Tres de cada diez menores españoles han sufrido ataques sexuales, según macroestudio

Millones de menores españoles sufren violencia psicológica, física y sexual durante su infancia y adolescencia, con continuidad de estos abusos en muchos casos más allá de la mayoría de edad.
La violencia contra menores no es un asunto privado, sino un problema estructural
La ministra de Juventud e Infancia subraya que la sociedad entera debe actuar contra esta realidad silenciada.

Durante demasiadas generaciones, la violencia contra los niños y niñas en España ha sido tratada como un secreto doméstico. Un macroestudio encargado por el Ministerio de Juventud e Infancia, basado en 9.000 testimonios retrospectivos, pone ahora cifras a ese silencio: casi la mitad de los menores ha sufrido violencia psicológica, tres de cada diez han padecido agresiones sexuales, y los más vulnerables —chicas, jóvenes LGTBI, menores con discapacidad y de familias migrantes— cargan con el peso más pesado. El estudio no solo describe una herida colectiva; obliga a la sociedad a reconocer que lo que ocurre en el interior de los hogares y las aulas es, ante todo, un problema estructural que exige respuesta pública.

  • Casi la mitad de los menores españoles ha sufrido violencia psicológica, y uno de cada tres ha experimentado agresiones sexuales, una magnitud que convierte este problema en una emergencia social silenciada.
  • Los agresores no son siempre extraños: en una de cada tres agresiones sexuales el responsable es la propia pareja, y la violencia física y psicológica proviene mayoritariamente de los progenitores.
  • Las chicas, los adolescentes LGTBI, los menores con discapacidad y los hijos de familias migrantes concentran la mayor parte del daño, revelando que la vulnerabilidad se acumula sobre quienes ya están en los márgenes.
  • La violencia digital crece sin freno entre los menores, y una de cada diez víctimas de agresión sexual continúa sufriendo ese abuso después de cumplir los 18 años.
  • El Gobierno responde con una reforma de la ley de protección a la infancia que busca detección temprana, coordinación entre administraciones y garantizar a cada menor su propio abogado en los procesos judiciales.
  • La ministra Sira Rego llamó a «romper el silencio», reconociendo que ninguna política será suficiente si la sociedad sigue tratando el maltrato infantil como un asunto privado.

Un estudio encargado por el Ministerio de Juventud e Infancia ha puesto cifras a una realidad que España ha sostenido en silencio durante décadas. La investigación, titulada 'Prevalencia de la violencia contra la infancia y la adolescencia', recoge las respuestas de 9.000 personas de entre 18 y 30 años sobre los distintos tipos de violencia que sufrieron siendo menores: psicológica, física, sexual, de pareja, digital o por negligencia.

El panorama que emerge es de violencia generalizada. El 48% de los menores ha sufrido violencia psicológica, principalmente a manos de sus padres. Cuatro de cada diez han experimentado violencia física. Uno de cada cuatro ha padecido violencia de pareja durante la adolescencia, y otro tanto ha sufrido violencia digital vinculada al ciberacoso y a intromisiones en su intimidad sexual, una forma de agresión en constante aumento.

La violencia sexual merece atención especial: el 29% de los menores españoles ha sufrido alguna forma de agresión sexual, desde el acoso hasta la violación. En una de cada tres ocasiones, el agresor es la propia pareja. Los adultos desconocidos son responsables del 26% de los casos, y los amigos del 21%. Una de cada diez víctimas continúa sufriendo este tipo de violencia después de cumplir los 18 años.

El perfil de las víctimas más vulnerables es claro: chicas, adolescentes LGTBI, menores con discapacidad y jóvenes de familias migrantes concentran la mayor parte del daño. También resultan especialmente afectados quienes no continuaron estudios más allá de la educación obligatoria.

La ministra Sira Rego aprovechó la presentación del estudio para llamar a «romper el silencio» y subrayar que la violencia contra los menores no es un asunto privado, sino un problema estructural. El Gobierno trabaja ya en una reforma de la Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia que busca mejorar la detección temprana, fortalecer la coordinación entre administraciones y garantizar a cada menor su propio abogado de oficio en los procesos judiciales, independiente del que represente a sus padres.

Un estudio encargado por el Ministerio de Juventud e Infancia ha puesto números a una realidad que España ha mantenido en silencio durante demasiado tiempo: tres de cada diez menores han sufrido ataques sexuales en algún momento de su infancia o adolescencia. La investigación, titulada 'Prevalencia de la violencia contra la infancia y la adolescencia', se basa en las respuestas de 9.000 españoles y españolas de entre 18 y 30 años, a quienes se preguntó retrospectivamente sobre los distintos tipos de violencia que padecieron cuando eran menores: psicológica, física, sexual, de pareja, digital o por negligencia.

