Verónica Uribe, bióloga molecular vasca nacida en Getxo en 1991, no abandonó España por falta de vocación sino por falta de oxígeno institucional: el sistema de financiación científico la dejó sin recursos durante más de un año entre ciclos de subvención. Desde Nueva York, en NYU Langone Health, ha patentado un método para acelerar la cicatrización en pacientes diabéticos y ha recibido reconocimientos internacionales que el ecosistema español nunca pudo sostener. Su historia no es solo la de una emigrante brillante, sino la de un país que pierde lo que no sabe retener.
Verónica Uribe: «En España hay un vacío tremendo en financiación de investigación»
En España hay un vacío tremendo en financiación de investigación
¿Por qué crees que Uribe se fue? ¿Era solo dinero, o hay algo más profundo en cómo España trata la investigación?
Fue dinero, pero no dinero de salario. Fue la incapacidad de financiar el trabajo día a día. Pasó un año sin poder comprar reactivos. Eso no es precariedad, es parálisis.
Pero espera. ¿Cuántos investigadores españoles están en esa situación exacta? ¿Es un problema sistémico o casos aislados? El artículo habla de Uribe, que claramente es excepcional.
Ella lo describe como un vacío tremendo. Eso suena sistémico.
Suena así, pero no tenemos números. ¿Cuántos investigadores se van cada año? ¿Cuántos se quedan pero en condiciones precarias? El artículo no lo dice.
¿Y qué pasó con su investigación en Londres? ¿Sigue adelante sin ella?
Sí, el equipo sigue investigando lesiones medulares e ictus. Pero ella no está. Eso es lo que importa.
Cierto. Pero también es verdad que ella encontró en Nueva York lo que no encontró en España. ¿Es un problema de España o un problema de que Nueva York tiene más dinero?
Probablemente ambos. Pero el punto es que ella tuvo que elegir entre quedarse sin recursos o irse.
¿Y su mensaje sobre educación? ¿Cree que un científico español necesita un MBA para triunfar?
No exactamente. Dice que debería haber más emprendimiento y comunicación en el grado, no que necesites un máster adicional. Pero sí que le ayudó a ella.
Eso es importante. Ella está hablando desde su experiencia, no desde un estudio sobre qué necesitan todos los científicos. Es un dato sobre Uribe, no sobre el sistema.
¿Qué te parece lo que dice sobre la diabetes? ¿Estamos cerca de una cura?
Dice que cualquier avance es razón para ser optimista, pero que no hay milagros. Que se trata de mejorar la calidad de vida y reducir efectos secundarios.
Y eso es honesto. Ella no promete lo que no puede prometer. Habla de una terapia que está en ensayos clínicos, que es riguroso, pero también advierte que el sistema inmunológico sigue teniendo un problema de base.
Le Pouls
- Entre un ciclo de financiación y el siguiente, Uribe esperó un año entero sin ningún ingreso económico para seguir investigando, incapaz de comprar los reactivos básicos que su laboratorio necesitaba.
- La brecha entre descubrir una molécula prometedora y llevarla a la práctica clínica puede durar tres o cuatro años en España, un limbo que expulsa a los investigadores antes de que puedan ver sus resultados aplicados.
- En Nueva York, su equipo logró que heridas en pacientes diabéticos —que normalmente permanecen abiertas indefinidamente— alcanzaran niveles de cicatrización comparables a los de personas sin la enfermedad, un avance ya patentado.
- En enero de 2025 recibió el Peter Sheehan Young Innovator Award y fue nominada al premio Mujer Científica Emergente de la American Heart Association, reconocimientos que consolidan su trayectoria fuera de España.
- Uribe denuncia que la formación científica española carece de emprendimiento, comunicación y habilidades empresariales desde el grado, herramientas que considera imprescindibles para que un investigador pueda traducir su trabajo al mundo real.
Verónica Uribe, bióloga molecular vasca nacida en Getxo en 1991, no abandonó España por falta de vocación sino por falta de oxígeno institucional: el sistema de financiación científico la dejó sin recursos durante más de un año entre ciclos de subvención. Desde Nueva York, en NYU Langone Health, ha patentado un método para acelerar la cicatrización en pacientes diabéticos y ha recibido reconocimientos internacionales que el ecosistema español nunca pudo sostener. Su historia no es solo la de una emigrante brillante, sino la de un país que pierde lo que no sabe retener.
Verónica Uribe creció en Getxo tocando violín desde los cuatro años, pero cuando llegó el momento de elegir, las ciencias ganaron. No le atraía la medicina de urgencias sino el laboratorio: entender una enfermedad desde dentro, desarrollar un tratamiento. Su doctorado la llevó al Institute of Cancer Research en Londres, donde investigó células madre extraídas de muelas del juicio para reparar lesiones de médula espinal. Era investigación de frontera con potencial real.
El problema llegó al intentar dar el salto hacia la medicina traslacional en España. El sistema funciona así: identificas una molécula, la patientas, publicas artículos, y esperas que llegue financiación. Pero entre la publicación y el dinero pueden pasar tres o cuatro años. Uribe esperó un año completo sin ninguna ayuda económica. Esa espera fue su punto de inflexión: decidió orientarse hacia Estados Unidos.
En NYU Langone Health trabaja en regeneración celular aplicada a la diabetes. Su equipo descubrió que las heridas en pacientes diabéticos pueden permanecer abiertas indefinidamente cuando en una persona sana estarían casi curadas en siete días. Usando el potencial de las células madre para despertar células en letargo, lograron alcanzar niveles de cicatrización similares a los de alguien sin la enfermedad. Ese método ya está patentado y le abrió las puertas a Therapeutic Alliances, un programa para acercar innovaciones del laboratorio a los pacientes.
