Venezuela canoniza sus primeros santos en medio de tensiones políticas y llamados por reconciliación

Aproximadamente 2.000 personas fueron detenidas en protestas postelectorales; activistas reportan 841 presos políticos actuales, incluyendo casos de alegados malos tratos y tortura durante detención.
Eso es lo que le pido a mis santos: que esas puertas se abran
Un activista detenido durante las protestas postelectorales pide liberación de presos políticos en la canonización.
Mark

¿Por qué esta canonización importa tanto en este momento específico?

Mimi

Porque Venezuela está fracturada. Las elecciones de 2024 dividieron al país, hubo represión, hay gente en cárceles. Cuando la Iglesia canoniza a alguien, especialmente a alguien como Hernández que es visto como un símbolo de unidad, crea un espacio donde hasta los enemigos pueden rezar juntos.

Mark

¿Pero el Gobierno no está usando esto políticamente?

Mimi

Absolutamente. Maduro dice que llevó el caso personalmente al papa, que fue su gestión la que lo hizo posible. Incluso usó inteligencia artificial para difundir la imagen de Hernández llamando a la gente a alistarse en la milicia. Es un acto de fe, pero también es política.

Mark

¿Y la oposición qué hace?

Mimi

Pide lo mismo que el Gobierno rechaza: que se liberen los presos políticos. María Corina Machado, desde la clandestinidad, dice que esta ceremonia debería celebrarse sin gente en las cárceles. Es una forma de usar el mismo símbolo religioso para presionar por cambios.

Mark

¿Cuánta gente sigue en prisión?

Mimi

El Foro Penal dice 841 presos políticos. El Gobierno dice que no hay presos políticos, que son criminales. Pero activistas como Ocariz, que pasó cinco meses en seis cárceles distintas, hablan de tortura. Es un abismo de desacuerdo sobre la realidad.

Mark

¿Entonces la canonización puede cambiar algo?

Mimi

Probablemente no resuelva nada de inmediato. Pero crea un momento donde la reconciliación es posible, donde la gente puede pedir juntos por paz. A veces eso es lo único que tienes.

  • Canonización de José Gregorio Hernández y madre Carmen Rendiles el 19 de octubre de 2025
  • 841 presos políticos reportados por el Foro Penal Venezolano; Gobierno niega su existencia
  • Aproximadamente 2.000 personas detenidas en protestas postelectorales de 2024
  • José Gregorio Hernández nació en 1864, conocido como el 'médico de los pobres'
  • María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, pide liberación de detenidos desde la clandestinidad

La canonización de dos venezolanos genera esperanza entre creyentes y activistas que ven en el evento una oportunidad para la reconciliación nacional y la liberación de detenidos. El Gobierno de Maduro ha utilizado la figura de José Gregorio Hernández como símbolo de unidad nacional, mientras que la oposición y organizaciones de derechos humanos denuncian 841 presos políticos en el país.

Venezuela celebra este domingo la canonización histórica de José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles, evento que coincide con tensiones diplomáticas con EE.UU. y demandas de liberación de presos políticos.

El domingo 19 de octubre, Venezuela vivirá un momento que sus católicos han esperado durante décadas: la canonización de José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles. Pero esta ceremonia no ocurre en un vacío espiritual. Sucede mientras buques de guerra estadounidenses navegan el Caribe —Washington dice que persiguen narcotraficantes, Caracas acusa que buscan un cambio de régimen— y mientras el país sigue dividido por las elecciones de 2024, cuya legitimidad sigue siendo disputada.

En la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, en el centro histórico de Caracas, donde descansan los restos del doctor Hernández, Edward Ocariz encendió una vela. Ocariz es activista de derechos humanos, y lo que pidió no fue una bendición abstracta sino algo muy concreto: que se abran las puertas de las cárceles donde dice que se tortura a los prisioneros políticos. Ocariz sabe de qué habla. Fue detenido durante las protestas que siguieron al anuncio electoral de 2024, pasó más de cinco meses en seis centros de detención distintos, y carga aún con las heridas de esa experiencia. "Eso es lo que le pido a mis santos", dijo a CNN, "que esas puertas de esos pequeños infiernos se abran. Que esas luces penetren los corazones de los opresores y se abran todas las puertas de libertad."

