Tiburón de Groenlandia: científicos descubren que conserva visión durante 400 años

El tiburón está siguiendo la luz; es fascinante
La observación que cambió todo lo que los científicos creían sobre la visión del tiburón de Groenlandia.
Mark

¿Por qué durante tanto tiempo los científicos creyeron que estos tiburones eran ciegos?

Mimi

Vivir en aguas profundas y oscuras, y tener parásitos en los ojos, hacía que pareciera lógico que no necesitaran ver. Además, la evolución no conserva órganos que no se usan.

Mark

Pero entonces, ¿qué cambió?

Mimi

Una investigadora vio videos donde el tiburón movía deliberadamente su ojo hacia la luz. Eso fue la clave. Si conservaban los ojos después de 400 años, tenía que ser porque los estaban usando.

Mark

¿Qué encontraron cuando examinaron los ojos directamente?

Mimi

Que las retinas no mostraban muerte celular, la proteína que captura luz seguía activa, y el tiburón tenía mecanismos muy eficientes para reparar su ADN. Es como si tuviera un sistema de mantenimiento biológico que funciona durante siglos.

Mark

¿Qué tan diferente es esto de lo que pasa en los ojos humanos?

Mimi

Nosotros envejecemos. Nuestras células se deterioran, acumulamos daño. Este tiburón parece haber encontrado la manera de frenar eso, al menos en sus ojos.

Mark

¿Eso significa que podrían curar el glaucoma o la degeneración macular?

Mimi

No es tan simple, pero sí abre una puerta. Si entendemos cómo el tiburón protege sus células durante 400 años, quizás podamos aplicar esos principios a enfermedades del envejecimiento en humanos.

Mark

¿Qué fue lo más sorprendente para los investigadores?

Mimi

Probablemente el tamaño de los ojos. Estaban acostumbrados a trabajar con ojos de ratón del tamaño de una semilla. De repente tenían un globo ocular de 200 años del tamaño de una pelota de béisbol mirándolos fijamente.

  • Durante décadas, la ciencia asumió que el tiburón de Groenlandia era casi ciego, pero un movimiento ocular deliberado captado en video bastó para cuestionar esa certeza.
  • Examinar ojos del tamaño de una pelota de béisbol obligó a los investigadores a reinventar sus métodos de laboratorio, diseñados para órganos tan pequeños como semillas de papaya.
  • Las retinas de ejemplares de 200 años no mostraron muerte celular, y su rodopsina permanecía activa y adaptada a la oscuridad del océano profundo, un resultado que nadie esperaba encontrar.
  • Los mecanismos de reparación del ADN identificados en estos tiburones podrían convertirse en la base de nuevas terapias contra el glaucoma y la degeneración macular.
  • La investigación enfrenta presiones de financiamiento, y sus protagonistas advierten que comprender la longevidad de especies como esta requiere recursos sostenidos en el tiempo.

En las profundidades heladas del Ártico, un animal que ha vivido cuatro siglos guarda un secreto que la ciencia apenas comienza a descifrar: el tiburón de Groenlandia no solo sobrevive al tiempo, sino que lo observa con ojos funcionales durante toda su longeva existencia. Un equipo internacional de investigadores ha confirmado que estos vertebrados conservan mecanismos biológicos extraordinarios —rodopsina activa, ausencia de muerte celular retiniana y reparación eficiente del ADN— que desafían nuestra comprensión del envejecimiento. Este hallazgo, nacido del asombro ante un globo ocular del tamaño de una pelota de béisbol sobre hielo seco, abre una puerta inesperada hacia el tratamiento de enfermedades que roban la vista a millones de seres humanos.

En las aguas heladas del Ártico habita el vertebrado más longevo conocido por la ciencia: el tiburón de Groenlandia, capaz de vivir hasta 400 años. Lo que un equipo internacional acaba de revelar, sin embargo, va más allá de su extraordinaria edad: estos animales conservan la capacidad de ver durante todo ese tiempo.

Durante años, los científicos dieron por sentado que eran prácticamente ciegos. Viven en aguas profundas y oscuras, y muchos portan parásitos adheridos a los ojos. Pero la doctora Dorota Skowronska-Krawczyk, de la Universidad de California en Irvine, notó algo perturbador en las filmaciones: el tiburón movía el ojo siguiendo la luz de manera deliberada. Desde la lógica evolutiva, un órgano inútil no se conserva. Si estos animales mantienen sus ojos después de siglos, es porque los están usando.

Entre 2020 y 2024, el equipo examinó muestras de ojos de tiburones capturados cerca de la isla de Disko, en Groenlandia. El primer desafío fue puramente físico: Emily Tom, estudiante de doctorado, recuerda haber abierto un paquete y encontrado un globo ocular gigante de 200 años sobre hielo seco. Los investigadores tuvieron que reinventar sus métodos para trabajar con órganos del tamaño de una pelota de béisbol.

