Cada septiembre, Nueva York se convierte en el espejo del mundo: sus tensiones, sus silencios y sus posibles reconciliaciones. Esta semana, más de 130 líderes convergen en la Asamblea General de la ONU en un momento en que los equilibrios globales se reconfiguran —desde el inesperado acercamiento entre Washington y Caracas hasta las guerras que siguen sin resolverse en Ucrania y Oriente Medio. La presencia de Trump y la llegada histórica de Delcy Rodríguez, primera mandataria venezolana en asistir desde 2018, recuerdan que la diplomacia, incluso en sus formas más ceremoniales, sigue siendo el
Trump y Delcy Rodríguez protagonizan Asamblea de la ONU marcada por tensiones globales
El primer encuentro entre Washington y Caracas en más de once años
¿Por qué es tan importante que Delcy Rodríguez asista a esta Asamblea después de tanto tiempo sin presencia venezolana?
Porque representa un cambio fundamental en cómo Washington ve a Venezuela. Tras la captura de Maduro, hay un nuevo gobierno que Estados Unidos reconoce, y eso abre puertas diplomáticas que estaban cerradas.
Pero hay que ser precisos: Rodríguez es mandataria interina, no presidenta elegida. ¿Cuánto peso tiene esa distinción en términos de legitimidad internacional?
¿Qué significa ese acuerdo de 65 mil millones de barriles de petróleo?
Es un pacto comercial que beneficia a ambos países. Estados Unidos asegura suministro de energía, y Venezuela obtiene reconocimiento y probablemente alivio de sanciones.
Aunque el número es importante, también lo es lo que no sabemos: ¿cuáles son los términos exactos? ¿Hay condiciones políticas o de derechos humanos adjuntas?
¿Por qué Putin y Xi Jinping no van en persona?
Putin tiene problemas de legitimidad internacional por la guerra en Ucrania. Xi viaja a Washington para reunirse con Trump, lo que sugiere que esa conversación bilateral es más importante que la Asamblea.
Eso es especulación sobre prioridades. Lo que sabemos es que ambos envían representantes de alto nivel, así que no es un boicot total.
¿Qué esperar de esta Asamblea?
Probablemente discursos fuertes sobre Ucrania, negociaciones silenciosas sobre Oriente Medio, y una demostración de que América Latina está reordenándose geopolíticamente.
Y también veremos cómo Trump maneja su rol en una sala donde hay líderes que lo critican. Eso es lo que realmente importa observar.
The Pulse
- La Asamblea General de la ONU reúne a más de 130 líderes en un momento de tensiones simultáneas en tres continentes, convirtiendo a Nueva York en el epicentro de una diplomacia bajo presión.
- La asistencia de Delcy Rodríguez rompe un silencio venezolano de ocho años en el foro y señala un giro geopolítico profundo: Washington y Caracas negocian un acuerdo petrolero de 65 mil millones de barriles tras la captura de Maduro.
- Las ausencias pesan tanto como las presencias: Putin manda a Lavrov, Xi Jinping viaja a Washington en lugar de Nueva York, y Mahmud Abás debe intervenir por videoconferencia porque Estados Unidos le niega la visa.
- Europa intenta mostrar un frente unido en respaldo a Zelenski, mientras Oriente Medio hierve con la ofensiva hutí contra Arabia Saudí y la presencia iraní en la Asamblea pese a la tensión militar con Washington.
- El encuentro entre Trump y Rodríguez —el primero entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de once años— podría redefinir las relaciones hemisféricas en un continente que estrena varios líderes de nuevo cuño.
Cada septiembre, Nueva York se convierte en el espejo del mundo: sus tensiones, sus silencios y sus posibles reconciliaciones. Esta semana, más de 130 líderes convergen en la Asamblea General de la ONU en un momento en que los equilibrios globales se reconfiguran —desde el inesperado acercamiento entre Washington y Caracas hasta las guerras que siguen sin resolverse en Ucrania y Oriente Medio. La presencia de Trump y la llegada histórica de Delcy Rodríguez, primera mandataria venezolana en asistir desde 2018, recuerdan que la diplomacia, incluso en sus formas más ceremoniales, sigue siendo el espacio donde el mundo negocia su propio futuro.
Nueva York recibirá esta semana a más de 130 líderes mundiales en la Asamblea General de la ONU, un encuentro marcado por tres fuerzas que se cruzan: la presencia de Donald Trump, los conflictos activos en Ucrania y Oriente Medio, y un momento bisagra para América Latina protagonizado por Venezuela.
Delcy Rodríguez, mandataria interina venezolana, asistirá por primera vez desde que Maduro lo hiciera en 2018. Su llegada no es un gesto aislado: coincide con un acuerdo petrolero negociado entre Washington y Caracas tras la captura de Maduro, que contempla el suministro de 65 mil millones de barriles a Estados Unidos. Trump y Rodríguez se reunirán en los márgenes de la Asamblea, rompiendo once años de silencio diplomático directo entre ambos países.
