En un momento en que el orden multilateral muestra sus grietas, Donald Trump ha convocado en Davos a más de treinta y cinco líderes mundiales —entre ellos Vladimir Putin, Netanyahu y Milei— para constituir una Junta de Paz que aspira a desplazar al Consejo de Seguridad de la ONU como árbitro de los conflictos globales. El organismo, concebido inicialmente para supervisar el alto el fuego en Gaza, concentra toda la autoridad en la figura de Trump, quien conservaría su liderazgo incluso tras abandonar la presidencia. Mientras aliados históricos como Francia, Noruega y Suecia rechazan la iniciati
Trump anuncia que Putin acepta su Junta de Paz como alternativa a la ONU
Trump lidera la Junta y es el único con capacidad para decidir sus integrantes y ejercer veto
¿Por qué Trump cree que necesita crear una junta completamente nueva en lugar de trabajar dentro de las estructuras existentes?
Dice que la ONU no ha sido efectiva resolviendo conflictos. Pero la realidad es que quiere un espacio donde él tenga control total, donde pueda vetar decisiones y mantener el liderazgo incluso después de dejar la presidencia.
Espera, ¿mantener el liderazgo después de su mandato? ¿Eso está confirmado o es lo que Trump dice que podría hacer?
Es lo que Trump ha establecido en la estructura. No hay límite temporal en su rol de presidente de la Junta.
¿Y cuántos países realmente han dicho que sí? El artículo dice "al menos 35 de una cincuentena".
Exacto. Eso significa que podría haber tan pocos como 35 o tantos como 50. La Casa Blanca no facilitó una lista detallada, así que no sabemos realmente quién está dentro y quién no.
Lo que sí sabemos es que la mayoría de los que confirmaron son aliados de Washington. Los rechazos vinieron de Francia, Noruega y Suecia, que ven esto como un ataque al multilateralismo.
¿Y Trump amenazó con aranceles por eso?
Sí. Amenazó con aranceles del 200 por ciento a vinos y champanes franceses. También criticó a Noruega por no darle el Nobel de la Paz, aunque ese premio lo otorga un comité independiente.
Eso es importante aclarar. Trump culpó al gobierno noruego, pero el comité que elige el Nobel es independiente. Eso no está bajo control del gobierno.
Entonces, ¿esta Junta realmente puede funcionar como alternativa a la ONU?
Eso depende de si los países grandes como China y Brasil se unen. Por ahora, China ha sido ambigua y Brasil aún no decide. Sin ellos, es principalmente un club de aliados de Trump.
Le Pouls
- Trump lanza en Davos un organismo paralelo a la ONU con control absoluto y capacidad de veto personal, redibujando el mapa del poder internacional.
- Al menos 35 países —muchos alineados con Washington— aceptan integrarse, mientras potencias como China y Brasil guardan una ambigüedad calculada.
- Francia, Noruega y Suecia rechazan la Junta abiertamente, y Trump responde con amenazas de aranceles del 200% al vino francés y acusaciones al gobierno noruego por el Nobel de la Paz.
- La Casa Blanca solicita mil millones de dólares por un asiento permanente, aunque luego matiza que la contribución es voluntaria, generando dudas sobre la naturaleza real del organismo.
- El comité ejecutivo —integrado por Rubio, Kushner, Tony Blair y el presidente del Banco Mundial— revela que la Junta mezcla diplomacia, finanzas y lealtades personales en proporciones inéditas.
En un momento en que el orden multilateral muestra sus grietas, Donald Trump ha convocado en Davos a más de treinta y cinco líderes mundiales —entre ellos Vladimir Putin, Netanyahu y Milei— para constituir una Junta de Paz que aspira a desplazar al Consejo de Seguridad de la ONU como árbitro de los conflictos globales. El organismo, concebido inicialmente para supervisar el alto el fuego en Gaza, concentra toda la autoridad en la figura de Trump, quien conservaría su liderazgo incluso tras abandonar la presidencia. Mientras aliados históricos como Francia, Noruega y Suecia rechazan la iniciativa por considerarla una amenaza al multilateralismo, otros países evalúan en silencio si el nuevo poder que se dibuja en el horizonte merece su adhesión.
Donald Trump anunció que Vladimir Putin ha aceptado unirse a su Junta de Paz, un organismo que nació para supervisar el alto el fuego en Gaza pero que ahora apunta a convertirse en una alternativa funcional al Consejo de Seguridad de la ONU. Putin se suma así a Netanyahu, Al Sisi de Egipto y Javier Milei de Argentina, entre otros mandatarios que ya confirmaron su participación.
La Casa Blanca reveló que al menos 35 de los 50 jefes de Estado invitados han dicho que sí, aunque sin publicar una lista oficial. Entre los confirmados figuran Erdogan, los líderes del Golfo Pérsico —Arabia Saudí, Catar y Emiratos— y, en América Latina, el paraguayo Santiago Peña. Azerbaiyán y Pakistán también se sumaron; ambos países habían nominado a Trump para el Nobel de la Paz. La ceremonia formal de constitución se celebró en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, donde la Casa Blanca solicitó mil millones de dólares por un asiento permanente, aunque luego aclaró que la aportación es voluntaria.
