Trump pide tratado nuclear "nuevo y modernizado" tras expirar New START con Rusia

Un nuevo pacto que incluya a China, cuyo arsenal crece y se sofistica
Trump busca redefinir el control nuclear global más allá del acuerdo bilateral que acaba de expirar.
Mark

¿Por qué Trump rechaza simplemente renovar un tratado que él mismo dice que funciona?

Mimi

Porque quiere rediseñar el tablero. New START es bilateral, solo entre EE.UU. y Rusia. Trump ve a China como la pieza que falta, y cree que un nuevo acuerdo que incluya a las tres potencias nucleares sería más relevante estratégicamente.

Luke

Pero aquí hay un problema. Rusia ha ofrecido negociar, y Trump la está ignorando. ¿Eso no significa que simplemente no hay tratado en este momento, sin garantía de que haya uno nuevo?

Mimi

Exacto. El vacío es real. Durante dieciséis años hubo reglas. Ahora no las hay.

Mark

¿Y China aceptaría entrar en un nuevo tratado?

Mimi

Esa es la pregunta sin respuesta. China nunca ha participado en acuerdos de control de armas nucleares de este tipo. Trump está proponiendo algo que nunca ha existido.

Luke

Además, Trump dice que ha reconstruido las fuerzas armadas y desarrollado nuevas armas nucleares. ¿Eso no suena como prepararse para una carrera armamentística, no para contenerla?

Mimi

Sí. El mensaje es ambiguo. Dice querer un tratado modernizado, pero simultáneamente está invirtiendo en nuevas capacidades nucleares y en un escudo antimisiles que podría desestabilizar todo el sistema.

Mark

¿Qué pasa si ese escudo funciona?

Luke

Los expertos dicen que podría romper la disuasión mutua. Si EE.UU. puede defenderse de un ataque nuclear, el equilibrio que ha mantenido la paz durante décadas se desmorona.

Mimi

Y eso es lo que asusta a muchos analistas. No es que el escudo sea necesariamente viable. Es que si lo fuera, cambiaría todo.

  • El único acuerdo de control de armas nucleares entre EE.UU. y Rusia ha expirado hoy sin renovación, dejando a ambas potencias sin límites formales sobre sus arsenales operativos.
  • Trump descarta las ofertas rusas de negociación y exige un pacto completamente nuevo que obligue también a China, cuyo arsenal crece en silencio y sofisticación.
  • La propuesta de la 'Cúpula dorada', un escudo antimisiles diseñado para interceptar misiles intercontinentales desde órbita baja, alarma a estrategas que temen el fin de la disuasión mutua.
  • Si el equilibrio de vulnerabilidad compartida se rompe, los expertos advierten que podría desatarse una carrera armamentística global de consecuencias impredecibles.

Con la expiración del tratado New START, el último vínculo formal de control nuclear entre Washington y Moscú se ha disuelto tras dieciséis años de vigencia. El presidente Trump, en lugar de renovar lo existente, convoca a una nueva arquitectura de disuasión que incluya a China, argumentando que el mundo multipolar exige pactos más amplios. Esta decisión abre un período de incertidumbre estratégica en el que las grandes potencias navegan sin red de seguridad acordada, mientras los expertos advierten que el equilibrio del terror, frágil como siempre ha sido, podría fracturarse.

El tratado New START, columna vertebral del control nuclear bilateral durante dieciséis años, expiró hoy sin que Washington optara por su renovación. Trump anunció en Truth Social su intención de negociar un acuerdo «nuevo, mejorado y modernizado», rechazando tanto la prórroga del texto vigente como las ofertas rusas de diálogo.

La posición de Trump encierra una tensión interna: el propio presidente ha reconocido que los límites del tratado —1.550 cabezas nucleares operativas y 700 misiles— le parecen razonables, pero aun así se niega a renovarlo. Su exigencia central es la incorporación de China a cualquier nuevo marco, argumentando que un pacto bilateral ya no refleja la realidad geopolítica de un mundo con tres potencias nucleares de primer orden.

En su mensaje, Trump también destacó la creación de la Fuerza Espacial y el proyecto conocido como 'Cúpula dorada', un ambicioso sistema de interceptación de misiles intercontinentales en órbita baja. Aunque la viabilidad técnica del escudo genera escepticismo, los expertos señalan un peligro más profundo: si Estados Unidos lograra neutralizar la capacidad de represalia de sus rivales, destruiría la «vulnerabilidad mutua» que durante décadas ha disuadido a las potencias de lanzar un primer ataque. La ruptura de ese equilibrio, advierten, podría abrir la puerta a una nueva y peligrosa carrera armamentística global.

El tratado New START, que durante dieciséis años había servido como el único acuerdo de control de armas nucleares entre Washington y Moscú, expiró hoy. En respuesta, el presidente Donald Trump rechazó simplemente renovarlo. En su lugar, escribió en Truth Social que Estados Unidos debería encargar a sus expertos nucleares la tarea de negociar algo completamente distinto: un pacto «nuevo, mejorado y modernizado» que pudiera «perdurar en el futuro».

Trump criticó el acuerdo original como mal negociado y, según él, violado flagrantemente por Rusia. Sin embargo, su posición contiene una contradicción notable. El propio presidente ha reconocido públicamente que le parecen adecuadas las limitaciones que impone New START, el cual obligaba tanto a Moscú como a Washington a mantener no más de 1.550 cabezas nucleares operativas y 700 misiles para lanzarlas. A pesar de esta conformidad con los términos, Trump ha optado por no renovar el tratado, ignorando hasta ahora las ofertas rusas para negociar una prórroga o un nuevo acuerdo.

La verdadera diferencia que Trump busca es la inclusión de China en cualquier nuevo pacto nuclear. El arsenal chino, aunque inferior en volumen al de las dos superpotencias, está creciendo y volviéndose más sofisticado. Trump considera que un tratado bilateral ya no es suficiente en el contexto geopolítico actual. En su mensaje de hoy, aprovechó para destacar lo que describe como sus logros militares: la reconstrucción «completa» de las fuerzas armadas durante sus dos mandatos, el desarrollo de nuevas armas nucleares y la modernización de otras existentes.

Trump también enfatizó la creación de la Fuerza Espacial, que desde su primer mandato se convirtió en una de las ocho ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Este organismo juega un papel central en el proyecto que el Gobierno Trump denomina «Cúpula dorada», un sistema complejo diseñado para interceptar misiles intercontinentales en la órbita baja terrestre. El presidente afirmó además haber «evitado que estallaran guerras nucleares» entre Pakistán e India, entre Irán e Israel, y entre Rusia y Ucrania.

Pero el escudo antimisiles propuesto genera preocupación entre expertos en seguridad internacional. Aunque muchos cuestionan la viabilidad técnica del sistema, advierten sobre un riesgo más profundo: si Washington lograra desplegar una defensa capaz de interceptar misiles intercontinentales, podría romper lo que los estrategas nucleares llaman «vulnerabilidad mutua», el equilibrio de disuasión que ha mantenido la estabilidad entre potencias nucleares durante décadas. Una ruptura de ese equilibrio podría desencadenar una nueva carrera armamentística global, con consecuencias impredecibles para la seguridad mundial.

Deberíamos encargar a nuestros expertos nucleares que trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro
— Donald Trump, en Truth Social
Estados Unidos es el país más poderoso del mundo y ha reconstruido por completo las fuerzas armadas durante sus dos mandatos
— Donald Trump
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