos vamos y despegamos. No sé lo que es, viejo, pero está todo bien". El avión siguió tomando velocidad. El copiloto llamó los puntos de velocidad: "80 knots", luego "V1... Rotate", luego "V2". Fue lo último que quedó registrado. El avión nunca levantó vuelo.
Pero la investigación reveló que los problemas no comenzaron en la cabina aquella noche. El comandante Weigel tenía su licencia de vuelo vencida. Acumulaba 72 días de vacaciones pendientes sin tomar. Existían antecedentes de indisciplina operacional en su historial. Había registros de una tendencia a omitir las listas de comprobación. Se habían detectado características negativas durante comprobaciones en vuelo y simulador que se repetían. La Junta de Investigaciones de Accidentes señaló que estas conductas negativas reaparecían cuando se encontraba en ambientes faltos de disciplina. El copiloto Etcheverry, por su parte, tenía la tendencia de recitar las listas de comprobación de memoria en lugar de verificarlas efectivamente. Weigel contaba con aproximadamente 6.500 horas de vuelo, pero una parte importante correspondía a su trayectoria como piloto militar. Su experiencia como piloto civil era considerablemente menor.
La investigación también puso bajo escrutinio a la aerolínea LAPA. Se cuestionaron los mecanismos de capacitación, se señaló la falta de una política adecuada de recursos humanos, y se analizó la ausencia de sanciones ante determinados incumplimientos. Los mecanismos de supervisión también quedaron bajo análisis. Además, la investigación judicial analizó el rol de los organismos encargados de fiscalizar a la compañía. Tres integrantes de la Fuerza Aérea fueron llevados a juicio por incumplimiento de los deberes de funcionario público.
La Justicia decidió investigar el accidente de manera sistémica y no concentrarse exclusivamente en lo ocurrido dentro de la cabina. En 2005, la causa fue elevada a juicio con nueve acusados: seis directivos de LAPA, por estrago culposo, y tres integrantes de la Fuerza Aérea, por incumplimiento de deberes. Entre los acusados estaba Andrés Deutsch, dueño de la compañía. El 2 de febrero de 2010, el Tribunal Oral Federal N° 4 absolvió a varios de los acusados. Los únicos condenados fueron Valerio Francisco Diehl, exgerente de operaciones de LAPA, y Gabriel María Borsani, exjefe de la línea 737, ambos con tres años de prisión por estrago culposo agravado. La Cámara Federal de Casación Penal confirmó las sentencias en 2011, y la Corte Suprema las dejó firmes en 2012. En 2014, los directivos que habían sido absueltos fueron sobreseídos por prescripción.
Veintiséis años después, el vuelo 3142 continúa siendo un caso emblemático que demuestra que el factor humano en aviación no es solamente el instante en que alguien se equivoca. También está presente en las decisiones que se toman antes, en los procedimientos que se cumplen o se dejan de cumplir, en la capacitación, en la supervisión y en la capacidad de una organización para corregir una conducta antes de que sea demasiado tarde. El avión inició su carrera con una configuración incorrecta. Una alarma avisó que algo no estaba bien. La tripulación continuó. Pero para que esa decisión terminara en una tragedia de semejante magnitud, muchas otras barreras de seguridad también tuvieron que fallar antes.
Citazioni salienti
No, no, no... Nos vamos y despegamos. No sé lo que es, viejo, pero está todo bien.— Comandante Gustavo Weigel, después de que sonara la alarma de configuración incorrecta
Si bien pudieron ser superadas por ambos ante ambientes rigurosos volvieron a aparecer cuando se encontraron en ambientes faltos de disciplina como el de la cabina.— Junta de Investigaciones de Accidentes, sobre las características negativas repetidas en el desempeño de los pilotos