Trump se burla de Meloni con una foto y una frase sobre orden restrictiva, golpeando su imagen ante la opinión pública italiana justo cuando ella intentaba restablecer relaciones. La ruptura es progresiva desde abril, cuando Trump criticó a Meloni por defender al Papa; ella comprobó que la relación era electoralmente radiactiva tras perder un referéndum.
Trump se burla de Meloni en vísperas de la cumbre de la OTAN y certifica su ruptura
Trump exige obediencia total, y se ha cansado de sus ambigüedades
¿Por qué Trump publica esto justo antes de verla en persona? Parece casi diseñado para maximizar el daño.
Porque sabe que ella intentaba reconstruir la relación. Ocho ministros italianos fueron a una fiesta en la embajada estadounidense el jueves. Trump está diciendo públicamente que eso no le importa, que su sumisión es un chiste.
Pero ¿sabemos realmente cuál es su cálculo? ¿Es que quiere humillarla, o simplemente no le importa lo que ella piense?
Probablemente ambas cosas. Trump exige obediencia total. Meloni ha intentado mantener cierta independencia, y eso lo irrita.
¿Cuándo empezó esto a deteriorarse?
En abril, cuando Meloni defendió al Papa después de que Trump lo insultara. Pero la verdadera razón era que Italia no quería sumarse a una ofensiva contra Irán.
¿Y eso es confirmado o es la interpretación del reportaje?
El reportaje dice que "la cuestión de fondo era la negativa de Italia". Es una interpretación, pero basada en el contexto de lo que Trump dijo después.
¿Qué está en juego para Meloni ahora?
Su credibilidad política en Italia. Un año antes de elecciones generales, los sondeos dicen por primera vez que podría perder. Si Trump la humilla en Ankara y ella no responde, parece débil. Si responde, enfrenta al presidente estadounidense.
¿Pero sabemos cómo reaccionará? El reportaje dice que el Gobierno italiano ordenó mantener la sangre fría, pero también dice que Meloni no es conocida por eso.
Exacto. Eso es lo que hace que el martes sea impredecible. Ella siempre ha presumido de decir las cosas a la cara.
Der Puls
- Trump publicó una foto burlona de Meloni con la frase 'Se necesita una orden restrictiva' en Truth el lunes
- La ruptura progresiva comenzó en abril cuando Trump criticó a Meloni por defender al Papa
- Meloni perdió un referéndum sobre reforma de la justicia, descubriendo que la relación con Trump era electoralmente radiactiva
- Ocho ministros italianos asistieron a una fiesta en la embajada estadounidense el jueves intentando señalar distensión
- A un año de elecciones generales, los sondeos indican por primera vez que Meloni podría perder
Trump se burla de Meloni con una foto y una frase sobre orden restrictiva, golpeando su imagen ante la opinión pública italiana justo cuando ella intentaba restablecer relaciones. La ruptura es progresiva desde abril, cuando Trump criticó a Meloni por defender al Papa; ella comprobó que la relación era electoralmente radiactiva tras perder un referéndum.
Trump publica una foto burlona de Meloni en redes sociales, humillándola por su aparente sumisión hacia él, certificando la ruptura entre ambos líderes días antes de la cumbre de la OTAN en Ankara.
Donald Trump publicó una fotografía burlona de Giorgia Meloni en su red social Truth el lunes por la noche, apenas horas antes de que ambos líderes se encontraran en la cumbre de la OTAN en Ankara. En la imagen, la primera ministra italiana aparece sonriendo ante el presidente estadounidense, y Trump acompañó la publicación con una frase que circula en internet para referirse a alguien obsesionado o enamorado de otra persona: "Se necesita una orden restrictiva". El mensaje era inequívoco. Meloni, que había pasado los últimos días intentando reconstruir su relación con Trump tras semanas de tensión, vio cómo sus esfuerzos se desmoronaban públicamente en el peor momento posible.
La ruptura entre ambos líderes no es repentina, sino el resultado de un deterioro progresivo que comenzó en abril, cuando Trump atacó a Meloni por defender al Papa después de que el magnate lo hubiera insultado. "Pensaba que tenía valor, pero me equivoqué", dijo entonces Trump, aunque la verdadera razón de su molestia era que Italia se negaba a sumarse a una ofensiva contra Irán. Para Meloni, la relación con Trump se había convertido en un problema electoral. Un referéndum sobre reforma de la justicia que perdió sonoramente le mostró que estar cerca del presidente estadounidense tenía un costo político en casa. Además, la presión para aumentar el gasto en defensa resultaba impopular en Italia en medio de una crisis energética causada precisamente por las acciones estadounidenses contra Irán.
Hace dos semanas, tras la cumbre del G-7 en Evian, Meloni intentó una reconciliación. Pero Trump contraatacó asegurando que ella le había "implorado" para tomarse una foto juntos y que él había accedido por "pena". Meloni lo negó indignada en un vídeo, insistiendo en que Italia "no implora ante nadie" y acusando a Trump de inventar la historia. A pesar de este nuevo enfrentamiento, el Gobierno italiano decidió mantener la compostura. Ocho ministros acudieron el jueves a una fiesta en la embajada estadounidense en Roma, donde elogiaron las hamburguesas y enviaron señales de distensión, como si todo fuera un malentendido entre amigos que podía superarse.
Pero Trump no veía las cosas así. Su nueva burla era particularmente hiriente porque atacaba a Meloni en su punto más vulnerable ante la opinión pública italiana: su aparente sumisión hacia el presidente estadounidense. Era un golpe calculado, especialmente porque reproducía exactamente el tipo de críticas que la oposición italiana le había dirigido durante meses. El magnate, que exige obediencia total de sus aliados, se había cansado de lo que consideraba ambigüedades de Meloni. Ella había sido su interlocutora privilegiada con la Unión Europea durante todo 2025, haciendo equilibrios constantes para no enfrentarse a él, siempre en su defensa. Incluso le propuso para el Premio Nobel de la Paz en enero. Nada de esto le había servido.
La ruptura con Meloni significaba que Trump cortaba lazos con su último aliado importante en Europa. Viktor Orbán, el primer ministro húngaro que había sido su otro socio ultraderechista, acababa de perder las elecciones en su país. Ahora toda la ultraderecha europea estaba replanteándose su relación con Trump, descubriendo que era totalmente impredecible. El magnate no distinguía matices entre los líderes europeos; los metía a todos en el mismo saco.
El encuentro en Ankara el martes pondría a prueba la credibilidad de Meloni en un momento crítico. A un año de las elecciones generales italianas, los sondeos indicaban por primera vez que podría perder. La primera ministra se enfrentaba a una elección: mantener la compostura diplomática que su Gobierno había ordenado, o responder con el estilo directo y callejero que siempre había caracterizado su política. Meloni nunca había sido conocida por morderse la lengua. Presumía de decir las cosas a la cara, sin hipocresías. Ese era su papel de dura, su lado de chica de barrio que había sacado a la luz en varias ocasiones públicas. Ahora, en Ankara, tendría que decidir si mantendría esa imagen o si permitiría que Trump la humillara sin respuesta.
Bemerkenswerte Zitate
Pensaba que tenía valor, pero me equivoqué— Donald Trump, refiriéndose a Meloni en abril
Italia no implora ante nadie— Giorgia Meloni, negando las acusaciones de Trump hace dos semanas