Vallejo arremete contra Kast: "La promesa de seguridad fue una gran estafa"

Las políticas económicas del gobierno afectan profundamente a la clase trabajadora mediante aumentos en combustible, cambios en jornada laboral y modificaciones en indemnizaciones.
La promesa de seguridad fue el anzuelo para captar votos
Vallejo acusa que Kast usó la promesa de reducir homicidios como gancho electoral sin intención de cumplirla.
Mark

¿Por qué Vallejo decidió romper el silencio precisamente ahora, cuatro meses después?

Mimi

Probablemente porque el tiempo permite perspectiva. Cuando estás adentro, no puedes hablar. Ahora puede ver patrones: la improvisación en seguridad, la naturalización de restricciones a derechos, el reemplazo de mujeres por hombres en ministerios clave.

Mark

¿Cree que la acusación de "estafa" en seguridad es justa, o es simplemente política?

Mimi

Vallejo tiene un punto concreto: Kast prometió reducir drásticamente los homicidios. Eso fue el gancho electoral. Luego el gobierno admitió que no tenía plan y copió la política de Boric. Eso es improvisación, no estafa intencional necesariamente, pero sí incumplimiento.

Mark

¿Qué le molesta más: la economía, la seguridad, o los derechos de las mujeres?

Mimi

Creo que ve todo conectado. Para ella, la ultraderecha usa la seguridad como anzuelo, luego castiga a los trabajadores económicamente, y finalmente restringe derechos reproductivos. Es un sistema, no tres problemas separados.

Mark

¿Por qué enfatiza tanto el reemplazo de las dos ministras por hombres?

Mimi

Porque ve en eso un mensaje deliberado: que las mujeres no pueden con el trabajo, que necesitan hombres. Y lo hipócrita es que nadie criticó que el nuevo vocero-ministro no hiciera vocerías los lunes, algo que a ella la habrían destrozado por hacer.

Mark

¿Cree que sus críticas van a cambiar algo en el gobierno?

Mimi

Probablemente no. Pero Vallejo está marcando territorio para la izquierda de cara a lo que viene. Es una advertencia: esto es lo que pasa cuando gana la ultraderecha.

  • Vallejo acusa que la promesa central de Kast —reducir la delincuencia— fue un anzuelo electoral que el propio gobierno terminó reconociendo como improvisado y sin plan real.
  • La agenda económica del Ejecutivo, según ella, traslada los costos de la gestión hacia la clase trabajadora mediante alzas en combustible, cambios en jornada laboral e indemnizaciones, mientras protege a los más ricos.
  • El proyecto 'Escucha su Corazón' no es una anécdota legislativa sino una estrategia calculada para normalizar la restricción del aborto, advierte Vallejo, quien ve en ello misoginia institucionalizada.
  • El cambio de gabinete del 19 de mayo, que reemplazó a dos ministras por hombres, es leído por Vallejo como un mensaje explícito de desconfianza hacia las mujeres en el poder.
  • Vallejo descarta volver al Congreso y enmarca toda su crítica en un fenómeno global: Kast como expresión local de la misma ola que representa Milei, Trump y Bolsonaro.

Cuatro meses después de abandonar el gobierno de Boric, Camila Vallejo emerge del silencio para trazar un diagnóstico severo sobre la administración Kast: lo que fue prometido como orden y seguridad ha resultado, según ella, en improvisación y engaño electoral. Su voz no es solo la de una exfuncionaria ajustando cuentas, sino la de quien advierte que detrás de las políticas concretas —económicas, de seguridad, de derechos reproductivos— opera una lógica ideológica más profunda, alineada con una ola internacional de ultraderecha que erosiona libertades conquistadas con esfuerzo.

Cuatro meses después de que Gabriel Boric dejara La Moneda, Camila Vallejo concedió su primera entrevista pública desde que abandonó el Ejecutivo. Lo hizo en el pódcast Animales Políticos, conducido por Daniel Matamala y Cristóbal Bellolio, y no escatimó en críticas contra la administración de José Antonio Kast.

El eje más contundente de su intervención fue la seguridad. Vallejo calificó la promesa de Kast de frenar la delincuencia como una 'gran estafa': un anzuelo que movilizó votos pero que, una vez en el poder, derivó en improvisación. El propio gobierno llegó a anunciar recortes que afectaban la cartera de Seguridad Pública, debió revertirlos, y terminó aplicando la misma política macroeconómica que tanto había criticado al gobierno anterior.

En lo económico, Vallejo denunció que la agenda del Ejecutivo ha cargado el peso sobre la clase trabajadora: alzas en el combustible, modificaciones a la jornada de 40 horas y cambios en las indemnizaciones por años de servicio, todo en beneficio de los sectores más acomodados.

Sobre derechos reproductivos, advirtió que el proyecto 'Escucha su Corazón' —impulsado por diputados del Partido Nacional Libertario con apoyo republicano— no es una iniciativa aislada, sino parte de una estrategia deliberada: primero el escándalo, luego la normalización, finalmente la restricción. Que el ministro García Ruminot se mostrara abierto al diálogo sobre la iniciativa le pareció una señal de alarma. Detrás de todo esto, sostuvo, hay misoginia.

