Trastornos alimentarios se duplican en adolescentes durante pandemia, casos desde los 11 años

Adolescentes, especialmente mujeres, desarrollan trastornos alimentarios graves con riesgo de mortalidad, diagnosticados a edades cada vez más tempranas durante la pandemia.
Los casos se han duplicado, y cada vez son diagnosticados a edades más precoces
La doctora Amparo Jaramillo resume el cambio más alarmante: trastornos alimentarios que antes aparecían a los 15-16 años ahora se ven en menores de 11.
Mark

¿Por qué crees que la pandemia específicamente duplicó estos casos? ¿No había presión sobre la imagen corporal antes?

Mimi

Claro que la había, pero el confinamiento creó una tormenta perfecta. Las redes sociales se convirtieron en el único espacio social para muchos adolescentes, y eso intensificó todo. Además, perdieron el contacto regular con amigos, familia, actividades que los mantenían ocupados y conectados.

Luke

Pero aquí hay que ser cuidadosos. La doctora Jaramillo dice que los casos se duplicaron en su servicio específico. ¿Eso significa que se duplicaron en todo el país? ¿O solo en EsSalud? No sabemos si otros hospitales vieron lo mismo.

Mimi

Es un punto válido. Lo que sabemos es que en ese hospital, la proporción pasó de 2 a 5 de cada 10 consultas. Eso es un cambio documentado en ese lugar.

Mark

¿Y por qué las mujeres adolescentes son más afectadas que los hombres?

Mimi

Jaramillo menciona que es más frecuente en mujeres en edad de pubertad y adolescencia, pero no profundiza en el por qué. Probablemente tenga que ver con cómo se socializa a las mujeres jóvenes respecto al cuerpo, pero eso es interpretación mía.

Luke

Exacto. El artículo no explica el mecanismo. Solo dice que es más frecuente en mujeres. Eso es un dato, pero la razón de fondo no está clara aquí.

Mark

¿Qué tan grave es esto realmente? ¿Cuántas personas mueren por estos trastornos?

Mimi

Jaramillo dice que la anorexia y la bulimia tienen "una alta tasa de mortalidad" y que requieren atención urgente. Pero no da números específicos de muertes.

Luke

Ese es un hueco importante. "Alta tasa de mortalidad" es una afirmación fuerte, pero sin números, no sabemos si estamos hablando de 1% o 10%. Es preocupante, pero impreciso.

Mark

¿Hay tratamiento efectivo para esto?

Mimi

Sí, pero requiere intervención multidisciplinaria: psiquiatría, psicología, nutrición, pediatría. La detección temprana es clave. Si se atiende rápido, las posibilidades de recuperación son mejores.

Luke

De nuevo, eso es lógico, pero el artículo no cita estudios sobre tasas de recuperación o qué tan efectivos son estos tratamientos. Es una recomendación sensata, pero no está respaldada con datos.

  • En el hospital Guillermo Almenara, los casos de trastornos alimentarios pasaron de representar 2 de cada 10 consultas a 5 de cada 10 durante el confinamiento, una señal de alarma que los especialistas no pueden ignorar.
  • La edad de diagnóstico cayó de manera inquietante: lo que antes afectaba a adolescentes de 15 o 16 años ahora se detecta en menores de 11, con síntomas más graves y mayor riesgo de mortalidad.
  • El aislamiento cortó los lazos de apoyo social justo cuando más se necesitaban, mientras las redes sociales bombardeaban a los jóvenes con mensajes que equiparan la apariencia física con el éxito y la aceptación.
  • Las mujeres en etapa de pubertad son las más vulnerables, y los especialistas urgen a padres y cuidadores a reconocer señales tempranas como el aislamiento durante las comidas, el conteo obsesivo de calorías o el ejercicio repentino e intenso.
  • El tratamiento exige un enfoque multidisciplinario urgente que integre psiquiatría, psicología, nutrición y pediatría, porque en estos trastornos el tiempo de intervención puede marcar la diferencia entre la recuperación y consecuencias irreversibles.

En el silencio del confinamiento, una crisis silenciosa se instaló en los hogares peruanos: los trastornos alimentarios en adolescentes se duplicaron durante la pandemia de COVID-19, y lo que antes era una condición propia de los 15 o 16 años comenzó a manifestarse en niños de apenas 11. La psiquiatra Amparo Jaramillo, del hospital Guillermo Almenara de EsSalud, advierte que el aislamiento y la presión constante de las redes sociales crearon un terreno fértil para que la insatisfacción corporal se convirtiera en enfermedad. Lo que está en juego no es solo la salud de una generación, sino su relación con el propio cuerpo en los años más vulnerables de su formación.

Durante el confinamiento por COVID-19, los servicios de psiquiatría infantil del hospital Guillermo Almenara de EsSalud en Perú registraron un cambio que encendió todas las alarmas: los trastornos de conducta alimentaria en adolescentes se duplicaron. Antes de la pandemia, dos de cada diez consultas correspondían a estos casos; durante el aislamiento, esa proporción saltó a cinco de cada diez. La psiquiatra Amparo Jaramillo fue directa: no solo aumentaron los casos, sino que aparecen cada vez más temprano y con mayor gravedad.

