Fue terrible, todo estaba muy oscuro en la calle
En las primeras horas del jueves, la tierra reclamó su cuota de dolor en Harnai, una ciudad minera del suroeste de Pakistán, cuando un sismo de 5,9 grados sacudió el sueño de sus habitantes y derrumbó las frágiles casas de barro que los cobijaban. Veintitrés personas murieron —la mayoría niños— y más de trescientas resultaron heridas, en una región donde la pobreza constructiva y la violencia tectónica se encuentran desde hace siglos. Baluchistán vuelve a recordarnos que las placas que forjaron el Himalaya no distinguen entre la grandeza de las montañas y la precariedad de quienes viven a su sombra.
- Un terremoto de 5,9 grados golpeó Harnai a las 3:30 de la madrugada, cuando sus habitantes dormían sin posibilidad de reaccionar a tiempo.
- Las casas de barro, incapaces de resistir el movimiento sísmico, se derrumbaron en segundos, atrapando principalmente a niños que no lograron escapar.
- Los helicópteros evacuaron a los heridos más graves hacia Quetta mientras los equipos de rescate trabajaban en la oscuridad total tras el corte de electricidad.
- Las operaciones de rescate concluyeron sin desaparecidos adicionales, pero alrededor de cien viviendas quedaron dañadas y treinta personas permanecen en estado grave.
- El primer ministro Imran Khan ordenó asistencia de emergencia y la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres desplegó personal, equipos médicos y alimentos en la zona.
- Baluchistán acumula una historia de tragedias sísmicas —359 muertos en 2013, 37 en 2019— en una región donde la colisión de placas tectónicas convierte cada noche en una apuesta.
A las tres y media de la madrugada del jueves, un terremoto de 5,9 grados sacudió Harnai, ciudad minera en las montañas de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán. El sismo duró apenas unos segundos, pero dejó 23 muertos y más de 300 heridos. La mayoría de las víctimas fatales eran niños.
Ghulam Qadir, de 32 años, dormía con su familia cuando comenzó el temblor. Gritó a los suyos que despertaran y todos corrieron hacia la puerta; pilares y herramientas cayeron sobre ellos al salir, pero lograron sobrevivir. Afuera, sin electricidad, algunos vecinos lloraban y otros recitaban versos del Corán. El doctor Anwer Ali, director del Servicio Geológico de Pakistán, señaló que la combinación fue letal: la gente dormía y las casas de barro colapsaron casi de inmediato.
El comisionado adjunto de Harnai explicó que los adultos pudieron escapar más rápido que los niños, lo que explica la composición de las víctimas. Treinta heridos quedaron en estado grave. Los helicópteros transportaron a los más críticos hacia Quetta, capital regional de Baluchistán, mientras las operaciones de rescate concluían sin reportar desaparecidos adicionales.
El primer ministro Imran Khan ordenó asistencia de emergencia y expresó sus condolencias en Twitter. La Autoridad Nacional de Gestión de Desastres envió personal, equipos médicos y alimentos. No es la primera vez: en 2013 un sismo de 7,7 grados mató a 359 personas en la misma región, y en 2019 otro temblor dejó 37 muertos en Cachemira. El sur de Asia vive bajo amenaza sísmica permanente, donde las placas de la India y Eurasia convergen a 40 o 50 milímetros por año, construyendo el Himalaya y destruyendo, de tanto en tanto, todo lo que los hombres levantan a su pie.
A las tres y media de la madrugada del jueves, la tierra se movió bajo Harnai, una ciudad minera en las montañas del suroeste de Pakistán. El terremoto de 5,9 grados de magnitud duró apenas unos segundos, pero fue suficiente. Cuando todo se detuvo, 23 personas estaban muertas y más de 300 heridas. La mayoría de los muertos eran niños.
Ghulam Qadir, un hombre de 32 años que vive en Harnai con su esposa, su hija de tres años y otros cinco familiares, estaba durmiendo cuando comenzó el temblor. Su casa, como la mayoría en la zona, era de barro. Gritó a su familia que despertara y todos corrieron hacia la puerta, pero mientras salían, pilares de madera y herramientas cayeron sobre ellos. Tuvieron suerte: nadie resultó gravemente herido. Afuera, en la oscuridad total —la electricidad se había ido—, algunos vecinos lloraban mientras otros recitaban versos del Corán. "Fue terrible", recordó Qadir.
