En el aniversario patrio de 2022, mientras el gobierno de Pedro Castillo acumulaba denuncias de corrupción y la figura de su exsecretario Bruno Pacheco caía ante la justicia, la excongresista Susy Díaz eligió el silencio crítico como postura política, invocando su viejo lema de 'dejar trabajar'. Al mismo tiempo, videntes de la farándula peruana ofrecían en televisión un cuadro opuesto: un mandato condenado por escándalos personales y una primera dama destinada al exilio. Dos formas de leer el mismo momento histórico —la paciencia y el presagio— revelaban cuánto se había fragmentado el sentido
Susy Díaz defiende a Pedro Castillo: "Hay que dejar trabajar al presidente"
Hay que dejar trabajar al presidente, es lo que siempre digo
¿Por qué Susy Díaz decidió defender al presidente en ese momento específico, cuando tantos otros lo criticaban?
Su lema de "trabajar y dejar trabajar" no era nuevo. Ella lo había llevado desde 1995 en el Congreso. Para ella, criticar públicamente era interferir, y eso iba contra sus principios. Era una posición coherente, aunque impopular.
¿Crees que su defensa fue genuina o una estrategia para diferenciarse?
Es difícil saberlo. Lo que sí es claro es que mientras ella pedía paciencia, otros en la televisión estaban prediciendo el colapso del gobierno. Ella apostaba a la estabilidad; los videntes apostaban al drama.
¿Qué tan serio era el contexto político en ese momento?
Muy serio. Bruno Pacheco, el exsecretario de Palacio, acababa de entregarse a la justicia. Había denuncias de corrupción en el aire. No era un momento para pedir calma sin razón.
¿Las predicciones de los videntes tenían algún peso real?
En la farándula peruana, sí. Eran entretenimiento, pero entretenimiento que llegaba a millones. Cuando alguien predice un escándalo personal del presidente en televisión nacional, eso circula, eso marca la conversación.
¿Qué nos dice esto sobre cómo se procesa la política en Perú?
Que convive en el mismo espacio la razón de estado con la adivinación, la defensa institucional con el pronóstico de caída. Susy Díaz y los videntes no estaban en mundos separados; estaban en el mismo programa, en la misma conversación nacional.
Il Polso
- El gobierno de Castillo acumulaba presiones judiciales y políticas justo cuando el país celebraba su independencia, creando una disonancia difícil de ignorar.
- Susy Díaz rompió con el coro crítico de la farándula al defender al presidente con su lema de siempre, generando contraste en un ambiente mediático hostil al mandatario.
- El programa Amor y Fuego convocó a cuatro videntes de Chollywood para vaticinar el destino del gobierno, mezclando entretenimiento y política en un segmento de alto impacto.
- Las predicciones apuntaban a un 'gran destape' personal —un hijo no reconocido— como detonante del fin del mandato, mientras otra vidente auguraba la partida de la primera dama al extranjero en 2023.
- La tensión entre quienes pedían paciencia y quienes anunciaban colapso reflejaba la profunda incertidumbre que dividía a la opinión pública peruana en ese momento crítico.
En el aniversario patrio de 2022, mientras el gobierno de Pedro Castillo acumulaba denuncias de corrupción y la figura de su exsecretario Bruno Pacheco caía ante la justicia, la excongresista Susy Díaz eligió el silencio crítico como postura política, invocando su viejo lema de 'dejar trabajar'. Al mismo tiempo, videntes de la farándula peruana ofrecían en televisión un cuadro opuesto: un mandato condenado por escándalos personales y una primera dama destinada al exilio. Dos formas de leer el mismo momento histórico —la paciencia y el presagio— revelaban cuánto se había fragmentado el sentido común sobre el futuro del país.
A finales de julio de 2022, con el gobierno de Pedro Castillo sacudido por escándalos —entre ellos la entrega a la justicia de Bruno Pacheco, exsecretario de Palacio— Susy Díaz tomó una posición inesperada. La excongresista, con experiencia parlamentaria desde 1995, se negó a sumarse a las críticas que circulaban en el mundo del espectáculo. En declaraciones públicas, repitió su lema de siempre: 'hay que dejar trabajar al presidente', apelando a un principio de no interferencia que, según ella, había guiado toda su vida pública.