No todos respondieron con entusiasmo. Francia, Noruega y Suecia rechazaron la invitación argumentando que la Junta socava el multilateralismo de la ONU. Trump reaccionó amenazando con aranceles del 200% a los vinos y champanes franceses, y acusó al gobierno noruego de haberle negado el Nobel de la Paz en 2025, ignorando que ese premio lo otorga un comité independiente. China respondió de forma ambigua pero reafirmó su compromiso con la ONU, lo que apunta a un rechazo velado. Brasil aún delibera, y España indicó que evalúa la propuesta.
Lo que distingue a la Junta de cualquier foro internacional previo es su arquitectura de poder: Trump la preside, decide quién entra, ejerce veto sobre cualquier resolución y podría conservar ese liderazgo incluso después de dejar la Casa Blanca. Su comité ejecutivo reúne al secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial Steve Witkoff, a su yerno Jared Kushner, al ex primer ministro británico Tony Blair, al director de Apollo Global Management Marc Rowan y al presidente del Banco Mundial Ajay Banga —una mezcla de diplomacia, capital privado y lealtad personal que define el espíritu del nuevo organismo.
Donald Trump anunció este miércoles que Vladimir Putin ha aceptado integrarse a su Junta de Paz, un organismo que el presidente estadounidense concibió inicialmente para supervisar el alto el fuego en Gaza pero que ahora pretende convertir en una alternativa funcional al Consejo de Seguridad de la ONU. Con esta confirmación, Putin se suma a otros mandatarios como Benjamin Netanyahu de Israel, Abdelfatah al Sisi de Egipto y Javier Milei de Argentina, quienes ya han aceptado formar parte de este cuerpo controlado íntegramente por Trump.
La Casa Blanca informó que al menos 35 de aproximadamente 50 jefes de Estado y de Gobierno invitados han confirmado su participación, aunque no proporcionó una lista detallada. La mayoría de los países que han aceptado mantienen alineación con Washington. Entre los confirmados figuran los presidentes de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; Egipto, Abdelfatah al Sisi; y los líderes de Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos, naciones que desempeñaron papeles de mediación en el conflicto de Gaza. En América Latina, además de Milei, se sumó Santiago Peña, presidente de Paraguay. Azerbaiyán y Pakistán también confirmaron su participación, ambos países que han elogiado públicamente a Trump y lo nominaron para el Premio Nobel de la Paz.
Trump presidirá el jueves en Davos, durante el Foro Económico Mundial, la ceremonia formal de constitución de la Junta. La Casa Blanca ha solicitado una contribución de mil millones de dólares para obtener un asiento permanente, aunque posteriormente aclaró que esta aportación es de carácter voluntario. El organismo representa un desafío directo a la estructura multilateral tradicional, particularmente al Consejo de Seguridad de la ONU, que Trump ha criticado por su falta de efectividad en la resolución de conflictos globales.
No todos los países han respondido con entusiasmo. Francia, Noruega y Suecia rechazaron abiertamente la invitación, argumentando que la Junta busca socavar el mandato de Naciones Unidas y el sistema multilateral. En respuesta, Trump amenazó con imponer aranceles del 200 por ciento a los vinos y champanes franceses y expresó haber perdido el respeto por Noruega, culpando al gobierno noruego por no haberle otorgado el Premio Nobel de la Paz en 2025, a pesar de que la distinción es otorgada por un comité independiente.
China respondió de manera ambigua, indicando que ya había respondido a la propuesta pero sin aclarar su posición, aunque subrayó su compromiso con la ONU como eje del sistema internacional, lo que sugiere una inclinación hacia el rechazo. Brasil, cuyo presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha experimentado un acercamiento reciente con Trump tras tensiones iniciales, recibió la invitación pero aún no ha tomado una decisión. La Comisión Europea aguardará hasta la cumbre europea del jueves para elaborar su respuesta, en medio de las amenazas de Trump sobre Groenlandia. España también indicó que está evaluando la propuesta.
La estructura de poder de la Junta concentra toda la autoridad en Trump. El presidente estadounidense lidera el organismo, es el único con capacidad para decidir sus integrantes y ejercer veto sobre cualquier decisión. Significativamente, podría mantener este cargo incluso después de concluir su mandato presidencial. Trump ha nombrado un comité ejecutivo compuesto por personas de su confianza: el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial para Gaza Steve Witkoff, su yerno Jared Kushner, el ex primer ministro británico Tony Blair, el director de Apollo Global Management Marc Rowan, el asesor presidencial Robert Gabriel y el presidente del Banco Mundial Ajay Banga. Esta configuración refleja la intención de Trump de mantener control absoluto sobre un organismo que pretende rivalizar con las instituciones internacionales establecidas.
Citations marquantes
La Junta fue concebida inicialmente para supervisar la implementación del alto el fuego en Gaza, pero Trump pretende ampliar sus atribuciones y convertirla en una alternativa al Consejo de Seguridad de la ONU— Casa Blanca
Francia, Noruega y Suecia consideran que el organismo busca socavar el mandato de Naciones Unidas y el multilateralismo— Gobiernos europeos