Tres robos en 48 horas dejan a vecino de Rafaela con pérdidas de $12 millones

Alejandro Matorra perdió todos sus ahorros de décadas y la oportunidad de emprender un negocio, sufriendo devastación económica y emocional tras tres robos consecutivos en su vivienda.
Me llevaron la vida. Se llevaron todos mis ahorros
Alejandro Matorra resume el impacto de tres robos en 48 horas que le arrebataron décadas de ahorros destinados a emprender.

Tres ingresos delictivos en dos días: viernes madrugada, sábado madrugada y sábado noche. Los ladrones utilizaron palancas, abrieron ventanas sin romper vidrios y arrancaron una hoja completa del portón. La mercadería robada (herramientas, máquinas de herrería, soldadoras, artículos de bazar) representaba ahorros de décadas destinados a abrir un comercio. Se estima que requirió al menos dos camionetas para transportar todo.

  • Tres ingresos delictivos en 48 horas: viernes madrugada, sábado madrugada y sábado noche
  • Pérdidas estimadas en 12 millones de pesos en herramientas, máquinas de herrería y mercadería
  • Los ladrones utilizaron palancas, abrieron ventanas sin romper vidrios y arrancaron una hoja completa del portón
  • La mercadería robada representaba ahorros de décadas destinados a abrir un comercio de herrería y bazar
  • Alejandro Matorra vive en barrio Guillermo Lehmann desde hace más de 45 años

Un vecino de Rafaela sufrió tres robos en 48 horas perdiendo $12 millones en herramientas y mercadería destinadas a abrir un negocio. Los delincuentes ingresaron con técnicas sofisticadas mientras la víctima reforzaba la seguridad.

Alejandro Matorra pasó dos días que él mismo describe como los peores de su vida. Entre el viernes por la madrugada y el sábado por la noche, delincuentes ingresaron tres veces a su casa en el barrio Guillermo Lehmann, sobre avenida Luis Maggi, en Rafaela. Se llevaron herramientas, máquinas de herrería, soldadoras eléctricas, artículos de bazar y otros elementos que sumaban alrededor de 12 millones de pesos. También destrozaron su propiedad. "Me llevaron la vida", resumió cuando contó lo que había pasado.

El primer robo ocurrió entre las dos y las cuatro de la madrugada del viernes. Los ladrones abrieron una puerta con una palanca, con tanta precisión que casi no hizo ruido. Matorra reparó esa abertura e hizo modificaciones para reforzar la seguridad. Pero al día siguiente volvieron. En la madrugada del sábado, nuevamente entre las dos y las cuatro de la mañana, los delincuentes encontraron otro punto de entrada. Palanquearon una reja y abrieron una ventana sin romper el vidrio. "No estalló el vidrio, simplemente lo abrieron. Son muy silenciosos", describió. El tercer episodio fue más violento. Cerca de las diez de la noche del sábado, cuando Matorra ya había instalado una alarma y colocado alambre de púas sobre el tapial, los ladrones arrancaron una hoja completa del portón de cuatro hojas. Un vecino lo alertó golpeando las manos. Cuando salió, encontró el portón destrozado y al delincuente escapando. Los intrusos también destruyeron la alarma para evitar que siguiera sonando.

Lo que más desconcierta a Matorra es la magnitud del robo. Tenía un depósito lleno de herramientas de trabajo, máquinas nuevas para herrería, soldadoras eléctricas y artículos de bazar. Todo era para abrir un negocio. Calcula que para retirar semejante cantidad de elementos hicieron falta al menos dos camionetas. "No puede ser que entre las dos y las tres de la mañana nadie vea que prácticamente están mudando una casa", cuestionó. Esos elementos representaban los ahorros de muchos años. Su intención era abrir un comercio de herrería y bazar para generar una nueva fuente de ingresos. "Me gasté todos mis ahorros en eso. Era la posibilidad de salir adelante y ahora no tengo ni siquiera esa oportunidad."

A las pérdidas por el robo se suman ahora los costos para reparar los daños y reforzar la seguridad. Necesita hacer un portón nuevo de hierro, colocar más cámaras y reforzar todo. "Es muchísimo dinero", dijo. Tras el tercer robo, colocó alambre de púas sobre uno de los tapiales, además de nuevas cámaras y otros sistemas de seguridad. Sin embargo, reconoce que la sensación es de impotencia. "Tenemos que convertir nuestras casas en cárceles para poder vivir tranquilos."

Matorra realizó la denuncia policial inmediatamente después de los hechos. Llamó a la Policía durante la madrugada del sábado y, cuando ocurrió el tercer intento, fueron nuevamente los vecinos quienes dieron aviso. Pero cuestiona el avance de la investigación. "Estamos a lunes y todavía nadie pidió las grabaciones de las cámaras particulares que hay en las casas." En el barrio existen varios dispositivos privados que podrían aportar imágenes del recorrido de los delincuentes. Asegura que la inseguridad viene creciendo en barrio Guillermo Lehmann. "Los vecinos se están quejando porque hay muchos robos. No sé si esto será una zona liberada o qué está pasando." Aunque reconoce que suele observar patrullajes policiales por el sector, le resulta llamativo que nadie haya advertido movimientos extraños durante los robos. "Normalmente hay presencia policial. Por eso me cuesta creer que nadie haya visto nada."

Matorra reside en ese lugar desde hace más de cuarenta y cinco años y aseguró que jamás había atravesado una situación semejante. "Nunca vi algo con tanto ensañamiento." Trabaja de manera independiente como asesor científico, terapeuta y nutricionista. Aunque nunca le gustó pedir ayuda económica, reconoce que cualquier aporte será bien recibido. "Lo que más necesito es trabajo", dijo. Mientras tanto, intenta recuperarse del golpe económico y emocional que le dejaron tres robos consecutivos. "Me sacaron la vida. Se llevaron todos mis ahorros y todo lo que había construido para poder empezar de nuevo."

Me llevaron la vida
— Alejandro Matorra, vecino de Rafaela
Tenemos que convertir nuestras casas en cárceles para poder vivir tranquilos
— Alejandro Matorra
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Cómo es posible que alguien entre tres veces en dos días sin ser visto?

Model

Los ladrones trabajaban entre las dos y las cuatro de la mañana, cuando casi nadie está despierto. Usaban palancas en lugar de romper vidrios o puertas, así que no hacían ruido. Eran muy silenciosos, muy técnicos.

Inventor

¿Crees que sabían qué había adentro?

Model

Probablemente. Matorra tenía un depósito lleno de herramientas nuevas, máquinas de herrería, soldadoras. No es algo que robes al azar. Necesitaban al menos dos camionetas para llevarse todo. Eso requiere planificación.

Inventor

¿Por qué la policía no pidió las cámaras de seguridad privadas?

Model

Esa es la pregunta que Matorra se hace. Dice que el lunes todavía nadie le había pedido las grabaciones. En el barrio hay varios dispositivos privados que podrían mostrar el movimiento de los delincuentes. Es una falla en la investigación.

Inventor

¿Qué significa para él perder todo esto?

Model

Significa que perdió cuarenta y cinco años de ahorros. Tenía un plan: abrir un negocio de herrería y bazar para empezar de nuevo. Ahora no tiene ni eso. Dice que le sacaron la vida.

Inventor

¿Hay algo que lo sorprenda más que el robo mismo?

Model

Sí. Que después de reforzar la seguridad, volvieron. Y que después de eso, volvieron otra vez. Es como si estuvieran burlándose de él, demostrando que podían entrar donde quisieran.

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