Von der Leyen propone una Europa a varias velocidades para superar los vetos que bloquean la integración

Europa no puede permitirse que los vetos frenen su transformación
Von der Leyen rompe el tabú del unanimismo para acelerar la integración en un contexto geopolítico hostil.
Mark

¿Por qué von der Leyen presenta esto ahora como algo nuevo si la cooperación reforzada ya existe en los Tratados desde hace años?

Mimi

Porque hasta ahora ha sido un tabú político. Su primer mandato estuvo obsesionado con buscar consenso entre los 27. Ahora, con Trump y China presionando, reconoce que esa búsqueda constante del acuerdo unánime está paralizando a Europa.

Luke

Pero aquí hay que ser precisos: von der Leyen dice que debería usarse más, pero no dice cuándo exactamente. ¿Cuál es el umbral? ¿Quién decide cuándo la "falta de ambición" justifica saltarse el consenso?

Mark

Draghi habla del euro como precedente exitoso. ¿Es realmente comparable?

Mimi

Sí, porque el euro fue exactamente esto: un grupo de países dispuestos a dar un paso que otros no querían dar. Creó instituciones comunes reales, no solo cooperación blanda. Y después, otros países pidieron sumarse.

Luke

Cierto, pero el euro también generó tensiones enormes, especialmente durante la crisis de deuda. Y eso fue con solo 19 países. Aquí estamos hablando de múltiples núcleos duros en defensa, fiscalidad, mercados de capitales. ¿Cómo se gestiona eso sin fragmentar la UE?

Mark

¿Quién se quedaría fuera en estas nuevas iniciativas?

Mimi

Probablemente Hungría, que bloquea constantemente. Posiblemente Irlanda y Luxemburgo en temas de fiscalidad, porque temen perder su ventaja como centros financieros. República Checa y Eslovaquia también han mostrado resistencia.

Luke

Pero aquí el reportaje no es del todo claro: ¿von der Leyen está diciendo que debería usarse más, o está diciendo que definitivamente se usará? Porque eso es muy diferente. Una cosa es proponer, otra es que los 27 lo aprueben.

Mark

¿Qué tan real es esta iniciativa de los seis grandes países?

Mimi

Muy real. Ya tuvieron su primera reunión el 28 de enero. Están hablando de cosas concretas: mercados de capitales, defensa, minerales críticos. No es solo retórica.

Luke

Pero nuevamente: ¿esto es una alternativa a la cooperación reforzada formal, o es un paso previo? Porque seis países coordinándose informalmente es diferente a nueve países usando un mecanismo de los Tratados. El reportaje no deja claro si estos dos movimientos son la misma cosa o cosas distintas.

  • Cooperación reforzada requiere mínimo 9 Estados miembros para avanzar sin consenso de los 27
  • Seis grandes economías (Alemania, Francia, Italia, España, Polonia, Países Bajos) iniciaron coordinación conjunta el 28 de enero
  • Unión de Mercados de Capitales bloqueada durante 10 años por resistencia de Irlanda y Luxemburgo
  • Préstamo de 90.000 millones a Ucrania excluyó a Hungría, República Checa y Eslovaquia

Von der Leyen propone usar cooperación reforzada (mínimo 9 Estados) para avanzar en defensa, fiscalidad y mercados de capitales sin bloqueos de países rezagados. Grandes economías europeas (Alemania, Francia, Italia, España, Polonia, Países Bajos) ya impulsan iniciativa conjunta para fortalecer competitividad y autonomía estratégica de la UE.

La presidenta de la Comisión Europea aboga por una integración flexible mediante cooperación reforzada entre Estados miembros para mejorar competitividad sin necesidad de consenso unánime.

La Unión Europea enfrenta un dilema que ha permanecido en la sombra durante años: cómo avanzar cuando uno o varios de sus miembros se niegan a moverse. Ahora, con Donald Trump en la Casa Blanca y China consolidando su poder económico, ese dilema se ha vuelto urgente. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha decidido romper un tabú que definió su primer mandato: la búsqueda obsesiva del consenso entre los 27 Estados miembros.