Lo que hallaron fue extraordinario: ninguna evidencia de muerte celular en retinas de ejemplares muy antiguos, rodopsina activa y adaptada a la penumbra, y mecanismos eficientes de reparación del ADN. El tiburón parece haber desarrollado, a lo largo de millones de años, un sistema biológico capaz de preservar la integridad de sus órganos durante siglos.

Los investigadores ven en estos mecanismos una puerta hacia nuevos tratamientos para el glaucoma y la degeneración macular, enfermedades que afectan a millones de personas. Para Skowronska-Krawczyk, el valor del trabajo es también humano: ser los primeros en ver resultados desconocidos y compartir esa alegría con los estudiantes es, dice, la mejor parte del oficio. El tiburón de Groenlandia, silencioso habitante de las profundidades, se ha convertido en un maestro inesperado sobre la resistencia de la vida al paso del tiempo.

En las aguas heladas del Ártico vive una criatura que desafía casi todo lo que sabemos sobre el envejecimiento y la biología. El tiburón de Groenlandia puede alcanzar los 400 años de vida, lo que lo convierte en el vertebrado más longevo conocido por la ciencia. Pero lo que acaba de descubrir un equipo internacional de investigadores es aún más sorprendente: estos animales no solo viven cuatro siglos, sino que conservan la capacidad de ver durante todo ese tiempo.

Durante años, los científicos asumieron que estos tiburones eran prácticamente ciegos. Viven en aguas profundas y oscuras, y muchos portan parásitos adheridos a los ojos que parecería debería afectar su visión. La lógica evolutiva sugería que un órgano no utilizado simplemente desaparecería. Pero la doctora Dorota Skowronska-Krawczyk, investigadora de la Universidad de California en Irvine, observó algo diferente mientras revisaba filmaciones de estos animales. Vio movimientos oculares deliberados. El tiburón estaba siguiendo la luz. "Se le ve mover el ojo. El tiburón está siguiendo la luz; es fascinante", describió.

Esta observación llevó a Skowronska-Krawczyk a una conclusión que cambió el enfoque de la investigación: si estos tiburones conservan sus ojos después de cientos de años, es porque los están usando. Desde el punto de vista evolutivo, un órgano que no se necesita no se mantiene. Después de revisar múltiples videos, quedó claro que el animal estaba moviendo su globo ocular hacia la luz, respondiendo activamente a ella.

Entre 2020 y 2024, científicos de varias instituciones examinaron muestras de ojos de tiburones capturados con propósitos científicos cerca de la isla de Disko, en Groenlandia. El tamaño de estos órganos presentó un desafío inmediato. Emily Tom, estudiante de doctorado y médica en formación en la UCI, recordó el momento en que abrió el primer paquete: había un globo ocular gigante de 200 años sobre hielo seco. Los investigadores estaban acostumbrados a trabajar con ojos de ratón, del tamaño de una semilla de papaya. Tuvieron que reinventar sus métodos de laboratorio para adaptarse a órganos del tamaño de una pelota de béisbol.

Lo que encontraron en esos ojos fue extraordinario. No había evidencia de muerte celular en las retinas de ejemplares extremadamente antiguos. La rodopsina, la proteína esencial que permite captar luz, permanecía activa y adaptada a la penumbra del océano profundo. Más aún, el tiburón poseía mecanismos eficientes para reparar su ADN y proteger sus células del deterioro que normalmente acompaña al envejecimiento. Estos hallazgos sugieren que el tiburón de Groenlandia ha desarrollado, a lo largo de millones de años de evolución, un sistema biológico capaz de mantener la integridad de sus órganos durante siglos.

Los investigadores ven en estos descubrimientos una puerta hacia nuevos tratamientos médicos. Comprender cómo estos tiburones protegen sus ojos podría ayudar a desarrollar terapias contra enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el glaucoma y la degeneración macular, condiciones que afectan a millones de personas en todo el mundo. Tom enfatizó la importancia de este tipo de investigación: "Podemos aprender mucho sobre la visión y la longevidad de especies longevas como el tiburón de Groenlandia, por lo que contar con los fondos para realizar investigaciones de este tipo es muy importante".

Para Skowronska-Krawczyk, el valor del trabajo va más allá de los números y los datos. "Lo que me encanta de mi trabajo es que somos los primeros en el mundo en ver los resultados; a la vanguardia, encontrando nuevos mecanismos, reglas y descubrimientos. Luego, poder compartir esta alegría con los estudiantes es la mejor parte". El tiburón de Groenlandia, habitante silencioso de las profundidades árticas, se ha convertido en un maestro inesperado sobre cómo la vida puede resistir el paso del tiempo.

Se le ve mover el ojo. El tiburón está siguiendo la luz; es fascinante
— Doctora Dorota Skowronska-Krawczyk, Universidad de California en Irvine
Desde el punto de vista evolutivo, uno no conserva el órgano que no necesita
— Doctora Dorota Skowronska-Krawczyk
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