Los datos revelan un panorama de violencia generalizada. Casi la mitad de los menores españoles —el 48%— ha sufrido violencia psicológica, principalmente a manos de sus padres. Cuatro de cada diez han experimentado violencia física, cometida en su mayoría también por progenitores, aunque compañeros de escuela y otros miembros del entorno familiar o educativo también aparecen como agresores frecuentes. Uno de cada cuatro menores ha padecido violencia de pareja durante la adolescencia. Y uno de cada cuatro ha sufrido también violencia digital, vinculada al ciberacoso y a intromisiones en la intimidad sexual, una forma de agresión que los investigadores señalan como especialmente preocupante por su tendencia al aumento constante.

La violencia sexual merece atención particular. El 29% de los menores españoles ha sufrido alguna forma de agresión sexual, que va desde el acoso y las vejaciones hasta los tocamientos o la violación. Lo que el estudio revela como especialmente inquietante es que en una de cada tres ocasiones, estos ataques proceden de la propia pareja. Los adultos desconocidos son responsables del 26% de estos casos, y amigos de las víctimas del 21%. Una de cada diez personas que sufrió violencia sexual de menor continúa padeciendo este tipo de agresión después de cumplir los 18 años.

El perfil de las víctimas más vulnerables es claro: las chicas, los adolescentes del colectivo LGTBI, los menores con discapacidad y aquellos procedentes de familias migrantes sufren estos ataques con mayor intensidad. También resultan especialmente afectados quienes completaron su educación obligatoria o secundaria sin continuar estudios superiores.

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, utilizó la presentación del estudio para hacer un llamamiento directo a la sociedad, las familias y los poderes públicos a «romper el silencio». Enfatizó que la violencia contra menores no es un asunto privado sino un problema estructural que requiere respuesta colectiva. El Gobierno ya trabaja en la ampliación de la Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (Lopivi), un anteproyecto que busca mejorar la detección temprana, fortalecer la coordinación entre administraciones y garantizar una atención integral a las víctimas. Entre las medidas previstas está ampliar la obligación de que los jueces escuchen a los menores en cualquier proceso que les afecte, independientemente de su edad (actualmente solo a partir de los 12 años), proporcionar formación específica y continua sobre esta problemática a todos los niveles de la administración y la justicia, y asignar a cada menor su propio abogado de oficio en los procesos judicales, independiente del que represente a sus padres.

La violencia contra niñas, niños y adolescentes no es un asunto privado, sino un problema estructural que interpela a toda la sociedad
— Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia
Garantizar una vida libre de violencia a los menores no es solo un deber legal, es una responsabilidad política y social que debe traducirse en acción real
— Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué se eligió preguntar a personas de 18 a 30 años sobre su infancia? ¿No habría sido más directo encuestar a menores?

Model

Porque los menores no pueden dar consentimiento informado para participar en estudios así, y además hay una distancia temporal que permite reflexión. Alguien de 25 años puede hablar de lo que le pasó a los 10 con más perspectiva que el niño en el momento.

Inventor

El 48% con violencia psicológica, el 29% con sexual, el 25% con violencia de pareja... ¿estos porcentajes se superponen? ¿Una misma persona sufre múltiples formas?

Model

Casi seguro que sí. El estudio no lo especifica, pero la realidad es que la violencia raramente viene sola. Una chica que sufre violencia de pareja probablemente también ha sufrido psicológica. Un adolescente LGTBI acosado digitalmente probablemente también lo es en la escuela.

Inventor

Lo que más me sorprende es que en el 33% de los casos de violencia sexual, el agresor es la pareja. ¿Cómo se entiende eso en la adolescencia?

Model

Porque la violencia de pareja en adolescentes es invisible. Se normaliza como «celos», como «control», como «pasión». Un novio que revisa el teléfono, que aísla, que presiona sexualmente... todo eso se ve como amor mal expresado, no como violencia.

Inventor

¿Y después de los 18? ¿Esos abusos continúan?

Model

En muchos casos sí. Una de cada diez víctimas de violencia sexual sigue sufriendo después de mayor de edad. El 13% de quienes sufrieron violencia de pareja de adolescentes la continúan padeciendo. Es decir, el daño no termina cuando se cumple años.

Inventor

¿Qué cambia con la nueva ley que mencionan?

Model

Que los menores tendrán voz en los procesos judiciales desde cualquier edad, no solo desde los 12. Que habrá abogado propio para el menor, independiente del de los padres. Y que toda la administración recibirá formación específica. Son cambios pequeños en el papel, pero enormes en la práctica.

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