El reconocimiento llegó con rapidez. En enero de 2025 recibió el Peter Sheehan Young Innovator Award por su trabajo en preservación de extremidades, y poco después fue nominada al premio Mujer Científica Emergente de la American Heart Association. Paralelamente, participa en Hive Biosciences, un proyecto de divulgación que reúne a personas con formaciones distintas para comunicar ciencia desde perspectivas complementarias.
Su diagnóstico sobre España es directo: hay un vacío tremendo en financiación investigadora. Hay períodos de seis meses sin dinero, sin poder comprar reactivos. Y la formación universitaria tampoco prepara a los científicos para moverse en el mundo real: faltan asignaturas de emprendimiento, comunicación y habilidades empresariales desde el grado, no solo en másteres posteriores. Un investigador, dice, necesita poder explicar su trabajo a un abogado, a un inversor, a un empresario. Mientras España no resuelva eso, seguirá perdiendo a quienes, como Uribe, florecen en otro lugar.
Verónica Uribe dejó España hace años, pero no porque quisiera abandonar la investigación. La bióloga molecular de Getxo, nacida en 1991, se marchó porque el sistema de financiación científico español la dejó sin opciones. En Nueva York, en NYU Langone Health, ha encontrado lo que no tenía en casa: recursos sostenidos, reconocimiento internacional y la posibilidad de convertir sus descubrimientos en soluciones reales para los pacientes.
Su carrera comenzó con una decisión temprana. De niña tocaba violín desde los cuatro años, formación que mantuvo durante toda la educación secundaria. Pero cuando llegó la hora de elegir universidad, las ciencias ganaron. No le atraía el contacto directo con pacientes en situaciones de emergencia, sino el trabajo de laboratorio: entender una enfermedad, estudiarla a fondo, desarrollar un tratamiento. Durante su doctorado, esa pasión la llevó a Londres, al Institute of Cancer Research, donde investigó células madre extraídas de muelas del juicio. El objetivo era modificarlas para que se transformaran en otros tipos de células capaces de reparar lesiones de médula espinal. Era investigación de frontera, rigurosa, con potencial real.
Pero el salto hacia la medicina traslacional, ese puente entre el descubrimiento de laboratorio y la aplicación clínica, resultó insalvable en España. Uribe describe el problema con precisión: identificas una molécula, la patientas, pasas años intentando llevarla a la práctica. Mientras tanto, la financiación depende de que tus artículos se publiquen, y entre la publicación y la llegada del dinero pueden transcurrir tres o cuatro años. Ella esperó un año completo sin ninguna ayuda económica. Viendo eso, decidió enfocarse en Estados Unidos.
En Nueva York trabaja en regeneración, inflamación e inmunología, con un enfoque específico en diabetes. El equipo descubrió que las heridas en pacientes diabéticos tardan mucho más en cicatrizar que en personas sin la enfermedad. Una lesión que normalmente debería estar casi curada en siete días puede permanecer abierta indefinidamente. Uribe y su equipo intentan usar el potencial de las células madre para "despertar" células que están en letargo y acelerar su regeneración. Han logrado alcanzar niveles de cicatrización similares a los de una persona sin diabetes. Ese trabajo ya está patentado.
Este éxito le ha traído reconocimiento. En enero de 2025 recibió el Peter Sheehan Young Innovator Award, otorgado por One Guild por su trabajo en preservación de extremidades en enfermedades como la diabetes. Después fue nominada al premio Mujer Científica Emergente 2025 de la American Heart Association. Su patente también le permitió participar en Therapeutic Alliances, un programa diseñado para sacar innovaciones del laboratorio y acercarlas a los pacientes.
Pero Uribe no solo investiga. También participa en Hive Biosciences, un proyecto de divulgación científica que ella describe como "ciencia en enjambre". El concepto viene del espíritu de equipo: personas con formaciones distintas que se complementan y comparten una misma manera de comunicar ciencia desde perspectivas diferentes. Cuando salió de la carrera, se dio cuenta de que mucha gente no sabía realmente qué hacía un científico. Querían transmitir que la ciencia es rigurosa, pero puede fallar.
Uribe es clara sobre lo que le falta a la formación científica española. Hay asignaturas pendientes fundamentales: emprendimiento, comunicación, habilidades empresariales. Durante su máster tuvo una asignatura de emprendimiento de seis créditos que le encendió la chispa, pero cree que eso debería enseñarse ya en el grado. Un científico necesita poder traducir su trabajo a un lenguaje que entienda un abogado, un inversor, un empresario. También es inevitable la interdisciplinariedad: no necesitas ser experta en informática, pero sí conocer las bases, entender programación, saber trabajar con bioinformáticos. Los equipos multidisciplinares son fundamentales. Un perfil capaz de moverse entre distintas disciplinas tiene mucho valor en un mundo tan cambiante, y tanto en las empresas como en la academia se aprecia muchísimo.
Su diagnóstico final es contundente: en España hay un vacío tremendo en financiación de investigación. Hay períodos en los que pasas seis meses sin dinero, no puedes comprar reactivos hasta el siguiente ciclo de financiación. Eso no es un problema administrativo menor. Es la razón por la que talentos como Uribe se desarrollan fuera de España, y es lo que el país pierde cuando eso sucede.
Citations marquantes
El problema es que ese salto hacia la medicina traslacional cuesta muchísimo. Puedes identificar una molécula que podría convertirse en un fármaco, patentarla y pasar años intentando llevarla a una aplicación real.— Verónica Uribe
La ciencia es rigurosa, pero puede fallar.— Verónica Uribe