Todo con el Pueblo rompe alianza con Juntos por el Perú por conflictos internos

Una organización dividida no puede funcionar realmente
La fractura interna entre las facciones de Castillo y Bustamante impidió que el partido presentara candidatos suficientes.

Un partido político nacido bajo la sombra de un expresidente encarcelado se fractura antes de disputar su primera elección. Todo con el Pueblo, fundado alrededor de la figura de Pedro Castillo, rompió su alianza con Juntos por el Perú tras un conflicto entre quienes controlan el nombre y quienes controlan la estructura. En el fondo de esta disputa late una pregunta universal sobre el poder: ¿a quién pertenece realmente una organización política, a su símbolo o a quienes la sostienen desde adentro?

  • El partido Todo con el Pueblo se desintegra internamente antes de enfrentar sus primeras elecciones, con dos facciones irreconciliables disputando el control de la organización.
  • La alianza con Juntos por el Perú, anunciada sin consultar a las bases en agosto de 2025, encendió una guerra interna que terminó por hacer imposible cualquier convivencia.
  • Pedro Castillo, recluido en el penal Barbadillo, intenta dirigir el partido a distancia a través de colaboradores cercanos, mientras el secretario general Nicolás Bustamante denuncia que esa influencia está basada en información distorsionada.
  • Con solo 11 listas provinciales admitidas de las 36 requeridas, el partido corre un riesgo real y concreto de perder su inscripción electoral antes de octubre.
  • El Jurado Nacional de Elecciones ya declaró nulo un congreso estatutario paralelo convocado por la facción de Castillo, dejando al partido sin una dirección legítima reconocida.

El partido Todo con el Pueblo, fundado hace poco más de un año en torno a la figura del expresidente Pedro Castillo, anunció la ruptura de su alianza con Juntos por el Perú y decidió presentarse solo en las elecciones regionales y municipales de octubre. Detrás de esta decisión no hay un simple desacuerdo táctico, sino una fractura interna que amenaza la existencia misma de la organización.

La alianza con el movimiento de Roberto Sánchez había sido anunciada el 17 de agosto de 2025 durante un mitin en Huaycán. Nicolás Bustamante, secretario general del partido y exministro de Transportes, sostiene que ese acuerdo fue tomado por Castillo y un grupo reducido de colaboradores —entre ellos Catherine Palomino— sin consultar a las bases ni a la estructura partidaria. Lo que comenzó como un desacuerdo sobre procedimientos escaló rápidamente: Castillo acusó a Bustamante de querer apropiarse del partido; Bustamante respondió que Castillo intentó asumir la presidencia de la organización sin respetar los estatutos. La facción de Castillo llegó a convocar un congreso paralelo que el Jurado Nacional de Elecciones declaró nulo.

Las tensiones alcanzan incluso al entorno familiar del expresidente. Jaime Vásquez Castillo, su sobrino, denunció maltratos y decisiones equivocadas, y sugirió que Castillo está siendo mal informado por personas de su círculo cercano como Jorge Espelucín e Iber Maraví. Castillo sigue recluido en el penal Barbadillo de Ate, lo que añade una capa adicional de complejidad a su intento de conducir el partido desde prisión.

Las consecuencias electorales son severas. El partido presentó apenas 11 listas provinciales admitidas, muy por debajo del mínimo de 36 requeridas para mantener la inscripción. Bustamante atribuye este fracaso al personero del partido, perteneciente a la facción de Castillo. Todo con el Pueblo enfrenta así una amenaza existencial: podría perder su registro legal antes de haber disputado una sola elección.

El partido Todo con el Pueblo, fundado apenas hace poco más de un año alrededor de la figura del expresidente Pedro Castillo, se desmorona antes de enfrentar sus primeras elecciones. La organización política anunció el quiebre de su alianza con Juntos por el Perú, el movimiento liderado por Roberto Sánchez, y decidió presentarse sola en los comicios regionales y municipales de octubre próximo. Detrás de esta ruptura hay algo más profundo que un simple desacuerdo táctico: una fractura interna que amenaza la viabilidad misma del partido.

La alianza entre ambas organizaciones se había anunciado el 17 de agosto del año pasado durante un mitin en Huaycán. Según Nicolás Bustamante, secretario general de Todo con el Pueblo y exministro de Transportes durante el gobierno de Castillo, ese acuerdo se tomó sin consultar a las bases ni a los dirigentes de la estructura partidaria. Bustamante sostiene que la decisión fue inconsulta, tomada por Castillo y un grupo reducido de colaboradores que incluye a Catherine Palomino, sin medir las consecuencias que tendría para la organización. El conflicto que emergió de esa alianza impuesta terminó por hacerla insostenible.

