En la oscuridad de la madrugada, Kiev volvió a arder bajo una lluvia de drones y misiles rusos que segó la vida de 24 personas, entre ellas tres niños. Zelenski, de pie entre los escombros, reafirmó el derecho de Ucrania a golpear la infraestructura que sostiene la maquinaria de guerra de Moscú. Un breve intercambio de prisioneros recordó que la humanidad persiste incluso en medio del horror, aunque las negociaciones de paz siguen sin encontrar tierra firme. El conflicto avanza en su ciclo implacable: represalia tras represalia, duelo tras duelo.
Zelenski defiende derecho de Ucrania a bombardear sector petrolero ruso tras ataque que deja 24 muertos en Kiev
Mataron gente estando en su cama mientras dormía
¿Por qué Zelenski insiste en que tiene derecho a bombardear instalaciones petroleras rusas? ¿No es eso lo mismo que Rusia hace en Kiev?
No es lo mismo en su lógica. Zelenski distingue entre atacar infraestructura militar y energética que financia la guerra, versus bombardear edificios residenciales donde duermen civiles. Uno es una estrategia de guerra; el otro, según él, es un crimen.
Pero hay civiles muertos en ambos lados. ¿Cómo se justifica eso moralmente?
No se justifica fácilmente. Lo que Zelenski está haciendo es establecer una línea: nosotros atacamos objetivos militares legítimos en represalia por crímenes de guerra. Es una defensa de proporcionalidad, aunque la realidad de la guerra rara vez es proporcional.
¿Qué significa que Trump haya anunciado una tregua de tres días y luego los bombardeos se reanuden?
Significa que la tregua fue un paréntesis, no un cambio. Trump logró un intercambio de prisioneros, lo cual es algo, pero no detuvo la lógica de la guerra. Ambos bandos usaron esos días para recuperar gente, y cuando terminó, volvieron a lo que saben hacer.
¿Por qué Mariúpol aparece tanto en esta historia?
Porque es donde ocurrió una de las batallas más brutales de la guerra. Muchos de los soldados ucranianos intercambiados el viernes fueron capturados allí en 2022. Es un símbolo de la resistencia ucraniana y también de lo que Rusia ha conquistado. Cada prisionero devuelto es una conexión con esa ciudad.
¿Qué pasa ahora?
Continúa el ciclo. Rusia bombardea, Ucrania responde, hay intercambios de prisioneros cuando alguien lo negocia, pero las negociaciones de paz están congeladas. Trump intentó romper el hielo, pero el conflicto en Oriente Medio lo complicó todo. Esto puede durar mucho tiempo más.
Le Pouls
- Cientos de drones y misiles rusos cayeron sobre barrios residenciales de Kiev mientras sus habitantes dormían, matando a 24 personas, tres de ellas menores de edad.
- Zelenski recorrió los escombros y colocó flores rojas frente a un edificio destruido, convirtiendo el duelo en una declaración política: Ucrania atacará instalaciones petroleras y militares rusas sin disculpas.
- La respuesta ucraniana fue inmediata: drones golpearon Riazan, al sureste de Moscú, dejando cuatro muertos y alcanzando una refinería, mientras Rusia afirmaba haber derribado 355 drones en quince regiones.
- Un intercambio de 205 prisioneros por bando, mediado por Estados Unidos, ofreció un instante de alivio humano en medio de la escalada, aunque la tregua proclamada por Trump duró apenas días.
- Las negociaciones de paz permanecen bloqueadas y el ciclo de represalias continúa sin señales de ruptura, con ambos bandos contando muertos y prisioneros como única medida del tiempo.
En la oscuridad de la madrugada, Kiev volvió a arder bajo una lluvia de drones y misiles rusos que segó la vida de 24 personas, entre ellas tres niños. Zelenski, de pie entre los escombros, reafirmó el derecho de Ucrania a golpear la infraestructura que sostiene la maquinaria de guerra de Moscú. Un breve intercambio de prisioneros recordó que la humanidad persiste incluso en medio del horror, aunque las negociaciones de paz siguen sin encontrar tierra firme. El conflicto avanza en su ciclo implacable: represalia tras represalia, duelo tras duelo.
En la madrugada del jueves, cientos de drones y misiles rusos cayeron sobre Kiev, concentrándose en barrios densamente poblados donde edificios residenciales quedaron parcialmente destruidos mientras sus habitantes dormían. El saldo fue de 24 muertos —entre ellos tres menores de 12, 15 y 17 años— y 50 heridos. Al día siguiente, Zelenski caminó entre los escombros, colocó flores rojas frente a uno de los edificios destruidos y publicó un mensaje sin ambigüedades: Ucrania tiene derecho a bombardear instalaciones petroleras y militares rusas como respuesta a los crímenes de guerra cometidos contra su pueblo.