En una carta dirigida a los líderes europeos antes de una cumbre informal celebrada el jueves en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica, von der Leyen plantea que Europa no puede permitirse que los vetos de algunos países frenen su transformación en una potencia económica y política independiente. Su propuesta es directa: activar con mayor frecuencia la cooperación reforzada, un mecanismo previsto en los Tratados que permite a un grupo de al menos nueve Estados miembros avanzar en un área específica sin esperar al resto. "Nuestra ambición debe ser siempre alcanzar un acuerdo entre los 27 Estados miembros", escribió von der Leyen, pero añadió una condición crucial: "Sin embargo, cuando la falta de avances o de ambición ponga en riesgo la competitividad de Europa o su capacidad de actuar, no debemos rehuir las posibilidades que prevén los Tratados para la cooperación reforzada".

Esta fórmula de Europa a varias velocidades no es nueva. De hecho, hizo posible dos de los mayores logros de la integración europea: la creación del euro y el espacio Schengen sin fronteras. Lo que von der Leyen propone ahora es convertirla en un instrumento regular para acelerar la integración económica, especialmente en áreas como defensa, seguridad, justicia, fiscalidad y asuntos sociales. Los países que no participen inicialmente tendrían siempre la puerta abierta para sumarse si cambian de opinión. El mecanismo se ha utilizado muy pocas veces y generalmente para iniciativas secundarias. Su uso más reciente fue el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, del cual quedaron excluidos Hungría, República Checa y Eslovaquia.

El obstáculo más visible en este momento es la resistencia de pequeños Estados miembros como Irlanda y Luxemburgo, que temen perder su posición como centros financieros europeos si avanza la integración económica. Esta resistencia ha bloqueado durante una década el proyecto de Unión de los Mercados de Capitales, una iniciativa que podría fortalecer significativamente la capacidad económica de Europa. Mientras tanto, las mayores economías del continente ya se han puesto en movimiento. Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos lanzaron hace poco una iniciativa conjunta para construir una Europa más fuerte y resiliente. En su primera reunión, celebrada el 28 de enero, los ministros de Economía de estos países identificaron prioridades que van desde la Unión de Ahorros e Inversiones hasta el fortalecimiento del papel internacional del euro, la mejora de la eficiencia del gasto en defensa y la resiliencia de las cadenas de suministro de minerales críticos.

Esta convergencia de propuestas no es casual. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, ha sido durante años un defensor de la integración asimétrica. "Si no hay una unidad en torno a 27 Estados miembros sobre ese proceso de integración, pues hagámoslo a distintas velocidades", ha dicho. Su argumento es que Europa necesita tomar decisiones rápidas en políticas que le permitan contar con peso y voz clara en un contexto geopolítico que cambia aceleradamente. Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y autor de un influyente informe sobre competitividad europea, ha respaldado públicamente esta visión. En un discurso en la Universidad Católica de Lovaina, Draghi describió el enfoque como "federalismo pragmático": tomar las medidas que hoy son posibles con los socios dispuestos a hacerlo, pero manteniendo un objetivo ambicioso de verdadera federación.

Draghi subraya que este modelo no subordina a nadie. Los Estados miembros se adhieren voluntariamente, y la puerta permanece abierta para otros, aunque no para quienes comprometan el objetivo común. El euro mismo es la prueba de concepto: quienes estuvieron dispuestos a dar el primer paso crearon instituciones comunes con verdadera autoridad, y esa decisión inicial generó una solidaridad más profunda que la que cualquier tratado habría podido imponer. Desde entonces, nueve países adicionales han decidido sumarse a la moneda única. Draghi advierte que el camino no estará exento de dificultades, y que no todos los países participarán desde el inicio en todas las iniciativas, ya sea en energía, tecnología, defensa o política exterior. Pero cada paso debe estar anclado en el objetivo final: no una cooperación más flexible, sino una auténtica federación.

Lo que está en juego es si Europa puede transformarse lo suficientemente rápido para mantener su relevancia en un mundo donde Estados Unidos y China avanzan sin esperar consensos internacionales. Von der Leyen, Sánchez y Draghi coinciden en que la respuesta es sí, pero solo si Europa está dispuesta a dejar atrás la parálisis del unanimismo. La cumbre de Alden Biesen será el primer test de si esa disposición existe realmente.

Cuando la falta de avances o de ambición ponga en riesgo la competitividad de Europa, no debemos rehuir las posibilidades que prevén los Tratados para la cooperación reforzada
— Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea
Federalismo pragmático: debemos tomar las medidas que hoy son posibles con los socios que hoy están dispuestos a hacerlo, pero el objetivo que perseguimos es ambicioso
— Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo
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