En la tarde del viernes, la tierra habló con una fuerza de 7,7 grados bajo el suroeste de Panamá, recordando a sus habitantes cuán frágil es la frontera entre lo construido y lo efímero. Con epicentro en Tonosí y réplicas que se prolongaron durante horas, el seísmo tocó nueve provincias, derrumbó torres centenarias y obligó a cientos de personas a buscar tierra firme lejos del mar. No hubo muertos que lamentar en el balance preliminar, pero sí la certeza de que la vulnerabilidad de las infraestructuras y la memoria histórica de un pueblo pueden desmoronarse en cuestión de segundos.
Terremoto de 7,7 en Panamá causa 27 heridos, 300 evacuados y daños en 400 edificios
Una torre de catedral se derrumbó durante una reunión con el obispo
¿Por qué un terremoto en Panamá genera alerta de tsunami en la Isla de Pascua, que está a miles de kilómetros?
Los terremotos submarinos o costales de gran magnitud desplazan el agua del océano. Una magnitud 7,7 es lo suficientemente potente para generar ondas que viajan a través del Pacífico. Chile activó precaución, no pánico, porque la distancia no elimina el riesgo.
Pero aquí hay que ser precisos: ¿fue realmente una amenaza de tsunami o una medida preventiva estándar? El texto dice "estado de precaución" y "posibilidad de variaciones en el nivel del mar". Eso suena a protocolo, no a peligro confirmado.
¿Cuál fue el daño más grave que se reportó?
El derrumbe de la torre de la catedral de Penonomé es lo más visible, pero el daño sistémico es más preocupante: cinco comunidades quedaron incomunicadas, 300 personas evacuadas, ocho familias en albergues. La infraestructura vial está rota.
Cierto, pero el reporte dice "27 heridos leves". Eso es importante: no hubo muertes confirmadas. El daño fue masivo pero no fue catastrófico en términos de vidas.
¿Por qué hay diferencia entre la magnitud que reportó Estados Unidos y la que reportó Panamá?
El USGS midió 7,7, el Instituto de Geociencias de Panamá rebajó a 7,5. Eso ocurre porque las escalas de magnitud se calculan de formas ligeramente diferentes según los datos disponibles y la distancia de los sismógrafos.
Pero para el lector, eso puede ser confuso. Una diferencia de 0,2 en la escala de Richter no es trivial. Habría sido útil que el reporte explicara por qué dos organismos llegaron a números distintos.
¿Qué significa que haya habido más de cien réplicas?
Significa que el terreno sigue inestable. Después de un sismo de esa magnitud, la corteza terrestre se ajusta durante horas o días. Cada réplica es un recordatorio de que el peligro no terminó con el temblor principal.
Correcto, pero el reporte no dice si esas réplicas causaron daños adicionales o si fueron simplemente detectadas. Eso es un detalle que importa para entender si la situación se estabilizó o se agravó.
El Pulso
- Un seísmo de magnitud 7,7 sacudió Panamá a mediodía del viernes, desencadenando más de cien réplicas que mantuvieron a la población en vilo durante horas.
- Más de 400 edificaciones resultaron dañadas —viviendas, hospitales, escuelas e iglesias históricas— y cinco comunidades quedaron completamente incomunicadas por el colapso de puentes y carreteras.
- La torre de la catedral de San Juan Bautista de Penonomé se derrumbó mientras el obispo y varios sacerdotes se encontraban reunidos en su interior, en uno de los momentos más dramáticos de la jornada.
- Chile activó una alerta de precaución para la Isla de Pascua ante posibles variaciones del nivel del mar, mientras en Panamá unas 300 personas fueron evacuadas de zonas costeras.
- Las autoridades no reportaron víctimas mortales, pero la evaluación de daños continuaba y ocho familias ya habían sido trasladadas a albergues de emergencia.
En la tarde del viernes, la tierra habló con una fuerza de 7,7 grados bajo el suroeste de Panamá, recordando a sus habitantes cuán frágil es la frontera entre lo construido y lo efímero. Con epicentro en Tonosí y réplicas que se prolongaron durante horas, el seísmo tocó nueve provincias, derrumbó torres centenarias y obligó a cientos de personas a buscar tierra firme lejos del mar. No hubo muertos que lamentar en el balance preliminar, pero sí la certeza de que la vulnerabilidad de las infraestructuras y la memoria histórica de un pueblo pueden desmoronarse en cuestión de segundos.
El viernes a las 12:56 hora local, un terremoto de magnitud 7,7 con epicentro en Tonosí, provincia de Los Santos, sacudió el suroeste de Panamá a apenas diez kilómetros de profundidad. El movimiento se sintió en buena parte del territorio nacional y dejó un rastro de daños que abarcó nueve provincias: 27 heridos, cerca de 300 evacuados de zonas costeras y más de 400 edificaciones afectadas, entre ellas hospitales, escuelas, iglesias y puentes.
