Zoólogos descubren nueva especie de 'perro-oso' que se creía extinto hace 16 millones de años

Un eslabón evolutivo que se creía perdido para siempre
El descubrimiento de Paludocyon moyasolai en el yacimiento Els Casots de Cataluña revela una pieza crucial de la historia de los carnívoros extintos.

En las capas de roca del sureste de Cataluña, el tiempo ha guardado durante casi 16 millones de años el cráneo de una criatura que no era ni perro ni oso, sino algo anterior y más misterioso. Paleontólogos han identificado a Paludocyon moyasolai como una nueva especie de anficiónido, un linaje de depredadores completamente extinto que prosperó en los continentes antes de desvanecerse en el silencio del Mioceno. Este hallazgo en el yacimiento Els Casots no es solo un nombre nuevo en la taxonomía, sino un fragmento recuperado de la historia evolutiva de los carnívoros, un recordatorio de que la vida ha tomado formas que aún no terminamos de imaginar.

  • Un cráneo deformado por millones de años de presión sedimentaria resultó ser la clave para identificar una especie que la ciencia no sabía que existía.
  • Los molares superiores de Paludocyon moyasolai presentan proporciones y cúspides tan singulares que ningún otro miembro conocido del género las comparte, lo que obligó a los investigadores a declarar una especie completamente nueva.
  • El yacimiento Els Casots, abandonado durante décadas y reactivado en 2018, acumula más de 5.000 restos de macrovertebrados y sigue entregando piezas de un ecosistema tropical que existió donde hoy está Cataluña.
  • El descubrimiento llena un vacío en la comprensión de cómo los cambios climáticos del Mioceno moldearon la diversificación de los grandes carnívoros extintos en Europa.

En el sureste de Cataluña, un yacimiento llamado Els Casots ha devuelto al presente los restos de una criatura desaparecida hace más de 15 millones de años. Los paleontólogos han identificado a Paludocyon moyasolai como una nueva especie de anficiónido —el llamado perro-oso—, un eslabón evolutivo que se creía perdido para siempre. A pesar de su nombre popular, estos animales no eran antepasados de perros ni osos modernos, sino una rama completamente extinta del orden de los carnívoros, con una enorme variedad de formas y estrategias de alimentación que iban desde la omnivoria hasta la caza especializada.

El espécimen fue identificado a partir de un cráneo bastante completo, aunque deformado por la presión de los sedimentos, junto con gran parte de su dentición superior. Lo que distingue a esta especie son los detalles precisos de sus molares superiores: proporciones únicas y un tercer molar especialmente desarrollado con cúspides anteriores bien definidas, rasgos que no se habían observado en ningún otro miembro del género. Esa firma anatómica fue suficiente para reconocer una especie nueva.

Els Casots, descubierto en 1989 y excavado de forma sistemática hasta 1994, fue abandonado y luego reactivado en 2018. En ese tiempo, los investigadores han recuperado más de 5.000 restos de cerca de 80 especies distintas, desde peces hasta mamíferos. La datación del yacimiento, establecida en aproximadamente 15,9 millones de años, revela que fue un lago de agua dulce poco profundo en un clima tropical, muy distinto al de la Cataluña actual. El propio nombre del género, Paludocyon, significa «perro de los humedales», una referencia directa a ese entorno.

Más allá del hallazgo en sí, Paludocyon moyasolai ayuda a reconstruir cómo los cambios ambientales del Mioceno influyeron en la diversificación de los grandes depredadores extintos. Els Casots sigue siendo una ventana abierta a un mundo perdido, entregando lentamente los secretos de la vida en Europa hace casi 16 millones de años.

En el sureste de Cataluña, en un yacimiento llamado Els Casots, los paleontólogos han sacado a la luz los restos de una criatura que desapareció del planeta hace más de 15 millones de años. Se trata de Paludocyon moyasolai, una nueva especie de anficiónido —conocida popularmente como perro-oso— cuya existencia había permanecido oculta en las capas de roca durante millones de años. El descubrimiento representa un eslabón evolutivo que los científicos creían perdido para siempre, un fragmento crucial de la historia de los carnívoros extintos que alguna vez dominaron los continentes.

Los anficiónidos fueron un grupo de depredadores que prosperó durante gran parte del Cenozoico, desde hace aproximadamente 60 millones de años hasta hace unos 9 millones. A pesar de su nombre coloquial, estos animales no eran antepasados directos de los perros ni de los osos modernos, sino que constituyen una rama completamente extinta dentro del orden de los carnívoros. Lo que los hace fascinantes es la enorme variedad de formas y tamaños que desarrollaron, así como sus adaptaciones dentales que reflejan diferentes estrategias de alimentación. Algunos eran omnívoros relativos, con dientes trituradores similares a los de los osos actuales, mientras que otros eran cazadores especializados con dentición parecida a la de los felinos, consumiendo carne en más del 70 por ciento de su dieta.

