Trump compró hasta US$ 5 millones en bonos de SpaceX días antes de directiva regulatoria

Da la apariencia de corrupción, aunque no sea ilegal
Un abogado de ética de la administración Bush sobre la compra de bonos de SpaceX días antes de una política favorable.
Mark

¿Por qué importa tanto el momento en que Trump compró estos bonos? Podría ser coincidencia.

Mimi

Porque dos días después firmó un memorando que específicamente beneficia a SpaceX. No es que haya anunciado una política general; fue una acción directa para acelerar el transporte espacial comercial.

Luke

Pero aquí hay que ser precisos: la Casa Blanca dice que Trump no toma estas decisiones de inversión personalmente. ¿Tenemos prueba de que él sabía que iba a comprar esos bonos?

Mimi

No, no la tenemos. Pero eso es parte del problema que señala Painter. Incluso si Trump no sabe qué compra su gestor, el público ve a un presidente que se beneficia de sus propias políticas.

Mark

¿Entonces es legal lo que hizo?

Luke

Aquí está lo importante: Trump no está sujeto a las leyes federales sobre conflictos de intereses. Los presidentes están exentos. Así que legalmente, probablemente está claro.

Mimi

Pero la legalidad no es lo mismo que la ética. Painter dice que da la apariencia de corrupción, y Warren dice que es corrupción. Son dos cosas diferentes.

Mark

¿Qué podría haber hecho Trump para evitar esto?

Luke

Habría podido poner sus activos en un fideicomiso ciego, donde ni él ni nadie que lo asesore sabría qué se compra. Otros presidentes lo han hecho.

Mimi

O simplemente no haber comprado bonos de un contratista federal días antes de cambiar la política regulatoria que lo beneficia.

Mark

¿Esto va a tener consecuencias legales?

Luke

Probablemente no, porque nuevamente, no está sujeto a esas leyes. Pero políticamente, es un problema.

  • Trump compró bonos de SpaceX el 18 de agosto y apenas dos días después firmó un memorando para reducir regulaciones que benefician directamente a esa empresa.
  • Los documentos financieros revelan 517 operaciones de compra en agosto, incluyendo millones en Meta, Microsoft y Oracle, pintando un cuadro de inversiones masivas en empresas con intereses ante el gobierno federal.
  • La Casa Blanca insiste en que gestores independientes administran la cartera sin intervención del presidente, pero la coincidencia de fechas mantiene vivas las sospechas.
  • El ex abogado de ética de la era Bush advierte que la situación presenta 'claramente la apariencia de corrupción', aunque reconoce que no existe violación legal explícita.
  • La senadora Elizabeth Warren va más lejos y lo llama corrupción directa, exigiendo legislación que prohíba al presidente y al Congreso negociar acciones de empresas reguladas por el gobierno.

Dos días antes de firmar un memorando presidencial para desregular el transporte espacial comercial, Donald Trump adquirió entre uno y cinco millones de dólares en bonos de SpaceX, empresa que opera como contratista federal bajo la dirección de Elon Musk. La secuencia temporal entre la inversión y la política pública reaviva una pregunta tan antigua como el poder mismo: ¿hasta dónde llega la frontera entre el interés personal y el bien común? Aunque Trump no está sujeto a las leyes federales sobre conflictos de intereses, expertos en ética advierten que la apariencia de corrupción puede ser tan corrosiva para la democracia como el acto mismo.

En agosto, Donald Trump adquirió entre uno y cinco millones de dólares en bonos de SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk que opera como uno de los principales contratistas federales del país. Solo dos días después, la Casa Blanca anunció un memorando presidencial de seguridad nacional orientado a acelerar el transporte espacial comercial estadounidense, reduciendo regulaciones y agilizando permisos ambientales. La nueva política busca permitir más de mil lanzamientos anuales para 2030, cambios que podrían beneficiar significativamente a SpaceX.

Los documentos financieros divulgados el jueves muestran que Trump realizó 517 operaciones de compra ese mes, incluyendo hasta veinticinco millones en acciones de Meta y seis millones en Microsoft. Los bonos de SpaceX vencen en 2031 y generan una tasa de interés del 5,35 por ciento. La proximidad entre la compra y la firma del memorando ha encendido alarmas entre expertos en ética y legisladores.

Richard Painter, principal abogado de ética durante la administración Bush y hoy profesor en la Universidad de Minnesota, señaló que aunque no afirma que Trump esté cometiendo un acto ilegal, la situación presenta claramente la apariencia de corrupción. Recordó que los presidentes y miembros del Congreso no están sujetos a las mismas leyes sobre conflictos de intereses que rigen para otros funcionarios federales, y fue categórico al decir que jamás habría aconsejado a Bush comprar títulos de un contratista federal.

La Casa Blanca rechazó las críticas argumentando que la cartera de Trump es administrada de forma completamente independiente mediante carteras modelo computarizadas que replican índices reconocidos, sin que el presidente ni su familia puedan influir en ninguna decisión de inversión. Sin embargo, la secuencia de fechas sigue siendo el centro del debate.

