Trump advierte del cierre del Gobierno estadounidense por desacuerdo presupuestario

Aproximadamente 750.000 empleados federales enfrentarían suspensión laboral diaria durante el cierre del Gobierno.
Medidas irreversibles que les perjudiquen, como despedir empleados
Trump amenaza con represalias contra los demócratas si el Gobierno cierra por desacuerdo presupuestario.
Mark

¿Por qué Trump culpa a los demócratas si su propio partido controla el Senado y la Cámara?

Mimi

Porque aunque los republicanos tienen mayoría, necesitan 60 votos en el Senado para aprobar cualquier medida presupuestaria, y eso requiere apoyo demócrata. Los demócratas usan eso como palanca para exigir que se renueve Obamacare.

Luke

Pero espera—¿Trump dice que no quiere el cierre y luego amenaza con despidos masivos? ¿Eso no es contradictorio?

Mimi

Completamente. Dice que quiere evitarlo, pero también dice que usará el cierre para tomar represalias. Es una estrategia de negociación, aunque confusa.

Mark

¿Qué pasa realmente con esos 750.000 empleados?

Mimi

Serían suspendidos sin paga cada día que dure el cierre. No es despido permanente, pero es una interrupción seria de ingresos.

Luke

¿Y esa cifra de 750.000 viene de dónde exactamente?

Mimi

De la Oficina de Presupuesto del Congreso, basada en planes de contingencia que las agencias ya tienen preparados. No es especulación.

Mark

¿Cuánto tiempo podría durar esto?

Mimi

El artículo no lo dice. Depende de si llegan a un acuerdo en las próximas horas o si la negociación se alarga.

Luke

Lo importante es que esto no es nuevo—ha pasado antes. La última vez fue en 2018, hace casi siete años.

  • El plazo vence a medianoche y no hay acuerdo: el Congreso no tiene tiempo de aprobar fondos provisionales antes del cierre.
  • Unos 750.000 empleados federales podrían quedarse sin trabajo cada día de parálisis, con un coste salarial de 400 millones de dólares diarios.
  • Los demócratas exigen renovar los subsidios de Obamacare y revertir recortes sanitarios; los republicanos se niegan, y Trump acusa a sus rivales de querer extender beneficios a inmigrantes indocumentados.
  • La reunión del lunes entre líderes de ambos partidos y Trump no produjo ningún acuerdo, dejando la negociación en punto muerto.
  • Trump lanza una amenaza velada: durante el cierre, su Administración podría tomar 'medidas irreversibles', como despidos masivos y eliminación de programas que benefician a los demócratas.
  • Lo que empezó como una disputa presupuestaria se ha convertido en un pulso político sobre salud, migración y el alcance del Estado.

En el umbral de la medianoche, el Gobierno federal de Estados Unidos se asomaba a su primera parálisis parcial en casi siete años, mientras republicanos y demócratas no lograban tender un puente sobre sus diferencias en materia de salud y presupuesto. Trump, desde la Casa Blanca, reconoció lo inevitable con una mezcla de advertencia y amenaza: el cierre no era lo que su Administración deseaba, pero tampoco descartaba aprovecharlo. Detrás de los números —750.000 empleados en suspenso, 400 millones de dólares diarios en juego— late una disputa más profunda sobre quién merece la protección del Estado y a qué precio.

El martes, Donald Trump se presentó ante la prensa en la Casa Blanca para confirmar lo que muchos ya intuían: el Gobierno federal cerraría probablemente a partir de la medianoche, en la primera paralización parcial en casi siete años. La negociación presupuestaria había llegado a un punto de ruptura sin retorno visible.

El nudo del conflicto son dos exigencias demócratas que los republicanos rechazan de plano: la renovación de los subsidios de Obamacare, que expiran este año, y la revocación de ciertos recortes sanitarios incluidos en la propia ley fiscal de Trump. El presidente, por su parte, acusa a los demócratas de querer extender beneficios de salud a inmigrantes indocumentados, lo que a su juicio convierte el asunto en una 'gran disputa' que justifica su postura inflexible.