La provincia de Los Santos, epicentro del desastre, registró daños en viviendas, hoteles, centros de salud y escuelas. En Coclé, la situación fue igualmente grave: 50 viviendas dañadas, 17 heridos y ocho familias reubicadas en albergues de emergencia. Uno de los episodios más impactantes ocurrió en la catedral de San Juan Bautista de Penonomé, donde una de sus torres se derrumbó por completo en el momento en que el obispo Edgardo Cedeño se encontraba reunido con varios sacerdotes. En la capital, el temblor fue suficiente para que los ciudadanos abandonaran los edificios y salieran a las calles.
Más de cien réplicas se sucedieron tras el sismo principal, manteniendo la alarma social durante horas. Los daños en infraestructura vial fueron tan severos que cinco comunidades quedaron incomunicadas por el colapso de puentes y deslizamientos de tierra. Las consecuencias también cruzaron fronteras: Chile activó una alerta de precaución para la Isla de Pascua ante posibles variaciones del nivel del mar, y en Ecuador se registraron dos temblores adicionales durante la noche. Las autoridades panameñas no reportaron víctimas mortales en el balance preliminar, aunque la evaluación de daños continuaba en curso.
El viernes por la tarde, a las 12:56 hora local, un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el suroeste de Panamá con una fuerza que se sintió en buena parte del territorio nacional. El epicentro se localizó cerca de Tonosí, en la provincia de Los Santos, a una profundidad de aproximadamente diez kilómetros según las mediciones del Servicio Geológico de Estados Unidos. Aunque el Instituto de Geociencias de Panamá rebajó ligeramente la magnitud a 7,5, el impacto fue considerable: dejó al menos 27 personas con lesiones leves, obligó a evacuar alrededor de 300 habitantes de zonas costeras y dañó más de 400 edificaciones en nueve provincias diferentes.
El movimiento principal fue seguido por más de cien réplicas que mantuvieron a la población en estado de alerta durante horas. Los daños se distribuyeron ampliamente: 142 viviendas resultaron afectadas, junto con 188 centros escolares, 20 instalaciones sanitarias, 26 edificios gubernamentales, 13 iglesias, siete hoteles y nueve puentes. Además, numerosos tramos de carreteras y plantas potabilizadoras sufrieron desperfectos que comprometieron servicios esenciales en varias regiones.
La provincia de Los Santos, donde se ubicó el epicentro, fue una de las más golpeadas. Allí se registraron daños en 14 viviendas, cinco hoteles, cuatro hospitales y 22 centros educativos. Seis personas sufrieron lesiones en esta zona. En Coclé, otra provincia severamente afectada, se contabilizaron 50 viviendas dañadas, 17 personas heridas y ocho familias que tuvieron que ser trasladadas a albergues de emergencia. Los daños en infraestructura crítica incluyeron dos hospitales, dos escuelas, dos iglesias y cuatro edificios gubernamentales.
Uno de los episodios más dramáticos ocurrió en la catedral de San Juan Bautista de Penonomé, donde una de las dos torres se derrumbó completamente durante una reunión en la que participaban varios sacerdotes y el obispo local, Edgardo Cedeño. En el mismo edificio de la Gobernación de Coclé, uno de los laterales colapsó por completo mientras el otro presentó grietas significativas. En la capital panameña, el temblor fue lo suficientemente fuerte para que numerosos ciudadanos abandonaran edificios y salieran a las calles por temor a posibles derrumbes.
Las consecuencias se extendieron más allá de las fronteras panameñas. En Chile, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada estableció un estado de precaución para la Isla de Pascua, situada a unos 3.700 kilómetros al oeste de la costa continental, ante la posibilidad de variaciones en el nivel del mar. La medida requería que la población se mantuviera al menos 80 metros alejada de la línea de costa. En Panamá, alrededor de 300 personas de una comunidad costera fueron evacuadas a zonas más elevadas por el aumento del nivel del mar.
La infraestructura vial resultó tan comprometida que cinco comunidades quedaron completamente incomunicadas debido a los daños en puentes y carreteras, además de deslizamientos de tierra que bloquearon las vías de acceso. Las autoridades panameñas, a través del Sistema Nacional de Protección Civil, no reportaron víctimas mortales ni personas desaparecidas en el balance preliminar, aunque la evaluación de daños continuaba en curso. La actividad sísmica también se registró en Ecuador, donde se produjeron dos temblores adicionales durante la noche del viernes: uno de magnitud 3,6 en la provincia de Guayas y otro de magnitud 4,2 frente a las costas de Manabí, confirmando que el evento sísmico afectó una región más amplia del Pacífico occidental.
Citas Notables
El obispo de Penonomé, Edgardo Cedeño, presenció el derrumbe de una de las torres de la catedral durante una reunión con sacerdotes— Edgardo Cedeño, obispo de Penonomé, según reportó a EFE