El dinero que llega no es realmente suyo para gastar como quiera
Venezuela obtuvo entre US$2.000-2.500 millones en ingresos adicionales durante 105 días de conflicto, cuando el Brent superó los 110 dólares por barril. El crudo Merey venezolano mantiene ventaja estructural en refinerías del Golfo de México diseñadas específicamente para procesar crudo pesado, sin competencia real.
- Venezuela capturó entre US$2.000-2.500 millones en ingresos extraordinarios durante 105 días de conflicto en Oriente Medio
- El crudo Merey mantiene ventaja estructural en refinerías del Golfo de México diseñadas específicamente para procesar crudo pesado
- Proyecciones estiman ingresos petroleros de US$24.000-25.000 millones para 2026
- Deuda externa pendiente de reestructuración supera los US$170.000 millones
Venezuela capturó más de US$2.000 millones en ingresos extraordinarios durante el conflicto en Oriente Medio, pero enfrenta normalización de precios tras la reapertura del Estrecho de Ormuz y retorno de la oferta iraní.
Cuando el conflicto entre Estados Unidos e Irán llegó a su fin esta semana, el precio del petróleo Brent cayó casi cinco por ciento, bajando a alrededor de 83 dólares el barril. Para Venezuela, ese descenso marcaba el cierre de una ventana extraordinaria que había mantenido sus arcas petroleras infladas durante más de tres meses. Desde finales de febrero, cuando las hostilidades cerraron el Estrecho de Ormuz y bloquearon aproximadamente el veinte por ciento del suministro mundial de crudo, el país había estado capturando ganancias que nada tenían que ver con su propia gestión.
Elías Matta, analista energético y exdiputado, explica con precisión lo que sucedió. Durante los ciento cinco días de conflicto activo, el Brent alcanzó máximos superiores a los ciento diez dólares por barril. El crudo venezolano, que normalmente se vende con un descuento estructural de entre ocho y doce dólares respecto al marcador internacional debido a su naturaleza extrapesada, llegó a cotizarse entre ochenta y ochenta y cinco dólares. En circunstancias ordinarias, ese mismo crudo no habría superado los sesenta y dos o sesenta y cinco dólares. La diferencia es sustancial: Venezuela exportó aproximadamente ciento quince millones de barriles durante esos meses de tensión geopolítica, con una prima extraordinaria de unos veinte dólares por barril. Eso se traduce en ingresos adicionales estimados entre dos mil y dos mil quinientos millones de dólares que el país no habría recibido de otra manera.
Esta ganancia inesperada coincidió con el mayor repunte exportador en siete años. Venezuela superó por primera vez desde 2019 el millón de barriles diarios de producción, alcanzando exportaciones de hasta un millón doscientos cincuenta mil barriles diarios, según datos confirmados por la propia Embajada de Estados Unidos en Caracas. Fue un momento de confluencia afortunada: más volumen y precios inflados por la guerra.
Ahora llega la normalización, y con ella, nuevas realidades. Irán tiene capacidad para poner en el mercado más de tres millones de barriles diarios que estuvieron bloqueados durante meses. Esa oferta adicional competirá directamente con Venezuela en los mercados asiáticos, presionando los precios hacia la baja. Sin embargo, Matta señala una ventaja estructural que la reapertura del Estrecho de Ormuz no borra. Las refinerías de la Costa del Golfo de México fueron diseñadas y configuradas durante décadas específicamente para procesar crudo pesado venezolano. El Merey, mezcla del crudo extrapesado de la Faja del Orinoco con los diluentes necesarios para hacerlo transportable, es el producto de exportación central de Venezuela. Aunque es el más barato de la OPEP, es precisamente el que más valor genera en las refinerías complejas del Golfo. Esas instalaciones invierten en unidades de conversión profunda que solo son rentables si procesan crudos pesados como el Merey. Por eso, la demanda no desaparece cuando baja el precio del Brent.
Matta introduce entonces una paradoja incómoda: el mismo tutelaje que limita la soberanía venezolana sobre sus ingresos petroleros es el que garantiza el mercado. Mientras los ingresos de PDVSA estén bajo supervisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y mientras Chevron, Vitol y Trafigura sean los operadores autorizados, el petróleo venezolano tiene acceso garantizado al mercado norteamericano. Es una dependencia que incomoda políticamente pero que sostiene económicamente la recuperación del sector.
Para la segunda mitad del año, Matta proyecta un precio promedio para el Brent entre setenta y seis y ochenta dólares por barril, lo que se traduciría en un precio de realización para el Merey entre sesenta y seis y setenta dólares. Con exportaciones sostenidas alrededor de un millón doscientos mil barriles diarios, Venezuela podría cerrar 2026 con ingresos petroleros entre veinticuatro mil y veinticinco mil millones de dólares. Eso está por encima de los veintidós mil millones proyectados por Naciones Unidas antes del acuerdo de paz, gracias a las entradas extraordinarias ya capturadas en el primer semestre y al mayor volumen exportador.
Pero el verdadero riesgo no es la caída del precio por la apertura de Ormuz. Es la deuda externa que supera los ciento setenta mil millones de dólares pendientes de reestructuración. Cada dólar adicional que entre por exportaciones petroleras puede convertirse en objetivo de los acreedores. Venezuela está recibiendo más dinero, sí, pero la libre disposición de esos recursos sigue siendo una cuestión no resuelta.
Citações Notáveis
El mismo tutelaje que limita la soberanía venezolana sobre sus ingresos petroleros es el que garantiza el mercado— Elías Matta, analista energético y exdiputado
Cada dólar adicional que entre por exportaciones petroleras puede convertirse en objetivo de los acreedores— Elías Matta
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué importa tanto que el Estrecho de Ormuz se haya reabierto? ¿No es solo un cambio de precios?
No es solo eso. Durante ciento cinco días, Venezuela recibió dos mil millones de dólares que no ganó por su propia gestión. Eso es dinero que entró porque una guerra cerró el paso del veinte por ciento del petróleo mundial. Ahora esa guerra terminó.
Pero dijiste que Venezuela tiene una ventaja con el Merey. ¿Eso no la protege?
Sí, pero solo en un mercado específico: las refinerías del Golfo de México. Fueron diseñadas durante décadas para procesar exactamente ese crudo pesado. En otros mercados, Irán va a competir directamente.
Entonces, ¿Venezuela está mejor o peor que hace tres meses?
Mejor en volumen de exportación, que es histórico. Pero peor en precio. Y eso es lo que preocupa a los analistas: que el dinero extra desaparezca.
Mencionaste algo sobre deuda. ¿Qué tiene que ver con todo esto?
Que cada dólar que entra por petróleo puede ser reclamado por los acreedores. Venezuela tiene ciento setenta mil millones en deuda sin reestructurar. El dinero que llega no es realmente suyo para gastar como quiera.
¿Entonces la normalización de precios es lo de menos?
Exactamente. El verdadero problema es que Venezuela no controla realmente sus ingresos. Eso es lo que hay que entender.