Microsoft retrocedió 2,3% y Oracle se desplomó 4,6%, arrastrando al Nasdaq a una caída de 0,4% pese a que 2 de cada 3 acciones cerraron al alza. El Nasdaq 100 acumula pérdidas de más de USD 1 billón esta semana; analistas advierten que las valoraciones tecnológicas se han extendido en exceso tras liderar récords en Wall Street.
Tecnológicas arrastran Nasdaq y S&P 500 en cierre mixto de Wall Street
La próxima fase del ciclo de IA choca con la disciplina del mercado
¿Por qué cayeron tanto Microsoft y Oracle si la mayoría de las acciones cerraron al alza?
Porque el mercado es un sistema de pesos. Dos de cada tres acciones subieron, pero los gigantes tecnológicos son tan grandes que sus caídas arrastraron los índices hacia abajo. Es como si 66 personas ganaran dinero pero tres personas muy ricas perdieran fortunas.
Pero ¿cuánto dinero perdieron realmente? El Nasdaq cayó solo un 0,4%. Eso es casi nada.
Cierto, pero acumulado en la semana el Nasdaq 100 perdió más de un billón de dólares. Eso es lo que preocupa a los analistas.
¿Y por qué los analistas dicen que las valoraciones se extendieron en exceso?
Porque la tecnología lideró ganancias récord todo el año, principalmente por la euforia de la inteligencia artificial. Pero ahora el mercado está pidiendo disciplina: ¿dónde están las ganancias reales? ¿Cuánto cuesta todo esto?
Aunque hay que notar que OpenAI anunció su propio chip, Jalapeño, y eso fue específicamente lo que hundió a Cerebras. No es que toda la IA sea cara, es que la competencia está intensificándose.
¿Y el petróleo? ¿Por qué cayó tanto?
Porque Estados Unidos e Irán están negociando un fin al conflicto. El barril de Brent cayó a su nivel más bajo desde que comenzó la guerra.
Trump dijo que Irán comunicó que no habría peajes en el estrecho de Ormuz, pero eso es una declaración de Trump sobre lo que Irán supuestamente dijo. No es confirmación de Irán directamente.
¿Eso qué significa para los inversores?
Que el transporte aéreo y el turismo ganaron, pero las petroleras perdieron. Exxon Mobil bajó un 2%, Chevron un 2,6%.
Lo importante es lo que viene el jueves: el índice PCE de inflación. Si sube al 4,1% como esperan los economistas, eso sería el nivel más alto en tres años, y eso podría hacer que la Fed suba las tasas antes de fin de año.
Der Puls
- Microsoft retrocedió 2,3%, Oracle se desplomó 4,6%
- Nasdaq 100 perdió más de USD 1 billón esta semana
- Barril de Brent cayó 3,8% a USD 73,87, su nivel más bajo desde el inicio de la guerra
- Índice PCE de inflación esperado en 4,1% para mayo, el nivel más alto en tres años
Microsoft retrocedió 2,3% y Oracle se desplomó 4,6%, arrastrando al Nasdaq a una caída de 0,4% pese a que 2 de cada 3 acciones cerraron al alza. El Nasdaq 100 acumula pérdidas de más de USD 1 billón esta semana; analistas advierten que las valoraciones tecnológicas se han extendido en exceso tras liderar récords en Wall Street.
Wall Street cerró mixto el miércoles: el Nasdaq y S&P 500 cayeron por presión de valores tecnológicos como Microsoft y Oracle, mientras el Dow Jones subió impulsado por la caída del petróleo.
Wall Street cerró el miércoles con un retrato dividido de sí misma. El Nasdaq Composite perdió 110,40 puntos, cayendo a 25.476,64 unidades, una caída del 0,4%. El S&P 500 retrocedió 7,24 puntos hasta 7.358,22, también en rojo con un descenso del 0,1%. Pero el Dow Jones Industrial avanzó 182,06 puntos hasta 51.848,90, ganando un 0,4%. La razón de esta divergencia era clara: mientras el petróleo se desplomaba, las acciones tecnológicas grandes se hundían, y esa tensión definió toda la sesión.