Su testimonio no es aislado. Tras las elecciones de julio, alrededor de 2.000 personas fueron detenidas en protestas, según cifras oficiales. El Gobierno sostiene que eran responsables de actos violentos. Otros detenidos, como Ocariz, denuncian malos tratos. El fiscal general Tarek William Saab rechaza estas acusaciones, afirmando que las detenciones se realizaron conforme a la justicia y los derechos humanos. Meses después, Maduro pidió revisar los casos uno por uno, lo que resultó en cientos de liberaciones. Pero el Foro Penal Venezolano reporta que aún hay 841 presos políticos en el país, incluyendo 97 ciudadanos extranjeros. Maduro niega que existan presos políticos: "Salen a decir que son presos políticos, no son presos políticos son gente que quemó, que atacó, que amenazó, que agredió, destruyeron y mataron".

José Gregorio Hernández nació en 1864 en Isnotú, en los Andes venezolanos. Fue médico, científico, profesor y filántropo conocido como el "médico de los pobres" por su dedicación a los más necesitados. También fue pionero en introducir el microscopio y avances en bacteriología a Venezuela. En 2021 fue beatificado. Ahora, 77 años después de que comenzó su postulación, será canonizado.

Maduro ha hecho de Hernández un símbolo de unidad nacional y afirma haber llevado personalmente el caso ante la Santa Sede, presentándolo al papa Francisco en 2013. "Yo me sentí muy emocionado. Casi que lloré recordando al papa Francisco y su compromiso", dijo el presidente. Pero el Gobierno también ha instrumentalizado la imagen de Hernández: utilizó inteligencia artificial para difundir su figura a través de canales estatales, llamando a los ciudadanos a registrarse en la milicia bolivariana. Maduro incluso envió una carta al papa León XIV el 4 de octubre pidiendo que el Vaticano actúe como mediador con Washington para evitar una escalada diplomática.

La otra canonizada es la madre Carmen Rendiles, nacida en Caracas en 1903. Nació sin su brazo izquierdo y dedicó su vida a la religión con humildad ejemplar. En 1965 fundó la Congregación de Siervas de Jesús en Venezuela, convirtiéndose en su primera superiora general. Fue beatificada en 2018.

La Iglesia Católica venezolana ha pedido que esta ceremonia sirva para promover la reconciliación y la liberación de los detenidos por motivos políticos como un gesto humanitario. Ese llamado fue respaldado desde la clandestinidad por María Corina Machado, líder opositora y Premio Nobel de la Paz 2025. "Vamos a pedir juntos que esta ceremonia tan especial se celebre sin presos políticos", dijo Machado. "Esta es una ocasión que nos une a todos, porque todos queremos justicia, libertad y paz para Venezuela".

Para Ocariz, la fe en Hernández fue lo que lo sostuvo durante su encarcelamiento. "Fue esa fuerza la que me mantuvo. Fue esa fe la que me ayudó a salir", afirmó conmovido. En el ambiente de la ceremonia, la palabra "paz" se ha convertido en una invocación compartida: para unos representa diálogo; para otros, esperanza de liberación y democracia. La canonización ocurrirá en medio de tensiones diplomáticas, divisiones políticas profundas, y un clamor que trasciende las líneas partidarias: que esta ceremonia espiritual sea también un paso hacia la reconciliación nacional.

Fue esa fuerza la que me mantuvo. Fue esa fe la que me ayudó a salir
— Edward Ocariz, activista de derechos humanos detenido durante protestas
Vamos a pedir juntos que esta ceremonia tan especial se celebre sin presos políticos
— María Corina Machado, líder opositora
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