Trump cumple amenaza y lanza ataques contra Irán tras ruptura del memorando de paz

Ataques contra infraestructuras portuarias y civiles en ciudades iraníes; riesgo de escalada de conflicto con potencial impacto en navegación comercial internacional.
Para mí, se ha terminado. No quiero tratar más con ellos
Trump declara el fin del memorando de paz tras dos días de ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán.

Trump declara "terminado" el acuerdo de paz con Irán y ordena bombardeos contra objetivos en la costa sur iraní, incluyendo el puerto de Bandar Abás. Los ataques estadounidenses responden a bombardeos iraníes contra buques mercantes el lunes; Irán contraataca bases en Kuwait y Baréin.

  • Trump ordena bombardeos contra objetivos en la costa sur iraní, incluyendo el puerto de Bandar Abás, Konarak y Chabahar
  • El memorando de entendimiento, firmado el diecisiete de junio, vence el veintiuno de agosto tras sesenta días de negociaciones
  • Estados Unidos bombardeó más de ochenta objetivos el martes; Irán contraatacó bases en Kuwait y Baréin
  • El fondo de reconstrucción previsto incluía al menos trescientos mil millones de dólares para Irán

Estados Unidos lanza nuevos ataques contra objetivos iraníes tras romper Trump el memorando de paz provisional, intensificando el conflicto tras dos días de enfrentamientos cruzados.

Donald Trump había prometido represalias si Irán cruzaba cierta línea. El lunes pasado, cuando buques mercantes vinculados a intereses saudíes, emiratíes y qataríes fueron atacados en el estrecho de Ormuz, esa línea se cruzó. Ahora, tres días después, con la tinta aún fresca en un memorando de paz firmado apenas tres semanas antes, el presidente estadounidense ha cumplido su palabra. Las fuerzas del Comando Central lanzaron este miércoles una nueva oleada de bombardeos contra objetivos iraníes, esta vez con Trump declarando públicamente que el acuerdo provisional había terminado.

Lo que comenzó el lunes como un incidente aislado se convirtió rápidamente en una escalada. Irán atacó esos buques mercantes. Estados Unidos respondió el martes bombardeando más de ochenta objetivos en territorio iraní y revocando el permiso que había otorgado a Teherán para vender petróleo en los mercados internacionales, una de las concesiones clave que el país había obtenido en las negociaciones. La República Islámica contraatacó entonces, lanzando misiles contra bases estadounidenses en Kuwait y Baréin. Y ahora, con los bombardeos de este miércoles, el ciclo de represalias ha continuado.

Desde Ankara, donde asistía a la cumbre de la OTAN, Trump fue explícito sobre sus intenciones. Dijo que golpearían a Irán de nuevo esa noche. Cuando se le preguntó si el memorando de entendimiento seguía vigente, respondió sin ambigüedad: para él, se había terminado. Sus palabras fueron crudas. Llamó a los líderes iraníes escoria, gente enferma, salvajes y violentos. Insistió en que si tuvieran armas nucleares las usarían. En su red social Truth, escribió que los bombardeos de este miércoles eran venganza por los ataques contra barcos del lunes, y advirtió que si volvía a ocurrir sería mucho peor.

Pero horas después, en una rueda de prensa en la capital turca, Trump moderó el tono. Lo que buscaba, aclaró, no era una ruptura definitiva sino enviar un mensaje que Irán comprendiera. Los ataques, dijo, acabarían muy pronto. No buscaban algo de larga duración. Cuando Irán golpea, respondió, Estados Unidos golpea más duro, utilizando su lenguaje. Pero insistió en que no cree que la guerra vaya a empezar de nuevo. Sus primeras declaraciones, sin embargo, ya habían hecho daño: el Ibex cayó un dos por ciento y el precio del petróleo se disparó un seis por ciento.