Esa misoginia también la vio en el cambio de gabinete del 19 de mayo, cuando dos ministras fueron reemplazadas por hombres. Para Vallejo, el mensaje fue inequívoco: 'Tú mujer no pudiste con tu pega'. Añadió que cuando ella era vocera, cualquier ausencia en las conferencias del lunes habría generado críticas; hoy La Moneda no hace vocerías los lunes y nadie lo cuestiona.

Vallejo descartó volver al Congreso en el corto plazo y cerró su reaparición enmarcando a Kast dentro de una ola internacional de ultraderecha que incluye a Milei, Trump y Bolsonaro: una advertencia sobre lo que está en juego más allá de las fronteras de Chile.

Cuatro meses después de que Gabriel Boric dejara La Moneda, Camila Vallejo rompió el silencio. La exministra secretaria general de Gobierno concedió su primera entrevista desde que abandonó el Ejecutivo, y lo hizo para descargar críticas contundentes contra la administración de José Antonio Kast. En el pódcast Animales Políticos, conducido por Daniel Matamala y Cristóbal Bellolio, Vallejo no se guardó nada: fustigó el desempeño del gobierno republicano en seguridad, derechos de las mujeres, y política económica.

El punto más afilado de su intervención fue la seguridad. Vallejo caracterizó la promesa de Kast de frenar la delincuencia como una "gran estafa". Según ella, esa promesa fue el anzuelo que movilizó votos hacia el candidato de la ultraderecha, especialmente entre quienes se sentían abandonados por la inseguridad. Pero lo que sucedió después fue improvisación pura. Recordó que el gobierno anunció recortes fiscales que inicialmente afectaban incluso la cartera de Seguridad Pública —un absurdo que debió revertirse—. Luego, dijo, Kast reconoció que no tenía un plan real contra el crimen organizado y terminó implementando la misma política macroeconómica del gobierno Boric que tanto había criticado. Para Vallejo, todo fue un engaño electoral que hasta el momento no ha producido resultados.

En materia económica, Vallejo acusó que la agenda del gobierno ha puesto el peso sobre la clase trabajadora. Señaló que mediante el aumento del combustible, los cambios en la jornada laboral de 40 horas, y las modificaciones en las indemnizaciones por años de servicio, el Ejecutivo ha trasladado costos a quienes menos pueden pagarlos, mientras favorece a los más ricos. Describió esto como un ejemplo nítido de cómo la clase más poderosa se beneficia a costa de los trabajadores.

Respecto de los derechos de las mujeres, Vallejo se sumó a las críticas contra el proyecto de ley "Escucha su Corazón", presentado por diputados del Partido Nacional Libertario con patrocinio de parlamentarios republicanos. El proyecto propone que las mujeres escuchen los latidos del feto antes de interrumpir un embarazo. Lo que preocupa a Vallejo es que el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, se haya abierto a dialogar sobre la iniciativa. Ella advirtió que esto es parte de una estrategia para "correr el cerco" respecto del aborto: primero genera escándalo, luego se normaliza la conversación, y finalmente se naturaliza la restricción. Detrás de esto, sostuvo, hay un "odio profundo a las mujeres y a su posibilidad de tener libertades y derechos". Vallejo señaló que si el gobierno realmente defendiera la vida, estaría protegiendo a los niños palestinos y migrantes, pero no lo hace. Lo que hay, insistió, es misoginia pura.

Vallejo también cuestionó el cambio de gabinete del 19 de mayo, cuando Trinidad Steinert fue removida del Ministerio de Seguridad Pública y Mara Sedini de la Segegob, ambas bajo críticas. Fueron reemplazadas por hombres: Claudio Alvarado asumió como biministro de Interior y Segegob, mientras Martín Arrau se hizo cargo de Seguridad Pública. Para Vallejo, el mensaje fue claro: "Tú mujer no pudiste con tu pega, voy a poner hombres que además van a liderar dos carteras". Lo llamó un "ninguneo muy fuerte". Además, señaló la hipocresía: cuando ella era vocera-ministra, cualquier falta de vocería los lunes habría sido criticada duramente por la prensa y la oposición. Ahora, La Moneda no hace vocerías los lunes y nadie dice nada. Eso la impactó.

Finalmente, Vallejo aprovechó la ocasión para descartar cualquier retorno al Congreso en el futuro próximo. Su reaparición pública fue, entonces, un ajuste de cuentas con la administración Kast: una acusación de estafa electoral en seguridad, una denuncia de políticas que castigan a los trabajadores, y una advertencia sobre la erosión de derechos reproductivos bajo la bandera de una ultraderecha que, según ella, es parte de una ola internacional que incluye a Milei, Trump y Bolsonaro.

La promesa de seguridad fue el anzuelo para captar votos, para captar la conexión con esa gente que se sentía abandonada. Pero al final todo fue una improvisación y una promesa que hasta el momento no se ha cumplido
— Camila Vallejo
Lo que se esconde detrás de esta conversación no es la defensa de la vida de los niños. Lo que se esconde es un odio profundo a las mujeres y a su posibilidad de tener libertades y derechos
— Camila Vallejo
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