Vamos a dejar fuera de servicio todas las centrales eléctricas a menos que se sienten a negociar
En el cuarto día consecutivo de ataques estadounidenses contra Irán, Donald Trump advirtió desde Washington que la próxima semana podría traer la destrucción de centrales eléctricas y puentes iraníes si Teherán no regresa a la mesa de negociaciones. La tregua del 17 de junio, fruto de meses de presión naval en el estrecho de Ormuz, se ha disuelto nuevamente, y el bloqueo marítimo ha sido restablecido. Lo que comenzó como una disputa nuclear bilateral se ha convertido en una crisis con consecuencias para el suministro energético mundial y para millones de civiles iraníes atrapados entre la presión militar y la intransigencia diplomática.
- Trump amenazó en televisión nacional con destruir la infraestructura eléctrica y los puentes de Irán la próxima semana si no hay acuerdo, elevando la crisis a un umbral sin precedentes.
- Los ataques estadounidenses llevan cuatro noches consecutivas y el presidente prometió que continuarán sin pausa hasta que él mismo ordene detenerse.
- El bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz ha sido restablecido, cortando nuevamente las exportaciones de petróleo iraní y presionando la economía del país.
- Teherán rechazó ceder: el vicecanciller iraní declaró que endurecer la presión militar y económica no llevará a Irán de vuelta a las negociaciones.
- La destrucción potencial de infraestructura civil energética amenaza con una catástrofe humanitaria para la población iraní y una perturbación grave del mercado energético global.
Donald Trump apareció ante las cámaras de Fox News el martes con un ultimátum directo: si Irán no regresa a negociar en los próximos días, Estados Unidos destruirá sus centrales eléctricas y sus puentes. "La próxima semana la situación se volverá realmente grave para ellos", advirtió al corresponsal Trey Yingst. La declaración llegó mientras los ataques estadounidenses completaban su cuarto día consecutivo y apenas una hora después de que representantes de ambos países hubieran mantenido contactos sobre un posible acuerdo.
Trump expresó su frustración con lo que describió como un patrón de incumplimiento iraní, asegurando que sus fuerzas actuaban con cuidado respecto a la población civil, pero dejando pocas dudas sobre sus intenciones si las conversaciones fracasaban. Describió una cadencia de bombardeos nocturnos que continuaría sin interrupción hasta nueva orden suya.
El trasfondo de la crisis es la tregua del 17 de junio, ya disuelta. Ese acuerdo había nacido de un bloqueo naval previo impuesto en abril sobre el estrecho de Ormuz, que según el negociador iraní Mohamad Baqer Qalibaf impidió exportar "ni un solo barril de petróleo". Ahora ese bloqueo ha sido restablecido: Ormuz está abierto para el mundo, pero cerrado para Irán.
Desde Teherán, el vicecanciller Kazem Gharibabadi respondió con firmeza: su país no cederá ante la presión militar ni económica, y quien crea lo contrario "está cometiendo un error". Trump, por su parte, acusó a las autoridades iraníes de mentir sobre los contactos diplomáticos y sobre su programa nuclear.
Lo que resta de los próximos días decidirá si la diplomacia encuentra un resquicio o si la escalada avanza hacia la destrucción de infraestructura civil, con consecuencias que se extenderían mucho más allá de las fronteras iraníes.
Donald Trump se sentó frente a las cámaras de Fox News el martes y dejó clara su intención: si Irán no regresa a la mesa de negociaciones en los próximos días, sus fuerzas armadas destruirán las centrales eléctricas y los puentes del país. "La próxima semana la situación se volverá realmente grave para ellos", advirtió el presidente estadounidense al corresponsal Trey Yingst. "Vamos a dejar fuera de servicio todas las centrales eléctricas. Vamos a destruir todos sus puentes a menos que se sienten a negociar".
Las palabras de Trump llegaron mientras los ataques estadounidenses contra Irán completaban su cuarto día consecutivo. Apenas una hora antes de la entrevista, sus representantes habían estado en contacto con funcionarios iraníes discutiendo otro posible acuerdo, pero el mandatario expresó su frustración con lo que describió como un patrón de incumplimiento. "Quieren llegar a un acuerdo, pero cada vez que lo hacen, lo incumplen", dijo. Aseguró que sus fuerzas estaban siendo "muy cuidadosas con la población civil", pero dejó poco lugar a dudas sobre sus intenciones si las negociaciones fracasaban.