Lo que comenzó como un desacuerdo sobre procedimientos escaló hacia un enfrentamiento personal entre Castillo y Bustamante. Castillo acusó a su exministro de intentar apropiarse del partido. Bustamante, a su vez, denunció que Castillo quiso convertirse en presidente de la organización de la noche a la mañana, sin respetar los estatutos ni convocar adecuadamente al congreso nacional. Cuando Bustamante propuso seguir los procedimientos estatutarios para formalizar cualquier cambio en la dirección, Castillo interpretó esto como un intento de desplazarlo. Incluso convocaron a un congreso estatutario paralelo que, según Bustamante, el Jurado Nacional de Elecciones declaró nulo. El origen de la división, según el secretario general, es el afán de Castillo por controlar la organización que lleva su nombre político.

La tensión no se limita a los dirigentes de mayor rango. Jaime Vásquez Castillo, sobrino del expresidente que participó en la organización de los mítines electorales de Juntos por el Perú, también ha denunciado lo que describe como maltratos y decisiones equivocadas del ex jefe de Estado. Vásquez Castillo sugiere que Castillo está siendo influenciado por personas de su círculo cercano como Catherine Palomino, Jorge Espelucín e Iber Maraví, quienes le proporcionan información que no es exacta. Castillo se encuentra actualmente en el penal Barbadillo de Ate, lo que añade una capa adicional de complejidad a estos conflictos internos.

La ruptura de la alianza ha dejado a Todo con el Pueblo en una posición electoral precaria. El partido ha presentado solo nueve listas regionales y 54 listas provinciales, pero apenas once de esas listas provinciales fueron admitidas. El requisito mínimo para mantener la inscripción es presentar 36 listas provinciales. Bustamante atribuye este fracaso a la responsabilidad del personero del partido, quien pertenece a la facción de Castillo. Con estos números, Todo con el Pueblo corre un riesgo real de perder su inscripción como organización política. Bustamante ha advertido públicamente que esta posibilidad es concreta.

Hay un detalle que subraya la complejidad de la situación: según Bustamante, hasta el último momento Castillo intentó mantener la alianza con Juntos por el Perú, pero fue el Jurado Nacional de Elecciones quien la desestimó. Esto sugiere que las decisiones sobre la dirección del partido no siempre han sido coherentes o que las presiones externas han jugado un papel importante en los giros tácticos. Todo con el Pueblo fue inscrito como organización política apenas hace poco más de un año, cuando Castillo ya estaba en prisión. Ahora, antes de participar en su primer proceso electoral, el partido enfrenta una amenaza existencial: la posibilidad de perder su registro legal si no logra alcanzar los mínimos requeridos en octubre.

La división se genera porque Pedro Castillo, cuando se junta con Catherine Palomino y un grupo de miembros del comité ejecutivo nacional, salen de la línea política del partido y de manera irresponsable no midieron las consecuencias
— Nicolás Bustamante, secretario general de Todo con el Pueblo
Él está en el penal Barbadillo, él no sabe, pero Catherine Palomino, Jorge Espelucín, Iber Maraví le dicen cosas que no son exactas
— Jaime Vásquez Castillo, sobrino del expresidente
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué un partido fundado alrededor de una sola persona termina tan rápidamente dividido?

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Porque la persona no está presente. Castillo está en prisión, y eso crea un vacío que otros intentan llenar. Cuando alguien intenta ejercer poder desde la cárcel, genera desconfianza en quienes están afuera haciendo el trabajo real.

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Bustamante dice que Castillo quiso ser presidente del partido sin seguir los procedimientos. ¿Eso es inusual?

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No es inusual en partidos personalistas, pero es peligroso. Castillo aparentemente esperaba que su nombre fuera suficiente. No midió que otros dirigentes, como Bustamante, tenían sus propias bases de poder construidas durante meses.

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¿Qué significa que el sobrino de Castillo también lo critique?

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Significa que la fractura no es solo política, es personal. Vásquez Castillo estaba dentro del círculo cercano y vio algo que lo hizo alejarse. Eso sugiere que el problema no es una diferencia ideológica, sino cómo se toman las decisiones.

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¿Puede un partido perder su inscripción por no presentar suficientes candidatos?

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Sí. Es una regla electoral clara: necesitas un mínimo de 36 listas provinciales. Todo con el Pueblo solo logró 11. Eso no es un fracaso administrativo menor, es el fin del partido antes de que comience.

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¿Quién tiene la culpa de que no llegaran a ese mínimo?

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Bustamante culpa al personero, que es de la facción de Castillo. Pero la verdad es que la culpa es compartida: una organización dividida no puede funcionar. Nadie estaba coordinando realmente.

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