Turquía entre dos fuegos: su difícil equilibrio entre la OTAN y la amistad pragmática con Putin

Nunca volverá a ser una amistad, pero Ankara no puede permitirse quemar todos los puentes
Un experto de Oxford explica por qué Turquía rechaza sancionar a Rusia a pesar de condenar la invasión.
Mark

¿Por qué Turquía no simplemente se alinea completamente con la OTAN contra Rusia si es miembro desde 1952?

Mimi

Porque Rusia es su principal proveedor de gas y uno de sus socios comerciales más importantes. Cortar esos lazos tendría un costo económico real e inmediato para los turcos.

Mark

Pero entonces, ¿cómo justifica Erdogan la venta de drones a Ucrania que están siendo usados contra tropas rusas?

Mimi

Eso es exactamente el punto. Turquía está jugando en ambos lados. Vende armas a Ucrania porque tiene una alianza militar real con Kiev, pero se rehúsa a sancionar a Rusia porque necesita mantener esa relación económica y política.

Mark

¿Y Putin simplemente acepta esto? ¿No le molesta que la tecnología turca esté destruyendo sus tanques?

Mimi

Probablemente le molesta mucho. Pero Putin también necesita a Turquía. Es miembro de la OTAN, controla los estrechos que conectan el mar Negro con el Mediterráneo, y puede ser útil como mediador. Es un matrimonio de conveniencia donde ambos toleran lo que no les gusta.

Mark

¿Entonces Turquía está realmente mediando o solo está fingiendo para mantener su posición ventajosa?

Mimi

Probablemente ambas cosas. Ankara genuinamente quiere evitar una guerra prolongada en su región, pero también está aprovechando su posición única para mantener influencia con ambas potencias. Es difícil saber dónde termina la diplomacia genuina y comienza el cálculo estratégico.

Mark

¿Puede esta amistad pragmática entre Erdogan y Putin sobrevivir a esto?

Mimi

Los expertos dudan. Puede haber cooperación futura, pero la confianza se ha roto. Turquía seguirá necesitando a Rusia, pero nunca será lo que fue antes.

  • Turquía condenó la invasión rusa pero no sancionó a Rusia ni cerró su espacio aéreo como otros miembros de la OTAN
  • Rusia es el principal proveedor de gas de Turquía y uno de sus socios comerciales más importantes desde hace más de una década
  • Turquía vende drones Bayraktar TB2 a Ucrania, que han sido usados para destruir equipamiento militar ruso
  • Aproximadamente 14.000 rusos han huído a Turquía desde el comienzo de la invasión
  • Turquía suspendió el paso de buques de guerra rusos por los estrechos turcos invocando la Convención de Montreux de 1936

Erdogan ha condenado la invasión rusa como violación del derecho internacional, pero Turquía no ha sancionado a Rusia ni cerrado su espacio aéreo como otros miembros de la OTAN. Turquía suministra drones militares a Ucrania y mantiene alianza estratégica con Kiev, mientras Rusia es su principal proveedor de gas y socio comercial clave desde hace una década.

Turquía mantiene una posición ambigua en la guerra Ucrania-Rusia, condenando la invasión pero rehusando sanciones, mientras juega rol mediador aprovechando sus relaciones con ambas potencias.

Recep Tayyip Erdogan se encuentra atrapado en una encrucijada que define la política exterior turca desde hace más de setenta años. Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ankara condenó el ataque como inaceptable y una grave violación del derecho internacional. El presidente turco mismo, tras conversar con Volodymyr Zelensky, calificó la invasión como un golpe duro a la paz regional. Pero esa condena verbal ocultaba una realidad mucho más complicada: Turquía se rehusó a sancionar a Rusia, no cerró su espacio aéreo a los aviones rusos como hicieron otros miembros de la OTAN, y comenzó a posicionarse como mediador entre Moscú y Kiev.

Esta ambigüedad no es accidental. Durante más de una década, Turquía y Rusia han mantenido lo que los expertos llaman una amistad "pragmática": una relación donde cada país vela por sus propios intereses sin permitir que la ideología o los valores interfieran. Rusia es el principal proveedor de gas natural de Turquía, uno de sus socios comerciales más importantes, y la fuente de decenas de miles de turistas que llenan las playas del Egeo y el Mediterráneo cada año. Moscú y Ankara han coordinado sus posiciones en conflictos regionales, apoyado juntos a gobiernos como el de Nicolás Maduro en Venezuela, y construido una relación que ha sobrevivido a crisis graves: la derriba de un caza ruso por parte de Turquía, el asesinato de un embajador ruso en Ankara, y desacuerdos sobre guerras en Azerbaiyán, Libia y Siria.

