Stellantis advierte sobre posible cierre de sus dos fábricas en Argentina

Potencial pérdida de empleos si se cierran las fábricas; Stellantis anunció creación de 1800 puestos en Ferreyra con inversiones recientes.
El costo de la mano de obra en Argentina es el doble que en Brasil. Todo puede pasar.
El presidente regional de Stellantis enumera los escenarios posibles para las operaciones de la empresa en el país.
Mark

¿Por qué Stellantis hace estas advertencias ahora, después de invertir cientos de millones de dólares en modernizar las plantas?

Mimi

Porque las inversiones no resolvieron el problema fundamental: los costos de producción en Argentina son demasiado altos comparados con Brasil, y la apertura comercial permitió que competidores más baratos ingresen al mercado. Las máquinas nuevas no cambian eso.

Luke

Pero hay que ser precisos: Zola dice que el costo laboral duplica el de Brasil, pero ¿eso incluye beneficios, impuestos, todo? ¿O es solo salario base? No está claro en sus declaraciones.

Mark

¿Y la caída de Peugeot en Argentina? ¿Es culpa de la apertura comercial o de que el auto no compite?

Mimi

Probablemente ambas cosas. Peugeot perdió participación de mercado, lo que significa menos volumen para la planta de El Palomar. Eso reduce la rentabilidad de la operación.

Luke

Cierto, pero Zola no dice cuánta participación perdió Peugeot ni en qué período. "Era el mayor mercado" suena importante, pero ¿cuánto representa hoy? Eso importa para entender si es un problema terminal o manejable.

Mark

¿Y Brasil? ¿Por qué es tan importante lo que pase allá?

Mimi

Porque Brasil es el 65% del volumen regional. Si el mercado brasileño se cierra o se abre más, eso determina si Stellantis puede exportar desde Argentina o si necesita producir localmente en Brasil. Es la pieza central del rompecabezas.

Luke

Y el balotaje brasileño del 25 de octubre es relevante porque Bolsonaro podría significar más apertura comercial, lo que haría aún más difícil competir desde Argentina. Pero eso es especulación política, no certeza industrial.

Mark

¿Entonces estas advertencias son reales o son presión política?

Mimi

Probablemente son ambas. Las dificultades son reales, pero el timing y la dureza de las declaraciones podrían estar diseñados para influir en el debate político brasileño.

Luke

Lo que no sabemos es si Stellantis ya tomó una decisión o si realmente está evaluando opciones. Las declaraciones de Zola dejan abierto todo, pero eso también podría ser una estrategia de negociación con gobiernos.

  • El presidente de Stellantis para América del Sur declaró abiertamente que la empresa evalúa cerrar una o ambas plantas en Argentina, donde los costos laborales duplican los de Brasil.
  • La apertura de importaciones rompió el equilibrio que sostenía la producción local: vehículos brasileños y chinos ingresan con ventajas de costo que las fábricas argentinas no pueden igualar.
  • La situación es paradójica — Stellantis invirtió más de 975 millones de dólares en modernizar ambas plantas entre 2023 y 2025, incluyendo 1800 nuevos puestos de trabajo en Córdoba.
  • La incertidumbre se extiende más allá de Argentina: Brasil representa el 65% del volumen regional y su balotaje presidencial del 25 de octubre podría redefinir las condiciones del mercado automotor sudamericano.
  • Desde el sector, algunos interpretan la dureza de las declaraciones como una señal política dirigida al debate electoral brasileño, más que como un anuncio inminente de cierre.

En un almuerzo con periodistas en São Paulo, el presidente regional de Stellantis puso sobre la mesa una posibilidad que la industria automotriz argentina conoce pero rara vez escucha con tanta crudeza: el cierre de una o ambas fábricas en el país. La advertencia no surge de un capricho, sino de una tensión estructural que la apertura comercial ha vuelto imposible de ignorar — costos laborales que duplican los de Brasil, competencia china más veloz de lo previsto y una cadena de proveedores local que no alcanza para equilibrar la ecuación. Detrás de cada número hay miles de empleos y cientos de millones de dólares ya invertidos, lo que convierte esta encrucijada en algo más que una decisión empresarial.

Herlander Zola, presidente de Stellantis para América del Sur, pronunció durante un almuerzo con periodistas en São Paulo palabras que sacudieron a la industria automotriz regional: la empresa no descarta cerrar una o ambas de sus fábricas en Argentina. Los escenarios que enumeró fueron directos — trasladar producción, mantener ambas plantas, cerrar una, o abandonar el país por completo. "El costo de la mano de obra en la Argentina es el doble que en Brasil. Todo puede pasar", afirmó.

Stellantis opera dos complejos en el país. En El Palomar, Buenos Aires, fabrica los Peugeot 208 y 2008. En Ferreyra, Córdoba, produce los Fiat Cronos y Titano y la Ram Dakota. Según Zola, la apertura comercial erosionó la viabilidad de estas operaciones: con fronteras abiertas, los vehículos importados — tanto de Brasil como de China — llegan con ventajas de costo que la producción local no puede igualar. A eso se suma un parque de proveedores local limitado que encarece todo el ecosistema productivo.

Lo que hace más llamativa la advertencia es su contraste con las inversiones recientes. En 2024, Stellantis destinó 385 millones de dólares a transformar Ferreyra en un centro de producción de pickups, con planes de exportar el 70% de la producción y crear 1800 empleos. En El Palomar invirtió 270 millones para incorporar el Peugeot 2008 y, más recientemente, comenzó a producir versiones híbridas ligeras del 208 y 2008 exclusivamente para Brasil. Cientos de millones de dólares que parecían señalar confianza en el futuro argentino ahora conviven con la posibilidad de un cierre.