Lo que está en juego es la frágil tregua alcanzada el 17 de junio, que ya se ha disuelto. Ese acuerdo fue el resultado de un bloqueo naval anterior impuesto en abril, cuando Estados Unidos cerró el estrecho de Ormuz a las exportaciones iraníes. Según Mohamad Baqer Qalibaf, el negociador jefe de Irán, su país no pudo exportar "ni un solo barril de petróleo" durante esa operación. El Instituto para el Estudio de la Guerra indicó que esa presión económica "desempeñó un papel decisivo" en la firma del memorando de entendimiento. Ahora, Trump ha restablecido ese bloqueo naval, y el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores para el transporte mundial de petróleo, está "abierto, pero no para Irán", según el presidente.
Trump también afirmó que la capacidad militar de Irán ha sido "reducida a un nivel muy bajo" tras los ataques repetidos, y que las ofensivas continuarán "hasta que yo diga basta". En la entrevista, describió un patrón de bombardeos nocturnos: "Vamos a golpearlos con mucha fuerza esta noche. Vamos a golpearlos con mucha fuerza la noche de mañana. Vamos a golpearlos con mucha fuerza la noche siguiente". Hasta ahora, indicó, Estados Unidos ha evitado atacar de lleno el sector energético iraní, pero dejó abierta esa posibilidad para la próxima semana.
Desde Teherán, la respuesta fue de rechazo. El vicecanciller iraní, Kazem Gharibabadi, declaró a la televisión estatal que su país no cederá a la presión militar y económica. "Si Estados Unidos cree que, al endurecer sus medidas contra nosotros, sus acciones militares y su bloqueo económico, volveremos a las negociaciones, está cometiendo un error", dijo. Trump, por su parte, acusó a las autoridades iraníes de mentir sobre los contactos entre ambos países y sobre el programa nuclear. "Todo lo que dice Irán es mentira. Nunca había visto algo así", sostuvo.
Lo que comenzó como un conflicto bilateral se ha convertido en una crisis con implicaciones globales. Los ataques han perturbado el suministro energético mundial y han arrastrado a los vecinos de Irán hacia la inestabilidad. La destrucción de infraestructura energética civil, si se concreta, podría afectar a millones de civiles iraníes. Los próximos días determinarán si las negociaciones logran avanzar o si la escalada militar continúa sin freno.
Citas Notables
Quieren llegar a un acuerdo, pero cada vez que lo hacen, lo incumplen— Donald Trump, presidente estadounidense
Si Estados Unidos cree que, al endurecer sus medidas contra nosotros, sus acciones militares y su bloqueo económico, volveremos a las negociaciones, está cometiendo un error— Kazem Gharibabadi, vicecanciller iraní
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Trump está tan seguro de que la amenaza de destruir infraestructura energética lo traerá de vuelta a la mesa?
Porque funcionó antes. El bloqueo naval de abril fue devastador para la economía iraní, y eso los llevó al acuerdo de junio. Cree que si aprieta más fuerte, Irán se rendirá.
Pero Irán dice que no cederá. ¿Qué pasa si ambos lados simplemente se niegan a ceder?
Entonces entramos en territorio desconocido. Los ataques continúan, la infraestructura se destruye, y el suministro energético mundial se ve afectado. Nadie gana.
¿Cuál es el riesgo real para los civiles iraníes si Trump destruye las centrales eléctricas?
Sin electricidad, no hay hospitales funcionando correctamente, no hay agua potable, no hay refrigeración. Es una crisis humanitaria que afecta a millones de personas que no tienen nada que ver con las negociaciones.
¿Por qué Trump confía en que puede controlar esto? ¿Qué pasa si se sale de control?
Dice que sus fuerzas están siendo "muy cuidadosas", pero una vez que empiezas a bombardear infraestructura civil, es difícil contener las consecuencias. Los errores suceden. Las represalias suceden.
¿Hay alguna señal de que Irán podría ceder?
No la hay. De hecho, Gharibabadi fue muy claro: más presión militar no los traerá de vuelta. Ambos lados parecen estar en una posición donde ceder se siente como perder.
Entonces, ¿cuál es el siguiente paso?
Los próximos días lo dirán. Si Trump sigue adelante con los ataques a las centrales eléctricas, estamos viendo una escalada que podría tener consecuencias impredecibles, no solo para Irán sino para la estabilidad energética global.