El fiscal solicita penas de 10 a 22 años de prisión para cinco acusados de la misma familia por el homicidio ocurrido en San Blas. La víctima, J.G.S., era un respetado mediador que aplicaba la ley gitana; el conflicto surgió por una indemnización de 18.000 euros en una separación matrimonial.
Tres miembros de una familia confiesan el asesinato de un patriarca gitano en Madrid
Un patriarca respetado se convirtió en un obstáculo que debía ser eliminado
¿Cómo es que una disputa sobre dinero en una separación termina en un asesinato en la calle?
Porque aquí no se trata solo de dinero. Es sobre honor, sobre la ley gitana, sobre quién tiene autoridad para decidir qué es justo. Cuando Abraham se separó, no fue un divorcio civil. Fue un conflicto entre familias.
Pero J.G.S. era un mediador, ¿no? Alguien que supuestamente resolvía estos conflictos.
Exacto. Era un patriarca respetado. Pero en esta disputa, fue puesto en el lado de la familia que exigía el dinero. Eso lo convirtió en un obstáculo para Enrique V.V., no en un árbitro neutral.
¿Y por qué Abraham se presentó voluntariamente después si su padre fue quien organizó todo?
Porque otros patriarcas lo presionaron. Le dijeron que como él había causado la disputa, debía cargar con la culpa. Es una forma de justicia dentro de la comunidad, pero también es una forma de presión que lo obligó a mentir.
¿Qué pasa ahora con la viuda y los cuatro hijos de J.G.S.?
Esperan justicia. No hablan de venganza. Solo quieren que el sistema legal haga lo que debe hacer. Pero han perdido al hombre que los protegía, que resolvía sus problemas. Eso no se recupera.
The Pulse
- Tres miembros de una familia reconocieron el asesinato de J.G.S. en Madrid, marzo de 2022
- El fiscal pide penas de 10 a 22 años de prisión para cinco acusados
- La disputa comenzó por una indemnización de 18.000 euros en una separación matrimonial
- J.G.S. era un pastor evangélico y patriarca gitano que mediaba en conflictos familiares
El fiscal solicita penas de 10 a 22 años de prisión para cinco acusados de la misma familia por el homicidio ocurrido en San Blas. La víctima, J.G.S., era un respetado mediador que aplicaba la ley gitana; el conflicto surgió por una indemnización de 18.000 euros en una separación matrimonial.
Tres miembros de una familia reconocen en juicio el asesinato a tiros de un pastor evangélico que actuaba como patriarca mediador en una disputa familiar gitana en Madrid en marzo de 2022.
En la confluencia de la avenida de Guadalajara y la plaza de Alsacia, en el barrio de Las Rosas de Madrid, tres personas en dos coches bloquearon el vehículo de un hombre en la tarde del 29 de marzo de 2022. Lo que sucedió en los minutos siguientes dejó muerto a J.G.S., un pastor evangélico de 60 años que durante décadas había funcionado como patriarca gitano, el tipo de figura que resuelve disputas aplicando la ley gitana tradicional. Ahora, en el juicio ante la Audiencia Provincial de Madrid, tres miembros de la familia que organizó la emboscada han reconocido su participación en el homicidio.
Enrique V.V., quien según su propio relato orquestó todo, explicó al tribunal cómo comenzó todo: su hijo Abraham vivía con una mujer que era de otra familia gitana. Cuando decidieron separarse —ella estaba embarazada— la familia de ella invocó la ley gitana para reclamar una indemnización de 18.000 euros. El dinero nunca llegó. Los meses pasaron. Las amenazas llegaron. En una reunión la noche anterior a los hechos, la familia de la mujer elevó sus exigencias: los 18.000 euros originales más 12.000 más por la demora. Enrique V.V. dijo que se bloqueó. Decidió, según sus palabras, ir "a por ellos".
Lo que organizó fue una trampa. Dos coches. El suyo, un Audi Q7, llevaba a su hijo Abraham, a su esposa Gema J.S. —a quien obligó a subirse porque era prima de la madre de la exmujer de Abraham— y a él mismo al volante. El otro coche lo conducía Cristian V.M., con Antonio V.V., hermano de Enrique, en el asiento del copiloto. Cuando J.G.S. pasó por la confluencia de esas dos calles, los dos vehículos lo bloquearon. Antonio V.V. sacó una pistola y disparó varias veces. J.G.S. murió en la calle.
En la sala del tribunal, mientras declaraban, algunos familiares de la víctima estaban presentes. La tensión era palpable. Enrique V.V., Antonio V.V. y Cristian V.M. todos reconocieron los hechos. Los tres pidieron perdón. Abraham V.J., el hijo cuya separación matrimonial desencadenó todo, dijo que solo acompañó a su padre en el coche. Luego, mientras huían hacia Sevilla para evitar represalias, varios patriarcas gitanos lo llamaron. Le dijeron que como él había provocado la disputa, debía asumir la responsabilidad. Se presentó en un cuartel de la Guardia Civil y antes disparó un arma al aire para simular que había sido él quien mató a J.G.S. Su madre, Gema J.S., aseguró que fue obligada a subirse al coche contra su voluntad. Su hijo Luis negó cualquier participación.
El fiscal pide penas de entre 10 y 22 años de prisión para los cinco acusados de la familia. La viuda de J.G.S. y sus cuatro hijos también acusan, e imputan a un sexto familiar. En su declaración inicial, el abogado de la familia de la víctima, Marcos García Montes, describió a J.G.S. como "un patriarca, un mediador, un juez gitano que solucionaba problemas y conflictos, un pastor evangélico bueno". Enfatizó que la familia de la víctima "es gente de paz que no quiere venganza, sino justicia y los acusados deben pagar por lo que han hecho". Lo que comenzó como una disputa sobre dinero en una separación matrimonial terminó con un hombre muerto en la calle y una familia pidiendo que la ley haga su trabajo.
Notable Quotes
J.G.S. era un patriarca, un mediador, un juez gitano que solucionaba problemas y conflictos, un pastor evangélico bueno— Marcos García Montes, abogado de la familia de la víctima
La familia de la víctima es gente de paz que no quiere venganza, sino justicia y los acusados deben pagar por lo que han hecho— Marcos García Montes, abogado de la familia de la víctima