La mayoría de analistas dan por segura una subida de tipos del 25% básico, con una probabilidad del 90% según los futuros del mercado. Trump ha presionado públicamente a la Fed para mantener tipos bajos, mientras Warsh comprometió su credibilidad en agosto a controlar la inflación.
Warsh afronta su primer dilema en la Fed: subir tipos y enfurecer a Trump o ceder a presiones
O cede a la ira presidencial o pierde credibilidad ante los mercados
¿Por qué Warsh está en esta posición tan incómoda? ¿No podría simplemente mantener los tipos donde están?
Porque hace dos semanas se comprometió públicamente en Jackson Hole a hacer "todo lo necesario" para controlar la inflación. Si no sube ahora, pierde credibilidad ante los mercados en su primer gran test.
Pero ¿qué tan vinculante es realmente ese compromiso? ¿Es una promesa formal o más bien una declaración de intenciones?
Es una declaración de intenciones, pero en la Fed, esas palabras pesan mucho. Los mercados las toman como promesas. Si las ignora, el mercado castigará la Fed con tipos más altos a largo plazo.
¿Y si Trump simplemente lo despide si sube los tipos?
Técnicamente, el presidente no puede despedir al presidente de la Fed durante su mandato. Pero puede presionar públicamente, como está haciendo, y eso tiene consecuencias políticas reales.
Exacto. Warsh sabe que si cede a Trump, los mercados perderán confianza en la independencia de la Fed, lo que podría empeorar la inflación a largo plazo. Es un cálculo entre daño a corto plazo y daño a largo plazo.
¿Entonces va a subir los tipos?
Los futuros dan 90% de probabilidad. Pero eso no es certeza. Y además, una subida de 25 puntos no es lo mismo que un giro hacia una política restrictiva sostenida.
Exacto. Warsh podría subir esta vez y luego pausar, dependiendo de cómo evolucione la inflación. Eso le daría algo de cobertura política.
¿Cuándo sabremos si tomó la decisión correcta?
Eso es lo difícil. Si la inflación sigue bajando, diremos que fue necesario. Si sube, diremos que fue un error. Pero la verdad es que no lo sabremos durante meses o años.
Lo que sí sabemos es que Warsh está apostando por su credibilidad institucional contra la ira presidencial. Es una apuesta arriesgada, pero probablemente la única que puede hacer sin destruir la Fed.
Le Pouls
- Kevin Warsh lleva 4 meses como presidente de la Reserva Federal
- Los futuros asignan 90% de probabilidad a una subida de tipos de 25 puntos básicos
- La inflación se mantiene en 3,4% anual, por encima del objetivo del 2%
- Trump ha presionado públicamente para mantener tipos bajos
- Warsh se comprometió públicamente el 28 de agosto a controlar la inflación sin excusas
La mayoría de analistas dan por segura una subida de tipos del 25% básico, con una probabilidad del 90% según los futuros del mercado. Trump ha presionado públicamente a la Fed para mantener tipos bajos, mientras Warsh comprometió su credibilidad en agosto a controlar la inflación.
Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, se enfrenta a un dilema: subir tipos de interés para controlar la inflación o ceder a las presiones de Trump. Los analistas prevén una subida de 25 puntos básicos este miércoles.
Kevin Warsh lleva apenas cuatro meses al frente de la Reserva Federal, y ya enfrenta una decisión que podría definir su mandato. Este miércoles, los analistas esperan que anuncie la primera subida de tipos de interés en tres años, una medida que presiona la inflación persistente pero que también desafía directamente los deseos del presidente Trump.
La historia de Trump con la Fed es de frustración constante. En su primer mandato, eligió a Jerome Powell para encabezar el banco central, pero después lo atacó públicamente por negarse a ajustar la política monetaria según sus preferencias, llegando a llamarlo "zopenco". Ahora, en su segundo mandato, creyó encontrar en Warsh a alguien más dispuesto a mantener tipos bajos que impulsaran la economía y el empleo. Pero esa apuesta también parece estar en riesgo.
Los números dejan poco lugar a la duda. Las operaciones con futuros asignan una probabilidad del 90% a una subida de tipos. Los analistas dan por segura una suba de 25 puntos básicos, que llevaría el precio del dinero del rango actual de 3,5% a 3,75% hacia 3,75% a 4%. Esta cifra puede parecer técnica, pero sus efectos son concretos: ya ha presionado el mercado de deuda, con el tipo a 10 años en máximos desde 2007, lo que a su vez ha encarecido las hipotecas para millones de estadounidenses.
Warsh se comprometió públicamente a esta postura hace apenas dos semanas. En la reunión de Jackson Hole del 28 de agosto, ante los banqueros centrales más importantes del mundo, declaró que la Fed tiene la responsabilidad de garantizar la estabilidad de precios sin excusas, y que debe asegurar que la inflación subyacente se dirija hacia el objetivo del 2% de manera clara y a velocidad suficiente. Esas palabras fueron deliberadas. Establecieron un estándar que ahora el mercado espera que cumpla. Si no lo hace, su credibilidad sufriría un golpe apenas iniciado su mandato.
Pero Trump ha dejado claro que no está de acuerdo. El domingo anterior a la reunión de la Fed, volvió a presionar públicamente al banco central, diciendo que Estados Unidos debería tener "los tipos de interés más bajos del mundo". Su asesor económico, Kevin Hasset, fue aún más directo en Fox News: "Si hay una subida de tipos, estoy seguro de que el presidente no va a estar supercontento". El mensaje era inequívoco, y llegaba en un momento particularmente sensible: faltan poco más de seis semanas para las elecciones de medio mandato, que según las encuestas no se ven bien para los republicanos.
Maurice Obstfeld, investigador principal del Peterson Institute for International Economics y execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional, resumió el dilema de Warsh con claridad: "Está en una situación sin salida: o bien se expone a la ira del presidente o bien merma su credibilidad ante los mercados, lo que acarrearía consecuencias para la inflación probablemente más graves a largo plazo". Obstfeld añadió que no cree que Warsh quiera pasar a la historia como el presidente de la Fed que cedió a presiones políticas cuando estaba en juego el mandato institucional de la entidad.
Los datos de inflación ofrecen argumentos para ambos lados. En agosto, la inflación general se mantuvo en 3,4% respecto al año anterior, por encima del objetivo del 2% que la Fed persigue desde hace cinco años sin lograrlo de manera sostenida. Pero la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, bajó una décima hasta 2,4%, ofreciendo un rayo de esperanza. Tiffany Wilding, economista de Pimco, el mayor fondo de renta fija del mundo, considera que la subida de 25 puntos es lo más probable, pero advierte que probablemente vendrán más aumentos si los precios de la energía se mantienen elevados y las expectativas de inflación continúan subiendo. La decisión de Warsh este miércoles no será el final de la historia, sino apenas el comienzo de una larga negociación entre la independencia institucional y la presión política.
Citations marquantes
Es responsabilidad de la Reserva Federal garantizar la estabilidad de precios. No hay excusas. Debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de manera clara y a una velocidad suficiente.— Kevin Warsh, en Jackson Hole el 28 de agosto
Si hay una subida de tipos, estoy seguro de que el presidente no va a estar supercontento— Kevin Hasset, asesor económico de Trump, en Fox News