La reunión del lunes entre líderes de ambos partidos y Trump no produjo ningún acuerdo, dejando al Congreso sin margen para aprobar fondos provisionales antes del vencimiento del plazo. Trump envió entonces un mensaje contradictorio: dijo no querer el cierre, pero advirtió que durante la parálisis su Administración podría tomar 'medidas irreversibles', incluyendo despidos masivos de empleados no esenciales y la eliminación de programas vinculados a sus opositores.

Las cifras hablan por sí solas: la Oficina de Presupuesto del Congreso estima que unos 750.000 empleados federales podrían ser suspendidos cada día de cierre, con un coste salarial de aproximadamente 400 millones de dólares diarios. Con las horas contadas, Washington se preparaba para una parálisis que golpearía directamente a cientos de miles de trabajadores y, de forma indirecta, a los servicios que el Estado presta a sus ciudadanos.

Donald Trump se presentó ante la prensa en la Casa Blanca el martes para anunciar lo que parecía inevitable: el Gobierno federal estadounidense cerraría probablemente a partir de la medianoche. El enfrentamiento entre republicanos y demócratas sobre cómo financiar la Administración había llegado a un punto de ruptura, y con él vendría la primera paralización parcial del Estado en casi siete años.

La disputa gira en torno a dos demandas demócratas que los republicanos rechazan. Los demócratas exigen que se renueven los subsidios del programa Obamacare antes de que expiren este año, y también piden que se revoquen ciertos recortes en materia sanitaria incluidos en la ley de rebaja fiscal que el propio Trump impulsó. Trump, por su parte, acusa a los demócratas de querer extender beneficios de salud como Medicare a inmigrantes indocumentados, argumentando que esto atrae más personas al país en busca de atención médica. Desde su perspectiva, esto constituye una "gran disputa" que justifica su postura inflexible.

La reunión de líderes de ambos partidos con Trump celebrada el lunes no produjo acuerdo alguno. Esto significaba que el Congreso no tendría tiempo para aprobar un paquete de fondos provisionales antes de que venciera el plazo a medianoche. Trump, sin embargo, envió un mensaje contradictorio: afirmó que su Administración no quería que cerrara el Gobierno, citando los logros económicos de su mandato y describiendo el momento como "histórico". Pero luego añadió una amenaza velada: durante un cierre, su Administración podría tomar "medidas irreversibles" que perjudicaran a los demócratas, incluyendo despidos masivos de empleados federales considerados no esenciales y la eliminación de programas y servicios que importan a sus opositores.

La Oficina de Administración y Presupuesto ya había instruido a las agencias federales a prepararse para despedir a funcionarios no esenciales en caso de cierre. Los números son significativos: la Oficina de Presupuesto del Congreso estima que aproximadamente 750.000 empleados federales podrían ser suspendidos cada día durante una paralización, con un costo diario total de sus salarios de unos 400 millones de dólares. Estas cifras provienen de un análisis de los últimos planes de contingencia que las agencias federales y la Oficina de Administración de Personal tienen preparados.

Lo que comenzó como una negociación presupuestaria se había transformado en un pulso político sobre la expansión de beneficios de salud y la política migratoria. Trump utilizaba la amenaza del cierre como palanca, mientras que los demócratas mantenían sus demandas sobre Obamacare y protecciones sanitarias. Con las horas contadas antes de la medianoche, la capital estadounidense se preparaba para una paralización que afectaría directamente a cientos de miles de trabajadores federales y, indirectamente, a los servicios que el Gobierno presta a los ciudadanos.

Probablemente tengamos un cierre del Gobierno
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Durante el cierre podríamos tomar medidas irreversibles que les perjudiquen, como despedir a un gran número de empleados
— Donald Trump
Möchten Sie die ganze Geschichte? Das Original lesen bei 20 Minutos ↗
Kontakt FAQ