La senadora Elizabeth Warren fue más directa: acusó a Trump de usar su cargo para enriquecerse en lugar de atender el costo de vida de los estadounidenses, y llamó a lo ocurrido corrupción sin más. Warren también señaló que el Congreso debería haber actuado hace tiempo para prohibir que sus miembros y el presidente negocien acciones de empresas reguladas. Las compras de agosto ocurrieron además semanas antes de que Trump convocara a Musk, a Mark Zuckerberg y a otros líderes tecnológicos a una cumbre en la Casa Blanca, donde optó por un enfoque regulatorio menos estricto en inteligencia artificial. La intersección entre sus inversiones, sus políticas y sus encuentros con los directivos de las empresas en las que invierte continuará siendo objeto de escrutinio.

En agosto, el presidente Donald Trump adquirió entre uno y cinco millones de dólares en bonos de SpaceX, la empresa aeroespacial dirigida por Elon Musk que funciona como contratista federal importante. Dos días después de esa compra, Trump firmó un memorando presidencial de seguridad nacional diseñado para acelerar el transporte espacial comercial estadounidense, reduciendo las trabas regulatorias que históricamente han frenado el sector. Los documentos financieros que revelaron esta transacción, divulgados el jueves, muestran que Trump realizó 517 operaciones de compra en agosto, incluyendo hasta veinticinco millones en acciones de Meta, seis millones en Microsoft y cantidades menores de Oracle.

La secuencia temporal de estos eventos ha encendido alarmas entre expertos en ética y legisladores. Los bonos de SpaceX que Trump compró vencen en julio de 2031 y generan una tasa de interés del 5,35 por ciento. La nueva política presidencial busca permitir más de mil lanzamientos y reingresos anuales en territorio estadounidense para 2030, en parte mediante la agilización de permisos y revisiones ambientales, cambios que podrían beneficiar significativamente a SpaceX. Richard Painter, quien fue principal abogado de ética durante la administración de George W. Bush, dijo a CNN que aunque no afirma que Trump esté cometiendo un acto ilegal, la situación presenta claramente la apariencia de corrupción. Painter, ahora profesor de derecho en la Universidad de Minnesota, señaló que los presidentes, vicepresidentes y miembros del Congreso no están sujetos a las leyes federales sobre conflictos de intereses que sí aplican a otros funcionarios federales.

La Casa Blanca ha rechazado estas preocupaciones argumentando que Trump no participa personalmente en las decisiones de inversión. Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, explicó que la cartera de acciones y bonos del presidente es administrada de manera independiente por instituciones financieras externas. Según Ingle, todos los activos se mantienen en cuentas discrecionales e invertidos mediante carteras modelo computarizadas que replican automáticamente índices reconocidos, como el Schwab 1000. El portavoz afirmó que ni Trump ni ningún miembro de su familia tiene la capacidad de dirigir, influir o hacer aportaciones sobre cómo se invierte la cartera o cuándo se compran o venden las inversiones. Todas las decisiones de inversión, insistió, son tomadas exclusivamente por administradores independientes.

Sin embargo, el momento de estas transacciones sigue siendo problemático. El dieciocho de agosto, Trump compró los bonos senior sin garantía de SpaceX. Apenas dos días después, el veinte de agosto, la Casa Blanca anunció el memorando presidencial destinado a acelerar lo que Trump ha llamado la edad de oro del transporte espacial estadounidense. Cuando se le preguntó qué habría aconsejado a Bush si este hubiera querido hacer una compra similar de títulos de un contratista federal, Painter fue directo: no hacerlo bajo ninguna circunstancia.

La senadora de Massachusetts Elizabeth Warren ha sido más contundente. En un comunicado a CNN, Warren acusó a Trump de utilizar su cargo para enriquecerse en lugar de abordar cuestiones como el costo de la gasolina y los alimentos. Para Warren, esto constituye corrupción lisa y llanamente. La senadora también señaló que el Congreso debería haber actuado hace tiempo para prohibir que sus miembros y el presidente posean y negocien acciones. Las compras de agosto de Trump ocurrieron semanas antes de que convocara a Musk, al CEO de Meta Mark Zuckerberg, y a otros líderes de inteligencia artificial a una cumbre en la Casa Blanca, donde Trump se opuso firmemente a endurecer las regulaciones para atender preocupaciones de seguridad, optando en cambio por un enfoque menos estricto. La intersección entre sus inversiones personales, sus decisiones de política pública y sus encuentros con los líderes de las empresas en las que invierte plantea preguntas que seguirán siendo objeto de escrutinio.

Existe un conflicto de intereses. No digo que esté haciendo algo ilegal, pero esto realmente da la apariencia de corrupción.
— Richard Painter, abogado de ética de la administración Bush
En lugar de reducir el costo de la gasolina y los alimentos, el presidente Trump está utilizando su cargo para enriquecerse. Eso es corrupción, lisa y llanamente.
— Senadora Elizabeth Warren
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