El espécimen de Paludocyon moyasolai fue identificado a partir de un cráneo bastante completo, aunque deformado por la presión de las capas de sedimento que lo cubrieron durante millones de años, junto con la mayoría de su dentición superior y un molar inferior aislado. Lo que distingue a esta nueva especie de todas las demás conocidas del género Paludocyon son características muy específicas de sus molares superiores: presentan proporciones singulares y un tercer molar particularmente desarrollado, con cúspides anteriores bien definidas que no se han observado en ningún otro miembro del género. Estos detalles anatómicos, aunque parezcan menores, son la firma que permite a los científicos reconocer una especie nueva y entender cómo evolucionó este linaje de depredadores extintos.

El yacimiento Els Casots, donde fue hallado este fósil, es uno de los depósitos de vertebrados más importantes del Mioceno en el sureste de Europa. Descubierto en 1989 en el margen meridional de la cuenca del Vallès-Penedès, fue excavado sistemáticamente hasta 1994, luego abandonado, y finalmente las excavaciones se reanudaron en 2018 con continuidad hasta hoy. En las décadas de trabajo, los paleontólogos han recuperado más de 5.000 restos de macrovertebrados que representan cerca de 80 especies diferentes: peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. La edad del yacimiento se ha establecido en aproximadamente 15,9 millones de años, basándose en una combinación de datos bioestratigráficos y magnetoestratigráficos que permiten datar con precisión las capas de roca.

Los fósiles y la composición sedimentaria del yacimiento revelan que Els Casots fue alguna vez un lago de agua dulce poco profundo, situado muy cerca de la costa, en un contexto de clima cálido que corresponde al Óptimo Climático del Mioceno. El nombre del género Paludocyon, de hecho, significa literalmente "perro de los humedales", una referencia directa a este ambiente lacustre donde vivió. La fauna y flora preservadas en el yacimiento pintan un cuadro de un ecosistema tropical o subtropical, muy diferente del clima actual de Cataluña, donde prosperaban depredadores como este anficiónido junto a otras especies ahora extintas.

Este descubrimiento es significativo porque llena un vacío en nuestra comprensión de cómo evolucionaron los carnívoros durante el Mioceno. Paludocyon moyasolai no es simplemente un fósil más; es una pieza que ayuda a los científicos a reconstruir las relaciones evolutivas entre diferentes grupos de depredadores extintos y a entender cómo los cambios ambientales y climáticos influyeron en la diversificación de estas formas de vida. El yacimiento Els Casots, con su riqueza de restos fósiles y su datación precisa, continúa siendo una ventana abierta a un mundo perdido, revelando lentamente los secretos de cómo era la vida en Europa hace casi 16 millones de años.

Los anficiónidos fueron un grupo de carnívoros que prosperó en América del Norte y Eurasia durante buena parte del Cenozoico, desde el Eoceno hasta el Mioceno tardío
— Instituto Catalán de Paleontologia
Paludocyon significa 'perro de los humedales', una referencia al ambiente lacustre donde vivió esta especie
— Instituto Catalán de Paleontologia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué importa descubrir una especie extinta hace 16 millones de años? ¿Qué nos dice sobre el presente?

Model

Nos muestra cómo los depredadores se adaptaban a sus ambientes. Paludocyon moyasolai vivió en un clima tropical, en un lago costero. Entender cómo prosperó y luego desapareció nos ayuda a comprender cómo los cambios climáticos transforman los ecosistemas.

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Mencionas que no era exactamente un perro ni un oso. ¿Entonces qué era?

Model

Era algo completamente diferente, una rama evolutiva que se extinguió hace millones de años. Compartía características con ambos, pero era su propio linaje. Por eso el nombre "perro-oso" es engañoso; es más una descripción de lo que parecía que de lo que realmente era.

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¿Cómo pueden estar tan seguros de que es una especie nueva solo con un cráneo y algunos dientes?

Model

Los dientes son como huellas digitales en paleontología. Las proporciones específicas de los molares, la forma de las cúspides, el tamaño relativo de cada pieza dental—todo eso varía entre especies. Paludocyon moyasolai tiene características que ninguna otra especie del género Paludocyon posee.

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¿Qué hace que Els Casots sea tan especial como yacimiento?

Model

Es una cápsula del tiempo. Más de 5.000 restos de 80 especies diferentes, preservados en capas de roca que podemos datar con precisión. Nos permite ver un ecosistema completo de hace 15,9 millones de años, no solo fragmentos aislados.

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¿Seguirán encontrando más especies nuevas allí?

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Es muy probable. Llevan excavando sistemáticamente desde 2018 sin parar. Cada campaña saca a la luz nuevos restos. Els Casots aún tiene historias que contar.

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