Ulises Toirac: los privilegios de seis décadas de poder en Cuba «no se dejan así como así»

La población cubana enfrenta hambre y carencias mientras funcionarios y cuadros políticos acceden a recursos priorizados, generando desigualdad sistémica.
Sesenta años de secretos no se dejan así como así
Toirac resume la naturaleza del poder en Cuba y por qué la élite gobernante se aferra a sus privilegios acumulados.
Mark

¿Por qué importa lo que dijo Toirac en Facebook? Es un humorista, no un economista ni un analista político.

Mimi

Importa porque él está diciendo en voz alta lo que mucha gente piensa pero no dice. Y lo dice desde adentro, desde Cuba, sin irse. Eso tiene peso.

Mark

Pero el régimen ya aprobó un código de ética. ¿No es eso un reconocimiento de que hay un problema?

Mimi

Un código de ética sin auditoría, sin transparencia, sin consecuencias reales, es solo papel. GAESA maneja 18.000 millones de dólares sin que nadie pueda ver cómo. Eso es lo que Toirac está señalando: la brecha entre lo que dicen que van a hacer y lo que realmente hacen.

Mark

¿Crees que sus críticas van a cambiar algo?

Mimi

No sé si van a cambiar algo. Pero reflejan que hay una fractura. Cuando cientos de personas responden a un post diciendo lo mismo, eso significa que la gente ya lo sabía. Solo estaban esperando que alguien lo dijera en voz alta.

Mark

¿Y si el régimen decide silenciarlo?

Mimi

Eso sería la prueba de lo que está diciendo. Si no hay nada que defender, ¿por qué silenciar a un humorista?

  • Ulises Toirac, humorista habanero nacido en 1963, intensificó sus críticas políticas en redes sociales durante 2026
  • GAESA, conglomerado militar, maneja 18.000 millones de dólares en activos sin auditorías públicas ni fiscalización ordinaria
  • En marzo de 2026, Food Monitor Program denunció una «doble Cuba» de hambre para la población y privilegios para funcionarios
  • El régimen aprobó un Código de Ética en enero de 2024, pero GAESA permanece fuera del régimen ordinario de control

Toirac denuncia que sesenta años de secretos, decisiones sin consulta y presupuestos inauditables generan privilegios que la élite gobernante defiende tenazmente. GAESA, conglomerado militar, opera con 18,000 millones en activos sin auditorías públicas ni fiscalización ordinaria, mientras existe una «doble Cuba» de hambre y privilegios.

El humorista Ulises Toirac critica en redes sociales que los privilegios acumulados por la élite cubana en seis décadas de poder no se abandonan voluntariamente, en contexto donde GAESA maneja miles de millones sin transparencia.

Ulises Toirac, el humorista y actor habanero nacido en 1963, escribió algo en Facebook esta semana que parece simple pero que toca un nervio profundo en Cuba. «Sesenta y tantos años de secretos, decisiones sin consulta, presupuestos inauditables y los privilegios que todo ello conllevan, no se dejan así como así», escribió. La frase no es larga, pero desató una avalancha de respuestas. Cientos de cubanos se reconocieron en esas palabras. Algunos citaron a José Martí. Otros hablaron en lenguaje de calle. Todos parecían estar diciendo lo mismo: la élite que gobierna Cuba no va a soltar lo que tiene porque nadie suelta voluntariamente lo que ha acumulado durante casi siete décadas.

Toirac no es un crítico ocasional. A lo largo de 2026 ha intensificado sus pronunciamientos políticos en redes sociales, convirtiéndose en lo que él mismo se describe: una persona cuyo oficio es hacer reír pero que también tiene opiniones sobre cómo funciona el poder. En julio retó públicamente a los dirigentes a vivir como vive la gente común: mudarse a barrios pobres, dejar los vehículos oficiales, viajar en guagua, perder el acceso a la electricidad priorizada, al agua limpia, a los alimentos reservados. En junio cuestionó la existencia de dos gobiernos paralelos en Cuba, uno estatal y otro del Partido Comunista, y pidió que se prohibiera a los cuadros del partido y a los militares ocupar cargos en empresas del Estado. También ha hablado del caudillismo como una de las peores deformaciones del sistema.

Lo que da peso real a sus palabras es lo que sucede detrás de ellas. En enero de 2024, el régimen aprobó un Código de Ética de los Cuadros de la Revolución Cubana. Lo firmaron solemnemente el 24 de febrero. El documento obliga formalmente a los dirigentes a rechazar los privilegios y el acomodamiento. El propio Miguel Díaz-Canel pidió el 30 de julio pasado una «conducta ética elevada» a los cuadros del gobierno. Pero mientras tanto, existe una realidad paralela que nadie puede ignorar.

GAESA es el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas. Maneja activos estimados en unos 18.000 millones de dólares. No publica estados financieros consolidados. No somete sus cuentas a auditorías externas que el público pueda ver. No está sujeto a la fiscalización ordinaria de la Contraloría General. En mayo de 2026, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio afirmó que los ingresos de GAESA son aproximadamente tres veces superiores al presupuesto completo del Gobierno cubano. Esas cifras, según parece, provienen de documentos financieros internos de GAESA que el Miami Herald obtuvo con anterioridad. La Ley 158 de 2022 de la Contraloría cubana reforzó además el trato excepcional de las instituciones armadas: el Ministerio de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior se rigen principalmente por sus propias normas internas y solo deben informar de sus resultados una vez al año al presidente de la República.

En marzo de 2026, la organización Food Monitor Program denunció lo que llamó una «doble Cuba». De un lado, hambre y carencias para la población general. Del otro, privilegios y acceso a recursos para funcionarios y cuadros políticos. Es la misma realidad que Toirac está señalando, pero expresada en números y en vidas.

Los comentarios bajo el post del humorista reflejaron un consenso amplio. Un usuario recuperó una cita de José Martí que muchos sintieron perfectamente aplicable al momento: «Todo poder amplia y prolongadamente ejercido degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas». Otros hablaron en lenguaje más directo. «No son riquezas acumuladas en cuatro años de mandato, son de casi 70 y eso se defiende con uñas y dientes», escribió uno. Otro fue más crudo: «Esa pincha no se deja por voluntad propia. Solo se causa baja por fuerza mayor». Un tercero usó una metáfora de cocina: «Es difícil soltar el sartén que tienen por el mango [...] pero si se calienta demasiado... SE QUEMAN».

Toirac sigue en Cuba. Sigue haciendo su trabajo. Sigue hablando. Mientras tanto, la pregunta que flota en el aire es si esa temperatura seguirá subiendo, y qué pasará cuando llegue al punto de quemadura.

Sesenta y tantos años de secretos, decisiones sin consulta, presupuestos inauditables y los privilegios que todo ello conllevan, no se dejan así como así
— Ulises Toirac, en Facebook
Todo poder amplia y prolongadamente ejercido degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas
— José Martí, citado por usuarios en respuesta al post de Toirac
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