El viernes fue declarado día de luto oficial. Las banderas ondearon a media asta y decenas de diplomáticos visitaron el lugar del ataque. El encargado de negocios polaco lo resumió con precisión brutal: no era una zona militar ni una infraestructura energética, era simplemente gente durmiendo en su cama.
La represalia ucraniana no tardó. Drones atacaron Riazan, al sureste de Moscú, dejando al menos cuatro muertos y golpeando una refinería. La región recibió 99 drones en total, según su gobernador. Moscú, por su parte, afirmó haber derribado 355 drones ucranianos sobre quince regiones y Crimea.
En medio de la escalada hubo un momento de alivio: Kiev y Moscú intercambiaron 205 prisioneros de guerra cada uno, muchos de ellos capturados durante la defensa de Mariúpol en 2022. El canje formaba parte de una operación más amplia anunciada por Donald Trump, quien había proclamado una tregua de tres días. Pero la tregua expiró y los bombardeos se reanudaron. Las negociaciones de paz, bajo mediación estadounidense, permanecen estancadas, y el conflicto avanza en su ciclo de represalias sin señales visibles de resolución.
En la madrugada del jueves, el cielo sobre Kiev se llenó de fuego. Cientos de drones y decenas de misiles rusos cayeron sobre la capital ucraniana en un bombardeo masivo que dejó 24 personas muertas, entre ellas tres menores de 12, 15 y 17 años. Otras 50 resultaron heridas. Los ataques se concentraron en barrios densamente poblados, donde edificios residenciales fueron parcialmente destruidos mientras sus ocupantes dormían o intentaban dormir.
Al día siguiente, el presidente Volodimir Zelenski caminó entre los escombros de Kiev. Colocó flores rojas frente a un edificio residencial destrozado, un gesto que marcaba tanto el duelo como la defensa de una posición política clara. En un mensaje publicado en X, Zelenski fue directo: Ucrania tiene derecho a bombardear instalaciones petroleras y militares rusas, así como a atacar a quienes son responsables de los crímenes de guerra cometidos contra su país. No era una amenaza nueva. Desde que Rusia invadió Ucrania a finales de febrero de 2022, Kiev ha atacado regularmente el sector petrolero ruso, buscando debilitar los ingresos que financian el esfuerzo bélico de Moscú.
El viernes fue declarado día de luto oficial en Kiev. Las banderas ondeaban a media asta. Decenas de diplomáticos extranjeros visitaron el sitio del ataque. Piotr Lukasievicz, encargado de negocios polaco en Ucrania, fue claro en su denuncia: "No es una zona militar, ni siquiera es una infraestructura energética. Es simplemente un edificio civil, gente que dormía o que intentaba dormir, a la que mataron estando en su cama".
La escalada de represalias fue inmediata. Los drones ucranianos atacaron la ciudad de Riazan, al sureste de Moscú, dejando al menos cuatro muertos y doce heridos según las autoridades rusas. El ejército ucraniano reivindicó un bombardeo contra una refinería en esa localidad. La región de Riazan fue blanco de 99 drones en total, según su gobernador Pavel Malkov. Moscú respondió con cifras propias: el Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 355 drones ucranianos que sobrevolaban una quincena de regiones rusas y también Crimea.
En medio de esta escalada, hubo un respiro. El viernes, Kiev y Moscú realizaron un intercambio de prisioneros de guerra: 205 militares rusos fueron repatriados, mientras que Zelenski anunció el regreso de 205 soldados ucranianos, la mayoría capturados en 2022 durante la defensa de Mariúpol, la ciudad que Rusia conquistó tras un largo sitio. Este canje fue la primera fase de una operación más amplia anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien había proclamado una tregua de tres días en el conflicto y prometido un intercambio de mil prisioneros de cada bando.
Pero la tregua fue breve. Apenas expiró, en la madrugada del martes, los bombardeos se reanudaron. Las negociaciones entre Rusia y Ucrania, bajo mediación estadounidense, permanecen estancadas desde que el conflicto en Oriente Medio se intensificó a finales de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Lo que quedaba claro era que el ciclo de represalias continuaría: Rusia bombardeaba civiles en Kiev, Ucrania respondía atacando la capacidad militar y energética rusa, y ambos bandos contaban sus muertos y sus prisioneros recuperados como medidas de un conflicto que no muestra señales de resolución.
Citations marquantes
Tenemos motivos para responder apuntando contra la industria petrolera rusa, su producción militar y contra quienes son directamente responsables de los crímenes de guerra— Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania
No es una zona militar, ni siquiera es una infraestructura energética. Es simplemente un edificio civil, gente que dormía o que intentaba dormir, a la que mataron estando en su cama— Piotr Lukasievicz, encargado de negocios polaco en Ucrania