La agenda latinoamericana será densa. Lula da Silva abrirá el debate general, como dicta la tradición, y varios presidentes nuevos de la región estarán presentes: Fujimori, Kast, Noboa, Milei y Paz. Colombia enviará a su vicepresidente; México, a su canciller.
Las ausencias globales son elocuentes. Putin no vendrá —Lavrov lo representará— y Xi Jinping viajará directamente a Washington para reunirse con Trump, dejando a su vicepresidente Han Zheng en Nueva York. Europa, en cambio, apuesta por la presencia: Macron y Sánchez asistirán para respaldar a Zelenski, aunque Meloni y Merz no figuran entre los asistentes.
Oriente Medio dominará parte de la agenda. Mahmud Abás intervendrá por videoconferencia tras serle negada la visa estadounidense, mientras Irán sí recibió autorización de ingreso pese a la tensión militar con Washington. El emir de Catar y el líder yemení también estarán presentes en una región sacudida por la ofensiva hutí contra Arabia Saudí. La Asamblea se reúne, así, en un mundo donde los mapas del poder se están redibujando en tiempo real.
Nueva York se prepara para recibir a más de 130 líderes mundiales a partir del próximo martes en la Asamblea General de Naciones Unidas, una reunión que concentrará 81 jefes de Estado y 50 jefes de Gobierno en medio de tensiones geopolíticas que atraviesan continentes. El evento estará marcado por tres fuerzas convergentes: la presencia del presidente estadounidense Donald Trump, los conflictos en curso en Ucrania y Oriente Medio, y un momento histórico para América Latina con la asistencia de Delcy Rodríguez, mandataria interina de Venezuela.
La participación de Rodríguez representa un quiebre significativo en la diplomacia hemisférica. Será la primera vez que un jefe de Estado venezolano participa en el foro desde 2018, cuando Nicolás Maduro intervino ante la Asamblea. Su llegada coincide con un giro dramático en las relaciones entre Washington y Caracas: tras la captura de Maduro, los gobiernos han negociado un nuevo acuerdo petrolero que contempla el suministro de 65 mil millones de barriles a Estados Unidos. La Casa Blanca ha anunciado que Trump y Rodríguez se reunirán en los márgenes de la Asamblea, un encuentro que marca el primer diálogo directo entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de once años. La última ocasión fue en 2015, cuando Barack Obama y Maduro sostuvieron un breve encuentro durante la Cumbre de las Américas.
La agenda latinoamericana será poblada. Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil abrirá el debate general, como es tradición, tras las palabras de apertura del secretario general António Guterres y del presidente de la Asamblea, Khalilur Rahman. Varios presidentes nuevos de la región estarán presentes: Keiko Fujimori de Perú, José Antonio Kast de Chile, Daniel Noboa de Ecuador, Javier Milei de Argentina y Rodrigo Paz de Bolivia. Colombia enviará a su vicepresidente José Manuel Restrepo, mientras que México estará representada por su canciller Roberto Velasco, en ausencia de Claudia Sheinbaum.
Las ausencias de potencias globales son tan significativas como las presencias. Vladimir Putin no asistirá; en su lugar, Rusia enviará a su canciller Serguéi Lavrov. China tampoco tendrá a Xi Jinping en Nueva York, pues el líder chino viajará a Washington el miércoles para reunirse con Trump. Han Zheng, vicepresidente chino, representará a Pekín. En Europa, Emmanuel Macron de Francia y Pedro Sánchez de España participarán personalmente, pero la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el canciller alemán Friedrich Merz no figuran entre los asistentes. La intención europea es mostrar respaldo unido al presidente ucraniano Volodimir Zelenski en medio de la escalada del conflicto con Rusia.
Oriente Medio ocupará un lugar central en la agenda de la Asamblea. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, intervendrá por videoconferencia después de que Estados Unidos le negara nuevamente la visa de entrada. En contraste, Washington autorizó el ingreso de la delegación iraní, encabezada por el presidente Masud Pezeshkian, en un momento de tensión militar entre ambos países. El emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, y el líder del Gobierno de Yemen, Rashad al Alimi, también estarán presentes, mientras la región enfrenta una ofensiva creciente de los hutíes contra Arabia Saudí. La Asamblea, entonces, se reúne en un momento donde los equilibrios de poder están en movimiento: América Latina experimenta un reordenamiento diplomático, Europa busca cohesión frente a la guerra en Ucrania, y Oriente Medio permanece en ebullición.
Notable Quotes
Será la primera vez que un jefe de Estado venezolano asiste al foro desde la intervención de Nicolás Maduro en 2018— Fuente de la Asamblea General de Naciones Unidas