Lo que antes se diagnosticaba típicamente entre los 15 y 16 años ahora se presenta en menores de 11. Entre los trastornos más frecuentes están los atracones, pero la anorexia y la bulimia son los que generan mayores complicaciones y, en los casos más severos, pueden ser mortales. Todos estos patrones comparten una preocupación extrema con el peso y la imagen corporal, y todos ponen en riesgo la vida de quienes los padecen.

Las adolescentes mujeres son las más afectadas. Jaramillo explicó que el confinamiento combinó dos factores devastadores: por un lado, redujo el contacto con amigos y familia, redes de apoyo que históricamente protegen a los jóvenes; por otro, intensificó la exposición a redes sociales donde el mensaje de que el éxito depende de la apariencia se repite sin pausa. Para adolescentes ya insatisfechos con su cuerpo, esa presión se vuelve abrumadora.

La detección temprana es clave. Jaramillo enumeró señales de alerta que los padres deben conocer: aislarse durante las comidas, limitar visiblemente la comida, ir frecuentemente al baño tras comer, contar calorías de forma obsesiva, usar ropa ancha para ocultar el cuerpo, o comenzar rutinas de ejercicio intenso de manera repentina. Ante cualquiera de estos signos, la recomendación es buscar ayuda especializada de inmediato. El tratamiento requiere un equipo multidisciplinario que incluya psiquiatría, psicología, nutrición y pediatría. Cuanto antes se intervenga, mayores son las posibilidades de recuperación.

Durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, los servicios de psiquiatría infantil y adolescente en Perú registraron un cambio alarmante en sus consultas. En el hospital Guillermo Almenara de EsSalud, la proporción de pacientes diagnosticados con trastornos de conducta alimentaria se duplicó: antes de la pandemia, dos de cada diez consultas correspondían a estos casos; durante el aislamiento, esa cifra saltó a cinco de cada diez. La médico psiquiatra Amparo Jaramillo, especialista del servicio, fue clara al respecto: los trastornos se han duplicado, y lo más preocupante es que cada vez aparecen en edades más tempranas.

Lo que antes era un diagnóstico típico de adolescentes entre 15 y 16 años ahora se presenta en menores de 11 años. Jaramillo señaló que no solo ha aumentado la cantidad de casos, sino también la gravedad de los síntomas y su frecuencia. Entre los trastornos que atienden, los atracones son los más comunes, pero la anorexia y la bulimia son los que generan mayores complicaciones y, en los casos más severos, pueden llevar a la muerte. Estos diagnósticos requieren atención urgente, enfatizó la especialista.

Los trastornos de conducta alimentaria se caracterizan por una preocupación extrema con el aspecto físico y el peso corporal. En la anorexia nerviosa, la persona restringe severamente su ingesta de alimentos. En la bulimia, hay episodios de consumo excesivo en menos de dos horas, que ocurren al menos una vez por semana durante varios meses, seguidos de comportamientos compensatorios como provocarse el vómito, usar laxantes o diuréticos, o hacer ejercicio excesivo. El trastorno por atracones se acompaña de sentimientos intensos de culpa después de comer en exceso. Todos estos patrones ponen en riesgo la vida de quienes los padecen.

Las mujeres en edad de pubertad y adolescencia son las más afectadas. Jaramillo explicó que los factores que generan estos trastornos son tanto genéticos como ambientales, siendo estos últimos particularmente relevantes durante el confinamiento. El aislamiento intensificó la exposición a las redes sociales, donde se transmite constantemente el mensaje de que el éxito y la aceptación dependen de la apariencia física. Para adolescentes ya insatisfechos con su cuerpo, esta presión se vuelve abrumadora. Al mismo tiempo, el confinamiento limitó las actividades fuera del hogar y redujo el contacto con redes de apoyo como amigos y familia, factores que históricamente protegen a los jóvenes. Esta combinación de aislamiento, presión digital y falta de apoyo social contribuyó directamente al aumento de casos.

La detección temprana es crucial. Jaramillo advirtió sobre signos de alerta que los padres y cuidadores deben observar: si el adolescente se aísla mientras come, limita visiblemente la cantidad de comida en su plato, esconde porciones, va frecuentemente al baño durante las comidas (posiblemente para vomitar), cuenta obsesivamente las calorías, usa ropa ancha para ocultar su cuerpo, comienza a hacer ejercicio intenso de repente durante más de una o dos horas diarias, bebe agua para sentirse saciado evitando alimentos sólidos, usa laxantes o diuréticos, o muestra cambios de humor como irritabilidad creciente. Ante cualquiera de estos signos, es necesario buscar ayuda especializada. El tratamiento inicial requiere evaluación psiquiátrica, pero la mayoría de los casos demanda un enfoque multidisciplinario que incluya psicología, nutrición, pediatría y otras especialidades. El tiempo es esencial: cuanto más temprano se intervenga, mejores son las posibilidades de recuperación.

Los trastornos por atracones son los más frecuentes, pero los casos de anorexia y bulimia están en aumento y son los que llegan a tener mayores complicaciones e incluso tener una alta tasa de mortalidad
— Dra. Amparo Jaramillo, psiquiatra de EsSalud
Los adolescentes han tenido más acceso a las redes sociales, en donde se muestra erróneamente que el éxito y aceptación se basan en el aspecto físico
— Dra. Amparo Jaramillo
Vuoi la storia completa? Leggi l'originale su El Bocón ↗
Contattaci Domande frequenti