Los ataques rusos escalan y solo pueden detenerse con fuerza física
Mientras los misiles rusos dejan a más de un millón de ucranianos sin electricidad, el presidente Zelensky acudió al Congreso estadounidense con una petición que trasciende la diplomacia: 60.000 millones de dólares en ayuda militar que llevan meses atrapados en la parálisis política de Washington. En el fondo, lo que está en juego no es solo el destino de una nación en guerra, sino la pregunta de si las democracias pueden actuar con la misma urgencia con que actúan sus adversarios. El tiempo, como suele ocurrir en los momentos decisivos de la historia, no espera.
- Rusia ejecutó su mayor ataque aéreo contra infraestructura energética ucraniana desde 2022, dejando a más de un millón de personas sin electricidad y demostrando que la escalada no es retórica.
- Las tropas ucranianas enfrentan escasez crítica de municiones de artillería mientras esperan una ayuda que el Congreso estadounidense lleva meses sin aprobar.
- El líder republicano Mike Johnson mantiene bloqueado el paquete de 60.000 millones de dólares por divisiones internas sobre el papel de Estados Unidos en el conflicto.
- Zelensky evitó el ataque directo a Johnson y apeló a la unidad: presentó la ayuda a Ucrania como un factor que debe unir, no dividir, a Occidente.
- El comandante supremo ucraniano Syrskyi coordinó con el Estado Mayor estadounidense cómo reforzar defensas aéreas y fortificaciones ante la ofensiva rusa que se avecina.
- La Unión Europea tampoco ha entregado a tiempo las municiones prometidas, dejando a Ucrania expuesta en múltiples frentes de suministro.
El jueves, Volodimir Zelensky se dirigió al Congreso estadounidense con un mensaje despojado de cortesías diplomáticas: aprueben ya el paquete de ayuda militar de 60.000 millones de dólares. Sus tropas están perdiendo terreno, las municiones escasean y el tiempo se agota. No pidió promesas; pidió velocidad.
El proyecto lleva meses bloqueado por Mike Johnson, líder republicano de la Cámara, en medio de divisiones profundas sobre cuánto debe comprometerse Estados Unidos en esta guerra. Zelensky lo sabe, y por eso no atacó a Johnson directamente. En cambio, apeló a algo más amplio: la necesidad de que la ayuda a Ucrania sea un elemento de unidad, no de fractura, tanto en Washington como en el mundo.
La urgencia tiene rostro concreto. El viernes anterior, Rusia ejecutó su mayor ataque aéreo contra la infraestructura energética ucraniana desde la invasión de febrero de 2022. Misiles dañaron una presa importante y dejaron sin electricidad a más de un millón de personas. Moscú habla de represalias; los civiles muertos hablan por sí solos. Además, Rusia ha incrementado el uso de misiles balísticos, más difíciles de interceptar, señal de que los ataques se volverán más sofisticados.
En ese contexto, el comandante supremo ucraniano Syrskyi habló esta semana con el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Charles Brown, para coordinar cómo fortalecer defensas aéreas y construir fortificaciones ante la ofensiva que se prepara. Es el lenguaje de quienes saben que lo peor aún no ha llegado.
Zelensky advirtió al Congreso que Rusia no va a detenerse. Sin armas, sin municiones, sin financiamiento, Ucrania no puede sostener su defensa. Y si Ucrania cae, argumentó, cae también la idea de que la libertad es un valor que las naciones defienden juntas. El dinero sigue sin aprobarse. Los ataques continúan. Y en el campo de batalla, el tiempo no está del lado ucraniano.
Volodimir Zelensky se dirigió al Congreso estadounidense el jueves con un mensaje urgente: aprueben ahora el paquete de ayuda militar de 60.000 millones de dólares que lleva meses estancado. El presidente ucraniano no pidió favores diplomáticos ni hizo promesas sobre el futuro. Pidió dinero, armas y velocidad, porque en el campo de batalla sus tropas están perdiendo terreno.
Mike Johnson, el líder republicano de la Cámara de Representantes, ha mantenido ese proyecto de ley en suspenso durante meses. Las razones son políticas, complejas, y reflejan divisiones profundas dentro del partido sobre cuánto debe invertir Estados Unidos en la guerra de Ucrania. Zelensky sabe esto. Por eso no atacó a Johnson directamente. En cambio, apeló a algo más amplio: la necesidad de mantener la ayuda a Ucrania como un factor que una, no que divida, tanto dentro de Estados Unidos como en el mundo.