Zola aclaró que las decisiones no dependen solo de Argentina. Brasil representa el 65% del volumen regional, y la incertidumbre sobre su rumbo político — con el balotaje presidencial del 25 de octubre entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva a menos de tres semanas — complica cualquier planificación industrial. Desde el sector, algunos sospechan que la dureza de las declaraciones tiene también una lectura política, buscando advertir sobre los riesgos de una mayor apertura comercial en la región. Pero más allá de los cálculos electorales, la industria automotriz argentina enfrenta presiones estructurales que ninguna inversión reciente ha logrado resolver del todo.

Herlander Zola, presidente de Stellantis para América del Sur, dejó caer una advertencia que resonó en toda la industria automotriz regional: la empresa no descarta cerrar una o ambas de sus fábricas en Argentina. Las declaraciones, realizadas durante un almuerzo con periodistas en São Paulo y reproducidas por el medio brasileño Exame, fueron contundentes. El ejecutivo enumeró los escenarios posibles con la frialdad de quien sopesa opciones reales: trasladar la producción de una planta a otra, mantener ambas, cerrar una y conservar la otra, o simplemente abandonar el país. "El costo de la mano de obra en la Argentina es el doble que en Brasil. Todo puede pasar", afirmó.

Stellantis opera dos complejos en Argentina que hoy producen vehículos de marca propia. En El Palomar, Buenos Aires, fabrica los Peugeot 208 y 2008. En Ferreyra, Córdoba, produce los Fiat Cronos y Titano, además de la Ram Dakota. Pero según Zola, la apertura comercial ha erosionado la viabilidad de estas operaciones. Con mercados cerrados, explicó, la industria local funcionaba y mantenía márgenes competitivos. Con fronteras abiertas, la ecuación cambió radicalmente. Los vehículos importados —tanto de Brasil como de China— llegaban con ventajas de costo que los productos argentinos no podían igualar.

El ejecutivo identificó dos presiones simultáneas. Primero, la caída de Peugeot en el mercado argentino, que fue alguna vez el mayor mercado regional para la marca. Esa contracción explica, según Zola, los ajustes que la planta de El Palomar necesita hacer. Segundo, la velocidad inesperada de la expansión china en el segmento automotor. Los fabricantes occidentales, admitió, subestimaron tanto la velocidad de avance tecnológico como la agresividad comercial de los competidores asiáticos. Pero no fue solo China. Los autos fabricados en Brasil también comenzaron a ingresar con una competitividad que superaba la de los producidos localmente.

Zola también cuestionó la estructura de costos argentina más allá de la mano de obra. El parque de proveedores locales es limitado, señaló, lo que hace que el costo total de producción no sea competitivo. Esta limitación en la cadena de suministro local amplifica el problema: no es solo que los trabajadores ganen más que en Brasil, sino que todo el ecosistema de producción resulta más caro.

Las declaraciones contrastan de manera notable con las inversiones que Stellantis realizó en los últimos años para modernizar ambas plantas. En septiembre de 2024, la empresa anunció 385 millones de dólares para transformar Ferreyra en un centro de producción de pickups. El proyecto incorporó la Fiat Titano y la Ram Dakota, y contempló la fabricación local del motor turbodiésel Multijet 2.2, que comenzará a producirse en enero próximo. El plan incluía la creación de 1800 puestos de trabajo y una orientación exportadora, con el objetivo de destinar aproximadamente el 70% de las pickups a mercados externos, principalmente Brasil.

En El Palomar, Stellantis invirtió 270 millones de dólares para incorporar la producción del Peugeot 2008 en 2024, suma que se agregó a los 320 millones destinados anteriormente a modernizar las instalaciones y fabricar el 208 sobre la plataforma CMP. Más recientemente, en septiembre del año pasado, la planta bonaerense comenzó a producir versiones con tecnología híbrida ligera del 208 y 2008 exclusivamente para exportarlas a Brasil. Estas inversiones, que sumaban cientos de millones de dólares, parecían señalar confianza en el futuro de la producción argentina. Ahora, ese futuro aparece en suspenso.

Zola aclaró que las decisiones industriales no dependen solo de Argentina. Brasil es el principal mercado automotor de la región y representa el 65% del volumen regional. Sin previsibilidad sobre lo que ocurra en el mercado brasileño, afirmó, es difícil tomar decisiones industriales con seguridad en América del Sur. Sus palabras llegaron a menos de tres semanas del balotaje presidencial brasileño del 25 de octubre, que enfrentará al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, con el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores. Desde fuentes del sector, algunos sospechan que la dureza de las declaraciones podría estar influenciada por el clima electoral brasileño, buscando poner en primer plano la importancia de preservar la producción regional y advertir sobre los riesgos de un cambio de gobierno con mayor apertura comercial. Lo cierto es que la incertidumbre que Zola expresó refleja una realidad más amplia: la industria automotriz argentina enfrenta presiones estructurales que ninguna inversión reciente ha logrado resolver completamente.

Con el mercado cerrado, funcionaba y nos daba un buen nivel de competitividad. Pero con el mercado abierto, definitivamente nos deja fuera de juego.
— Herlander Zola, presidente de Stellantis para América del Sur
El costo de producir en la Argentina, si consideramos que el parque de proveedores es limitado, no es competitivo.
— Herlander Zola
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