Microsoft fue el mayor daño individual del día, retrocediendo un 2,3%. Oracle fue peor aún, desplomándose un 4,6%. Estos dos gigantes tecnológicos arrastraron consigo a sus índices, a pesar de que casi dos de cada tres acciones del S&P 500 cerraron en territorio positivo. Era un patrón que se repetía desde el martes: la amplitud del mercado sugería fortaleza, pero el peso específico de los valores más grandes contaba una historia diferente. Los analistas llevan semanas señalando que el sector tecnológico podría haberse extendido demasiado después de liderar las ganancias récord de Wall Street durante el año. Jason Vaillancourt, estratega jefe de carteras de Columbia Threadneedle, lo expresó así: la próxima fase del ciclo de inversión en inteligencia artificial estaba comenzando a chocar con la disciplina del mercado.
La presión sobre la tecnología venía de múltiples direcciones. Estaba el gasto financiado con deuda de las grandes empresas tecnológicas, que preocupaba a los inversores. Estaba también la posibilidad de que la Reserva Federal adoptara una postura más restrictiva. Y luego estaban los eventos específicos: Cerebras Systems se desplomó después de publicar su primer informe como empresa cotizada, en el que pronosticó que sus márgenes de beneficio anuales caerían. OpenAI anunció su propio chip de inferencia de desarrollo interno, llamado Jalapeño, lo que agravó la presión sobre los valores del sector. El resultado acumulado de la semana fue brutal: el Nasdaq 100 había perdido más de un billón de dólares en valor de mercado.
Mientras la tecnología caía, el petróleo se desmoronaba. El barril de Brent, la referencia internacional, cayó un 3,8% hasta 73,87 dólares, su nivel más bajo desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. El crudo estadounidense retrocedió un 3,9% hasta 70,34 dólares. El presidente Donald Trump señaló que Irán había comunicado a Washington que no se exigirían peajes en el estrecho de Ormuz, una señal de que las negociaciones para poner fin al conflicto bélico estaban avanzando. Esta caída del petróleo benefició al sector del transporte aéreo y al turismo, que registraron ganancias. Las petroleras, en cambio, estuvieron entre los mayores perdedores: Exxon Mobil bajó un 2% y Chevron perdió un 2,6%.
Hubo ganadores en otros lugares del mercado. Las constructoras residenciales se dispararon tras la aprobación de legislación favorable al sector. KB Home se disparó un 16,7% y D.R. Horton subió un 6,7%. Los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron en su mayoría, aliviando parte de la presión sobre la renta variable. El bono a 10 años bajó al 4,40% desde el 4,50% del martes; el de dos años cedió al 4,15% desde el 4,16%. El oro, sin embargo, cayó un 3,4% hasta 4.008,80 dólares la onza, tocando brevemente por debajo de los 4.000 dólares durante la sesión, un umbral que no había perforado en el cierre desde noviembre, muy lejos de los más de 5.000 dólares que alcanzó a principios de año.
Detrás de toda esta acción estaba la inflación y la Fed. El banco central ha señalado que evalúa elevar su tasa de referencia antes de que concluya el año, y CME Group prevé al menos una subida de tipos para diciembre. La preocupación por una inflación persistente, encarecida durante el año por los aranceles y por el choque energético derivado del conflicto con Irán, mantiene al banco central bajo presión. El jueves se publicará el índice de Gastos de Consumo Personal, la medida de precios preferida por la Fed. Los economistas esperan que refleje un alza del 4,1% en mayo, lo que supondría el nivel más alto en tres años. Rick Gardner, director de inversiones de RGA Investments, escribió que el PCE del jueves adquiriría mayor relevancia para los mercados, especialmente tras las palabras enfáticas del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en la reunión de la semana pasada sobre el deseo del banco central de lograr la estabilidad de precios. Alphabet, matriz de Google, cedió un 0,2%, pero la compañía se preparaba para un cambio importante: sustituiría a Verizon en el Dow Jones el lunes, convirtiéndose en la quinta integrante del grupo conocido como las Siete Magníficas en incorporarse al índice, junto a Apple, Amazon, Microsoft y Nvidia.
Bemerkenswerte Zitate
La próxima fase del ciclo de inversión en IA está comenzando a chocar con la disciplina del mercado— Jason Vaillancourt, estratega jefe de carteras de Columbia Threadneedle
El PCE del jueves adquirirá mayor relevancia para los mercados, especialmente tras las palabras enfáticas del presidente de la Fed sobre el deseo del banco central de lograr la estabilidad de precios— Rick Gardner, director de inversiones de RGA Investments