En su alocución nocturna por video, Zelensky fue claro sobre lo que está en juego. Los ataques rusos sobre ciudades ucranianas están escalando, dijo, y solo pueden detenerse mediante la fuerza física de una defensa bien equipada. No es una metáfora. Es una descripción de la realidad en el terreno. Las tropas ucranianas están rezagadas, enfrentan escasez crítica de municiones de artillería, y esperan que llegue ayuda estadounidense que el Congreso aún no ha autorizado. Mientras tanto, la Unión Europea tampoco ha entregado a tiempo las municiones que había prometido.
El comandante supremo ucraniano, Oleksander Syrskyi, habló esta semana con el Jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Charles Brown. La conversación, según un comunicado del ejército ucraniano en Telegram, giró en torno a esa ayuda vital: cómo fortalecer las defensas contra los ataques aéreos rusos, cómo construir fortificaciones que resistan lo que viene. Es el lenguaje de quien sabe que la batalla se intensificará.
Y Rusia está demostrando exactamente por qué. El viernes pasado ejecutó su mayor ataque aéreo contra la infraestructura energética ucraniana desde que invadió el país en febrero de 2022. Los misiles dañaron unidades de energía en una presa importante y dejaron sin electricidad a más de un millón de personas. Moscú describe estos ataques como represalias contra incursiones ucranianas en territorio ruso. Ha incrementado el uso de misiles balísticos, que son más difíciles de interceptar. Y niega, como siempre, haber atacado a civiles, aunque muchos han muerto en estos bombardeos.
Lo que Zelensky está diciendo al Congreso es que esto no va a parar. Rusia está preparando una nueva ofensiva. Los ataques aéreos se están volviendo más sofisticados y más devastadores. Sin municiones, sin dinero, sin armas, Ucrania no puede sostener la defensa. Y si Ucrania cae, dice Zelensky, la idea de que la defensa de la libertad sea un valor compartido entre naciones también cae.
Es un argumento que apela tanto a la seguridad como a la ideología. Pero en este momento, lo que importa es si Johnson y el Congreso lo escuchan. El dinero sigue sin aprobarse. Los ataques rusos continúan. Y en el campo de batalla, el tiempo no está de lado de Ucrania.
Notable Quotes
Es vital que el Congreso apruebe rápidamente la ayuda estadounidense a Ucrania. La clave es mantener la cuestión de la ayuda como factor unificador— Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania
Los ataques rusos sobre ciudades ucranianas están escalando y solo pueden ser detenidos por la fuerza física de nuestra defensa— Volodimir Zelensky, en su alocución nocturna
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Zelensky apela específicamente a la unidad cuando sabe que hay divisiones profundas en el Congreso sobre Ucrania?
Porque la unidad es lo único que puede romper el bloqueo político. Si presenta esto como un asunto de izquierda contra derecha, pierde. Si lo presenta como algo que debería unir a los estadounidenses, al menos abre una puerta.
¿Qué tan grave es la situación en el terreno ahora mismo?
Lo suficientemente grave como para que el comandante supremo ucraniano esté hablando directamente con el Jefe del Estado Mayor estadounidense sobre municiones. Cuando los generales hablan así, es porque la escasez es real y urgente.
Johnson ha retrasado esto durante meses. ¿Hay alguna señal de que vaya a cambiar de opinión?
El artículo no lo dice. Lo que sí dice es que Zelensky está intentando cambiar el marco de la conversación, de política interna a seguridad global. Es una jugada de presión, pero silenciosa.
¿Qué significa que Rusia esté usando más misiles balísticos?
Significa que está escalando la sofisticación de sus ataques. Los misiles balísticos son más difíciles de interceptar que los drones. Es una señal de que Rusia cree que puede ganar si intensifica lo suficiente.
Un millón de personas sin electricidad. ¿Eso es un número que cambia algo en Washington?
Debería. Pero el artículo sugiere que lo que está cambiando las cosas es la amenaza de una nueva ofensiva rusa, no el sufrimiento civil. Los números humanos a veces importan menos que la estrategia militar.