Trump anuncia negociaciones con Irán el lunes tras pausar ataques masivos

Cuando los aliados pidieron que se cancelara, tienes que decir algo así como: 'Bueno, ya veremos'
Trump explica por qué decidió pausar los ataques masivos tras la presión de sus socios regionales.
Mark

¿Por qué Trump decidió pausar los ataques precisamente ahora, después de amenazar con el más grande desde la Segunda Guerra Mundial?

Mimi

Sus aliados regionales le pidieron que esperara. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar creyeron que había una ventana diplomática real, una oportunidad de negociar en lugar de destruir. Cuando tus socios más cercanos en la región te piden que detengas algo de esa magnitud, tienes que escuchar.

Mark

¿Qué tan creíble es que Irán realmente negocie después de meses de ataques mutuos?

Mimi

Es difícil saberlo. Irán aún no ha confirmado que vaya a sentarse a la mesa el lunes. Pero el hecho de que simultáneamente esté negociando con Omán sobre una ruta alternativa en el estrecho sugiere que está buscando opciones, maneras de mantener su posición sin una escalada total.

Mark

¿Qué es lo que realmente está en juego aquí?

Mimi

El control del estrecho de Ormuz. Por esa vía pasaba el 20 por ciento del petróleo mundial antes de la guerra. Irán lo controla ahora de hecho. Si se reabre, los precios del petróleo podrían caer. Si permanece cerrado, la economía global sufre. Eso es lo que hace que estas negociaciones sean tan críticas.

Mark

¿Cree Trump realmente que puede lograr la desnuclearización de Irán?

Mimi

Dice que sí, pero no ha dado detalles sobre qué significaría eso exactamente o cómo se verificaría. Es una promesa grande. Lo que importa es si Irán está dispuesto a discutirlo seriamente.

Mark

¿Qué pasa si el lunes no hay acuerdo?

Mimi

Entonces volvemos al punto de partida: Trump ha amenazado con ataques masivos, Irán mantiene el estrecho cerrado, y el mundo sigue esperando a ver quién cede primero.

  • Trump suspendió un ataque que él mismo describió como el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, un golpe cuyas secuelas, según admitió, podrían haber tardado décadas en repararse.
  • Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar presionaron directamente al presidente para que aplazara la operación, convencidos de que existe una ventana diplomática real antes de que se cierre.
  • Irán no ha confirmado oficialmente las negociaciones y mueve sus propias fichas: un acuerdo con Omán sobre una ruta alternativa en Ormuz que, según Teherán, no tiene relación con si el estrecho se reabre o no.
  • El comercio marítimo global sigue paralizado: el 20% del petróleo mundial que antes cruzaba Ormuz permanece bloqueado desde el colapso del último cese al fuego.
  • Las conversaciones del lunes determinarán si hay avance real en desnuclearización iraní y reapertura de rutas críticas, o si la amenaza de ataques masivos vuelve a dominar el tablero.

En un giro que suspende —sin cancelar— la amenaza de una guerra de proporciones históricas, Donald Trump anunció el domingo el inicio de negociaciones con Irán para el lunes, cediendo a la petición de sus aliados del Golfo que ven en la diplomacia una salida real. El estrecho de Ormuz, arteria por la que fluye una quinta parte del petróleo mundial, permanece bajo control iraní mientras Teherán negocia con Omán una ruta alternativa y atribuye el cierre a los incumplimientos de Washington. Lo que se juega no es solo un acuerdo nuclear o una vía marítima: es la pregunta de si la razón puede aún abrirse paso entre la lógica de la destrucción.

Donald Trump anunció el domingo que las negociaciones con Irán arrancarían el lunes por la tarde, después de decidir suspender los ataques masivos que había amenazado lanzar. La explicación llegó desde el Air Force One con la franqueza que caracteriza al presidente: sus aliados en la región —Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar— le habían pedido que aplazara los golpes porque creían que había una oportunidad real de acuerdo. "La razón por la que lo piden es que creen que hay un trato", dijo Trump. Teherán no confirmó oficialmente la noticia.

El sábado, Trump ya había retirado sus amenazas de lo que describió como el ataque más grande desde la Segunda Guerra Mundial, reconociendo que los daños habrían requerido muchos años de reconstrucción, si es que eso fuera posible. La guerra entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero con ataques coordinados de Washington e Israel, y desde entonces la diplomacia intermitente ha generado períodos de calma interrumpidos por nuevas hostilidades. Un acuerdo de cese al fuego anterior, que incluía la reapertura del estrecho de Ormuz, ya se derrumbó.

Mientras Trump anunciaba las negociaciones, Irán movía sus propias fichas. El portavoz Esmail Baqai declaró en televisión estatal que Teherán estaba cerca de un entendimiento con Omán sobre una nueva ruta a través del estrecho, "aceptable para ambas partes", que respetaría la soberanía de cada nación. Pero fue enfático en un punto: ese acuerdo no tiene relación con si Ormuz se reabre o permanece cerrado. Irán culpa directamente a Estados Unidos del cierre, argumentando que fue consecuencia del incumplimiento estadounidense de compromisos previos y del bloqueo naval contra la república islámica.

