La secretaria del DHS, Kristi Noem, ordena la suspensión inmediata de admisiones internacionales en Harvard, exigiendo datos sobre protestantes en 72 horas. La medida afecta a casi 7.000 estudiantes extranjeros y se suma a congelación de 2.700 millones en fondos federales y amenazas de revocar exención fiscal.
Trump revoca a Harvard el derecho a admitir estudiantes extranjeros en ataque sin precedentes
Es un privilegio, no un derecho, que las universidades matriculen extranjeros
¿Por qué Trump ha elegido Harvard como blanco específico?
Harvard es el símbolo más visible de la educación superior estadounidense. Si logra doblegarlo, envía un mensaje a todas las demás universidades. Además, la administración acusa a la universidad de antisemitismo y vínculos con China, pero la realidad es que esto es parte de una batalla más amplia sobre quién controla la política en los campus.
¿Qué sucede con los 6.800 estudiantes que ya están allí?
Están en una situación precaria. Se les ordena cambiar de universidad o enfrentar la expulsión y la pérdida de estatus legal. Para muchos, esto significa abandonar sus programas a mitad de camino, perder dinero en matrículas y enfrentar la incertidumbre de si otra universidad los aceptará.
¿Puede el gobierno realmente hacer esto?
Esa es la pregunta clave. El gobierno puede negar visados, pero hacerlo en bloque, sin revisar cada caso, probablemente viola el debido proceso. Por eso los abogados de Harvard confían en que los tribunales bloquearán la medida.
¿Por qué Harvard no simplemente cede?
Porque tiene los recursos para resistir, a diferencia de otras universidades. Y porque ceder significaría aceptar que el gobierno puede usar la vigilancia y la represalia para controlar qué se dice en los campus. Eso es lo que realmente está en juego aquí.
¿Qué pasa con los programas de verano?
Nadie está seguro. Los cursos de verano dependen en gran medida de estudiantes internacionales, así que la prohibición podría desmantelarlos por completo. Es otro daño colateral de esta orden.
Il Polso
- 6.800 estudiantes extranjeros (27% de la matrícula) afectados por la prohibición inmediata
- Kristi Noem, secretaria del DHS, ordena la medida con exigencia de datos en 72 horas
- 2.700 millones de dólares en fondos federales ya congelados; exención fiscal también amenazada
- Estudiantes internacionales han aumentado 19,7% desde 2010
La secretaria del DHS, Kristi Noem, ordena la suspensión inmediata de admisiones internacionales en Harvard, exigiendo datos sobre protestantes en 72 horas. La medida afecta a casi 7.000 estudiantes extranjeros y se suma a congelación de 2.700 millones en fondos federales y amenazas de revocar exención fiscal.
La Administración Trump revoca la capacidad de Harvard para admitir estudiantes internacionales, afectando a 6.800 alumnos (27% del total), en escalada de su confrontación con la universidad por supuesto antisemitismo y vínculos con China.
Una carta llegó a las oficinas de Harvard el jueves pasado, y con ella, una orden que sacudió a una de las instituciones académicas más antiguas y poderosas de Estados Unidos. Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, comunicaba que la administración Trump revocaba el derecho de la universidad a admitir estudiantes extranjeros. La decisión entra en vigor de inmediato, lo que significa que aproximadamente 6.800 estudiantes internacionales —el 27 por ciento de la matrícula total— se enfrentan ahora a una encrucijada: cambiar de universidad o perder su estatus legal en el país.
Esta medida representa una escalada sin precedentes en la confrontación entre la Casa Blanca y Harvard. La administración ya había congelado cerca de 2.700 millones de dólares en fondos federales destinados a la institución y amenaza con revocar su exención fiscal. Según la administración, Harvard incita el antisemitismo y el terrorismo en su campus, y Noem escribió en su carta que la universidad se coordina con el Partido Comunista Chino. "Es un privilegio, no un derecho", escribió la secretaria, "que las universidades matriculen a estudiantes extranjeros y se beneficien de sus matrículas más caras".
La cifra de estudiantes internacionales en Harvard ha crecido significativamente en los últimos años. Desde 2010, el número de alumnos de intercambio ha aumentado un 19,7 por ciento, una tendencia que refleja tanto la atracción global de la institución como su dependencia de las matrículas que estos estudiantes pagan. Muchos de ellos provienen de más de 140 países y contribuyen de manera sustancial a los presupuestos multimillonarios de la universidad.
La orden de Noem incluye una exigencia adicional: Harvard tiene 72 horas para entregar información confidencial sobre sus estudiantes extranjeros, incluyendo grabaciones de video o audio que identifiquen a quienes participaron en protestas en el campus de Cambridge. Esta demanda de vigilancia ha generado alarma entre defensores de las libertades civiles. Will Creeley, director legal de la Fundación para los Derechos Individuales y la Expresión, advirtió que el Departamento de Seguridad Nacional ya está arrestando y buscando deportar a estudiantes por participar en actividades políticas protegidas. Si Harvard cede ante estas exigencias, dijo, más estudiantes podrían enfrentar consecuencias similares.
Harvard respondió rápidamente. Un portavoz de la universidad, James Newton, calificó la medida de "represalia" e "ilegal". La institución afirmó estar "plenamente comprometida" con mantener su capacidad de acoger a estudiantes y académicos internacionales, y señaló que estos enriquecen tanto a la universidad como a la nación. Newton advirtió que la represalia amenaza con causar "graves daños" a la comunidad de Harvard y socava su misión académica y de investigación.
La legalidad de la orden permanece en duda. Aunque el gobierno federal tiene autoridad para negar visados a estudiantes extranjeros, los analistas legales cuestionan si puede hacerlo en bloque, sin examinar cada caso individualmente. Esta incertidumbre legal ha llevado a especular que Harvard presentará una demanda para obtener una suspensión cautelar de la prohibición. La universidad ya acudió a los tribunales el mes pasado para oponerse a otros intentos de la administración de limitar su libertad académica.
La resistencia de Harvard contrasta con la de otras universidades. Columbia, la institución neoyorquina, ha cedido ante la presión de la administración, lo que ha convertido a Harvard en un símbolo de resistencia institucional. Su solidez financiera le permite mantener esta postura de una manera que otras universidades no pueden. Lo que suceda en los próximos días —si Harvard logra obtener una orden judicial que bloquee la medida, o si la administración logra imponerla— podría establecer un precedente sobre el alcance del poder ejecutivo para controlar las admisiones universitarias y la libertad académica en Estados Unidos.
Citazioni salienti
Esta represalia amenaza con causar graves daños a la comunidad de Harvard y a nuestro país, y socava la misión académica y de investigación de Harvard— James Newton, portavoz de Harvard
Si Harvard cediese ante las peticiones ilegales de la secretaria Noem, más estudiantes podrían enfrentarse a tales consecuencias. La exigencia de un estado de vigilancia en Harvard es un anatema para la libertad estadounidense— Will Creeley, director legal de FIRE