Mientras Díaz predicaba paciencia, el programa Amor y Fuego aprovechaba el 28 de julio para un segmento diferente. Cuatro videntes de la farándula —Mossul, Mónica Galliani, Carmencita Brisceño y la bruja Lucrecia Black— ofrecieron sus pronósticos sobre el futuro del mandato. Las visiones fueron oscuras: Brisceño vaticinó que un escándalo personal, específicamente la revelación de un hijo no reconocido, precipitaría el fin del gobierno antes de que terminara el año. Galliani describió un horizonte cargado de 'incertidumbre, destapes y pérdidas', con foco especial en la primera dama, Lilia Paredes.
Lucrecia Black fue la más concreta respecto a Paredes: predijo que la primera dama abandonaría el Perú en 2023, alegando problemas conyugales con el presidente. La imagen que emergía del programa era la de un gobierno en cuenta regresiva, consumido desde adentro por crisis personales e institucionales.
La yuxtaposición entre el llamado de Díaz a la paciencia y los presagios de colapso inminente capturaba con precisión el clima político del momento: un país dividido entre quienes aún apostaban por la continuidad y quienes ya leían en las señales el principio del fin.
A finales de julio de 2022, mientras el gobierno de Pedro Castillo se tambaleaba bajo el peso de denuncias de corrupción —incluyendo la reciente entrega a la justicia de Bruno Pacheco, exsecretario general de Palacio de Gobierno—, Susy Díaz tomó una posición poco común en el medio artístico. La excongresista, quien había ocupado un escaño en el Congreso de la República desde 1995, decidió no sumarse al coro de críticas que muchos de sus colegas de la farándula lanzaban contra el presidente.
En declaraciones al diario La República, Díaz fue clara y directa. Su lema, dijo, siempre había sido "trabajar y dejar trabajar". Cuando ingresó al Congreso, se propuso ir a cumplir su función sin interferir en la de otros, y ese principio seguía guiando su postura política. "Hay que dejar trabajar al presidente, es lo que siempre digo", afirmó, rehusando criticar la gestión del mandatario a pesar del contexto de escándalos que rodeaba al gobierno.
Su posición contrastaba marcadamente con lo que ocurría en otros espacios de la televisión peruana. Mientras Díaz predicaba paciencia y no interferencia, el programa Amor y Fuego aprovechaba las celebraciones del 28 de julio para presentar un segmento especial sobre predicciones políticas. Convocaron a cuatro videntes conocidos de la farándula de Chollywood —Mossul, Mónica Galliani, Carmencita Brisceño y la bruja Lucrecia Black— para que ofrecieran sus pronósticos sobre el futuro del gobierno de Castillo.
Las predicciones fueron sombrías. Carmencita Brisceño vaticinó que el presidente continuaría en el cargo durante los próximos dos meses, pero que 2022 traería un "gran destape" que determinaría el final de su mandato. Según su lectura, un escándalo de naturaleza personal —específicamente, la revelación de un hijo no reconocido— sería lo que precipitaría la caída del mandatario. Mónica Galliani, por su parte, describió un futuro lleno de "incertidumbre, problemas, enredos, destapes, desacuerdos, nostalgias, aflicciones, pérdidas", aunque sus predicciones se enfocaban más en la primera dama, Lilia Paredes.
Lucrecia Black fue aún más específica en sus pronósticos sobre la esposa del presidente. Predijo que Lilia Paredes abandonaría el Perú en 2023, y que justificaría su partida alegando problemas matrimoniales con Pedro Castillo. "Lo que sí veo es que se va de viaje, es como dentro de un año, pero ella, por alguna razón, va alegar separación, problemas conyugales", señaló la vidente.
La yuxtaposición entre el llamado de Díaz a permitir que el presidente trabajara sin interferencias y las predicciones de crisis inminente capturaba la tensión política del momento. Mientras algunos en la farándula optaban por la paciencia y la no crítica, otros —incluso aquellos que se presentaban como videntes— auguraban un colapso próximo del gobierno. El país estaba en un punto de quiebre, y las voces públicas ofrecían narrativas radicalmente diferentes sobre lo que vendría.
Citazioni salienti
Yo creo que hay que dejar trabajar. Yo siempre, cuando me metí al Congreso, dije 'voy a ir a trabajar y dejar trabajar' y ese es mi lema— Susy Díaz
Todavía por estos próximos dos meses el presidente Castillo va continuar, pero en este año 2022 va haber un gran destape para el presidente, lo cual va determinar el final de su mandato— Carmencita Brisceño, vidente