Pero Turquía también mantiene lazos profundos con Ucrania, especialmente en el ámbito militar. Desde 2019, ha vendido drones Bayraktar TB2 al gobierno ucraniano, artefactos fabricados por la empresa Baykar, que pertenece a la familia del yerno de Erdogan. En las semanas posteriores a la invasión, videos en redes sociales mostraron estos drones destruyendo tanques rusos, vehículos blindados y sistemas de defensa antimisiles. Para Putin, según analistas, ver que sus propias tropas eran derrotadas por tecnología turca debe haber sido profundamente irritante. Ucrania, a su vez, ha apoyado diplomáticamente a Turquía en conflictos pasados, como durante la guerra del Alto Karabaj en 2020.

Erdogan decidió jugar un papel mediador. A principios de marzo, los ministros de Relaciones Exteriores de Rusia y Ucrania se reunieron en Antalya, en el suroeste turco, bajo la facilitación del canciller turco Mevlut Cavusoglu. Aunque esas conversaciones no produjeron resultados concretos, Ankara continuó presentándose como el intermediario honesto entre las dos partes. El gobierno turco anunció que Kiev y Moscú habían avanzado en negociaciones y estaban cerca de un acuerdo, aunque Cavusoglu se rehusó a revelar detalles, diciendo que Turquía desempeñaba un papel de mediador y facilitador. Erdogan insistió públicamente en que Turquía no abandonaría sus relaciones con ninguna de las dos potencias, destacando la posición ventajosa que tenía Ankara al poder hablar con ambas.

La única medida significativa que Turquía tomó fue suspender el paso de buques de guerra rusos por los estrechos que conectan el mar Negro con el Mediterráneo, invocando las cláusulas de guerra de la Convención de Montreux de 1936. Pero incluso esto fue limitado: no fue un cierre total, sino una aplicación técnica de un tratado internacional que Turquía podía justificar sin romper completamente con Moscú.

Para entender esta posición, es necesario recordar que Ucrania ha funcionado históricamente como un "estado colchón" entre Rusia y Turquía. Cuando Rusia anexó Crimea en 2014, ese papel se erosionó, pero Kiev sigue siendo importante para Ankara como contrapeso a la influencia rusa en la región. Dimitar Bechev, experto en Rusia y Europa del Este de la Universidad de Oxford, describe la relación entre Erdogan y Putin como un "matrimonio de conveniencia": se necesitan mutuamente en varios aspectos, compiten en otros, pero han aprendido a hacer negocios juntos.

La pregunta que muchos analistas se hacen es si esta amistad pragmática puede sobrevivir. Bechev cree que Moscú y Ankara seguirán teniendo intereses superpuestos, pero que persistirá el temor del gobierno turco al Kremlin. "Nunca volverá a ser una amistad", dice, "pero Ankara no puede permitirse quemar todos los puentes con Rusia". Mientras tanto, Turquía se ha convertido en refugio para miles de rusos que rechazan la guerra: según el periódico Hürriyet, alrededor de 14.000 rusos han huído a Turquía desde el comienzo de la invasión, aprovechando que no necesitan visa para entrar.

La ambigüedad de Turquía refleja un dilema histórico. Hace más de setenta años, tras la Segunda Guerra Mundial, los líderes turcos decidieron unirse a Occidente porque temían a la Rusia de Stalin y querían estar del lado correcto de la historia. Por eso Mustafa İsmet İnönü promovió la entrada de Turquía en la OTAN en 1952. Hoy, Erdogan parece enfrentarse al mismo dilema. Su "ambigüedad" sugiere que ha elegido a Occidente nuevamente, pero sin molestar demasiado al Kremlin. Es una cuerda floja que Ankara ha caminado antes, y que ahora, con una guerra en sus fronteras regionales, se ha vuelto aún más delgada.

Hay mucha ambigüedad en las relaciones entre Rusia y Turquía. Putin y Erdogan se entienden muy bien y entienden los problemas del otro. Son amigos, pero a la vez enemigos.
— Ter Minassian Taline, historiadora del INALCO de París
Es en realidad una amistad pragmática donde cada quien vela por sus intereses
— Ter Minassian Taline
Desempeñamos un papel honesto de mediador y facilitador
— Mevlut Cavusoglu, canciller turco
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