Desde que estalló la guerra, Irán controla de facto el estrecho por el que antes circulaba aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. Lo que ocurra en las negociaciones del lunes podría redefinir la dinámica de toda la región: si hay avances en desnuclearización y en la reapertura de rutas comerciales, el equilibrio geopolítico podría cambiar de forma significativa. Si las conversaciones fracasan, la amenaza de ataques masivos permanece en el aire y la parálisis del comercio marítimo podría prolongarse indefinidamente.

Donald Trump anunció el domingo que las negociaciones con Irán comenzarían el lunes por la tarde, después de que decidiera suspender los ataques masivos que había amenazado lanzar contra el país. Según el presidente, sus aliados en la región —Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar— le habían pedido que aplazara los golpes, convencidos de que existía una oportunidad real para alcanzar un acuerdo diplomático. Teherán aún no ha confirmado oficialmente la noticia.

Desde el avión presidencial Air Force One, Trump explicó su cambio de estrategia con una franqueza característica. Los aliados sabían la magnitud del ataque que se avecinaba porque lo habían visto formarse, dijo. Ahora, en lugar de bombardear, Estados Unidos intentaría persuadir a Irán mediante la negociación. El presidente no proporcionó detalles sobre dónde se llevaría a cabo el encuentro ni quiénes serían los participantes exactos.

El sábado anterior, Trump había retirado sus amenazas de lo que describió como el ataque más grande desde la Segunda Guerra Mundial. En sus declaraciones del domingo, justificó la decisión señalando que cuando los aliados piden que se cancele una operación militar de esa envergadura, hay que tomarlos en serio. "La razón por la que lo piden es que creen que hay un acuerdo", explicó. Según Trump, ese acuerdo abarcaría tanto el control del estrecho de Ormuz como la desnuclearización de Irán, aunque no entró en detalles sobre qué significaría exactamente este último término.

La magnitud de lo que se evitó no es menor. Trump afirmó que los daños causados por el ataque planeado habrían requerido muchos, muchos años para ser reconstruidos, si es que eso fuera posible en absoluto. La guerra entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero con ataques coordinados de Washington e Israel. Desde entonces, meses de diplomacia intermitente han generado períodos de relativa calma interrumpidos por renovadas hostilidades. Un acuerdo de cese al fuego anterior, que incluía la reapertura del estrecho de Ormuz —una vía crítica para el transporte mundial de petróleo—, se derrumbó. Desde entonces, Irán ha endurecido su control sobre el paso marítimo y ambos países han reanudado los ataques mutuos.

Mientras Trump anunciaba estas negociaciones, Irán estaba moviendo sus propias fichas diplomáticas. El domingo, Teherán anunció que estaba a punto de alcanzar un acuerdo con Omán sobre una nueva ruta a través del estrecho de Ormuz. El portavoz Esmail Baqai declaró en televisión estatal que ambos países estaban cerca de un entendimiento sobre una ruta "aceptable para ambas partes", que no sería ni la del norte ni la del sur, y que respetaría los derechos soberanos de cada nación mientras garantizaba los intereses nacionales e iraquíes. No ofreció más detalles sobre lo que esto implicaría en la práctica.

Desde que estalló la guerra, Irán ha mantenido el control de facto sobre el estrecho de Ormuz, una vía navegable por la que antes circulaba aproximadamente el 20 por ciento del consumo mundial de petróleo. Baqai fue claro en un punto: un acuerdo entre Irán y Omán sobre una ruta alternativa no tiene nada que ver con si el estrecho se reabre o permanece cerrado. Teherán culpa directamente a Estados Unidos del cierre de la vía, argumentando que fue causado por el incumplimiento estadounidense de sus compromisos previos, el bloqueo naval contra Irán y todas las medidas hostiles que Washington ha adoptado contra la república islámica durante este período.

Lo que suceda en las negociaciones del lunes podría redefinir la dinámica de una región ya tensa. Si hay avances en desnuclearización y en la reapertura de rutas comerciales críticas para el petróleo mundial, el equilibrio geopolítico podría cambiar significativamente. Si las conversaciones fracasan, la amenaza de ataques masivos permanece en el aire, y la parálisis del comercio marítimo podría continuar.

Obviamente, no quieren ser atacados. Sabían la magnitud del ataque porque lo vieron formarse
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Estamos a punto de alcanzar un acuerdo sobre una ruta aceptable para ambas partes, respetando los derechos soberanos de cada país
— Esmail Baqai, portavoz del gobierno iraní
Quieres la nota completa? Lee el original en El Tiempo ↗
Contáctanos FAQ