En un mitin celebrado en Wildwood, Nueva Jersey, Donald Trump convirtió los tropiezos físicos y los deslices verbales de Joe Biden en el eje de su argumento electoral, elogiando irónicamente al Servicio Secreto por guiar al presidente fuera de los escenarios. Más allá del ataque partidista, el momento refleja una pregunta que atraviesa toda democracia: ¿qué capacidades exige el poder y quién tiene derecho a juzgarlas? Trump no solo cuestionaba a un rival; construía, incidente por incidente, una narrativa sobre los límites de la aptitud para gobernar.
Trump elogia al Servicio Secreto por guiar a Biden durante eventos públicos
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