Los bombardeos estadounidenses alcanzaron principalmente objetivos en la costa sur de Irán. El mayor puerto nacional, Bandar Abás, fue golpeado. También las ciudades de Konarak y Chabahar, cerca de la frontera con Pakistán. El Comando Central justificó los ataques diciendo que buscaban degradar la capacidad de Irán de amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, y acusó a Irán de agresión injustificada contra barcos mercantes y tripulaciones civiles que navegaban por un paso marítimo internacional vital.

El memorando de entendimiento que ambos países firmaron el diecisiete de junio era un documento breve, apenas una página y media, que establecía una hoja de ruta para alcanzar un acuerdo definitivo de paz. Los dos países se dieron sesenta días para negociar, plazo que vence el veintiuno de agosto. El memorando incluía el levantamiento gradual de sanciones económicas, la descongelación de fondos iraníes retenidos en terceros países, y la creación de un fondo de reconstrucción dotado con al menos trescientos mil millones de dólares. También estipulaba que el estrecho de Ormuz permanecería abierto sin peajes durante esos sesenta días. Los puntos más espinosos a resolver eran el programa nuclear iraní y el futuro del estrecho.

Mohamed Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y líder del equipo negociador, acusó este miércoles a Estados Unidos de violar la tregua. No solo citó los últimos ataques militares estadounidenses, sino también el restablecimiento de la prohibición de vender petróleo y los ataques israelíes en Líbano, un país que Irán había insistido en incluir en el memorando. En su mensaje en redes sociales, escribió que la era de la intimidación y la extorsión había terminado, y que no se doblarían.

Ahora, con menos de seis semanas para que expire el plazo de sesenta días, las perspectivas de un acuerdo definitivo parecen más remotas que nunca. La animosidad y la desconfianza entre las dos partes, que ya eran evidentes cuando se firmó el memorando, se han profundizado. Los ataques de estos últimos días han dejado clara la fragilidad de un acuerdo que, aunque fue anunciado como un hito diplomático, nunca logró superar las tensiones subyacentes que han definido la relación entre Washington y Teherán durante décadas.

Son un montón de escoria. Gente enferma. Están liderados por gente enferma. Son salvajes, gente violenta.
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos
La era de la intimidación y la extorsión ha terminado. No nos doblegaremos.
— Mohamed Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Trump decidió romper el memorando precisamente ahora, después de apenas tres semanas?

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No es que lo haya roto de forma deliberada desde el principio. El lunes, cuando Irán atacó esos buques mercantes, Trump vio una oportunidad para demostrar que no toleraría ninguna provocación. Pero lo que pasó es que cada represalia generó una contrarrrepresalia, y en algún momento decidió que el acuerdo ya no valía la pena.

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¿Cree que Irán esperaba que esto sucediera?

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Probablemente. El memorando nunca fue un acuerdo de paz real. Era más bien un alto el fuego temporal con la esperanza de que ambos lados pudieran negociar algo más permanente. Pero la desconfianza era tan profunda que cualquier incidente podía romperlo.

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¿Qué pasa ahora con esos trescientos mil millones de dólares del fondo de reconstrucción?

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Eso es lo que está en el aire. Washington siempre fue claro en que esos fondos solo se desembolsarían por fases, y solo si Irán demostraba cooperación. Ahora que Trump ha declarado terminado el acuerdo, es difícil imaginar que eso suceda.

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¿Y el estrecho de Ormuz? ¿Qué significa para el comercio mundial?

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Es vital. Una parte significativa del petróleo global pasa por ahí. Si la situación se deteriora más, los precios del petróleo podrían dispararse aún más. Ya subieron un seis por ciento solo con las declaraciones iniciales de Trump.

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¿Hay alguna posibilidad de que vuelvan a negociar antes del veintiuno de agosto?

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Técnicamente sí, porque el plazo aún no ha vencido. Pero después de esto, parece improbable. Trump dijo que no quiere tratar más con los iraníes. Eso es bastante definitivo.

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