El Centro Geológico de Estados Unidos confirmó que el sismo ocurrió a las 3:30 de la madrugada, a nueve kilómetros de profundidad, cerca de la ciudad de Harnai. Una réplica de 4,6 grados sacudió la zona poco después. Harnai es una región montañosa dedicada a la minería de carbón, donde la mayoría de las viviendas están construidas con barro y no pueden resistir movimientos sísmicos fuertes. El director del Servicio Geológico de Pakistán, el doctor Anwer Ali, explicó que la combinación de dos factores fue letal: la gente estaba durmiendo cuando llegó el temblor y no tuvo tiempo de escapar, y las casas de barro se derrumbaron casi instantáneamente.
Sohail Anwer, comisionado adjunto de Harnai, detalló que de los 23 muertos, la mayoría fueron niños porque los adultos lograron salir corriendo más rápido. Treinta de los heridos estaban en estado grave. Alrededor de cien viviendas sufrieron daños. Los helicópteros llegaron a la ciudad para transportar a los heridos más graves hacia Quetta, la capital regional de Baluchistán. Las operaciones de rescate concluyeron sin reportar desaparecidos adicionales, y las autoridades se enfocaron entonces en proporcionar ayuda humanitaria.
La Autoridad Nacional de Gestión de Desastres envió personal, equipos médicos y alimentos a la zona. El primer ministro paquistaní, Imran Khan, ordenó asistencia de emergencia inmediata y una evaluación de daños para determinar las compensaciones. En un mensaje en Twitter, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas.
Esta no es la primera vez que Baluchistán sufre un terremoto devastador. En 2013, un sismo de 7,7 grados mató a al menos 359 personas e hirió a 750. En septiembre de 2019, otro temblor de 5,6 grados en Cachemira dejó 37 muertos y más de 500 heridos. El sur de Asia enfrenta un riesgo sísmico permanentemente elevado debido a su ubicación geográfica: la región está situada donde dos enormes placas continentales —la de la India y la de Eurasia— chocan constantemente. Estas placas convergen a una velocidad de 40 a 50 milímetros por año, creando el Himalaya y generando terremotos con regularidad. Para los habitantes de zonas como Harnai, vivir en casas de barro en una región tan activa sísmicamente significa que cada noche podría ser la última.
Citações Notáveis
Tenemos una casa de barro que quedó parcialmente dañada. Era de noche. Estábamos durmiendo sin saber que tendríamos que despertarnos así.— Ghulam Qadir, residente de Harnai
En este sismo las víctimas se debieron a que la gente estaba durmiendo y no tuvo tiempo de salir, la otra razón fue que en esa área la mayoría de las casas son de barro, por lo que cayeron muy rápido.— Doctor Anwer Ali, director del Servicio Geológico de Pakistán
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué murieron principalmente niños si el terremoto afectó a toda la comunidad?
Los adultos reaccionaron más rápido. Cuando sintieron el temblor, saltaron de la cama y corrieron hacia afuera. Los niños no tuvieron ese reflejo, y sus padres no siempre pudieron cargarlos a todos a tiempo. Las casas de barro se derrumbaron en segundos.
¿Qué hace que Harnai sea tan vulnerable a los terremotos?
Dos cosas convergen. Primero, está en una zona de alta actividad sísmica por la colisión de placas tectónicas. Segundo, la gente construye con barro porque es lo que pueden permitirse. El barro no tiene la resistencia del hormigón o el acero. Cuando tiembla, simplemente se desmorona.
¿Cómo se siente estar en una casa de barro durante un terremoto?
Qadir lo describió bien: todo comienza a temblar sin advertencia, la oscuridad es total cuando se va la luz, y tienes segundos para reaccionar. Si estás dormido, esos segundos no son suficientes. El ruido, el polvo, la sensación de que todo se cae alrededor tuyo.
¿Esto podría haber sido prevenido?
No el terremoto en sí. Pero sí las muertes. Si las casas fueran más resistentes, si hubiera sistemas de alerta temprana, si la gente tuviera entrenamiento en qué hacer durante un sismo. Pero eso requiere recursos que Harnai no tiene.
¿Qué viene ahora para esta comunidad?
Rescate inmediato, que ya terminó. Luego, atención médica para los heridos graves. Después, reconstrucción. Pero sin cambios estructurales —sin mejores materiales de construcción, sin regulaciones de seguridad—, la próxima vez será igual.